Naturaleza
Bisontes y caballos salvajes en la España interior: el mayor experimento de renaturalización del sur de Europa
Bisontes europeos y caballos de Przewalski pastan ya en Guadalajara. Detrás está el mayor proyecto de renaturalización del sur de Europa.

Resumen
- En los montes de Guadalajara, Cuenca y Teruel pastan ya 70 tauros, 39 caballos de Przewalski y 10 bisontes dentro del mayor proyecto de renaturalización del sur de Europa: 850.000 hectáreas.
- La fundación Rewilding Spain ha invertido más de 4,5 millones de euros desde 2022, financiada sobre todo por filántropos extranjeros.
- El objetivo final no son los bisontes: es preparar el monte para que el lince ibérico pueda volver al Sistema Ibérico.
En un robledal de Villanueva de Alcorón, en plena Alcarria de Guadalajara, pastan 39 caballos que no se parecen a ningún caballo español. Son pequeños, marrones, de crin tiesa y porte casi de cebra sin rayas: caballos de Przewalski, los últimos équidos salvajes del planeta, traídos desde Hungría y Francia. Ningún ecosistema ibérico los ha visto jamás. Y sin embargo, quienes los han soltado aquí sostienen que son lo más parecido que existe a los caballos salvajes que recorrían la península antes de extinguirse.
No es una anécdota exótica. Es la pieza visible del proyecto Sistema Ibérico Sur —Iberian Highlands en inglés—, la mayor iniciativa de renaturalización de España y del sur de Europa: 850.000 hectáreas repartidas entre Guadalajara, Cuenca y Teruel donde la fundación Rewilding Spain lleva desde 2022 intentando devolver al monte sus dinámicas perdidas. Con animales que, vistos desde fuera, parecen un casting improbable: bisontes europeos, tauros y caballos de tres razas.
Qué es exactamente el rewilding (y qué no es)
La renaturalización, o rewilding, es la corriente conservacionista que no se conforma con proteger lo que queda: quiere devolver al ecosistema las piezas que perdió. La idea de fondo es que muchos procesos naturales —el pastoreo masivo, la apertura de claros, el ciclo de nutrientes que provocaban los grandes herbívoros— desaparecieron de Europa hace siglos junto con los animales que los ejecutaban. Sin ellos, el monte se cierra, se homogeneiza y, de paso, arde mejor.
«No intervenimos en todas partes, pero nuestro objetivo es actuar a gran escala, a escala del paisaje, para restaurar en un plazo de 20 años dinámicas ecológicas de la naturaleza que se han perdido», explica Mara Zamora, directora de Rewilding Spain. La palabra clave es sustitución: cuando la especie original ya no existe, se busca un pariente funcional que haga su trabajo. Los herbívoros se comen el exceso de vegetación, abren espacios y crean mosaicos de los que se benefician aves, insectos y flora.
Bisontes, tauros, pottokas: quién es quién en el experimento
El censo del proyecto ya impresiona. Desde 2022 pastan en estas tierras 70 tauros, 49 caballos serranos, 47 pottokas, 39 caballos de Przewalski y 10 bisontes europeos. Cada especie tiene su papel y su ubicación, y las cifras de reproducción sugieren que el experimento funciona: en la finca de Mazarete, 59 tauros conviven con caballos serranos y han sumado 28 nacimientos; la manada de bisontes de El Recuenco, metida entre pinares en un paisaje que recuerda más al bosque polaco de Białowieża que a un monte alcarreño, ya tiene su primera cría.
| Especie | Ejemplares | Qué sustituye |
|---|---|---|
| Tauros | 70 | El uro, el gran bóvido salvaje europeo extinguido en 1627 |
| Caballos de Przewalski | 39 | Los caballos salvajes ibéricos extintos (nunca fueron domesticados) |
| Caballos serranos | 49 | Raza autóctona en pastoreo semi-silvestre |
| Pottokas | 47 | Ponis vascos, pastoreadores de monte bajo |
| Bisontes europeos | 10 (+1 cría) | El gran herbívoro del Pleistoceno europeo |
Fuente: Rewilding Spain · Censo del proyecto Sistema Ibérico Sur, noviembre de 2026
Los tauros merecen una explicación: no son una especie antigua recuperada, sino una raza bovina creada en los Países Bajos a semejanza del uro, seleccionando durante décadas ganado con rasgos primitivos. Los caballos de Przewalski, en cambio, sí son auténtica fauna salvaje: «Son los únicos caballos salvajes que quedan en el planeta, porque no llegaron a ser domesticados, y lo más parecido a los extintos caballos salvajes ibéricos», asegura Zamora.
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Es la pregunta que todo el mundo se hace, y la respuesta tiene dos capas. La primera es funcional: el Przewalski ocupa el nicho ecológico del équido salvaje que la península perdió, y su forma de pastar —ruda, constante, poco exigente— mantiene abiertos los claros del bosque y frena el matorral continuo que alimenta los incendios. La segunda es científica: Rewilding Spain no plantea estas sueltas como un gesto estético, sino como un estudio de campo controlado.
En el seguimiento participan la Universidad del País Vasco, la de Manchester y la de Aarhus (Dinamarca), que miden qué efectos reales tienen estos herbívoros sobre la vegetación, el suelo y la fauna asociada. La fundación quiere además convertirse en núcleo zoológico para operar con requisitos de fauna silvestre, un paso administrativo que da idea de la ambición del proyecto.
El contexto territorial ayuda a entender por qué justo aquí. El Sistema Ibérico sur es una de las zonas más despobladas de Europa —la llamada Laponia del Sur—, con pueblos envejecidos, campos de cultivo abandonados y montes que nadie pastorea desde hace décadas. La despoblación, que es una tragedia demográfica, se convierte paradójicamente en una oportunidad ecológica: hay espacio, hay continuidad territorial y poca presión humana. Pocos lugares de España ofrecen 850.000 hectáreas donde ensayar a escala de paisaje sin chocar con media docena de intereses incompatibles.
Críticas: ¿ciencia de campo o capricho filantrópico?
La introducción de especies ajenas —especialmente el bisonte europeo— no genera consenso entre los investigadores españoles. Los críticos señalan que el bisonte nunca formó parte de la fauna ibérica histórica documentada, que sustituir ecosistemas con análogos funcionales es una apuesta con riesgos difíciles de predecir y que un proyecto financiado desde el extranjero plantea preguntas incómodas sobre quién decide qué naturaleza quiere España.
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El verdadero objetivo final: preparar el regreso del lince
Y aquí está el detalle que da sentido a todo lo anterior. Los grandes herbívoros no son el fin, sino la infraestructura. Rewilding Spain financia también la reintroducción de buitres negros que ejecuta la Junta de Castilla-La Mancha y, sobre todo, la suelta de conejos para preparar el terreno a una hipotética entrada del lince ibérico. Sin conejos no hay lince; sin monte abierto y con claros, el conejo no prospera. Los caballos y los tauros son, en el fondo, jardineros del paisaje que el felino más amenazado de Europa necesita para volver.
La cadena trófica que dibuja el proyecto es casi un manual de restauración ecológica: los herbívoros abren el monte, el matorral bajo y los claros favorecen al conejo, el conejo sostiene al lince, y las carroñas de todos ellos alimentan a los buitres negros que la Junta ya está soltando. Cada eslabón se coloca en orden, y cada eslabón se mide. Si dentro de una década el Sistema Ibérico sur tiene una población estable de lince criada sobre conejos silvestres y montes en mosaico, a nadie le importará que los primeros jardineros vinieran de Mongolia y de los Países Bajos.
El éxito del lince en Sierra Morena y Doñana —de menos de 100 ejemplares en 2002 a más de 2.600 hoy— demuestra que cuando la base alimentaria vuelve, el depredador puede seguir. El Sistema Ibérico, con su despoblación crónica y sus montes envejecidos, es el siguiente tablero lógico. Que lo preparen caballos mongoles y vacas neerlandesas parece el detalle menos importante: hace treinta mil años, en estos mismos montes, pastaban uros y caballos salvajes bajo la mirada de leones de las cavernas. El proyecto, en el fondo, no inventa nada. Rebobina.












