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¿Qué sabía Nadia Beller? El caso Cerimedo que sacude a Milei y Bolivia

Nadia Beller acusa a Fernando Cerimedo de intentar matarla y el caso abre un laberinto de mensajes, negocios y conexiones alrededor de Milei.

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reforma laboral de Milei

Nadia Beller sobrevivió a tres disparos frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra y sostiene que el hombre con el que mantenía una relación, el consultor político argentino Fernando Cerimedo, quiso matarla para impedir que revelara lo que sabía sobre sus negocios, sus contactos políticos y su actividad en Bolivia y Argentina. Cerimedo niega haber ordenado el ataque. La Justicia boliviana, sin declararlo culpable, consideró que existen indicios suficientes para mantenerlo 180 días en prisión preventiva mientras continúa la investigación.

La historia ha adquirido una dimensión que rebasa con mucho un caso criminal entre dos personas. Cerimedo trabajó como estratega digital en la campaña presidencial de Javier Milei, tuvo relación con otros movimientos de la derecha latinoamericana y se convirtió posteriormente en asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz. Beller afirma, además, que durante su relación él le habló de negocios millonarios, de su influencia dentro del Gobierno boliviano y de las presuntas coimas investigadas en la Agencia Nacional de Discapacidad argentina (ANDIS), un escándalo que ya había alcanzado al entorno de Karina Milei.

Hay que separar, sin embargo, tres terrenos que estos días tienden a mezclarse: lo que Beller denuncia, lo que Cerimedo niega y aquello que la investigación judicial ha conseguido respaldar hasta ahora con indicios, mensajes, imágenes y otras diligencias. La diferencia importa. Mucho. Especialmente cuando una historia contiene sicarios disfrazados de repartidores, consultores políticos, teléfonos incautados, supuestas redes digitales y dos gobiernos latinoamericanos asomándose por el borde.

El ataque contra Nadia Beller: qué ocurrió el 17 de agosto

La noche del lunes 17 de agosto de 2026, Beller se encontraba en las inmediaciones del Swissôtel de Santa Cruz de la Sierra. Según su declaración, había acudido allí para encontrarse con unas personas que supuestamente podían proporcionar información relacionada con el expresidente boliviano Evo Morales.

Beller sostiene que fue el propio Cerimedo quien la animó a acudir a la cita y le aseguró que estaría protegida. Poco antes del encuentro, dos hombres que aparentaban ser repartidores llegaron en una motocicleta. Uno de ellos abrió fuego. Beller recibió tres impactos de bala y los atacantes escaparon después de llevarse, entre otros objetos, su teléfono.

Sobrevivió. Fue trasladada a una clínica privada de Santa Cruz de la Sierra, permaneció hospitalizada durante cinco días y recibió el alta el sábado 22 de agosto, todavía bajo protección policial.

La detención de Cerimedo y los 180 días en Palmasola

Cerimedo fue detenido en la madrugada del día siguiente al atentado en el aeropuerto internacional de Viru Viru, cuando se disponía a tomar un vuelo hacia Buenos Aires. Su defensa sostiene que el viaje estaba programado con anterioridad y rechaza que estuviera intentando huir.

La Fiscalía boliviana abrió la investigación por tentativa de feminicidio, denominación empleada por la legislación y las autoridades del país. El viernes 21 de agosto, el juez Wilson Espada ordenó que Cerimedo permaneciera detenido preventivamente durante seis meses en el penal de Palmasola, en Santa Cruz.

La prisión preventiva no equivale a una condena. Significa que el magistrado apreció suficientes elementos para mantener abierta la imputación y consideró que concurrían riesgos procesales, entre ellos el de fuga.

Y aquí aparece el elemento que ha cambiado sustancialmente el caso.

Los mensajes encontrados en el teléfono de Cerimedo

La Fiscalía dispone del teléfono móvil que fue requisado a Fernando Cerimedo después de su detención. Un informe del Instituto de Investigaciones Forenses de Bolivia recogió mensajes que la acusación considera especialmente comprometedores.

Entre el material difundido aparece una conversación en la que se habla de que Nadia había llegado demasiado lejos y de la necesidad de “eliminarla”. Otro intercambio, fechado la noche del atentado, comunica a Cerimedo que a Beller acababan de dispararle y que estaba herida.

También fueron recuperadas conversaciones entre la propia pareja en las que Cerimedo mostraba preocupación por determinadas publicaciones de Beller que podían salir a la luz.

Esos mensajes constituyeron uno de los elementos centrales utilizados por la Fiscalía durante la audiencia cautelar. El juez permitió que fueran incorporados al expediente pese a los intentos de la defensa de cuestionar la validez de la pericia informática.

Los abogados de Cerimedo rechazan la interpretación de la Fiscalía y han denunciado irregularidades en el procedimiento. Su defensa llegó a sostener públicamente la hipótesis de un autoatentado con finalidad política, versión negada tajantemente por Beller.

El propio consultor, una vez trasladado a Palmasola, transmitió a través de sus abogados que habían destruido su carrera y su vida por algo que, según él, no está demostrado.

La investigación busca al autor, al intermediario y al pagador

Es un matiz fundamental: hay pruebas que han convencido a un juez de que el caso debe investigarse con Cerimedo en prisión preventiva, pero todavía no existe sentencia sobre quién contrató a los pistoleros ni sobre toda la cadena que llevó hasta el ataque.

La Policía intenta precisamente reconstruirla. Tras el tiroteo fueron detenidas varias personas y el 22 de agosto cayó un hombre investigado como posible proveedor del arma. Un ciudadano colombiano señalado en las pesquisas como posible autor material se presentó voluntariamente ante la Policía y negó cualquier participación. Los investigadores continúan buscando establecer quién disparó, quién consiguió el arma, quién pagó y quién dio la orden.

Quién es Fernando Cerimedo y por qué aparece Milei

Para un lector español, el nombre de Fernando Cerimedo probablemente diga menos que el de Javier Milei. En Argentina y en determinados círculos políticos latinoamericanos ocurre lo contrario: lleva años moviéndose en ese ecosistema donde la comunicación política se mezcla con campañas digitales, cuentas de redes sociales, medios ideológicos y operaciones de imagen.

Cerimedo es un consultor político argentino especializado en comunicación digital. Participó en la campaña que llevó a Milei a la presidencia argentina en 2023 y estuvo relacionado con dirigentes y movimientos conservadores de varios países latinoamericanos, incluido el entorno de Jair Bolsonaro en Brasil.

También fue uno de los fundadores de La Derecha Diario, medio digital identificado con las nuevas derechas latinoamericanas.

Tras su etapa argentina, Cerimedo se instaló en Bolivia y trabajó alrededor del Gobierno de Rodrigo Paz. Aquí comienza otra disputa semántica bastante habitual cuando un asesor se convierte repentinamente en un problema: cuál era exactamente su cargo.

El Gobierno boliviano ha tratado de remarcar que no tenía un puesto oficial en la Administración. Beller describe una realidad bastante más sustancial. Asegura que su pareja disponía de oficina en el Palacio de Gobierno, participaba de manera frecuente en reuniones y tenía acceso directo al presidente.

Según su versión, Cerimedo se reunía habitualmente con Paz y participaba incluso en la preparación de mensajes presidenciales. Beller sostiene que la imagen de un asesor periférico no corresponde con lo que ella observó durante la relación.

Que no exista una designación formal no demuestra por sí mismo la dimensión de su influencia. Tampoco la elimina. En política, por supuesto, existen cargos con despacho y poca influencia y personas sin tarjeta oficial capaces de atravesar media estructura del poder. El organigrama y la realidad no siempre toman café en la misma mesa.

Los supuestos negocios millonarios que Beller atribuye a Cerimedo

Beller sostiene que la información que conoció durante su relación es precisamente uno de los posibles móviles del ataque.

Según explicó desde el hospital, Cerimedo le hablaba de grandes cantidades de dinero, operaciones empresariales y negocios tanto en Argentina como en Bolivia. La mujer afirmó que en una ocasión él le enseñó una relación de gastos de sus empresas en la que figuraban unos 25.000 dólares mensuales destinados al personal.

También asegura que Cerimedo llegó a decirle que en Buenos Aires facturaba unos 800.000 dólares al mes, aunque Beller reconoce que no le indicó quién pagaba esas cantidades. Se trata, por tanto, de una afirmación atribuida al consultor a través del testimonio de su expareja, no de una cifra acreditada por documentación pública.

La Justicia boliviana ha abierto paralelamente otra investigación sobre Cerimedo por presunto enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias ilícitas. En registros realizados en inmuebles relacionados con él se encontraron importantes cantidades de dinero en efectivo, teléfonos y otros dispositivos.

La defensa sostiene que el dinero tiene procedencia legal y rechaza que el material tecnológico encontrado constituya una estructura ilícita de cuentas automatizadas o una denominada “granja de bots”.

Cerimedo también afirmó que esperaba concretar un contrato con la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. La institución negó mantener un contrato con él.

Beller, por su parte, relaciona parte de sus acusaciones con supuestos negocios alrededor del oro, los combustibles y otros contratos en Bolivia. Son denuncias graves, pero permanecen como tales mientras no sean probadas por la investigación.

Ese es uno de los puntos débiles de cualquier lectura apresurada del caso: un mensaje recuperado mediante una pericia judicial no tiene el mismo valor probatorio que algo que una persona asegura haber escuchado durante una conversación privada. Puede acabar siendo cierto. Puede resultar falso. O puede contener trozos de ambas cosas.

Karina Milei, la ANDIS y unas acusaciones que vienen de antes

El nombre de Karina Milei, hermana del presidente argentino y secretaria general de la Presidencia, no aparece en este caso porque la Justicia boliviana la esté investigando por el ataque a Beller. No es así.

Aparece porque Nadia Beller asegura que Fernando Cerimedo le habló sobre ella durante su relación.

Para entenderlo hay que retroceder a agosto de 2025. Entonces se difundieron grabaciones atribuidas a Diego Spagnuolo, antiguo director de la Agencia Nacional de Discapacidad argentina, en las que se describía un supuesto sistema de sobornos y sobreprecios en la compra de medicamentos y se mencionaba a personas del entorno presidencial, entre ellas Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem.

El escándalo provocó la salida de Spagnuolo de la ANDIS y desembocó en una investigación judicial. En febrero de 2026, Spagnuolo y otro antiguo responsable del organismo, Daniel Garbellini, fueron procesados en esa causa.

Cerimedo no era un extraño en el expediente. En septiembre de 2025 declaró como testigo ante el fiscal Franco Picardi y afirmó que Spagnuolo le había contado personalmente la existencia de presuntos retornos y sobreprecios. También declaró que el entonces responsable de la ANDIS le había dicho que había informado al propio presidente Milei de la situación.

Es importante otra vez la gramática: Cerimedo declaró que Spagnuolo le había contado aquello. No equivale a demostrar que todos los funcionarios mencionados participaran en el esquema.

Lo que Beller atribuye a Cerimedo sobre Karina Milei

Ahora Beller ha añadido otra capa. Afirma que Cerimedo le aseguró que su exmujer, Natalia Basil, vinculada profesionalmente a la ANDIS, estuvo detrás de la filtración de aquellos audios. Y sostiene que, en conversaciones privadas, Cerimedo situaba a Karina Milei en la cúspide del supuesto mecanismo de coimas.

No existe por ahora una resolución judicial que permita transformar esa afirmación de Beller en un hecho acreditado contra Karina Milei.

Lo relevante es otra cosa: el asunto de la ANDIS no nació con el atentado boliviano. Existía una causa judicial previa, Cerimedo ya había prestado declaración como testigo y sus vínculos con protagonistas del expediente eran anteriores a la relación pública de este nuevo escándalo.

Qué ha dicho Javier Milei sobre Fernando Cerimedo

Javier Milei rompió su silencio sobre el caso el 22 de agosto. Aseguró que Cerimedo ya no forma parte de su espacio y sostuvo que ambos habían dejado de mantener vínculos en 2023.

El presidente argentino fue más lejos y sugirió que detrás del escándalo puede existir una operación de sectores ligados al “castrochavismo”, mencionando entre otros a Evo Morales y al presidente brasileño Lula da Silva.

Hay, sin embargo, un dato que complica la imagen de una ruptura absolutamente consumada en 2023. Registros oficiales de acceso a la Casa Rosada reconstruidos por medios argentinos muestran que Cerimedo entró al menos 13 veces en la sede del Gobierno durante 2024, entre diciembre de 2023 y junio de aquel año.

Entre las personas que autorizaron aquellos accesos aparecen altos cargos del Ejecutivo y figuras próximas al poder libertario. El último ingreso registrado, el 5 de junio de 2024, fue autorizado por Santiago Caputo, uno de los asesores más influyentes del presidente.

Eso tampoco prueba que Cerimedo mantuviera entonces una relación personal directa con Milei. Sí muestra que continuó entrando en la Casa Rosada después de la fecha que se presenta como final de su vinculación con el espacio libertario.

Beller, entretanto, afirma que Cerimedo era muy crítico con el Gobierno argentino en privado y que describía a Milei como una persona desequilibrada. Son palabras que ella atribuye a conversaciones íntimas con su expareja. Ni más ni menos. Convertirlas en diagnóstico, evidencia política o verdad demostrada sería ir más allá de lo que permiten los hechos conocidos.

Un atentado que ya desborda a sus dos protagonistas

El caso Beller-Cerimedo comenzó, judicialmente, con una mujer tendida frente a un hotel después de recibir tres disparos. Ese sigue siendo el centro de la historia, por mucho que alrededor hayan empezado a desfilar presidentes, asesores, dinero en efectivo, bots, petróleo, audios y viejas guerras políticas latinoamericanas.

A fecha de 23 de agosto de 2026, Nadia Beller está fuera del hospital y bajo protección. Fernando Cerimedo permanece en prisión preventiva en Palmasola y proclama su inocencia. La Fiscalía intenta identificar y localizar definitivamente a los autores materiales mientras reconstruye el recorrido del arma y las comunicaciones previas y posteriores al ataque.

Los mensajes extraídos del móvil de Cerimedo han dado consistencia judicial a una parte importante de la acusación, suficiente para que un juez rechazara dejarlo en libertad durante la investigación. Falta determinar su contexto completo, su autenticidad procesal definitiva y, sobre todo, las responsabilidades penales en una futura sentencia.

Las revelaciones de Beller sobre los gobiernos de Bolivia y Argentina abren un frente distinto. Algunas conectan con investigaciones que ya existían, como la de la ANDIS; otras dependen todavía de su testimonio y necesitan pruebas independientes.

Y esa frontera resulta esencial. Porque este caso tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en una gigantesca máquina de propaganda: un asesor especializado precisamente en propaganda, una víctima que asegura conocer secretos de poder y gobiernos enfrentados ideológicamente intentando colocar su propia versión.

Al final quedará algo bastante menos sofisticado que una campaña de redes sociales: quién encargó los disparos, quién los ejecutó, quién pagó y por qué. Ahí es donde la política deja de ser relato y empieza, sencillamente, el expediente penal.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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