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Naturaleza

Vuelven los lobos, desaparecen los insectos: la paradoja de la naturaleza española

El CSIC alerta de una naturaleza a dos velocidades: vuelven lobos y corzos, pero insectos, anfibios y aves pequeñas desaparecen en silencio.

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Lobo gris en el bosque: la gran fauna vuelve a España mientras los insectos desaparecen

Resumen

  • Un estudio del IPE-CSIC describe dos procesos simultáneos en la España rural: vuelven lobos, corzos y osos, pero se desploman insectos, anfibios y pequeñas aves.
  • Los autores lo bautizan como macrorewilding y microdefaunation: dos caras de la misma transformación socioeconómica del último siglo.
  • Ver grandes animales no significa que el ecosistema esté sano: puede estar perdiendo en silencio la fauna que sostiene la polinización, la descomposición y las cadenas tróficas.

Si paseáis hoy por buena parte de la España rural vaciada, es bastante probable que veáis —o que os vean— animales que vuestros abuelos no llegaron a conocer en esos mismos montes: corzos en el borde de un camino, un buitre leonado girando sobre el páramo, huellas de jabalí en el barro, incluso lobos que se expanden hacia el sur. La postal invita al optimismo: tras décadas de persecución, la gran fauna ibérica vuelve. Pero un estudio liderado por el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), en Zaragoza, advierte de que esa postal es, como mínimo, incompleta: mientras regresan los grandes vertebrados, insectos, anfibios y pequeñas aves desaparecen sin hacer ruido.

El trabajo, realizado con la Universidad Miguel Hernández de Alicante y publicado en la revista Journal of Applied Ecology, propone un marco nuevo para leer a la vez dos tendencias que hasta ahora se estudiaban por separado. Y les ha puesto nombre: macrorewilding —el reensamblaje de la gran fauna— y microdefaunation —el vaciado silencioso de la fauna pequeña—. Dos procesos aparentemente opuestos que, según los autores, responden exactamente al mismo origen: los cambios que vivió el mundo rural español desde mediados del siglo XX.

¿Qué es exactamente el macrorewilding?

Durante milenios, la presión humana sobre los grandes animales fue directa y brutal: persecución de depredadores, caza de subsistencia, erradicación del lobo y del oso, sustitución de herbívoros silvestres por ganado, expansión de los paisajes agrarios. Las poblaciones de grandes vertebrados se hundieron. Pero a mediados del siglo XX algo cambió: el éxodo rural vació pueblos y campos, las tierras de cultivo y pasto se abandonaron, la persecución directa aflojó y llegaron las políticas de conservación.

El resultado es el que documentan censos y anuarios: lobos que recolonizan territorios históricos, corzos en expansión por media península, jabalíes hasta en parques urbanos, osos cantábricos en máximos de población en décadas, grandes rapaces —buitres, águilas— recuperando números. Eso es el macrorewilding: la vuelta espontánea o asistida de los animales grandes y carismáticos a paisajes que el ser humano dejó de ocupar. Buena parte de esa recuperación, recuerdan los autores, no se debe a grandes programas de reintroducción, sino a algo mucho más prosaico: la gente se marchó del campo y la naturaleza ocupó el hueco.

¿Y la microdefaunation?

El problema es que la presión humana sobre la fauna no desapareció: se transformó. Ya no perseguimos al lobo con escopeta, pero aplicamos pesticidas, medicamentos veterinarios y fertilizantes a escala industrial; simplificamos los paisajes hasta dejar setos y linderos en los huesos; calentamos el clima; e introducimos especies invasoras. Todo eso no mata lobos: mata insectos, anfibios, reptiles y pájaros pequeños, que son justo los que menos titulares generan. Los censos de aves agrarias —alondras, gorriones, perdices— llevan años en rojo, y los programas de seguimiento de mariposas y abejorros describen la misma pendiente, pero sin el altavoz mediático del lobo.

Macrorewilding (lo que vuelve)
  • Lobos y grandes depredadores
  • Corzos, jabalíes, osos
  • Grandes rapaces
  • Visible, carismático, fotografiado
Microdefaunation (lo que falta)
  • Insectos (polinizadores, descomponedores)
  • Anfibios
  • Pequeñas aves agrarias
  • Invisible, sin censos, sin titulares
2
procesos opuestos con un mismo origen: el fin del mundo rural tradicional
5
presiones sobre la fauna pequeña: pesticidas, veternarios, paisaje, clima, invasoras
4
procesos del ecosistema en juego: productividad, descomposición, dispersión, enfermedades

«La evolución de las sociedades agrarias hacia sociedades industriales y tecnológicas ha trasladado la presión humana de la persecución directa de grandes vertebrados a la erosión silenciosa de la fauna de menor tamaño» — Mario Gaspar, investigador del IPE-CSIC y autor principal del estudio

¿Por qué importan tanto los animales que nadie ve?

Porque sostienen el edificio entero. Los autores del estudio recuerdan que grandes y pequeños animales mantienen entre sí relaciones ecológicas constantes: depredación, competencia, carroña, estiércol, parasitismo. Si la fauna pequeña se hunde, se resienten procesos que damos por supuestos:

  • ✓Productividad vegetal: sin polinizadores ni suelo vivo, el monte y el campo producen menos.
  • ✓Descomposición de materia orgánica: insectos y microfauna reciclan los nutrientes; sin ellos, el ciclo se atasca.
  • ✓Dispersión de semillas: hormigas, aves pequeñas y mamíferos menores siembran el paisaje.
  • ✓Transmisión y control de enfermedades: los desequilibrios de fauna alteran también la dinámica de patógenos.

Un buitre necesita carroña; la carroña depende de herbívoros; los herbívoros dependen de pastos; los pastos dependen de insectos y de suelo vivo. Retirad los insectos y la cadena se queda sin cimientos aunque la cúspide —el águila, el lobo— siga apareciendo en las fotos. Los autores insisten en que grandes y pequeños animales mantienen numerosas relaciones ecológicas a través de la depredación, la competencia, la modificación de la vegetación, la carroña, el estiércol o el parasitismo. Romper ese entramado por abajo tiene consecuencias que acaban llegando arriba, aunque tarden años en notarse.

¿Podemos fiarnos de lo que vemos?

Aquí está la advertencia más incómoda del estudio: la gran fauna puede generar una imagen engañosa del estado de conservación. «Podemos estar viendo paisajes que experimentan un notable regreso de los grandes vertebrados y que por ello nos parezcan menos alterados. Sin embargo, simultáneamente están sufriendo un empobrecimiento silencioso de otros componentes de la fauna», señala José Daniel Anadón, investigador del IPE-CSIC y coautor del trabajo.

📌 Dato clave: los autores subrayan que la recuperación de lobos, osos o corzos es «deseable y necesaria», pero no implica por sí sola que el ecosistema haya recuperado su integridad. El termómetro bueno no son los animales que vemos: son los que dejamos de ver.

¿Y ahora qué hacemos con esto?

El marco macrorewilding-microdefaunation no es solo una etiqueta bonita: cambia cómo deberían medirse las políticas de conservación. Un plan que celebre el retorno del lobo mientras ignora el desplome de los insectos del mismo valle está celebrando la mitad del paisaje. Y la mitad pequeña, además, es la que no tiene lobistas —nunca mejor dicho—: ningún insecto protagoniza campañas de crowdfunding ni aparece en documentales de hora punta. De ahí el valor práctico del estudio: ofrece a gestores y administraciones un argumento técnico para financiar también censos de fauna modesta, setos vivos, márgenes sin pesticidas y charcas para anfibios, medidas que no salen en los telediarios pero que, sin embargo, sostienen todo lo demás: polinización, suelo fértil y cadenas tróficas completas.

La próxima vez que salgáis al monte y os cruzéis con un corzo, celebradlo: es una buena noticia, fruto de décadas de protección y de un cambio profundo en el uso del territorio. Pero mirad también las flores sin abejorros, los charcos sin renacuajos, los muros de piedra sin lagartijas y los tendidos eléctricos sin golondrinas. La pregunta que deja abierta el estudio del CSIC no es si la naturaleza española se recupera, sino qué naturaleza se está recuperando exactamente — y si nos gustará la respuesta cuando la fauna invisible termine de marcharse.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.