Economía
¿Por qué León XIV sube los sueldos del Vaticano en su cumpleaños?
León XIV cumple 71 años con el fin de los recortes salariales del Vaticano, una medida respaldada por la mejora de las cuentas de la Santa Sede.

Resumen
- León XIV cumple 71 años mientras el Vaticano elimina recortes salariales
- No es una subida general, sino el fin de ajustes aplicados desde 2021
- Las cuentas mejoran, aunque sigue un déficit operativo de 44,4 millones
El papa León XIV cumple este lunes 14 de septiembre 71 años y la jornada ha dejado una coincidencia llamativa: el mismo día de su cumpleaños se ha conocido la eliminación de los recortes salariales impuestos en el Vaticano durante la pandemia. Dicho de forma sencilla, algunos cardenales, altos cargos, clérigos y religiosos recuperarán las condiciones económicas anteriores a los ajustes aprobados por Francisco en 2021.
Ahora bien, conviene separar el titular jugoso de los hechos. No hay constancia de que León XIV haya subido los sueldos como regalo de cumpleaños, ni de que se trate de una subida salarial general para todos los trabajadores del Vaticano. Lo que ha hecho el pontífice es poner fin a unas reducciones extraordinarias que llevaban vigentes desde la crisis del COVID-19 y que afectaban de manera distinta a determinados niveles de responsabilidad. El cumpleaños y la decisión coinciden en el calendario. Nada permite afirmar que una cosa haya provocado la otra.
Qué sueldos recupera ahora el Vaticano
La decisión de León XIV deja atrás una de las medidas de austeridad más visibles adoptadas durante el pontificado de Francisco. En marzo de 2021, cuando la pandemia todavía castigaba las cuentas de la Santa Sede y había reducido numerosas fuentes de ingresos, Francisco ordenó una rebaja escalonada de las remuneraciones.
Los cardenales sufrieron un recorte del 10 %. Para las personas encuadradas en los niveles salariales superiores C y C1, entre ellas responsables de organismos de la Curia, la reducción fue del 8 %. A determinados clérigos y miembros de institutos religiosos situados en otros niveles retributivos se les aplicó una disminución del 3 %.
No fue un tijeretazo idéntico para todo el mundo. Francisco quiso aplicar un criterio progresivo: cuanto mayor era la posición dentro de la estructura, mayor era el esfuerzo económico exigido. Una austeridad con sotana, podría decirse, aunque perfectamente reconocible para cualquier departamento de recursos humanos.
También quedaron congelados durante dos años determinados incrementos por antigüedad, desde el 1 de abril de 2021 hasta el 31 de marzo de 2023, para distintos grupos de empleados.
León XIV no concede una subida nueva: elimina un recorte
Aquí está el detalle que cambia el sentido de la noticia. Hablar simplemente de que el papa “sube los sueldos” puede llevar a pensar que León XIV ha aprobado un incremento adicional sobre las remuneraciones actuales. No es exactamente eso.
El pontífice revierte las medidas de contención salarial adoptadas en 2021 porque considera superadas las circunstancias extraordinarias que las justificaron. En la práctica, para los afectados supone recuperar poder retributivo respecto a la etapa de los recortes, pero jurídicamente y económicamente estamos ante el levantamiento de una reducción previa.
La diferencia parece pequeña hasta que se mira la nómina. Una cosa es pasar de 100 a 110 por una subida salarial; otra, haber bajado previamente de 100 a 90 y volver después hacia las condiciones anteriores. El resultado en el bolsillo mejora, sí, pero la historia que cuentan las cifras es distinta.
Por qué León XIV ha decidido levantar los recortes
La explicación está en las cuentas de la Santa Sede, que han mejorado de manera considerable respecto a los peores ejercicios recientes. Las medidas aprobadas por Francisco nacieron en un escenario muy concreto: déficit persistente, caída de ingresos y una pandemia que vació durante meses plazas, museos y buena parte de la actividad vinculada al Vaticano.
Ese paisaje financiero ha cambiado.
Las cuentas consolidadas de la Santa Sede correspondientes a 2024 arrojaron un superávit de 1,6 millones de euros, frente al déficit de 51,2 millones registrado en 2023. Es una vuelta notable, aunque esos 1,6 millones tampoco convierten de repente al Vaticano en una máquina de imprimir dinero.
Más importante para entender la evolución es el denominado déficit operativo estructural. Pasó de 83,5 millones de euros en 2023 a 44,4 millones en 2024, prácticamente la mitad. Los ingresos aumentaron en unos 79 millones, impulsados entre otros factores por las donaciones, la actividad hospitalaria y una evolución más favorable de determinadas áreas de gestión.
Las cuentas mejoran, pero el agujero estructural sigue ahí
Hay, sin embargo, una letra pequeña que León XIV conoce bien. El Vaticano ha mejorado sus números, pero todavía arrastra un déficit operativo considerable. Que el balance global haya terminado ligeramente en positivo no significa que todos los problemas financieros estén resueltos.
La gestión financiera aportó alrededor de 46 millones de euros positivos y ayudó decisivamente a compensar el déficit ordinario. Parte de esa mejora procede, además, de factores que no tienen por qué repetirse todos los años con idéntica intensidad, como determinadas plusvalías financieras.
La propia Secretaría para la Economía ha mantenido una posición prudente: la tendencia es favorable, pero alcanzar una sostenibilidad financiera estable sigue siendo un objetivo de largo recorrido. Roma no se construyó en un día; unas cuentas vaticanas equilibradas, al parecer, tampoco.
El cumpleaños de León XIV: 71 años y jornada de trabajo
La noticia económica ha adquirido una segunda vida precisamente por la fecha elegida. León XIV, nacido como Robert Francis Prevost en Chicago el 14 de septiembre de 1955, cumple 71 años este lunes.
El aniversario no ha sido planteado como una jornada privada de celebración. El pontífice mantiene actividad institucional y recibe felicitaciones de distintos puntos de la Iglesia. La Conferencia Episcopal Italiana y la Diócesis de Roma se han sumado a los mensajes dirigidos al papa.
El domingo, durante el Ángelus en la plaza de San Pedro, algunos de los aproximadamente 15.000 fieles congregados ya habían adelantado sus felicitaciones. León XIV llegaba así a su cumpleaños con una agenda ordinaria y, casi de propina informativa, una decisión económica capaz de fabricar titulares.
De ahí la tentación de unir ambos asuntos: cumpleaños del papa y recuperación salarial. La fotografía periodística funciona de maravilla. El problema aparece cuando una coincidencia se transforma, sin pruebas, en explicación.
Qué cambia realmente para los trabajadores afectados
El impacto de la medida depende de la categoría profesional y de la situación concreta de cada persona. Quienes soportaban las reducciones introducidas durante la pandemia dejan atrás ese régimen excepcional. Los mayores porcentajes corresponden precisamente a los niveles superiores, porque fueron también quienes soportaron los recortes más elevados.
No debe confundirse esto con una mejora indiscriminada de toda la plantilla vaticana ni con una especie de paga extraordinaria por el 71 cumpleaños del pontífice. León XIV desmonta una medida de emergencia, no reparte un cheque entre las columnas de Bernini.
También hay continuidad con la filosofía que Francisco expresó en 2021. Aquellos recortes no se presentaron como una transformación permanente de la política salarial, sino como una respuesta a una situación excepcional cuyo objetivo era contener costes y preservar puestos de trabajo.
Cinco años después, León XIV considera que aquella excepcionalidad puede darse por superada. Es, en cierta medida, cerrar una carpeta económica abierta en plena pandemia.
Un cumpleaños con números mejores, pero sin barra libre
León XIV llega a los 71 años con unas cuentas de la Santa Sede bastante menos deterioradas que las que obligaron a Francisco a apretar el cinturón en 2021. Eso permite retirar unos recortes que nacieron para afrontar una emergencia y que afectaron especialmente a cardenales y altos responsables de la estructura vaticana.
La coincidencia tiene su ironía: el papa cumple años y algunos salarios vuelven a subir. Pero la explicación seria es menos festiva. No hay un regalo pontificio de cumpleaños documentado, sino el final de una política excepcional de austeridad apoyado en una recuperación financiera apreciable.
Y tampoco sobra prudencia. El Vaticano ha pasado de un déficit global de 51,2 millones de euros a un pequeño superávit de 1,6 millones, pero mantiene un déficit operativo estructural de 44,4 millones. Hay margen para devolver lo recortado; no para descorchar champán financiero.
Así que sí, León XIV celebra sus 71 años el mismo día en que se conoce el fin de los recortes salariales. Una coincidencia perfecta para el titular. Para las cuentas, en cambio, la historia empezó cinco años antes.












