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¿Qué pasó en Sitges? Batalla campal y fuego alteran la Fiesta Mayor

Una batalla campal sacude la Fiesta Mayor de Sitges: peleas, fuego, barricadas y una Matinal retrasada tras graves disturbios en las calles.

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Fiesta Mayor de Sitges

La Fiesta Mayor de Sitges ha vivido este lunes 24 de agosto una madrugada muy distinta de la prevista. Varias peleas entre grupos de jóvenes acabaron derivando en graves altercados en el paseo de la Ribera, con enfrentamientos con la policía, lanzamiento de objetos, barricadas y contenedores incendiados. Los incidentes obligaron a retrasar durante horas la tradicional Matinal de Sant Bartomeu y a modificar su recorrido.

Los disturbios se prolongaron hasta poco antes de las siete de la mañana, según las primeras informaciones policiales. Intervinieron la Policía Local de Sitges y los Mossos d’Esquadra, que desplegaron efectivos de BRIMO y ARRO, sus unidades especializadas en orden público. A media mañana no constaban detenidos ni agentes heridos por estos hechos. La fiesta, finalmente, pudo continuar. Con retraso, con menos recorrido y con una resaca bastante menos poética de lo que manda Sant Bartomeu.

Una madrugada que se torció en el paseo de la Ribera

El foco principal de los incidentes estuvo en el paseo de la Ribera, especialmente en las inmediaciones del cruce con la calle Bassa-Rodona. Allí se sucedieron carreras, peleas y enfrentamientos mientras la noche festiva daba sus últimos coletazos y Sitges se preparaba para uno de los momentos más tradicionales de su calendario.

La programación había encadenado durante la madrugada el baile de la Fiesta Mayor en el propio paseo y, a las 6 de la mañana, debía arrancar desde la plaza del Ayuntamiento la Alegre y Festiva Matinal, el pasacalle de bailes populares, músicos y entremeses que recorre buena parte del centro de la localidad. Ese era el guion. La madrugada decidió improvisar otro bastante peor.

De las peleas al enfrentamiento con la policía

Según la información disponible, todo comenzó con enfrentamientos entre distintos grupos de jóvenes. La tensión fue creciendo y algunos de los implicados acabaron encarando a los agentes desplazados a la zona. Hubo lanzamientos de objetos contra la policía y se utilizaron contenedores y lavabos portátiles para levantar obstáculos improvisados.

Testigos de los hechos relataron también carreras por el paseo de la Ribera. Un participante vinculado a la celebración habría sido agredido después de recriminar a algunos jóvenes que estaban dañando unas vallas, aunque este extremo procede de testimonios vecinales y no consta por ahora como una versión policial cerrada.

Contenedores ardiendo y despliegue de los Mossos

La situación terminó escalando hasta la quema de contenedores y mobiliario urbano, lo que obligó también a intervenir a los Bombers de la Generalitat. Los Mossos movilizaron unidades de la Brigada Móvil y del Área Regional de Recursos Operativos junto a los efectivos de la Policía Local.

Las imágenes difundidas durante la mañana muestran barricadas, carreras y lanzamiento de objetos. No parece, por tanto, una simple bronca nocturna magnificada por un teléfono móvil: hubo un problema real de orden público que afectó directamente a una celebración multitudinaria. Otra cosa será determinar responsabilidades individuales, algo que exige bastante más que señalar siluetas en un vídeo grabado a las seis de la mañana.

La Matinal de Sitges salió, pero tuvo que cambiar su recorrido

La consecuencia más visible fue el retraso de la Matinal de Sant Bartomeu, uno de los actos centrales de la Fiesta Mayor. Estaba previsto que partiese a las 6 desde la plaza del Ayuntamiento y recorriera, entre otras calles, Baluard, Fonollar, Port de n’Alegre, Sant Sebastià, Jesús, Espalter, Parellades, Cap de la Vila y Major antes de regresar al punto de partida.

Tras recuperar la normalidad en la zona afectada, el pasacalle pudo celebrarse, aunque con un itinerario considerablemente más corto. Después de llegar a Cap de la Vila continuó por la calle Major hasta la plaza del Ayuntamiento, evitando parte del recorrido inicialmente previsto.

La modificación tiene especial relevancia porque la Matinal no es un añadido recreativo cualquiera. Forma parte del corazón ceremonial de la fiesta: bailes populares, gigantes, entremeses, músicos y participantes recorren las calles desde primera hora mientras se mantiene la tradición de repartir flores. Sitges celebra Sant Bartomeu el 24 de agosto desde una liturgia festiva profundamente vinculada a la identidad local.

El Ayuntamiento condena los altercados y mantiene la fiesta

El Ayuntamiento de Sitges reaccionó durante la mañana con una condena contundente de las conductas violentas y los destrozos en la vía pública. El consistorio quiso dejar claro que los disturbios no supondrían la suspensión de la Fiesta Mayor y destacó la colaboración de las colles participantes para poder recuperar la celebración de la Matinal.

La decisión encaja con la importancia que tiene la jornada del 24 de agosto en la localidad. El programa de Sant Bartomeu incluye, después de la Matinal, el oficio solemne en la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla y los actos tradicionales de la jornada, incluida la procesión del santo prevista para la tarde. La voluntad municipal ha sido, por tanto, separar dos planos que a veces se confunden con demasiada facilidad: una fiesta multitudinaria no es responsable de quienes deciden convertir una calle en un campo de batalla.

Queda por esclarecer qué provocó exactamente las primeras peleas y quién participó en los ataques y daños posteriores. A media mañana no se había informado de arrestos relacionados con los disturbios y tampoco constaban policías heridos. Eso no significa que el episodio quede cerrado: la identificación de personas a partir de imágenes, testimonios y diligencias policiales puede producir novedades posteriormente.

Una Fiesta Mayor con siglos de tradición detrás

Los sucesos han golpeado precisamente uno de los días de mayor carga simbólica para Sitges. La Fiesta Mayor está reconocida como Fiesta Patrimonial de Interés Nacional y tiene sus jornadas centrales el 23 y el 24 de agosto en honor a Sant Bartomeu; en septiembre llega el turno de Santa Tecla. La Matinal de las seis de la mañana forma parte de ese entramado de procesiones, bailes y rituales populares transmitidos durante generaciones.

La seguridad, de hecho, no era un asunto ignorado por la organización. La edición de 2026 había introducido medidas específicas para evitar aglomeraciones, controlar accesos a determinadas calles y ordenar los puntos con mayor concentración de público durante los principales actos. El Ayuntamiento había previsto cierres en accesos al carrer Major y restricciones en torno al Baluard para facilitar el desarrollo de las cercaviles.

Eso ofrece también una perspectiva necesaria. Miles de personas pueden participar durante horas en una celebración popular sin incidente alguno y, sin embargo, basta un grupo relativamente reducido para alterar una madrugada entera. La multitud no es sinónimo de violencia, aunque la violencia tenga una facilidad irritante para quedarse con todos los titulares.

Sitges recupera la fiesta tras una madrugada fuera de guion

A media mañana, la imagen de Sitges ya era doble. Por un lado quedaban los restos de una madrugada de peleas, fuego, mobiliario dañado y despliegue policial. Por otro, los bailes populares habían vuelto a las calles y la celebración de Sant Bartomeu seguía adelante.

La noticia, por tanto, no es que la Fiesta Mayor de Sitges haya sido suspendida. No lo ha sido. Los graves altercados obligaron a retrasar la Matinal y a recortar su itinerario, pero el programa pudo continuar una vez restablecido el orden.

Habrá tiempo para saber quién hizo qué y para depurar las responsabilidades que correspondan. Lo que ya está claro es bastante menos sofisticado: quemar contenedores, lanzar objetos a los agentes y montar barricadas no convierte una madrugada en más festiva, más rebelde ni más libre. Solo consigue que una tradición de siglos tenga que abrirse paso entre humo, restos de plástico y policías antidisturbios. Y, francamente, Sitges tiene un folclore bastante mejor.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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