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¿Qué pasó frente a Zarzis? 11 muertos y tres desaparecidos en Túnez

Zarzis vuelve a mirar al mar tras un naufragio con 11 muertos y tres desaparecidos, mientras aumenta la cifra de víctimas en el Mediterráneo.

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Zarzis naufragio con 11 muertos

El mar frente a Zarzis, en el sureste de Túnez, vuelve a dejar un balance devastador. Las autoridades tunecinas han recuperado los cuerpos de 11 personas tras el naufragio de una embarcación que llevaba a 15 migrantes tunecinos rumbo a Italia. Hay tres desaparecidos y un único superviviente. Las búsquedas continúan este domingo, 23 de agosto, con barcos, equipos de rescate y dos helicópteros desplegados sobre la zona.

Las cifras oficiales han ido cambiando durante el día a medida que aparecían nuevos cuerpos. Primero fueron tres, después ocho y finalmente 11 fallecidos. A última hora de la tarde seguían faltando tres personas. El dato encaja en una realidad bastante más grande y difícil de mirar de frente: más de 1.600 personas han muerto o desaparecido en las rutas del Mediterráneo desde enero de 2026, según el recuento disponible de la Organización Internacional para las Migraciones. Solo en la ruta central, la que conecta principalmente Libia y Túnez con Italia y Malta, el balance actualizado ronda ya las 900 víctimas.

El naufragio de Zarzis: 15 personas y un solo superviviente

La embarcación había partido de la zona costera situada entre Ben Guerdane y Zarzis, cerca de la frontera de Túnez con Libia. A bordo viajaban 15 personas: 14 eran originarias de Ben Guerdane y una de Zarzis, de acuerdo con la última información facilitada por la Guardia Nacional tunecina.

Su destino previsto era Italia. La travesía apenas había empezado cuando algo salió mal. El único superviviente explicó que la embarcación comenzó a hacer agua aproximadamente a 14 millas de la costa de Zarzis y terminó hundiéndose. Permaneció durante unas 48 horas en el mar antes de ser localizado y rescatado por un buque comercial.

Un chaleco salvavidas puede parecer poca cosa desde tierra firme. En mitad del Mediterráneo, después de dos días bajo el sol, el viento y el agua salada, es casi la frontera física entre seguir respirando y convertirse en otro número del balance anual.

Las autoridades tunecinas han desplegado unidades de la Guardia Marítima, Aduanas, Protección Civil y Marina, además de dos helicópteros de la Guardia Nacional y del Ejército. El Gobierno ha asegurado que el dispositivo continuará hasta localizar a los tres desaparecidos.

Ben Guerdane, una ciudad golpeada por la tragedia

La dimensión del naufragio se siente especialmente en Ben Guerdane, una ciudad del extremo sureste tunecino de la que procedía prácticamente todo el grupo. Allí la espera de las familias se convirtió primero en incertidumbre y después, conforme aparecían los cuerpos, en duelo.

La Unión General Tunecina del Trabajo, el poderoso sindicato UGTT, ha reclamado una investigación sobre las circunstancias del naufragio y ha pedido abordar también las condiciones económicas y sociales que llevan a jóvenes de la región a intentar llegar a Europa por mar.

No es una cuestión nueva. Tampoco tiene una respuesta cómoda. La presión sobre las salidas clandestinas ha aumentado y el número de embarcaciones detectadas desde las costas tunecinas se ha reducido, pero eso no significa que la ruta migratoria haya dejado de cobrarse vidas. El mar no entiende demasiado de estadísticas administrativas.

¿Cuántos migrantes han muerto en el Mediterráneo en 2026?

El balance permite medir la escala del problema, aunque con una precaución fundamental: las organizaciones internacionales contabilizan habitualmente de forma conjunta a muertos y desaparecidos, porque en muchos naufragios jamás se recuperan los cuerpos.

El panel de seguimiento de la OIM registraba en 2026 1.991 muertos o desaparecidos en las rutas migratorias hacia Europa. De ese total, 344 correspondían a la ruta de África occidental y el Atlántico. El resto del desglose situaba 872 víctimas en el Mediterráneo central, 401 en el occidental y 374 en el oriental: 1.647 muertos o desaparecidos en las tres grandes rutas mediterráneas.

Ese registro, además, se actualiza conforme se conocen nuevos naufragios. Informaciones más recientes elevan ya a al menos 914 los muertos y desaparecidos únicamente en el Mediterráneo central durante 2026. El desastre de Zarzis vuelve a mover el contador.

La comparación con los meses iniciales del año explica hasta qué punto 2026 está resultando especialmente letal. Entre enero y abril se habían contabilizado 1.182 muertos o desaparecidos en el Mediterráneo, sin incluir la ruta atlántica del noroeste de África. De ellos, 819 estaban vinculados al Mediterráneo central. En el mismo periodo de 2025 habían sido 603.

Menos travesías no significa necesariamente menos muertos

Aquí aparece una de las paradojas del fenómeno migratorio actual. Las llegadas irregulares a Europa han disminuido, pero la mortalidad no lo ha hecho en la misma proporción. En determinados periodos ocurre incluso lo contrario.

Una explicación está en las propias condiciones de navegación. Embarcaciones precarias, rutas modificadas para evitar controles, salidas con mala mar y trayectos que pueden prolongarse durante días convierten cada avería en una emergencia. A bordo no hay motores de repuesto, comunicaciones fiables ni margen para esperar tranquilamente a que pase el temporal.

El naufragio de Zarzis es casi una radiografía de esa fragilidad: una embarcación pequeña, 15 personas en el mar, una vía de agua y, unas horas después, una operación de búsqueda que necesita barcos militares y helicópteros para intentar reconstruir lo ocurrido.

El Mediterráneo central sigue siendo la ruta más mortífera

El tramo que une principalmente las costas de Libia y Túnez con Italia y Malta lleva años apareciendo entre las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Las distancias son largas, el tráfico de embarcaciones clandestinas continúa y los rescates pueden producirse lejos de cualquier puerto seguro.

Durante los primeros meses de 2026, Libia volvió a ser el principal punto de salida de quienes llegaron por mar a Italia. Túnez quedó a bastante distancia, después de varios años de refuerzo de los controles marítimos.

La disminución de las salidas tunecinas está relacionada, entre otros factores, con el endurecimiento de la vigilancia y con la cooperación migratoria entre Túnez y la Unión Europea, reforzada desde el acuerdo firmado en 2023. Bruselas comprometió entonces fondos destinados, entre otras cuestiones, a la gestión migratoria y al control fronterizo.

Varias organizaciones de derechos humanos han cuestionado esa política por las denuncias de abusos contra migrantes y solicitantes de asilo en Túnez. Las autoridades tunecinas, por su parte, defienden el refuerzo de fronteras como una herramienta contra las redes de tráfico de personas. Dos lecturas políticas frente a un dato bastante menos discutible: la gente continúa intentando cruzar.

Zarzis ya conoce demasiado bien este paisaje

La ciudad tunecina tiene una relación amarga con los naufragios. Su posición geográfica, frente a uno de los corredores que conducen hacia las costas italianas, la ha convertido en punto de salida, lugar de rescates y también escenario de funerales.

En 2022, otro grave naufragio provocó protestas en Zarzis por la gestión de los desaparecidos y la identificación de los cadáveres. Aquella tragedia dejó una herida social que explica parte de la tensión que vuelve a respirarse estos días.

Esta vez las autoridades han anunciado que agilizarán la identificación y entrega de los cuerpos a las familias. Parece un detalle burocrático hasta que se piensa en lo que significa lo contrario: semanas esperando, sin saber dónde está un hijo, un hermano, un primo. La Administración también puede medir el sufrimiento en formularios.

Las búsquedas continúan frente a la costa de Túnez

La prioridad inmediata permanece en el mar. Tres personas siguen desaparecidas y la Guardia Nacional tunecina ha asegurado que las operaciones no se suspenderán mientras continúe existiendo la posibilidad de localizarlas.

El dispositivo se extiende frente a las costas de Zarzis y Ben Guerdane, con rastreo marítimo y aéreo. El presidente tunecino, Kais Saied, sigue directamente la operación, según la Guardia Nacional. Paralelamente, se ha abierto una investigación judicial para esclarecer las circunstancias de la salida y determinar cómo se organizó la travesía.

Para las familias, sin embargo, las grandes discusiones sobre fronteras europeas, acuerdos internacionales y control migratorio quedan muy lejos. Su geografía es mucho más pequeña: unas millas de mar, tres nombres que todavía no han regresado y barcos buscando entre las olas.

Un verano mediterráneo con otra contabilidad

Agosto acostumbra a dibujar el Mediterráneo como una postal: puertos llenos, playas, ferris, terrazas junto al agua. A pocos kilómetros de ese paisaje existe otro mar. El mismo, en realidad. Solo cambia quién lo cruza y en qué embarcación.

El naufragio de Zarzis deja por ahora 11 muertos, tres desaparecidos y un superviviente. No es una cifra cerrada mientras duren las búsquedas. Tampoco es un episodio aislado: llega en un año en el que el Mediterráneo vuelve a acumular más de un millar y medio de muertos o desaparecidos en sus rutas migratorias.

Los números sirven para entender la dimensión. Hasta cierto punto. Después de 1.600, 1.700 o 2.000, las columnas estadísticas empiezan a parecerse demasiado entre sí. En Ben Guerdane, en cambio, nadie cuenta así. Allí cada número sigue teniendo nombre.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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