Economía
¿Por qué el pluriempleo bate récord en España con 651.200 personas?
España alcanza un récord de pluriempleo con 651.200 personas que compaginan trabajos, un fenómeno que crece con fuerza pese al empleo récord.

Resumen
- España alcanza 651.200 personas con más de un empleo, máximo histórico
- El pluriempleo crece cerca de un 12 % en un año y ronda el 3 % del empleo
- El récord convive con 22,78 millones de ocupados y una tasa de paro del 9,87 %
España nunca había registrado tantas personas con más de un trabajo. 651.200 ocupados compatibilizaron al menos dos empleos durante el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta de la serie histórica. Son 70.000 más que un año antes, un aumento cercano al 12 % que convierte el pluriempleo en una realidad cada vez más visible, aunque todavía minoritaria.
La proporción ayuda a colocar el récord en su sitio: esos trabajadores representan alrededor del 3 % del empleo total, sobre los 22,78 millones de ocupados que había en España entre abril y junio. No estamos ante un país donde todo el mundo sale de una oficina para entrar corriendo en otra. Pero sí ante un fenómeno que crece con bastante más rapidez que el empleo total y que reúne situaciones muy distintas: salarios que no alcanzan, jornadas parciales, profesionales con actividades paralelas, autónomos que suman proyectos y trabajadores que simplemente intentan ahorrar más deprisa.
El mercado laboral, además, atraviesa un momento paradójico. España alcanzó también un máximo de ocupación durante el segundo trimestre, con 22.779.000 trabajadores, mientras la tasa de paro cayó al 9,87 %. Hay más empleo. Y, al mismo tiempo, más gente necesita —o decide— tener más de uno. Las dos fotografías caben en el mismo álbum.
El pluriempleo crece un 12 % en solo un año
La Encuesta de Población Activa sitúa en 651.200 el número de personas con más de un empleo durante el segundo trimestre de 2026. Un año antes eran aproximadamente 70.000 menos. El incremento resulta considerable porque se produce sobre un mercado laboral que también ha seguido creando puestos de trabajo: la ocupación aumentó en 510.200 personas en doce meses.
Dicho de otra manera, el número de trabajadores con varios empleos está creciendo proporcionalmente bastante más deprisa que el conjunto de la ocupación. No significa necesariamente que todos hayan buscado una segunda nómina porque no puedan llegar a final de mes. Esa sería una explicación cómoda, casi demasiado limpia para un mercado laboral bastante más enrevesado.
Entre quienes mantienen más de una actividad aparecen perfiles muy diferentes: quienes necesitan complementar un empleo insuficiente y quienes disponen de conocimientos o habilidades que pueden vender en distintas actividades. Ahí caben desde un trabajador con una jornada parcial que busca otras horas hasta un diseñador que presta servicios por su cuenta después de terminar su empleo principal. El mismo dato estadístico puede esconder vidas laborales completamente diferentes.
También pesa la transformación del trabajo desde la pandemia. La extensión del empleo remoto, los servicios digitales y determinadas fórmulas de trabajo autónomo han hecho más sencillo compatibilizar actividades que hace unos años exigían presencia física, desplazamientos y horarios difícilmente conciliables.
Los servicios concentran ocho de cada diez casos
El sector servicios domina con claridad. De las 651.200 personas con más de un empleo, 522.600 trabajan principalmente en los servicios, aproximadamente ocho de cada diez.
La cifra encaja con la propia composición de la economía española, pero también con la estructura de sectores donde abundan los horarios parciales, los turnos variables y los trabajos que pueden combinarse. Hostelería, comercio, atención al cliente, actividades profesionales o determinados servicios personales ofrecen más oportunidades —y en ocasiones más necesidad— de encajar dos ocupaciones en una misma semana.
Los análisis realizados sobre este fenómeno ya venían dibujando esa tendencia. Entre los trabajadores que compatibilizan empleos, la hostelería y el turismo aparecen entre los ámbitos donde esta realidad tiene mayor presencia, junto al comercio y la atención al cliente, el transporte y la logística.
Las motivaciones son fundamentalmente económicas en buena parte de los casos. Entre quienes mantienen más de un empleo aparecen el deseo de aumentar los ingresos, la necesidad de atender gastos básicos y la inestabilidad de la ocupación principal. No son explicaciones intercambiables, pero ayudan a entender por qué el fenómeno continúa extendiéndose.
Hombres y mujeres casi empatan, pero no parten del mismo punto
La distribución por sexo es llamativamente equilibrada. En el segundo trimestre había 328.700 hombres con más de un trabajo y 322.600 mujeres. Apenas 6.100 personas separan ambos grupos.
Sin embargo, el peso relativo del pluriempleo es mayor entre las mujeres porque el número total de mujeres ocupadas sigue siendo inferior al de hombres. El dato conecta también con otro rasgo conocido del mercado laboral: la jornada parcial tiene una mayor incidencia femenina, y precisamente los contratos con menos horas pueden favorecer la necesidad de buscar otra ocupación.
Los jóvenes aparecen igualmente expuestos a esta realidad, sobre todo cuando coinciden salarios bajos, alquileres elevados y dificultades para independizarse. Tener dos trabajos puede convertirse entonces no en una carrera profesional cuidadosamente diseñada, sino en una especie de puzle semanal: unas horas aquí, otras allí y el calendario convertido en un pequeño campo de batalla.
Parte del crecimiento del fenómeno se relaciona con la calidad del empleo, aunque el segundo trabajo también puede responder a una elección profesional. Necesidad y oportunidad conviven; reducir el pluriempleo a una sola causa falsearía la fotografía.
Cuando dos trabajos suman más de 50 horas semanales
El coste de compatibilizar empleos se entiende mejor cuando la estadística baja a tierra. Una joven de 25 años incluida entre los testimonios conocidos sobre este fenómeno trabaja 35 horas entre semana en una actividad relacionada con su profesión y añade otras 18 horas los fines de semana como dependienta. Son 53 horas laborales semanales.
Su intención es ahorrar para comprar una vivienda o poder independizarse. Con ambos empleos obtiene alrededor de 2.050 euros mensuales. El ejemplo desmonta dos caricaturas a la vez: el segundo trabajo no siempre sirve exclusivamente para pagar la cesta de la compra, pero tampoco tiene por qué responder a una romántica pasión por estar ocupado de lunes a domingo.
Detrás puede haber una aspiración bastante corriente —una casa, ahorro, cierta seguridad— que un único salario tarda demasiado en acercar.
Tener dos trabajos no siempre significa lo mismo
El término pluriempleo se utiliza de forma amplia para hablar de personas que mantienen varios trabajos, pero la Seguridad Social hace una distinción más precisa. Técnicamente, considera pluriempleado al trabajador por cuenta ajena que presta servicios para dos o más empresas dentro del mismo régimen.
Cuando una persona combina actividades que implican estar incluida en distintos regímenes de la Seguridad Social, por ejemplo un empleo asalariado y una actividad como autónomo, se habla de pluriactividad.
La EPA, en cambio, permite observar de forma más general a las personas ocupadas que tienen más de un empleo. Esa diferencia metodológica importa. El récord de 651.200 personas no debe interpretarse simplemente como 651.200 trabajadores contratados simultáneamente por dos empresas; el abanico laboral es bastante más amplio.
Y ahí está una de las transformaciones silenciosas de los últimos años. Profesores que imparten clases privadas, sanitarios que trabajan en más de un centro, empleados que desarrollan una actividad profesional paralela, autónomos que simultanean encargos y asalariados que completan jornadas. La segunda ocupación ya no responde a un único molde.
Un récord que llega mientras España también crea empleo
Sería sencillo interpretar el máximo histórico como una prueba automática de deterioro laboral. Los datos completos obligan a ser algo más cuidadosos.
Durante el segundo trimestre de 2026, España añadió 486.000 ocupados respecto a los tres meses anteriores y alcanzó 22,779 millones, también un récord. El paro bajó en 213.300 personas y la tasa de desempleo descendió hasta el 9,87 %, por debajo del 10 %.
Es decir, el aumento del pluriempleo no se está produciendo en un escenario de destrucción generalizada de puestos de trabajo. Sucede precisamente mientras crece la ocupación. Eso no elimina los problemas salariales o de parcialidad; simplemente revela que cantidad y calidad del empleo son dos discusiones diferentes.
El dato verdaderamente interesante quizá esté ahí. Tener trabajo y considerar suficiente ese trabajo ya no son necesariamente la misma cosa. Un mercado puede generar cientos de miles de empleos y, al mismo tiempo, producir trabajadores que buscan una segunda fuente de ingresos para mejorar su nivel de vida.
La pérdida de poder adquisitivo acumulada tras varios años de inflación también forma parte del paisaje. Cuando vivienda, alimentación, transporte y servicios pesan más en el presupuesto, un salario que antes permitía cierta holgura puede quedarse corto aunque el puesto de trabajo siga siendo exactamente el mismo.
El segundo empleo deja de ser una rareza
Con 651.200 personas compatibilizando trabajos, España ha llevado el pluriempleo hasta un territorio desconocido en la serie estadística. Sigue afectando a una minoría —menos de tres de cada cien ocupados—, pero la velocidad de crecimiento impide tratarlo como una anécdota.
Para algunos es una elección: ahorrar, desarrollar una profesión paralela, aprovechar conocimientos especializados o reunir ingresos durante un periodo concreto. Para otros, bastante menos bucólico, el segundo trabajo funciona como el suplemento que permite pagar gastos que el primero no cubre.
El récord no demuestra por sí solo que el mercado laboral español esté peor. Tampoco permite celebrar sin matices que haya más gente trabajando. Cuenta algo más incómodo y bastante más interesante: España tiene más ocupados que nunca y también más personas que trabajan más de una vez. Dos récords simultáneos que explican mejor la economía cotidiana que cualquier fotografía tomada por separado.

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