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¿Qué le pasa al rey Harald de Noruega? Su salud empeora por infección

El rey Harald de Noruega empeora por una infección en la sangre, aunque permanece estable y responde al tratamiento con antibióticos en Oslo.

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Harald de Noruega

El estado de salud del rey Harald V de Noruega, de 89 años, ha empeorado durante el fin de semana después de que los médicos detectaran una infección bacteriana en la sangre. El monarca continúa ingresado en el Rikshospitalet de Oslo y recibe antibióticos. La información más importante, y también la que pone límites a cualquier especulación: ha respondido al tratamiento y su situación permanece estable.

Harald estaba hospitalizado desde el lunes 17 de agosto por complicaciones relacionadas con una anemia hemolítica que venía siendo tratada con cortisona. Ese tratamiento provocó una acumulación de líquido en el organismo que hizo necesario su ingreso. Seis días después llegó el nuevo parte médico: empeoramiento durante el fin de semana, bacterias en la sangre, antibióticos y estabilidad clínica. El rey permanecerá hospitalizado y de baja por el momento.

No se ha comunicado una fecha para el alta ni existe, a última hora de este domingo 23 de agosto, información oficial que permita anticiparla. Tampoco se ha anunciado que el monarca padezca sepsis, un término que ha comenzado a circular alrededor de la noticia pero que no figura en el parte de la Casa Real. Aquí el matiz importa. Mucho.

El parte médico: peor estado, respuesta al antibiótico

La Casa Real noruega ha explicado que la salud de Harald se deterioró durante el fin de semana y que los médicos iniciaron tratamiento antibiótico después de detectar una infección con bacterias en la sangre. El Palacio añadió que el rey ha respondido al tratamiento y definió su situación como estable.

Son dos datos que pueden parecer contradictorios —empeora, pero está estable— y no lo son necesariamente. El empeoramiento describe la evolución sufrida durante los últimos días; «estable» retrata su situación en el momento del parte médico. No significa que el problema haya desaparecido ni permite interpretar, sin más datos clínicos, cuál será su evolución. Significa exactamente eso: que su estado se ha estabilizado bajo el tratamiento que está recibiendo.

La prudencia aquí no es un adorno diplomático del Palacio. Es simplemente la diferencia entre contar lo conocido y empezar a rellenar los huecos, una especialidad que internet practica con bastante más entusiasmo que los hospitales.

Qué significa encontrar bacterias en la sangre

La presencia de bacterias en el torrente sanguíneo se conoce médicamente como bacteriemia. Puede requerir tratamiento con antibióticos y su gravedad depende de numerosos factores, entre ellos el microorganismo causante, el estado general del paciente y la respuesta del organismo. En una persona de 89 años hospitalizada por otro problema médico, resulta razonable que la situación esté sometida a estrecha vigilancia; determinar su gravedad concreta, sin embargo, corresponde a los médicos que conocen el cuadro clínico del rey.

Por qué no equivale automáticamente a sepsis

Conviene detenerse aquí porque ambos conceptos se mezclan con una facilidad sorprendente. Bacteriemia y sepsis no son sinónimos. La primera describe la presencia de bacterias en la sangre; la sepsis es una reacción extrema del organismo ante una infección que puede provocar daño en tejidos y órganos y constituye una emergencia médica. Una bacteriemia puede evolucionar hacia sepsis, pero una cosa no permite diagnosticar automáticamente la otra.

Hasta ahora, el Palacio noruego ha hablado de una infección bacteriana en la sangre, tratamiento con antibióticos, respuesta al tratamiento y situación estable. No ha anunciado un diagnóstico de sepsis. Cambiar una palabra por otra quizá dé un titular más dramático; médicamente, no es precisamente un detalle menor.

De la anemia hemolítica al ingreso en Oslo

El episodio actual comenzó antes de la infección. Harald llevaba varias semanas recibiendo cortisona para tratar una anemia hemolítica, un grupo de anemias en las que los glóbulos rojos son destruidos más rápidamente de lo que el organismo consigue reemplazarlos. Son precisamente esos glóbulos los encargados de transportar oxígeno por el cuerpo mediante la hemoglobina.

La Casa Real informó el 17 de agosto de que el tratamiento había producido una acumulación de líquido que necesitaba atención hospitalaria. Harald ingresó aquella tarde en el Rikshospitalet, integrado en el Hospital Universitario de Oslo. El viernes 21 seguía allí, y el Palacio ya había comunicado que no participaría en una visita prevista a Trøndelag. La reina Sonja debía mantener esa parte de la agenda sin él.

El nuevo problema infeccioso modifica, por tanto, un cuadro que ya requería hospitalización. No fue la infección sanguínea la causa inicial del ingreso, sino una complicación surgida mientras el rey estaba siendo tratado por la anemia y sus consecuencias.

Haakon asume la regencia mientras Harald sigue de baja

La enfermedad de Harald no deja un vacío institucional. El príncipe heredero Haakon ejerce como regente mientras su padre se encuentra incapacitado temporalmente para desarrollar sus funciones. La propia agenda oficial de la Casa Real lo identifica actualmente como príncipe regente.

Es el mecanismo ordinario previsto por la Constitución noruega. Cuando el rey se encuentra fuera del país o no puede ejercer sus funciones debido a una enfermedad, el heredero asume temporalmente los poderes correspondientes. No supone una abdicación, ni una sucesión anticipada, ni ninguno de esos terremotos palaciegos que tanto agradece la imaginación popular. Es regencia, y deja de aplicarse cuando el rey vuelve a estar en condiciones de retomar sus funciones.

Harald ocupa el trono desde el 17 de enero de 1991, tras la muerte de su padre, Olav V. Cuatro días más tarde juró ante el Parlamento noruego respetar la Constitución. Sus funciones actuales son principalmente representativas y ceremoniales, aunque su figura continúa teniendo un peso simbólico considerable en la vida pública del país.

Un rey de 89 años con varios episodios médicos recientes

El ingreso de agosto no aparece aislado dentro del historial reciente del monarca. Harald, actualmente uno de los monarcas europeos de mayor edad, ha sufrido varios problemas de salud en los últimos años y ha tenido que reducir en distintas ocasiones su actividad pública.

En febrero de este mismo año estuvo hospitalizado durante unas vacaciones en Tenerife por una infección. Dos años antes, en febrero de 2024, otra infección obligó a ingresarlo durante un viaje privado a Malasia; allí se le implantó un marcapasos temporal antes de ser trasladado a Noruega, donde recibió posteriormente uno permanente. También había pasado anteriormente por intervenciones cardiovasculares y, en 2005, por una operación relacionada con un tumor en la vejiga.

Su edad explica que cada ingreso despierte una atención extraordinaria en Noruega, aunque la edad por sí sola tampoco permite escribir el pronóstico antes que los médicos. Harald ha mantenido durante años su voluntad de continuar en el trono pese a sus problemas de salud, mientras Haakon lo sustituye cuando las circunstancias médicas lo exigen.

El episodio llega, además, en un año particularmente complejo para la familia real noruega. La salud de varios de sus miembros ha ocupado la actualidad durante meses, mientras el propio Harald alternaba apariciones públicas con periodos de baja. En el caso del rey, la cuestión inmediata ya no es su agenda sino la evolución de la infección y de la enfermedad hematológica por la que había empezado el tratamiento.

La palabra que manda ahora es «estable»

La fotografía médica disponible este domingo por la noche tiene pocos elementos, pero son claros: Harald ha empeorado durante el fin de semana, presenta una infección bacteriana en la sangre, está siendo tratado con antibióticos, ha respondido a ellos y permanece estable en el Rikshospitalet. Seguirá hospitalizado y de baja hasta nuevo aviso.

Todo lo que vaya más allá entra, de momento, en terreno especulativo. No existe una fecha oficial de alta, no se ha comunicado cuándo podrá retomar sus funciones y tampoco se ha informado de sepsis. Mientras tanto, Haakon mantiene la regencia y el funcionamiento institucional continúa con normalidad.

A los 89 años y después de varios ingresos recientes, cualquier infección merece atención médica seria. Pero entre minimizar un cuadro y declarar una tragedia antes de tiempo hay un espacio bastante ancho llamado información. El parte oficial, por ahora, permanece exactamente ahí: la salud del rey Harald se ha complicado, el tratamiento está funcionando y su situación es estable.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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