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¿Qué cambia en Linux 7.2 y por qué esta versión importa más que nunca?

Linux 7.2 mejora rendimiento, hardware, USB4 y Raspberry Pi, mientras la IA dispara las correcciones en un ciclo de desarrollo muy exigente.

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Linux 7.0 75% más rápido

Linux 7.2 ya es una versión estable. Linus Torvalds publicó el nuevo kernel el 16 de agosto de 2026, respetando el calendario pese a que el ciclo de desarrollo había llegado cargado, muy cargado, de correcciones. No es una actualización ornamental: incorpora cambios en la planificación de tareas de la CPU, mejoras de rendimiento en entrada y salida, novedades para AMD e Intel, avances gráficos, USB4, almacenamiento, Raspberry Pi y los primeros pasos del soporte para los Mac con Apple M3.

La otra noticia está bajo el capó y dice bastante sobre cómo está cambiando el desarrollo de software. El ciclo de Linux 7.2 ha sido uno de los más activos de la historia del kernel, solo por detrás de Linux 6.7 según los balances técnicos del lanzamiento. Muchas de las correcciones aparecieron después de revisiones realizadas con herramientas de inteligencia artificial. Conviene ponerle freno al titular fácil: la IA no se ha sentado en la silla de Torvalds a programar Linux. Ha servido, sobre todo, para escudriñar código existente, encontrar defectos y generar informes que luego deben revisar y resolver personas.

Linux 7.2 llega con una CPU que entiende mejor dónde trabaja

Entre los cambios con más posibilidades de notarse en máquinas modernas aparece Cache Aware Scheduling, o planificación consciente de la caché. El nombre tiene sabor a manual de arquitectura de computadores, pero la idea es bastante terrenal.

Los procesadores actuales pueden tener muchos núcleos repartidos entre distintos dominios de caché de último nivel. Cuando una tarea salta alegremente de un grupo a otro, puede perder datos que tenía cerca y obligar al procesador a buscarlos de nuevo. Es como cambiar de mesa a un trabajador cada diez minutos y esperar que conserve todos sus papeles ordenados. Linux 7.2 proporciona al planificador más información sobre esa topología para intentar colocar juntas las tareas que comparten datos.

El resultado dependerá enormemente del procesador y de la carga de trabajo. No existe aquí el botón mágico del “30% más rápido” que tanto gusta en las presentaciones comerciales. En determinados servidores y aplicaciones intensivas, sin embargo, las pruebas realizadas durante el desarrollo han mostrado mejoras apreciables de rendimiento. El cambio resulta particularmente interesante en procesadores modernos de AMD e Intel con arquitecturas divididas en varios dominios de caché.

También hay trabajo en gestión de memoria. Linux 7.2 mejora MGLRU, el mecanismo que ayuda al sistema a decidir qué páginas de memoria conservar y cuáles recuperar cuando hace falta espacio. En pruebas concretas con MongoDB se observaron aumentos de rendimiento muy importantes, aunque esas cifras pertenecen a cargas específicas y no deben trasladarse alegremente a cualquier ordenador doméstico.

El almacenamiento gana velocidad sin necesidad de grandes titulares

Una de las curiosidades de esta versión es que algunos avances importantes vienen de modificaciones diminutas. Cambios en la infraestructura de entrada y salida utilizada por EXT4 y XFS han permitido obtener mejoras de operaciones I/O con apenas unos retoques en rutas de código muy transitadas.

También se acelera el manejo de determinadas operaciones del sistema, se mejora el rendimiento de tuberías anónimas utilizadas constantemente por herramientas de terminal y se reduce la latencia en ciertas operaciones relacionadas con contenedores. Hasta la lectura de /proc/filesystems, una esquina bastante poco glamurosa del sistema, puede ejecutarse considerablemente más deprisa.

Es la clase de trabajo que define buena parte de Linux. Nada de confeti. Unos nanosegundos por aquí, una llamada menos por allá y, cuando millones de operaciones pasan por el mismo camino, aquello termina pesando.

AMD, Intel y HDMI 2.1 reciben una buena dosis de trabajo

Linux 7.2 continúa preparando el terreno para las nuevas generaciones de procesadores AMD Zen 6, mientras amplía y pule controladores para hardware reciente de AMD e Intel. El kernel lleva años funcionando de esta manera: muchas veces el soporte empieza a construirse antes de que determinados productos lleguen masivamente a las tiendas.

Una incorporación especialmente tangible es el controlador AMD ISP4, relacionado con el procesador de señal de imagen utilizado por cámaras integradas en portátiles AMD modernos. Su llegada al kernel principal permite avanzar en el funcionamiento de webcams de equipos como determinados HP ZBook y sienta las bases para otros ordenadores con hardware similar.

En el terreno gráfico aparece además soporte inicial de HDMI 2.1 FRL en AMDGPU. FRL, Fixed Rate Link, es el mecanismo de transmisión utilizado por HDMI 2.1 para alcanzar anchos de banda superiores a los posibles con el sistema tradicional TMDS. Dicho de forma menos antipática: es una pieza necesaria para explotar mejor pantallas modernas con altas resoluciones y frecuencias elevadas.

“Inicial” es la palabra que evita disgustos. Linux 7.2 no convierte de golpe todas las combinaciones Radeon-monitor-cable en un paraíso HDMI 2.1. Incorpora una parte fundamental de la implementación que llevaba años gestándose fuera del árbol principal y que seguirá evolucionando.

Un cambio gráfico importante se quedó a medias

El desarrollo tuvo también uno de esos episodios que explican por qué existen las versiones candidatas. Estaba previsto que el planificador gráfico DRM utilizara por defecto una política fair, diseñada para repartir mejor la GPU cuando varias aplicaciones compiten por ella. Podía resultar especialmente útil cuando una carga pesada comparte gráfica con una aplicación interactiva mucho más ligera.

A última hora apareció una regresión. La decisión fue poco romántica y bastante sensata: retirar el cambio como opción predeterminada y conservar la vieja política FIFO, el clásico primero en entrar, primero en salir. La nueva planificación permanece disponible de forma opcional mientras se corrige el problema. Mejor una novedad retrasada que una regresión elegante instalada en millones de máquinas.

USB4STREAM convierte el USB4 en algo bastante más interesante

Linux 7.2 incorpora USB4STREAM, una tecnología impulsada por Intel que permite establecer transferencias de datos de alta velocidad entre equipos mediante conexiones USB4 o Thunderbolt compatibles.

USB ha recorrido un camino curioso. Nació asociado a ratones, impresoras y pendrives que tardaban una eternidad en copiar una carpeta de fotografías; ahora hablamos de enlaces capaces de transportar enormes cantidades de datos a velocidades que hace no tantos años parecían terreno de una red especializada.

USB4STREAM abre nuevas posibilidades para comunicación directa entre sistemas y dispositivos de altas prestaciones. Como ocurre con muchas novedades del kernel, su presencia no significa que cualquier cable USB-C adquirido en una gasolinera vaya a transformarse en una conexión ultrarrápida entre dos ordenadores. USB-C describe el conector; USB4 y Thunderbolt, las capacidades, y el hardware de ambos extremos sigue mandando.

La conectividad también recibe preparativos para futuras generaciones de Wi-Fi, trabajo en controladores de red y soporte para nuevo hardware, incluido el chip Realtek RTL8159, utilizado en adaptadores USB de 10 Gb/s. Son piezas menos fotogénicas que una nueva interfaz de escritorio, pero determinan si enchufar un dispositivo termina en un sencillo “funciona” o en una excursión por foros a las dos de la madrugada.

Raspberry Pi consume menos y Apple M3 empieza a abrir la puerta

Linux 7.2 introduce gestión dinámica de energía para las GPU V3D de Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5. Hasta ahora, el reloj de la GPU podía permanecer activo durante toda la vida del controlador incluso cuando no había trabajo gráfico que procesar. Con Runtime Power Management, la GPU puede apagarse parcialmente cuando está ociosa.

En una placa diminuta, donde cada vatio cuenta y el calor acaba encontrando siempre una carcasa demasiado pequeña, el cambio tiene bastante sentido. También se han corregido problemas gráficos antiguos relacionados con Raspberry Pi 3 que podían provocar bloqueos e incluso caídas completas del sistema en determinados escenarios, incluidos algunos sufridos durante años por usuarios de RetroPie.

Hay otro pequeño hito, aunque todavía quede carretera: Apple M3 puede arrancar con el kernel Linux principal. No significa que instalar Linux en cualquier Mac M3 sea desde este momento una experiencia completa, pulida y aburridamente sencilla. Precisamente falta bastante para eso. Sí significa que el soporte básico ha alcanzado el árbol principal y que la arquitectura dispone de un cimiento sobre el que seguir levantando controladores.

Es un avance parecido a conseguir que un edificio tenga estructura y escaleras: todavía faltan puertas, fontanería y probablemente alguien discutirá dónde colocar los enchufes, pero Linux sobre Apple M3 ya no parte de un solar vacío.

La inteligencia artificial dispara las correcciones y también el ruido

El tamaño del ciclo merece capítulo propio porque anticipa un problema que probablemente acompañará al kernel durante bastante tiempo. Torvalds ya había descrito durante las versiones candidatas una “nueva normalidad” caracterizada por muchas más correcciones. Parte de ese incremento procede de herramientas de IA utilizadas para revisar código y encontrar defectos.

En Linux 7.2 aparecieron informes relacionados con componentes muy distintos: controladores, redes, sistemas de archivos, memoria, monitorización de hardware… Una especie de linterna automática recorriendo habitaciones que llevaban años a oscuras. Entre las correcciones del ciclo figura incluso una solución para un problema relacionado con futex de unos 14 años de antigüedad, además de fallos de larga duración en otros subsistemas.

Eso tiene una cara magnífica: encontrar errores que antes podían permanecer enterrados durante una década. La cara menos simpática es que cada informe necesita ser comprendido, reproducido y evaluado y, cuando procede, corregido. La inteligencia artificial puede fabricar observaciones mucho más rápidamente de lo que una comunidad de mantenedores puede absorberlas.

El propio Linux 7.2 dio una demostración perfecta. Su última semana volvió a ser mayor de lo deseable, con correcciones dispersas por controladores, redes, arquitecturas y el núcleo de rendimiento. Aun así, Torvalds decidió no retrasar la versión porque no detectó un problema general que justificara hacerlo. Algunas modificaciones dudosas fueron simplemente revertidas. Cirugía antes que maquillaje.

Linux 7.2 importa más por lo que afina que por lo que revoluciona

Para la mayoría de usuarios, actualizar al kernel 7.2 no hará que el escritorio cambie de aspecto al reiniciar. Linux es el núcleo del sistema, no la distribución completa ni su entorno gráfico. Su trabajo ocurre debajo: decide cómo se reparten los procesadores, habla con el hardware, administra memoria, mueve datos, gobierna dispositivos y mantiene en pie una cantidad casi absurda de infraestructura digital.

Ahí es donde Linux 7.2 resulta una versión importante. Mejora la colocación de tareas en CPU modernas, pule la entrada y salida, amplía el soporte de AMD e Intel, acerca HDMI 2.1 a Radeon, estrena USB4STREAM, reduce consumo en Raspberry Pi y da otro paso hacia Linux plenamente funcional en Apple M3.

Canonical había señalado Linux 7.2 como kernel objetivo para Ubuntu 26.10, aunque su llegada antes de lo inicialmente previsto ha abierto la posibilidad de que la política de adoptar el kernel upstream más reciente vuelva a mover alguna pieza antes del lanzamiento definitivo de la distribución. Otras distribuciones incorporarán 7.2 siguiendo sus propios calendarios; los usuarios de versiones estables o LTS, como siempre, no necesitan lanzarse a compilarlo por su cuenta.

Y queda el dato que probablemente sobreviva a muchas de sus novedades técnicas. El kernel se enfrenta a un escenario extraño: las herramientas automáticas pueden encontrar errores a una velocidad inédita, mientras la capacidad humana para juzgarlos sigue teniendo las mismas 24 horas al día. Linux 7.2 es más rápido en varios frentes, pero también muestra un desarrollo sometido a más presión que nunca. La máquina descubre fallos; el criterio todavía tiene que poner orden.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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