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Historia

El verano que enloquecieron: la historia del pueblo francés intoxicado por su pan en 1951

En agosto de 1951, más de 250 vecinos de Pont-Saint-Esprit (Francia) sufrieron alucinaciones y psicosis aguda. El pan fue el nexo. 75 años después, la causa sigue sin cerrarse definitivamente.

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Resumen

  • En agosto de 1951, más de 250 habitantes de Pont-Saint-Esprit (Francia) sufrieron alucinaciones, convulsiones y psicosis aguda. Al menos cinco fallecieron. El único nexo: habían comprado pan en la panadería de Roch Briand.
  • La causa oficial apuntó al cornezuelo del centeno, un hongo con alcaloides similares al LSD. Pero décadas después surgió otra teoría: que la CIA envenenó el pan como experimento de guerra química.
  • Setenta y cinco años después, la ciencia sigue sin cerrar el caso. Es uno de los misterios médicos colectivos más inquietantes del siglo XX.

El cartero de Pont-Saint-Esprit empezó su ronda el 16 de agosto de 1951 como cualquier otro día de verano en la Provenza francesa. A los pocos minutos, sintió un dolor de estómago agudo, luego convulsiones. No llegó a terminar la ronda. No era el único.

En pocas horas, los tres médicos del pueblo estaban desbordados. Los pacientes llegaban con náuseas, escalofríos, alucinaciones, gritos y una agitación que algunos describían como posesión. Un hombre aseguró que veía serpientes de fuego recorriendo sus brazos. Un adolescente intentó estrangular a su abuela. Otro vecino saltó por la ventana gritando que era un avión. En dos semanas, más de 250 personas habían necesitado atención médica, una cincuentena habían sido ingresadas en unidades psiquiátricas y al menos cinco habían muerto.

>250
afectados en total
~50
ingresos psiquiátricos
75 años
sin respuesta científica definitiva

La panadería de Roch Briand: el punto cero

Los médicos del pueblo, Vieu y Gabbai, detectaron enseguida el patrón: todas las familias enfermas habían comprado pan en el mismo establecimiento, el de Roch Briand, en la calle principal. No era el único obrador del pueblo, pero sí el único cuya harina procedía del molino de Maurice Maillet, en Saint-Martin-la-Rivière.

Las investigaciones revelaron algo desconcertante: existía un sistema informal de intercambio en la zona por el que agricultores entregaban cereal al molinero a cambio de pan, sin ningún control higiénico. Y en semanas previas al brote, vecinos de localidades cercanas —Issirac, Laval-Saint-Roman, Connaux— ya habían reportado problemas cutáneos y digestivos vinculados al mismo suministro de harina.

📌 Dato clave: En septiembre de 1951, los médicos Gabbai, Lisbonne y Pourquier publicaron en el British Medical Journal la primera hipótesis oficial: el responsable era el cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), un hongo cuyas toxinas, los alcaloides ergóticos, son precursores químicos del LSD.

El cornezuelo: el hongo que enloquecía a las aldeas medievales

El cornezuelo del centeno no es una rareza del siglo XX. Durante siglos fue la causa del «fuego de San Antón» o ergotismo: epidemias de alucinaciones, gangrena y convulsiones que asolaban pueblos de toda Europa, especialmente cuando el centeno se almacenaba en malas condiciones. Las crisis de histeria colectiva de Salem, en 1692, tienen hoy defensores de la hipótesis ergótica.

Claviceps purpurea infecta el grano de centeno y produce alcaloides que constringen los vasos sanguíneos e interfieren en los receptores de serotonina del cerebro —el mismo mecanismo que activa el LSD, que es precisamente un derivado sintético de estos alcaloides. La hipótesis encajaba con los síntomas de Pont-Saint-Esprit. Pero no del todo.

A favor del cornezuelo
  • Síntomas clásicos de ergotismo (alucinaciones, convulsiones)
  • Harina contaminada en condiciones insalubres
  • Brotes previos en localidades cercanas
En contra del cornezuelo
  • No se encontraron trazas suficientes del hongo en el análisis de las muestras
  • El cuadro clínico difería de ergotismos históricos documentados
  • Algunos síntomas apuntaban más a intoxicación por LSD puro

La teoría de la CIA: ¿un experimento de guerra química?

Durante décadas, el caso quedó archivado con la explicación del cornezuelo. Hasta 2009, cuando el periodista estadounidense Hank Albarelli publicó su libro A Terrible Mistake. Albarelli había localizado un documento desclasificado de la CIA que transcribía una conversación entre un agente y un funcionario de los laboratorios suizos Sandoz —en 1951, el único lugar del mundo donde se producía LSD, recién sintetizado por Albert Hofmann en 1938—. En esa nota se mencionaba el «secreto de Pont-Saint-Esprit» y se afirmaba que no había sido causado por ningún hongo, sino por LSD puro.

La teoría adicional: en plena Guerra Fría, la CIA desarrollaba el programa MKUltra de control mental, que utilizaba el LSD como posible arma de guerra química o suero de la verdad. Pont-Saint-Esprit habría sido un experimento de campo. La cronología encaja: Albert Hofmann visitó el pueblo días después del brote, supuestamente para ayudar a los afectados.

«Han pasado décadas. En Pont-Saint-Esprit no saben qué creer, pero sí exigen una investigación.» — El País, agosto 2010.

75 años después: un caso sin resolver

La investigación académica más reciente, publicada en 2026 por el equipo del historiador médico Héctor Farrés, reconoce que ninguna teoría cierra todas las inconsistencias. El cornezuelo explica muchos síntomas pero no la concentración en un solo establecimiento ni la intensidad de los cuadros alucinatorios. La hipótesis CIA no tiene prueba directa, solo indicios documentales. Otras propuestas —mercurio orgánico de un fungicida, el hongo Aspergillus fumigatus, el tricloruro de nitrógeno usado para blanquear harina— tampoco están descartadas.

Lo que sí es seguro es que el 16 de agosto de 1951, un pueblo junto al Ródano se despertó en medio de una pesadilla colectiva que todavía no ha terminado de explicarse. Y que en un mundo de certezas instantáneas, hay historias que resisten.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.