Economía
¿Por qué España marca récord de empleo extranjero con 3,55 millones?
España alcanza 3,55 millones de afiliados extranjeros en agosto, un récord impulsado por la regularización y por sectores que siguen contratando.

Resumen
- España alcanza 3,55 millones de afiliados extranjeros en agosto
- El empleo extranjero crece un 15,72 % interanual, muy por encima del total
- La regularización suma 337.917 trabajadores dados de alta
España ha alcanzado un nuevo máximo de empleo extranjero. La Seguridad Social registró en agosto una media de 3.551.759 afiliados de nacionalidad extranjera, 39.535 más que en julio y nada menos que 482.490 más que un año antes. Nunca habían sido tantos. El avance interanual, del 15,72 %, multiplica por cinco aproximadamente el crecimiento del conjunto de la afiliación.
La fotografía tiene otra cifra que explica buena parte del salto reciente: al terminar agosto había 337.917 trabajadores extranjeros dados de alta tras acogerse al proceso extraordinario de regularización iniciado en primavera. La incorporación de esas personas al empleo formal ha cambiado con rapidez algunas estadísticas laborales y ha amortiguado, de paso, la habitual pérdida de ocupación del mes vacacional por excelencia.
El empleo extranjero crece mucho más deprisa que el conjunto
Los trabajadores extranjeros representan ya el 15,9 % de todos los afiliados a la Seguridad Social. Dicho de otra forma, aproximadamente uno de cada seis cotizantes en España tiene nacionalidad extranjera.
El ritmo importa incluso más que la cifra absoluta. Frente al crecimiento interanual del 15,72 % entre los extranjeros, la afiliación total avanzó un 3,1 %. Y si se elimina el ruido provocado por la estacionalidad y el calendario, el empleo extranjero también establece un máximo: 3.526.093 afiliados en la serie desestacionalizada, 479.004 más que doce meses antes.
La transformación viene de más atrás. Desde junio de 2022 se han incorporado más de 1,2 millones de trabajadores extranjeros a la Seguridad Social. Según los cálculos oficiales, el 50,9 % del empleo creado desde la entrada en vigor de la reforma laboral corresponde a este colectivo. Ya no hablamos, por tanto, de un fenómeno lateral del mercado de trabajo español. Está en su centro.
Agosto, además, suele ser un mes ingrato para las estadísticas laborales. El conjunto del sistema perdió 162.840 afiliados medios respecto a julio y quedó en 22,35 millones. Sin embargo, una vez corregidos los efectos estacionales, se añadieron 83.844 ocupados. El aumento de trabajadores extranjeros ayudó a contener una caída mensual que podría haber sido sensiblemente mayor.
La regularización extraordinaria acelera las altas
El cambio más visible se produce desde finales de abril, coincidiendo con el desarrollo del proceso extraordinario de regularización de personas extranjeras. A 31 de agosto, 337.917 beneficiarios de ese procedimiento figuraban ya de alta en la Seguridad Social.
La gran mayoría trabaja por cuenta ajena: 269.627 personas, el 79,8 %, estaban encuadradas en el Régimen General. Otras 16.912, alrededor del 5 %, habían iniciado una actividad como autónomos. Entre los regularizados con empleo había 203.418 hombres y 134.499 mujeres.
Conviene no mezclar magnitudes. Los 3,55 millones corresponden a la afiliación extranjera media durante agosto, mientras que los 337.917 regularizados son una fotografía concreta de personas dadas de alta a 31 de agosto como consecuencia de ese procedimiento. No significa que uno de cada diez extranjeros afiliados acabase de llegar al país ni que todos los nuevos empleos del último año procedan de la regularización. Las estadísticas miden cosas distintas.
Colombia y Venezuela destacan especialmente entre quienes han conseguido incorporarse a la Seguridad Social mediante el proceso extraordinario. Colombia suma 97.376 altas y Venezuela, 66.733. Entre ambos países concentran prácticamente la mitad de los afiliados vinculados a esta regularización.
Marruecos sigue siendo la principal nacionalidad
Si se mira el conjunto de trabajadores extranjeros, no solo los regularizados, Marruecos continúa en primera posición con 407.350 afiliados. Por detrás aparecen Colombia, con 368.901; Rumanía, con 336.681; Venezuela, con 248.550; Italia, con 222.158; Perú, con 140.467; China, con 137.872, y Ucrania, con 84.564.
Alrededor del 27 % de los afiliados extranjeros procede de países de la Unión Europea, de modo que casi tres cuartas partes tienen nacionalidades extracomunitarias. La composición también está cambiando con bastante velocidad por el fuerte crecimiento de colectivos latinoamericanos, especialmente colombianos, venezolanos y peruanos.
En cuanto al sexo, España contabiliza 2.030.849 hombres extranjeros afiliados y 1.520.910 mujeres, que representan ya cerca del 43 % del total. La imagen del trabajador inmigrante exclusivamente masculino encaja cada vez peor con un mercado mucho más diverso.
Hostelería, agricultura y construcción dependen especialmente de ellos
La aportación de los trabajadores extranjeros no se reparte de forma uniforme. Hay sectores donde su presencia se ha convertido en estructural. En hostelería representan el 33,6 % de los afiliados del Régimen General; en agricultura, el 28,1 %; y en construcción, el 27 %.
El peso también es considerable en actividades administrativas, donde alcanza el 20,2 %, y en transporte, con un 18,5 %. En los sistemas especiales la proporción es todavía más llamativa: los extranjeros suponen el 47,6 % del empleo del hogar y el 39,2 % del Sistema Especial Agrario.
Son cifras que explican una realidad que a menudo se pierde entre debates políticos bastante más ruidosos que una nómina: numerosos sectores tienen dificultades para cubrir determinados puestos sin mano de obra extranjera. Restaurantes, obras, explotaciones agrícolas, logística o cuidados funcionan cada día con una participación creciente de trabajadores nacidos fuera de España.
Eso no significa que la inmigración laboral quede confinada a empleos de menor cualificación. La presencia extranjera aumenta también en actividades técnicas, profesionales y digitales. El mapa se está ensanchando.
El empleo indefinido gana peso
Otra fotografía que ha cambiado es la contractual. El 86,8 % de los trabajadores extranjeros con contrato tiene actualmente una relación laboral indefinida, casi 30 puntos más que el promedio registrado entre 2017 y 2021, cuando ese porcentaje era del 58,9 %.
La temporalidad entre los extranjeros se sitúa en el 14,1 %, ligeramente por encima del 13,2 % registrado entre los trabajadores nacionales. Persiste una diferencia, sí, pero el abismo de años anteriores se ha reducido con claridad.
No todo empleo indefinido equivale, claro, a estabilidad económica plena. La duración efectiva del puesto, las jornadas parciales involuntarias o los salarios continúan siendo esenciales para valorar la calidad real del trabajo. Aun así, la evolución contractual desmonta la idea de que el crecimiento de la afiliación extranjera se apoya exclusivamente en contratos fugaces ligados a campañas agrícolas o temporadas turísticas.
También crecen los autónomos extranjeros
La expansión tampoco se limita al trabajo asalariado. España cuenta con 537.660 autónomos extranjeros, un 10,3 % más que hace un año. Su crecimiento vuelve a estar muy por encima del registrado por el trabajo por cuenta propia en su conjunto.
Algunos datos llaman especialmente la atención. En telecomunicaciones y programación informática, los extranjeros representan ya alrededor de uno de cada tres autónomos dados de alta en estas actividades. También tienen una presencia notable entre los trabajadores por cuenta propia vinculados a los hogares, la hostelería, las actividades administrativas, la construcción y el sector inmobiliario.
El fenómeno dibuja así una inmigración laboral bastante menos monocromática de lo que sugieren algunos tópicos: junto al camarero, el peón agrícola o el albañil aparecen el pequeño empresario, el transportista y el profesional informático. La economía, como suele ocurrir, tiene la mala costumbre de ser más compleja que el eslogan.
Un mercado laboral que ya no se entiende sin la inmigración
El récord de agosto no es únicamente una cifra llamativa para una nota estadística. Los 3,55 millones de afiliados extranjeros reflejan un cambio profundo en la estructura del empleo español: crecen con mucha más intensidad que el promedio, ocupan una parte decisiva de algunos sectores y su peso aumenta tanto entre asalariados como entre autónomos.
La regularización extraordinaria ha acelerado esa tendencia durante 2026 y ha convertido empleo que estaba fuera de los registros ordinarios en trabajo formal, con alta y cotización. A finales de agosto, casi 338.000 personas regularizadas estaban ya incorporadas a la Seguridad Social.
España mantiene problemas laborales conocidos —estacionalidad, salarios ajustados, productividad desigual, rotación en determinados sectores—, pero el nuevo récord deja algo bastante menos discutible: una parte creciente de la economía española trabaja, produce y cotiza con pasaporte extranjero. Y esa realidad pesa cada mes un poco más en las cuentas de la Seguridad Social.












