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El día que Granada creyó temblar: qué pasó en la fábrica de municiones de El Fargue
Nube tipo hongo, treinta llamadas al 112 y tres heridos leves: qué falló en el quemadero de la fábrica de El Fargue.

Resumen
- Una explosión en el quemadero de la Fábrica de Municiones de El Fargue (Granada) dejó tres trabajadores con lesiones auditivas leves.
- La detonación se oyó en media provincia, levantó una nube tipo hongo y el 112 atendió más de treinta llamadas de vecinos que creyeron que era un terremoto.
- UGT apunta a una prueba rutinaria de calidad de un proyectil; la planta, del grupo CSG, desmilitariza allí munición antigua desde hace décadas.
A las 8:57 de la mañana del viernes 30 de octubre, el teléfono del 112 empezó a arder. En los minutos siguientes, más de treinta personas llamaron para contar lo mismo: una explosión enorme había sacudido Granada. En Víznar y Alfacar se oyó como un trueno seco; en La Zubia y Fuente Vaqueros temblaron los cristales; en el barrio del Fargue, algunos vecinos salieron a la calle convencidos de que había sido un terremoto. No lo era. Sobre la carretera de Murcia se levantaba una columna de humo con forma de hongo, la firma inconfundible de una detonación grande.
El origen estaba en la Fábrica de Municiones de Granada, una planta con más de un siglo de historia que fabrica y destruye armamento a escasos kilómetros del centro de la ciudad. Tres trabajadores resultaron heridos leves por lesiones auditivas. La pregunta que queda no es solo qué falló esa mañana, sino qué es exactamente ese lugar y por qué Granada convive con él desde hace generaciones.
Qué es El Fargue y qué se hace allí
La Fábrica de Municiones de Granada, situada en la zona de El Fargue, pertenece al grupo industrial CSG. Es una de las instalaciones militares más veteranas de España: produce munición y, sobre todo, hace lo contrario con la munición que ya no sirve. La planta cuenta con una zona de desmilitarización destinada a eliminar proyectiles antiguos, dañados o inutilizables, y con un quemadero de pólvora, un área al aire libre y de acceso «muy restringido» donde se destruyen sobrantes de fabricación y se realizan pruebas.
La explosión, según las primeras pesquisas, se produjo precisamente allí: en el quemadero, mientras se trabajaba con proyectiles de artillería que estaban siendo destruidos. Juan Bayo, secretario de organización de la Federación de Industria de UGT, detalló que todo apunta a una prueba de calidad de un proyectil que eclosionó antes de tiempo. La zona estaba perimetrada y los trabajadores operan a distancia y parapetados, lo que explica que el balance se quedara en tres afectados leves trasladados al Hospital Virgen de las Nieves.
«Aunque no es lo habitual, este tipo de incidentes entran más o menos dentro de una cierta normalidad en una fábrica de estas características» — Juan Bayo, UGT FICA
Cómo respondió Granada en cuarenta minutos
El despliegue da idea de lo sensible del enclave. La propia fábrica alertó a emergencias tras descontrolarse una de las quemas habituales del recinto. A partir de ahí, el operativo se montó en cascada:
- ✓Sanidad: dos UVI móviles atendieron a los tres heridos por lesiones auditivas antes del traslado hospitalario.
- ✓Policía Nacional: Tedax, Seguridad Ciudadana, Policía Judicial, Científica y Subsuelo inspeccionaron toda la zona con dos cordones de seguridad.
- ✓Bomberos e Infoca: la onda expansiva provocó un pequeño incendio de vegetación alrededor del recinto, controlado sin mayores consecuencias.
- ✓Inspección de Trabajo: el 112 informó al organismo y al Centro de Prevención de Riesgos Laborales, que abrirán su propia investigación.
- ✓Vecinos: la Policía revisó las viviendas más cercanas y no detectó daños estructurales ni de gravedad por la onda expansiva.
Por qué una detonación controlada se oyó en media provincia
Quien vive lejos de una polvorería se sorprende de que una planta de explosivos funcione a pocos minutos del centro de Granada. La explicación es histórica y física. Histórica: El Fargue se eligió a principios del siglo XX precisamente por estar apartado, rodeado de monte y con barrancos que frenan las ondas. Granada creció después hacia la fábrica, no al revés. Física: los quemaderos se diseñan para detonaciones controladas, y una detonación controlada sigue siendo una detonación. La energía liberada genera una onda expansiva que viaja kilómetros por el valle del Darro y la vega, y la nube tipo hongo es el resultado del aire caliente ascendiendo a gran velocidad: espectáculo asegurado, peligro contenido.
Que treinta personas confundieran el estallido con un terremoto dice mucho sobre lo inhabitual de la experiencia y poco sobre su gravedad real. Los protocolos existen porque el riesgo cero no existe cuando se trabaja con pólvora: perímetros amplios, trabajo a distancia, parapetos y zonas «muy restringidas». El viernes funcionaron. Los tres heridos lo fueron por el ruido, no por la metralla.
Qué pasa ahora: investigación doble y silencio oficial
La empresa ha confirmado el accidente y la ausencia de daños personales graves, pero ha rehusado dar más explicaciones. La investigación sigue dos carriles: el técnico-policial de la Policía Nacional, con declaraciones tomadas a los trabajadores y la Científica sobre el terreno, y el laboral de la Inspección de Trabajo, que deberá determinar si la prueba de calidad se ejecutó conforme a los procedimientos y si las medidas de protección fueron suficientes.
Queda por aclarar la secuencia exacta: qué proyectil se estaba destruyendo, qué falló en la prueba y por qué la quema se descontroló. Las respuestas determinarán si el incidente se archiva como gaje del oficio —la «cierta normalidad» que describe UGT— o si destapa un fallo de procedimiento. Mientras tanto, Granada sigue teniendo un vecino ruidoso: una fábrica que lleva un siglo haciendo explotar cosas con método, y que el viernes, por una vez, hizo saltar las alarmas de toda la provincia.












