Ciencia
El divorcio entre el reloj y el planeta: qué cambia cuando el UTC deje de seguir la rotación de la Tierra
Desde mayo de 2027 los relojes atómicos dejarán de ajustarse a la rotación de la Tierra. La Conferencia de Pesas y Medidas lo aprobó en Versalles. Esto es lo que cambia y por qué importa.

Resumen
- La Conferencia General de Pesas y Medidas aprobó el 14 de octubre de 2026 eliminar el segundo intercalar: a partir de mayo de 2027, los relojes atómicos no ajustarán su marcha a la rotación de la Tierra.
- El problema: la Tierra gira de forma irregular y desde 1972 se había añadido un segundo extra 27 veces para mantener sincronizados el tiempo solar y el atómico.
- La diferencia acumulada entre ambos tiempos tardará varios siglos en llegar a una hora: las generaciones futuras tendrán que decidir qué hacer entonces.
El día tiene 86.400 segundos. O no exactamente. La Tierra no gira siempre a la misma velocidad —las mareas, el deshielo en Groenlandia, el movimiento del núcleo fundido— todo afecta ligeramente a cuánto tarda en dar una vuelta. Desde 1972, el organismo encargado de mantener la hora oficial del planeta ha ido añadiendo un segundo extra cada cierto tiempo para cuadrar las cuentas. Ese segundo se llama intercalar, y el 14 de octubre de 2026, reunidos en Versalles, los representantes de 64 países decidieron jubilarlo.
La decisión es uno de los mayores cambios en la medición del tiempo desde que en 1967 se adoptó el segundo atómico como estándar universal. Y tiene consecuencias que merecen explicación.
Dos relojes, dos tiempos: el astronómico y el atómico
Durante miles de años, el tiempo se midió por la posición del Sol. El día era el día. El segundo era una fracción del día. Pero en 1967, con la llegada de los relojes atómicos, se cambió la definición oficial: un segundo equivale a 9.192.631.770 ciclos de vibración del átomo de cesio-133. Una medida extraordinariamente precisa y, sobre todo, constante.
El problema es que la Tierra no es constante. Su rotación varía. Y eso significa que el tiempo solar (UT1) y el tiempo atómico (UTC, Tiempo Universal Coordinado) se van desacoplando poco a poco. Para mantenerlos dentro de 0,9 segundos de diferencia, desde 1972 se ha añadido un segundo intercalar 27 veces. El último fue el 31 de diciembre de 2016.
Por qué un segundo puede colapsar internet
Aquí está el verdadero problema detrás de la decisión de Versalles. Las redes de telecomunicaciones, los sistemas de navegación GPS, las infraestructuras eléctricas y los mercados financieros dependen de una sincronización horaria precisa. Todos esos sistemas tienen que gestionar el segundo intercalar, y cada uno lo hace a su manera. Algunos lo implementan bien. Otros no.
Pero el escenario que más preocupaba a los expertos era otro: la aceleración reciente de la rotación terrestre. Debido al deshielo masivo en Groenlandia y la Antártida —la redistribución de masa cambia la velocidad de giro, como un patinador que acerca los brazos— la Tierra ha girado más rápido en los últimos años. Eso significaba que, en lugar de añadir un segundo, podría haber sido necesario restar uno. Algo que no se ha hecho nunca y cuyos efectos en los sistemas tecnológicos nadie podía predecir con certeza.
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Qué cambia a partir de mayo de 2027
La resolución aprobada en Versalles —con el único voto en contra de Rusia— eleva el margen de diferencia aceptable entre UT1 y UTC de 0,9 segundos a 3.600 segundos, es decir, una hora. A partir del 20 de mayo de 2027, el UTC será una escala continua sin saltos. Los relojes atómicos seguirán marcando el tiempo con la misma precisión. Lo que cambia es que ya no se ajustarán al movimiento real del planeta.
| Aspecto | Antes de 2027 | A partir de 2027 |
|---|---|---|
| Diferencia UTC-UT1 permitida | Máximo 0,9 segundos | Hasta 3.600 segundos (1 hora) |
| Segundos intercalares | Se añadían según necesidad | Eliminados indefinidamente |
| Tu reloj del móvil | Sin cambios visibles | Sin cambios visibles |
| Tiempo hasta próximo ajuste | Imprevisible (cada pocos años) | Varios siglos |
Fuente: BIPM / Conferencia General de Pesas y Medidas · Octubre 2026
La consecuencia práctica para la inmensa mayoría de las personas es nula. El Sol seguirá saliendo aproximadamente a la misma hora que antes. La diferencia entre el tiempo solar y el atómico crecerá tan despacio —la Tierra es, pese a todo, bastante regular— que tardará siglos en llegar a una hora. Cuando eso ocurra, dentro de quizás 200 años, serán las generaciones del siglo XXIII las que tengan que decidir qué hacer. Nosotros nos lavamos las manos.
«Lo que cambiará será la tolerancia respecto al tiempo astronómico. UTC continuará funcionando de forma ininterrumpida y proporcionará una referencia de tiempo precisa y estable.» — Antonio Estarellas, Real Instituto y Observatorio de la Armada (ROA), España.
La ironía es que este divorcio entre el reloj y el planeta se produce justo cuando el cambio climático está alterando la velocidad de rotación terrestre de maneras que los científicos aún no predicen con precisión. Al menos en lo del tiempo, decidimos dejar de discutir.










