Síguenos

Salud

¿Por qué sube la obesidad en España aunque cada vez comamos más «sano»?

La obesidad pasó del 15,2% al 17,2% en solo dos años. Nunca supimos tanto de nutrición y nunca engordamos tanto. Esto dicen el INE y los endocrinos.

Foto del avatar

Publicado

el

Compra de verduras frescas en supermercado español — por qué sube la obesidad en España

Resumen

  • La obesidad pasó del 15,2% en 2023 al 17,2% en 2025: dos puntos en solo dos años, según el INE.
  • Más de la mitad de la población española (54,4%) tiene un peso por encima de lo considerado normal.
  • Los expertos señalan al entorno, la renta y los hábitos: tener más información nutricional no garantiza comer mejor.

El 17,2% de los adultos españoles tenía obesidad en 2025. Dos años antes eran el 15,2%. Son apenas dos puntos porcentuales en una estadística, pero traducidos a personas significan cientos de miles de nuevos casos en un plazo ridículamente corto, y confirman una tendencia que ni los miles de vídeos de recetas saludables que llenan TikTok e Instagram han conseguido frenar. Los datos los acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística (INE) y tienen una lectura incómoda: nunca habíamos sabido tanto sobre nutrición y nunca habíamos engordado tanto.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) califica la cifra de «preocupante», y no es para menos. Si al 17,2% de obesidad se suma el sobrepeso, el resultado es que el 54,4% de la población española pesa más de lo considerado normal. Más de la mitad del país. Y la proyección apunta peor: según estimaciones recientes, el 77% de los hombres españoles tendrá sobrepeso u obesidad en 2050 si nada cambia.

17,2%
obesidad adulta en 2025 (INE)
54,4%
población con peso por encima de lo normal
61,4%
hombres con sobrepeso u obesidad
2 pts
subida en solo dos años (2023→2025)

Los números del INE: quién engorda más y dónde

El exceso de peso no se reparte igual entre hombres y mujeres, ni entre rentas. La Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 y los módulos de salud del INE dibujan un patrón bastante claro: la báscula también tiene clase social y género.

GrupoDatoFuente
Hombres con sobrepeso u obesidad61,4%INE, 2025
Mujeres con sobrepeso u obesidad47,6%INE, 2025
Obesidad en el grupo de menores ingresos17,3%Encuesta Condiciones de Vida
Obesidad en el grupo de mayores ingresos10,8%Encuesta Condiciones de Vida
Hombres con exceso de peso previstos en 205077%Proyecciones sin medidas

Fuente: INE y Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) · Datos 2023–2025

La brecha por renta es de las que hacen pensar: casi siete puntos separan a quienes menos ingresan de quienes más. Comer bien en España sigue siendo, en buena medida, una cuestión de cartera. Y la diferencia entre géneros tampoco es menor —casi catorce puntos—, aunque ahí entran en juego además factores hormonales y de composición corporal que la estadística en crudo no captura del todo.

¿Por qué saber más de nutrición no sirve de nada?

Aquí llega la paradoja que da título a este lío. Las redes sociales están saturadas de contenido «healthy»: recetas, meal prep, listas de la compra, influencers con batidos verdes. Nunca fue tan fácil saber qué es un ultraprocesado. Y aun así, la curva sube.

Montse Prados, del grupo de obesidad de la SEEN, lo resume con una frase que debería estar enmarcada en cada consulta de atención primaria: «Tener más información no significa necesariamente tener más posibilidades de mantener hábitos saludables». Porque la información compite —y casi siempre pierde— contra el precio, la disponibilidad, el tiempo, el estrés y el marketing.

«Tener más información no significa necesariamente tener más posibilidades de mantener hábitos saludables» — Montse Prados, SEEN

Piensa en tu propia semana. Saber que la bollería industrial es un ultraprocesado no impide que sea lo más barato y rápido del supermercado cuando llegas tarde del trabajo. Saber que deberías cocinar legumbres no aparece mágicamente en la agenda cuando la jornada se alarga. La información opera en el plano individual; la obesidad, en el colectivo.

Hay un detalle en los datos del INE que suele pasar desapercibido y que conviene subrayar: el salto de dos puntos se ha producido en apenas dos años, entre 2023 y 2025. La obesidad es una condición de desarrollo lento, así que un incremento tan rápido en la estadística no refleja que la gente haya engordado de golpe, sino que se ha cruzado un umbral: cientos de miles de personas que ya estaban al borde del diagnóstico han caído del lado de la obesidad. La tendencia llevaba años gestándose; la encuesta le ha puesto fecha.

La obesidad no es (solo) lo que comes

Las especialistas consultadas insisten en desterrar la explicación perezosa —y estigmatizante— de que la obesidad se reduce a «comer mal, tener poca fuerza de voluntad y moverse poco». En su desarrollo intervienen, como mínimo:

  • ✓Factores genéticos: la predisposición hereditaria condiciona el metabolismo y el almacenamiento de grasa.
  • ✓Factores hormonales: la regulación del apetito y la saciedad depende de un sistema endocrino complejo que no se arregla con propósitos de enero.
  • ✓Factores psicológicos: el estrés crónico, la ansiedad y los patrones emocionales influyen directamente en la ingesta.
  • ✓Factores sociales y ambientales: el entorno alimentario —qué se vende, a qué precio, con qué publicidad— decide por ti más veces de las que crees.
  • ✓Desigualdad económica: los barrios con menor renta suelen tener peor oferta de producto fresco y más puntos de venta de ultraprocesados.
📌 Dato clave: la obesidad afecta al 17,3% de las personas del grupo con menores ingresos frente al 10,8% del grupo con mayores ingresos, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2025 citada por la SEEN.

Qué propone la SEEN (y por qué la fuerza de voluntad no es una política de salud)

Ante el aumento del exceso de peso, la SEEN lo dice sin rodeos: no basta con recomendar a la población que coma mejor y haga más ejercicio. Hace falta una estrategia de salud pública que actúe donde el individuo no llega. ¿Qué significa eso en la práctica?

  1. 1Facilitar el acceso a una alimentación saludable en los grupos socioeconómicos más vulnerables: si lo sano es lo caro, la recomendación es letra muerta.
  2. 2Regular el entorno alimentario: publicidad dirigida a menores, etiquetado claro, presencia de ultraprocesados en entornos escolares y sanitarios.
  3. 3Tratar la obesidad como enfermedad crónica dentro del sistema sanitario, con recursos específicos y no solo con consejos en la consulta de los diez minutos.

La lógica de fondo es conocida en salud pública: cuando un problema crece pese a que la gente «sabe» lo que debería hacer, el fallo no está en las personas, está en el sistema que hace difícil lo fácil y fácil lo difícil.

La curva de 2050 no es una profecía, es una inercia

El dato más inquietante no es el de hoy, es el de mañana. Si el 77% de los hombres españoles tendrá sobrepeso u obesidad en 2050, no estamos ante un problema estético ni ante una cuestión de disciplina individual: estamos ante una presión enorme sobre un sistema sanitario que ya arrastra listas de espera y una factura metabólica —diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, problemas articulares— que se paga con décadas de retraso.

La buena noticia, si se la puede llamar así, es que las inercias se pueden torcer. El lince ibérico era un caso perdido y hoy se discute cuántos sueltan. La mala es que con la obesidad no hay foto de la reconquista: los éxitos de salud pública no salen en los telediarios porque consisten, precisamente, en que no pase nada. Dos puntos en dos años dicen que, de momento, vamos en la dirección equivocada.

Y mientras la curva sube, el discurso dominante sigue cargando la responsabilidad sobre el individuo: que si comes mal, que si no haces deporte, que si te falta disciplina. Las expertas de la SEEN piden justo lo contrario: dejar de tratar la obesidad como un fallo moral y empezar a tratarla como lo que es, una enfermedad crónica multifactorial en un entorno que la favorece. Porque ninguna dieta sobrevive a un supermercado donde lo ultraprocesado es más barato, más visible y más fácil que lo fresco. Cambiar el entorno cambia la estadística. Cambiar solo los consejos, como demuestran esos dos puntos, no cambia nada.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.