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Historia

¿Qué reveló el incendio que arrasó una villa romana en La Rioja hace 2.000 años?

Bajo la casa señorial apareció un edificio más antiguo arrasado por el fuego. Así está El Quemao reescribiendo la historia de la capital alfarera de Roma en Hispania.

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Resumen

  • Las excavaciones en el yacimiento de El Quemao (Tricio, La Rioja) han documentado una villa señorial de finales del siglo I d. C. construida sobre un edificio más antiguo arrasado por un incendio.
  • La construcción inferior, con muros de adobe, data de la época de la conquista romana (siglos II-I a. C.) y conserva un potente nivel de fuego que le da nombre al paraje.
  • Bajo Tricio yace Tritium Magallum, uno de los grandes centros alfareros de Hispania, cuya terra sigillata llegó a Britania, Germania e Italia.

¿Por qué una parcela de cereal junto a la carretera de Arenzana de Abajo se llama El Quemao? Los vecinos de Tricio, un pueblo de apenas cuatrocientos habitantes a 25 kilómetros de Logroño, convivieron durante generaciones con el topónimo sin saber que escondía un crimen de hace dos milenios. Las excavaciones que el Gobierno de La Rioja desarrolla desde el 14 de septiembre lo han confirmado: bajo la tierra ardieron edificios romanos, y sobre sus cenizas se levantó después una de las villas más interesantes del valle del Najerilla.

El hallazgo, documentado en cuatro catas por la empresa Antequem, no es solo una casa vieja y una casa nueva superpuestas. Es una secuencia completa de ocupación que atraviesa desde la conquista romana hasta el esplendor imperial, en el corazón de la antigua Tritium Magallum, la fábrica de vajilla del Imperio en Hispania.

El Quemao: un nombre que era, sin saberlo, una escena del crimen

La pista que desató todo no vino de una pala, sino de una tesis doctoral. En 2009, la investigadora Cristina Novoa fotografió desde el aire los alrededores de Tricio para estudiar los yacimientos de la comarca y detectó, sobre una parcela de cereal, marcas compatibles con construcciones antiguas. El trabajo quedó aparcado hasta que alguien del Gobierno de La Rioja lo recuperó y licitó la excavación: Antequem, una empresa vallisoletana de arqueología, ganó el concurso por 42.083,80 euros.

Lo que encontraron al retirar la tierra vegetal explica por qué el paraje se llamaba como se llamaba. «Por debajo nos sale un edificio de la conquista, sobre el que se emplaza la villa», relató el arqueólogo Luis Villanueva en COPE Rioja. Ese edificio inferior conserva derrumbes de muros de adobe y, sobre todo, un potente nivel de incendio que lo destruyó por completo. El fuego que dio nombre al lugar ocurrió hace unos dos mil años.

📌 Dato clave: los restos de la villa están a tan poca profundidad que la labranza ordinaria los ha erosionado durante décadas. Cada pasada de arado se llevaba por delante un trozo de historia romana.

Dos casas, dos épocas: lo que han revelado las cuatro catas

El equipo abrió cuatro catas de 10 por 10 metros —la primera ampliada a 10 por 15 al aparecer restos— y la secuencia estratigráfica cuenta una historia de cambio tecnológico y económico. Los arqueólogos distinguen las épocas, básicamente, por cómo se construye:

  1. 1Siglos II-I a. C., la conquista. Una vivienda de muros de adobe, técnica local prerromana, que acaba destruida por un incendio total. Es el «edificio quemado» que bautizó el paraje.
  2. 2Finales del siglo I d. C., el esplendor. Sobre las ruinas calcinadas se levanta una gran casa señorial con patio monumental y pilares de arenisca, construida con las técnicas que trajeron los ingenieros de las legiones.
  3. 3Siglos posteriores, el abandono. Las catas documentan otras viviendas de distintas etapas de la ocupación romana, hasta que el terreno vuelve a ser lo que es hoy: una parcela agrícola atravesada por el arado.

El salto entre las dos construcciones principales es el verdadero hallazgo. Del adobe modesto de la conquista a la piedra escuadrada del patio imperial hay apenas un siglo de diferencia, pero media un cambio de mundo: el paso de una aldea berona sometida a una potencia industrial capaz de exportar su producción a medio Imperio.

Tritium Magallum: por qué este pueblo riojano amueblaba las mesas de Roma

Para entender qué hace una villa señorial bajo un cereal de Tricio hay que mirar debajo del propio pueblo. Bajo el casco urbano yace Tritium Magallum, una de las tres principales ciudades de los berones junto a Vareia (Varea, Logroño) y Libia (Herramélluri), y sobre todo, uno de los mayores centros alfareros de la Hispania romana.

«Tricio tenía mucho interés para los romanos porque de aquí salía la terra sigillata, una arcilla rojiza con la que se elaboraban las mejores cerámicas y vajillas del imperio, las que luego usaban en Roma», explica el arqueólogo Barranco. La terra sigillata hispánica —esa vajilla fina de barniz rojizo, a veces decorada con relieves— fue el producto estrella del valle del Najerilla entre la segunda mitad del siglo I y el siglo II d. C.

  • ✓Decenas de talleres. Según el estudio clásico de Urbano Espinosa (Universidad de La Rioja, 1988), alrededor de Tritium se instalaron varias docenas de alfares, con un peso económico equiparable a los grandes centros cerámicos de la Galia.
  • ✓Exportación a medio Imperio. Las vasijas tritienses se distribuyeron por Hispania y Mauritania, y llegaron a Britania, Germania y la propia Ostia, el puerto de Roma.
  • ✓Un pueblo volcado en el barro. Por los volúmenes de producción, Espinosa supone que la inmensa mayoría de la población trabajaba en la industria alfarera.
  • ✓El arcilla sigue ahí. Los terrenos arcillosos del valle aún tiñen de rojo el paisaje: la materia prima que hizo rica a Tritium sigue a la vista de cualquiera.

La villa de El Quemao encaja en ese ecosistema: probablemente perteneció a alguien vinculado al negocio de la sigillata, un empresario alfarero que primero vivió en una casa de adobe —quizá el capataz de un taller, quizá un notable berón romanizado— y cuyos sucesores se construyeron una residencia a la altura de las ganancias.

Qué queda por excavar: mosaicos, hipocaustos y una decisión pendiente

La campaña, prevista para todo octubre, entra ahora en su fase decisiva. Los trabajos se concentran en la zona más monumental de la villa, donde el equipo confía en encontrar elementos decorativos. «Ojalá aparezcan mosaicos», reconocen los arqueólogos, que tampoco descartan hallar estancias con hipocausto, el sistema romano de calefacción bajo el suelo que delataría el nivel de lujo de la residencia.

Ficha de la excavaciónDetalle
YacimientoEl Quemao, Tricio (La Rioja)
Inicio de la campaña14 de septiembre de 2026
Promotor / ejecutorGobierno de La Rioja / Antequem (42.083,80 €)
Catas abiertas4 (la primera ampliada a 10×15 m)
Fases documentadasEdificio de adobe incendiado (s. II-I a. C.) + villa señorial (finales s. I d. C.)
Origen del proyectoTesis doctoral de Cristina Novoa (2009), fotografías aéreas

Fuente: El Confidencial, OKDiario, COPE Rioja y El Día de La Rioja · Campaña de octubre de 2026

El futuro inmediato del yacimiento, sin embargo, no depende solo de las palas. Los arqueólogos quieren documentar a fondo los niveles inferiores sin poner en riesgo los cimientos de la villa, pero si no aparece ningún resto de valor en la vivienda más lujosa, lo más probable es que el terreno se vuelva a cubrir y el cereal siga creciendo sobre el incendio. La decisión final corresponde al Gobierno de La Rioja.

Mientras tanto, Tricio acumula una paradoja de esas que tanto gustan a la arqueología: el pueblo que durante dos mil años amasó el barro más famoso de Hispania tiene a la vista casi nada de su pasado imperial —salvo una ermita paleocristiana con mosaicos romanos reaprovechados y los restos mínimos de un taller alfarero junto al Parque de los Alfareros—. Quizá El Quemao cambie eso. Al fin y al cabo, el fuego destruyó una casa, pero conservó su memoria: las cenizas son el mejor archivo que existe.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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