Naturaleza
La peor temporada de setas en medio siglo: por qué los montes españoles siguen vacíos en noviembre
«Es desolador»: dos meses de retraso y la peor cosecha en 50 años en El Bierzo. La sequía de septiembre tiene la culpa.

Resumen
- El Bierzo habla de la peor campaña micológica en 50 años, con dos meses de retraso; Galicia y Mallorca confirman un otoño tardío y escaso.
- La culpa es de un verano extremadamente árido y de un septiembre casi sin lluvias: sin agua, el micelio no fructifica por mucho que acompañe la temperatura.
- Los micólogos advierten de que el retraso ya no es una anécdota de un año malo: desde 2012 las temporadas mediocres se encadenan.
«Es desolador». Así resume Manuel Bernardo, presidente de la Asociación Micológica Cantharellus, lo que se está viendo en los montes de El Bierzo: la peor campaña de setas en medio siglo, con dos meses de retraso sobre lo habitual y una perspectiva que, si no llueve pronto, no tiene vuelta atrás. No es un caso aislado. De Galicia a Baleares, los recolectores españoles viven un otoño en el que las cestas se llenan a cuentagotas y las especies de temporada van con el reloj en contra.
La pregunta que flota en los pinares y robledales es por qué un otoño templado como este puede producir tan pocas setas. La respuesta corta: porque la temperatura manda menos que el agua, y este año el agua no llegó cuando tocaba.
Por qué septiembre es el mes decisivo para las setas
Lo que llamamos seta es solo el fruto: la parte visible de un hongo que vive casi todo el año bajo tierra, en forma de micelio. Ese entramado de filamentos necesita una combinación muy concreta para ponerse a producir fructificaciones, y los micólogos la describen con precisión quirúrgica.
Gabriel Moreno, presidente y socio fundador de la Sociedad Micológica de Madrid, lo explica así: «Lo ideal son unas temperaturas de entre 20 y 22 grados por el día y unas mínimas de cinco o seis, evitando que hiele por la noche. Si fuese así, estaríamos en el punto álgido ahora mismo». El problema es el otro ingrediente: «Este año el otoño está siendo muy seco, como consecuencia de un verano extremadamente árido. Las precipitaciones de septiembre son muy necesarias para las setas y este año no ha llovido apenas, pese a que las temperaturas eran adecuadas».
La secuencia que activa una buena temporada funciona así:
- 1Lluvias de finales de verano. El agua rehidrata el suelo y despierta al micelio, que lleva meses en estado latente.
- 2Choque térmico suave. Días de 20-22 °C con noches de 5-6 °C y, sobre todo, sin heladas: el contraste estimula la fructificación.
- 3Humedad sostenida y poco viento. El suelo debe conservar el agua varias semanas; el viento seco aborta las fructificaciones jóvenes.
- 4Brotes escalonados. Primero las especies termófilas, luego los boletus y níscalos, y por último las invernantes (cantarelos, lengua de gato).
En 2026, el paso 1 falló en casi toda la península. Sin ese arranque, los demás dan igual: por muy perfecto que sea el octubre térmico, el hongo no fabrica setas de la nada.
El mapa del otoño micológico, comunidad por comunidad
El retraso es general, pero no uniforme. Donde llovió algo a finales de octubre, el monte ha reaccionado; donde no, sigue en silencio.
| Zona | Estado a 1 de noviembre | Valoración de los expertos |
|---|---|---|
| El Bierzo (León) | 2 meses de retraso | «La peor campaña en 50 años» |
| Madrid y centro | Temporada «seca y tardía» | Sin lluvias de septiembre; brotes solo puntuales |
| Rías Baixas y O Salnés (Galicia) | Arranque tardío con boletus | Las lluvias de finales de octubre «salvaron la temporada», pero falta variedad |
| Mallorca | Setas dispersas y escasas | Termófilas brotando tras las lluvias; níscalos en el aire |
| Norte húmedo (hayedos y robledales) | Mejor que la media | La humedad atlántica sostiene las fructificaciones |
Fuente: declaraciones de sociedades micológicas a prensa regional · Datos de octubre-noviembre de 2026
En Galicia, el micólogo Jaime Bernardo Blanco Dios lo constata sobre el terreno: «Ya vamos muy tarde y hay especies que probablemente no vayan a fructificar, porque dentro de unos días entrará el frío definitivamente y no habrá tiempo». El níscalo, el rey popular del otoño, brilla por su ausencia en sus zonas habituales de recolección. En Mallorca, Josep Lleonard Siquier, autor de Els Bolets de les Illes Balears, confirma setas «de forma dispersa y en cantidades reducidas» tras las lluvias de finales de octubre: básicamente porque en septiembre llovió poco y en agosto, nada.
Micorrizas y cambio climático: ¿esto va a más?
Hay un elemento biológico que agrava el cuadro y que rara vez aparece en las conversaciones de setas: la micorrización. La mayoría de las setas más buscadas —boletus, níscalos, amanita de los césares— no viven por libre: forman asociaciones simbióticas con las raíces de pinos, robles o encinas. El hongo aporta agua y minerales al árbol; el árbol paga con azúcares de su fotosíntesis. Cuando el verano castiga al bosque, el hongo también pasa hambre, y su capacidad de fructificar en otoño queda tocada aunque llueva después.
Por eso el diagnóstico de Manuel Bernardo va más allá del mal año: advierte de que la escasez de agua «puede convertirse en un problema estructural por el cambio climático» y propone empezar a plantearse incluso el cultivo mediante micorrización controlada. En Pontevedra, un veterano con medio siglo de salidas al monte lo traduce a cifras de cesta: «Hay variedad, pero muy poquita cantidad de cada especie. Donde antes veías cien, ahora ves cinco o diez. Me recuerda a un muestrario de un viajante». Su referencia es 2012, el mejor año del siglo: desde entonces, dice, todas las temporadas han sido «bastante mediocres» en diversidad.
«Donde antes veías cien setas, ahora ves cinco o diez. Es como el muestrario de un viajante» — micólogo pontevedrés, 50 años de salidas al monte
Si sales al monte: licencias, prudencia y una confusión mortal
Aun con un año flojo, miles de aficionados seguirán peinando los montes en noviembre. Tres avisos prácticos de las sociedades micológicas para quien se eche al campo:
- ✓Licencia en regla. La mayoría de comunidades y montes regulados exigen un permiso nominativo por recolector: suele costar menos de 10 euros y evita multas.
- ✓Cuidado con las amanitas. En un año seco abunda la Amanita rubescens, fácil de confundir con su hermana la pantherina, muy tóxica. Ante la duda, se deja en el suelo: hay setas suficientes como para no jugarse la salud.
- ✓Empezar por lo fácil. Los boletus son la puerta de entrada segura: carne blanca que no cambia de color al corte. Y el hongo de la muerte (Amanita phalloides) puede confundirse con champiñones albinos: nunca recojas lámina blanca sin estar absolutamente seguro.
¿Queda temporada? Queda ventana, pero estrecha. Si noviembre trae lluvias antes de mediados de mes y el mercurio aguanta sin heladas tempranas, el monte puede responder con brotes concentrados en una o dos semanas, incluso alargando la campaña hasta diciembre o enero. Si vuelve la sequía, el otoño micológico de 2026 pasará a los registros como el año en que los montes españoles se quedaron sin setas.












