Historia
¿Qué santo se celebra el 4 de septiembre? Santoral completo del día
El 4 de septiembre reúne a San Moisés, Santa Rosalía, San Bonifacio I, San Marino y otros santos y beatos ligados a siglos de tradición cristiana.

Resumen
- El 4 de septiembre recuerda a San Moisés, Santa Rosalía y San Bonifacio I
- San Marino y otros santos y beatos también figuran en el santoral del día
- Santa Rosalía conserva una devoción especialmente intensa en Palermo
El santoral católico del 4 de septiembre reúne varias figuras de épocas muy distintas. Este viernes, entre las conmemoraciones más destacadas aparecen San Moisés, Santa Rosalía de Palermo, San Bonifacio I y San Marino, nombres que llevan al lector desde los grandes relatos del Antiguo Testamento hasta la Sicilia medieval y los primeros siglos del cristianismo.
No existe, por tanto, un único santo del 4 de septiembre. Los calendarios pueden presentar pequeñas diferencias según la tradición litúrgica o el repertorio utilizado, pero San Moisés y Santa Rosalía figuran de forma habitual entre los protagonistas de esta jornada. El santoral más amplio incorpora también a San Caletrico de Chartres, San Fredaldo de Mende, Santa Ida de Herzfeld, Santa Irmgarda de Süchteln y San Marcelo de Chalon-sur-Saône, además de varios beatos.
Santoral del 4 de septiembre: los santos que se celebran
Además de San Moisés profeta, Santa Rosalía de Palermo y San Bonifacio I, el 4 de septiembre aparecen en distintos repertorios San Caletrico de Chartres, San Fredaldo de Mende, San Marcelo de Chalon-sur-Saône, Santa Ida de Herzfeld y Santa Irmgarda de Süchteln. La fecha ofrece, en realidad, un pequeño mapa de la historia cristiana europea.
La jornada recuerda asimismo a los beatos Bernardo Leda Grau, Catalina Mattei, Escipión Jerónimo Brigéat de Lambert, Francisco Sendra Ivars, José Pascual Carda Saporta y María de Santa Cecilia Romana Bellanger. Profetas, papas, obispos, eremitas, religiosas y mártires conviven así bajo una misma fecha. Un calendario de apenas una casilla, pero con muchos siglos dentro.
Santa Rosalía de Palermo, la ermitaña convertida en símbolo de Sicilia
Santa Rosalía es probablemente uno de los nombres más reconocibles del 4 de septiembre. La tradición sitúa su nacimiento en Palermo hacia el siglo XII, dentro de una familia noble. Sin embargo, cambió la comodidad de la corte por una existencia apartada, dedicada a la oración y a la vida eremítica.
Su historia quedó especialmente ligada al Monte Pellegrino, la gran montaña que se levanta junto a Palermo. Allí habría vivido en una cueva y allí se localizaron siglos después unos restos atribuidos a la santa. Su culto, documentado desde la Edad Media, adquirió una dimensión extraordinaria durante la epidemia de peste que golpeó Palermo en 1624 y 1625.
La tradición relata que sus reliquias fueron llevadas en procesión por la ciudad durante aquellos meses terribles. A partir de entonces, Rosalía quedó estrechamente unida a la memoria colectiva de Palermo y terminó convertida en su patrona, conocida popularmente en Sicilia como la Santuzza. Todavía permanece muy presente en las fiestas, las calles y la identidad cultural palermitana.
San Moisés, el profeta que también figura en el santoral
Otro de los grandes nombres de esta fecha es San Moisés, una presencia que puede sorprender a quienes asocian el santoral exclusivamente con santos de los primeros siglos del cristianismo. Su conmemoración recuerda que el calendario católico también incorpora grandes figuras de la tradición bíblica anterior al nacimiento de Jesús.
Moisés ocupa un lugar central en el Antiguo Testamento. El relato bíblico lo presenta como el hombre elegido para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto y conducirlo hacia la Tierra Prometida. Es legislador, guía y mediador de la alianza entre Dios y el pueblo de Israel, una figura enorme incluso más allá del ámbito religioso.
La escena del niño salvado de las aguas del Nilo, la salida de Egipto, el desierto, el Sinaí y las tablas de la Ley forman parte de una narración que ha moldeado durante siglos la cultura occidental. Pintura, literatura, filosofía y cine han vuelto una y otra vez sobre Moisés. Pocos personajes bíblicos han escapado con tanta facilidad de las páginas del texto sagrado para instalarse en el imaginario popular.
San Bonifacio I y una elección papal bastante poco tranquila
El 4 de septiembre también se recuerda a San Bonifacio I, papa entre los años 418 y 422. Su llegada al pontificado estuvo lejos de ser una transición apacible. Tras su elección surgió una candidatura rival, la de Eulalio, proclamado por otro sector del clero romano.
Roma se encontró así ante un conflicto sucesorio que demuestra que las tensiones alrededor del poder eclesiástico vienen de muy lejos. Finalmente, Bonifacio fue reconocido como pontífice y logró superar la disputa. Murió en el año 422, después de un pontificado breve cuya primera etapa quedó inevitablemente marcada por aquella crisis.
Entre los nombres asociados a esta fecha aparece igualmente San Marino, eremita tradicionalmente relacionado con el origen de la actual República de San Marino. Procedente de Dalmacia y dedicado inicialmente al trabajo de cantero, se habría refugiado en el Monte Titano, donde nació una comunidad cristiana que la tradición vincula con el pequeño Estado europeo que todavía conserva su nombre.
Por qué no todos los santorales muestran los mismos nombres
Buscar el santoral de una fecha y encontrar relaciones distintas no significa necesariamente que una de ellas sea incorrecta. El calendario litúrgico universal, los martirologios, las iglesias locales y determinadas órdenes religiosas pueden conservar memorias propias. También cambia la relevancia que cada repertorio concede a un santo concreto.
De ahí que algunos calendarios del 4 de septiembre destaquen principalmente a Moisés y Rosalía, mientras otros incorporan una lista bastante más extensa de santos y beatos. Incluso determinadas figuras pueden aparecer en fechas diferentes según la tradición consultada, algo bastante habitual en un calendario formado durante muchos siglos y no de una sola vez.
El santoral católico, en realidad, no funciona como una agenda civil con una única entrada por casilla. Es un mosaico histórico formado por celebraciones universales y otras ligadas a diócesis, ciudades, comunidades religiosas o devociones locales. Esa es la razón de muchas de las aparentes contradicciones entre calendarios.
El 4 de septiembre de 2026 en el calendario litúrgico
El 4 de septiembre de 2026 cae en viernes y corresponde al viernes de la XXII semana del Tiempo Ordinario dentro del calendario litúrgico católico. La lectura propuesta para la jornada procede de la primera carta de San Pablo a los Corintios, concretamente de 1 Corintios 4, 1-5.
Conviene distinguir entre santoral y calendario litúrgico. El primero reúne santos y beatos asociados tradicionalmente a una fecha; el segundo organiza las celebraciones de la misa según el ciclo del año, las solemnidades y las memorias que tengan prioridad en cada lugar. Son dos planos relacionados, pero no exactamente iguales.
Una fecha con Moisés y Rosalía en primer plano
El santoral del 4 de septiembre presenta dos figuras especialmente reconocibles. Por un lado está San Moisés, uno de los personajes fundamentales de la tradición bíblica; por otro, Santa Rosalía, la ermitaña medieval cuyo nombre quedó unido para siempre a Palermo y al recuerdo de la peste del siglo XVII.
Junto a ellos aparecen San Bonifacio I y San Marino, además de un nutrido grupo de santos y beatos que explican algo esencial del propio santoral: detrás de una fecha aparentemente cotidiana hay siglos de historia, ciudades lejanas, creencias y biografías que han sobrevivido de una generación a otra. El 4 de septiembre es un buen ejemplo de esa memoria acumulada.












