Naturaleza
El torillo andaluz: el ave que se extinguió en España sin que nadie se diera cuenta
Se extinguió en España en 1981 y nadie lo notó. Cuarenta y cinco años después, seis pollos de torillo andaluz han nacido en Jerez.

Resumen
- El torillo andaluz se extinguió en España en 1981 sin que casi nadie lo notara: el último ejemplar documentado fue cazado en Doñana.
- 18 ejemplares llegaron desde Marruecos en septiembre de 2026 y ya han nacido seis pollos en el Zoobotánico de Jerez.
- El programa sigue el modelo del lince ibérico: cría en cautividad primero, reintroducción en el litoral andaluz después.
En 1981 alguien cazó un ave pequeña en Doñana. No era un lance raro ni una especie llamativa: de hecho, casi nadie se enteró. Aquel ejemplar era, con toda probabilidad, el último torillo andaluz de España. La especie no desapareció con un estruendo mediático ni fue protagonista de ninguna campaña de salvación: simplemente dejó de estar. Pasaron décadas de citas sin confirmar en las costas de Cádiz y Huelva hasta que España admitió lo evidente: el Turnix sylvaticus sylvaticus se había extinguido en su territorio sin que nadie se diera cuenta a tiempo.
Cuarenta y cinco años después, la historia ha dado un giro de guion. Dieciocho torillos llegaron el pasado 9 de septiembre al puerto de Algeciras procedentes de Marruecos —el único lugar del mundo donde aún vive la subespecie— y en octubre el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez anunció lo que nadie esperaba tan pronto: seis pollos nacidos en apenas un mes y medio.
Cómo se extingue un ave sin hacer ruido
El torillo andaluz es el ejemplo perfecto de extinción silenciosa. No era un águila imperial ni un lince: era un pájaro diminuto, esquivo, difícil de detectar incluso para los ornitólogos. Habitó durante los siglos XIX y XX los herbazales, pastizales con palmito y matorrales costeros de buena parte de Andalucía y la cuenca mediterránea. Y desapareció por una suma de causas que suena tristemente familiar:
- 1Urbanización del litoral: el boom turístico y residencial convirtió sus herbazales costeros en suelo urbano.
- 2Intensificación agrícola: los regadíos y las reforestaciones transformaron los matorrales donde vivía.
- 3Caza accidental: su parecido físico con la codorniz lo convirtió en víctima de escopetas que no buscaban otra cosa.
Qué es exactamente un torillo (y por qué no es una codorniz)
Conviene aclarar una confusión histórica que le costó caro a la especie. El torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) parece una codorniz pequeña, y ese parecido fue parte de su condena: muchas escopetas lo abatieron por error creyendo cobrar una pieza de caza menor. Pero no son parientes cercanas. Los túrnixidos, la familia del torillo, tienen rasgos que los hacen únicos entre las aves europeas: las hembras son más grandes y coloridas que los machos, son ellas las que cortejan y los machos los que incuban los huevos y cuidan de los pollos. Un papel de género invertido que en ornitología siempre llama la atención.
Además, a diferencia de la codorniz, el torillo apenas vuela: se desplaza corriendo entre la vegetación baja, lo que lo hacía doblemente invisible. Su canto, un «uuu-uuu-uuu» grave que las hembras emiten para marcar territorio, solo llegó a escucharse en España en citas puntuales de 1991 y 1992 en el bajo Guadalquivir. Una especie que no vuela, no se ve y casi no se oye tiene todas las papeletas para extinguirse en silencio. Y eso es exactamente lo que pasó.
Dieciocho aves marroquíes y seis pollos en Jerez
El rescate empezó hace año y medio, cuando la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía coordinó la búsqueda y el traslado de ejemplares desde Marruecos. El proceso no fue capturar adultos al vuelo: incluyó la búsqueda y el rescate de huevos en el país africano, su incubación y la cría de las aves que después viajaron a España. Los 18 torillos que llegaron a Algeciras se instalaron en el Zoobotánico de Jerez, y su adaptación fue, en palabras de los técnicos, «muy favorable».
Lo que vino después superó las expectativas del calendario:
- ✓En apenas mes y medio, dos hembras hicieron sus primeras puestas: cuatro huevos en una instalación y tres en otra.
- ✓Los siete huevos pasaron por incubación artificial, con ovoscopia y dos revisiones semanales del desarrollo embrionario.
- ✓Seis pollos eclosionaron entre la madrugada del 11 y la tarde del 12 de octubre, sin necesidad de intervención.
- ✓Reciben tomas cada 30 minutos: larvas de tenebrio y pequeños grillos al principio, y después semillas para canarios, pienso para insectívoras, zanahoria, verduras de hoja verde y mijo.
- ✓Un séptimo huevo sigue en incubación con evolución favorable.
El modelo lince: primero la incubadora, después el litoral
La estrategia no es nueva, y esa es precisamente su mejor carta de presentación. El programa del torillo andaluz copia el esquema que funcionó con el lince ibérico: consolidar primero una población reproductora bajo cuidados especializados —lo que los conservacionistas llaman cría ex situ— y utilizar después a sus descendientes en reintroducciones in situ, en enclaves seleccionados del litoral andaluz.
El plan tiene varias patas. Se prevén al menos cuatro campañas más en Marruecos para incorporar ejemplares y ampliar la diversidad genética del núcleo reproductor, algo esencial para evitar la consanguinidad. En paralelo, se ha puesto en marcha un segundo centro de cría en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca, que trabajará coordinado con Jerez mediante un libro genealógico centralizado. Las aves de Jerez permitirán además investigar su fisiología, reproducción y comportamiento, conocimientos imprescindibles antes de soltar ni un solo ejemplar al campo.
Lo que queda del torillo en el mundo (y por qué preocupa)
Aquí viene el matiz que enfría cualquier titular triunfal. El torillo como género campa por amplias zonas del África subsahariana y del sur y este de Asia, pero la subespecie que vivió en España —y que hoy se considera extinta en toda Europa— sobrevive en un único enclave: la costa atlántica de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales. Son apenas unos cientos de individuos y la tendencia es descendente. Es decir: el torillo andaluz vuelve a España justo cuando el torillo andaluz está desapareciendo del resto del mundo.
Por eso el proyecto no se limita a criar pollos en Jerez. La conservación de la población marroquí es tan estratégica como la reintroducción española, y de ahí la coordinación bilateral con el zoo de Casablanca. Si el enclave atlántico cae, no habrá segunda oportunidad.
El verdadero reto empieza fuera del zoo
Los seis pollos de octubre son una noticia excelente, pero los nacimientos se han producido en cautividad: todavía no suponen el regreso de la especie a los ecosistemas españoles. El reto de verdad es doble. Primero, lograr que los descendientes criados en Jerez se reproduzcan en libertad. Y segundo —y más difícil— que los hábitats que expulsaron al torillo hace medio siglo vuelvan a ofrecerle un lugar donde sobrevivir. De nada sirve liberar aves si los herbazales costeros siguen siendo urbanizaciones, regadíos o campos de golf.
La pregunta que queda abierta es incómoda: ¿cuántas especies más se están extinguiendo ahora mismo en España sin que nadie se dé cuenta, igual que el torillo en 1981? La diferencia es que esta vez hay dieciocho aves en Jerez, un libro genealógico y un plan. La próxima extinción silenciosa quizá no tenga tanta suerte.












