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Economía

¿Cuántos contribuyentes superan ya los 30 millones de euros en España?

Las mayores fortunas declaradas crecen con fuerza: 1.023 contribuyentes superan los 30 millones de euros y concentran el 14,31% de la base fiscal.

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los 30 millones de euros

Resumen

  • 1.023 contribuyentes superan los 30 millones de euros declarados
  • En 2013 eran 471: el grupo ha crecido alrededor de un 117%
  • Concentran el 14,31% de la base imponible del Impuesto sobre Patrimonio

España ha alcanzado una cifra inédita en las estadísticas del Impuesto sobre el Patrimonio: 1.023 contribuyentes declararon en 2024 una base imponible superior a 30,05 millones de euros. En 2013 eran 471. El grupo, por tanto, ha crecido alrededor de un 117% en once años y supera por primera vez el millar. No es una estimación sobre fortunas ni un ranking de millonarios: son declaraciones fiscales registradas por la Agencia Tributaria.

El último salto resulta especialmente llamativo. En 2023 había 865 contribuyentes dentro de ese tramo y un año después aparecen 158 más, un aumento cercano al 18%. Al mismo tiempo, el número total de declarantes del Impuesto sobre el Patrimonio bajó un 0,5%, hasta 227.424 personas. Ahí está la paradoja: hay ligeramente menos personas en el conjunto del impuesto, pero bastantes más en su ático, donde las cifras tienen muchos ceros.

De 471 a 1.023: así han crecido las mayores fortunas

La evolución no se explica por un único año extravagante. En 2013 había 471 declarantes por encima de los 30 millones; en 2014 fueron 508, en 2015 alcanzaron 549 y en 2017 ya sumaban 611. Hubo algún retroceso puntual, como el de 2018, pero la pendiente general ha sido ascendente.

Después de la pandemia el movimiento se hizo más visible. La cifra alcanzó los 831 contribuyentes en 2021, pasó a 852 en 2022 y a 865 en 2023. El acelerón de 2024 rompe esa progresión pausada: 1.023 declarantes de una tacada. Dicho de otro modo, casi uno de cada seis integrantes actuales de ese grupo entró en el tramo superior durante el último ejercicio contabilizado.

Conviene corregir, de paso, una pequeña trampa que se ha colado en algunos titulares: entre 2013 y 2024 no transcurren nueve años, sino once ejercicios. El resultado, eso sí, no cambia demasiado la fotografía. El número de declarantes con más de 30 millones se ha más que duplicado.

El dato más fuerte está en el dinero que concentran

Mil personas pueden parecer pocas en un país de decenas de millones de habitantes. Y lo son. Pero el peso económico del grupo cuenta otra historia. Los 1.023 contribuyentes representan apenas el 0,45% de todas las declaraciones de Patrimonio, aproximadamente uno de cada 222 declarantes.

Sin embargo, ese 0,45% acumula una base imponible conjunta de 74.907 millones de euros, el 14,31% de toda la base imponible declarada en el impuesto. La media dentro de este pequeño club supera los 73,2 millones de euros por contribuyente. No hablamos, por tanto, de una acumulación estadísticamente anecdótica. Es un segmento diminuto que concentra una porción muy considerable de la riqueza sometida a gravamen.

Un grupo minúsculo con un peso enorme

Aquí hay que distinguir dos cifras que pueden confundirse con facilidad. Los 986.985 millones de euros de patrimonio total que aparecen en las estadísticas de Hacienda no pertenecen exclusivamente a esas 1.023 grandes fortunas. Corresponden al conjunto de los declarantes del Impuesto sobre el Patrimonio. Ese patrimonio total aumentó un 5,7% respecto a 2023.

La diferencia importa. Decir que mil contribuyentes poseen casi un billón de euros inflaría de manera espectacular —y errónea— el dato. Lo que puede atribuirse directamente al tramo de más de 30,05 millones es la base imponible de 74.907 millones registrada por la Agencia Tributaria.

Acciones, empresas e inmuebles: dónde está la riqueza

La composición general del patrimonio declarado ayuda también a entender por qué estas cifras pueden aumentar deprisa cuando suben las valoraciones empresariales y financieras. En el conjunto de declarantes, las acciones y participaciones representan el 68,7% del patrimonio, muy por delante de los bienes inmuebles, con un 17,6%, y de los depósitos bancarios, con un 6,5%.

Es decir, la imagen popular del rico rodeado de chalés y cuentas bancarias llenas se queda corta. Una parte decisiva de los grandes patrimonios está vinculada a participaciones empresariales, sociedades y activos cuyo valor puede crecer con bastante más velocidad que un salario o una libreta de ahorro. Cuando las empresas se revalorizan, el patrimonio de sus propietarios puede hacerlo también, incluso sin que aparezcan treinta millones en una cuenta corriente. El dinero, a esos niveles, suele llevar traje societario.

Por qué suben los más ricos mientras bajan los declarantes

La aparente contradicción se entiende mejor mirando ambos extremos. Hacienda contabilizó 227.424 declarantes de Patrimonio en 2024, un 0,5% menos que el año anterior. Al mismo tiempo, el patrimonio total declarado aumentó un 5,7%. Hay menos declaraciones, pero contienen más riqueza.

Eso apunta a una mayor acumulación patrimonial entre quienes permanecen dentro del impuesto, aunque las estadísticas tributarias por sí solas no permiten afirmar que toda la desigualdad económica española haya aumentado exactamente en la misma proporción. Una cosa es la distribución de las declaraciones de Patrimonio y otra, bastante más amplia, la distribución completa de la riqueza de todos los hogares.

También intervienen factores fiscales. Las normas del Impuesto sobre el Patrimonio han cambiado durante estos años, igual que las bonificaciones autonómicas y la tributación específica de las grandes fortunas. Por eso comparar 2013 y 2024 como si el terreno hubiese permanecido congelado sería demasiado cómodo.

El impuesto de grandes fortunas ha cambiado el escenario

En 2022 se creó el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, complementario al Impuesto sobre el Patrimonio y dirigido a patrimonios netos superiores a tres millones de euros. Su diseño permite descontar lo satisfecho por Patrimonio para evitar que la misma riqueza soporte dos veces íntegramente ambos gravámenes. La figura continúa operativa en 2026 y la Agencia Tributaria mantiene el modelo específico para su declaración.

El cambio tuvo especial relevancia en comunidades donde existían amplias bonificaciones del Impuesto sobre el Patrimonio. La nueva arquitectura fiscal redujo el efecto práctico de algunas de ellas, porque dejar de pagar el tributo autonómico podía significar acabar abonando el estatal. Madrid y Andalucía reajustaron después su fiscalidad patrimonial ante ese escenario.

La recaudación del Impuesto sobre el Patrimonio alcanzó en 2024 alrededor de 2.154 millones de euros, mientras el patrimonio declarado marcaba también máximos de la serie reciente. La discusión política sobre si estos impuestos son suficientes, excesivos o mejorables seguirá ahí, naturalmente; España no suele dejar enfriarse una discusión fiscal. Pero el dato estadístico es menos ideológico y bastante más obstinado: las fortunas situadas en la parte más alta de la tabla son cada vez más numerosas.

No es exactamente un censo de “españoles ricos”

Hay otra precisión importante. La estadística procede de las declaraciones del Impuesto sobre el Patrimonio presentadas en 2025 y correspondientes al ejercicio 2024, dentro del ámbito territorial de régimen común. No debe interpretarse como una lista completa de ciudadanos españoles con más de 30 millones de euros ni como un censo exhaustivo de todas las grandes fortunas residentes en el país.

La nacionalidad tampoco es el criterio decisivo del impuesto. Puede haber contribuyentes sometidos por distintas modalidades de obligación tributaria, mientras que País Vasco y Navarra cuentan con regímenes forales propios. El titular sencillo habla de españoles millonarios; la letra pequeña, bastante menos vistosa, habla de contribuyentes y declaraciones fiscales.

Tampoco todos los activos se traducen automáticamente en base imponible. Existen bienes exentos, deudas y reglas de valoración, además de particularidades tributarias que hacen que patrimonio bruto, patrimonio neto y base sometida efectivamente al impuesto no sean conceptos intercambiables.

Una España con menos declarantes y más riqueza declarada

La fotografía que deja 2024 es difícil de despachar como una mera curiosidad tributaria. 1.023 contribuyentes superan los 30 millones de euros de base imponible, frente a 471 en 2013, mientras el conjunto de declarantes se reduce ligeramente. El piso superior del edificio se ensancha aunque haya menos vecinos en el portal.

No significa que haya exactamente 1.023 personas ricas en España, ni que entre ellas posean los 986.985 millones declarados por el conjunto. Significa algo más concreto —y quizás más revelador—: el tramo fiscal de mayor patrimonio ha crecido un 117% en once años, reúne apenas al 0,45% de los declarantes y concentra más del 14% de la base imponible del impuesto. Las fortunas no solo son mayores. También son, en la cúspide, bastante más numerosas que hace una década.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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