Síguenos

Viajes

¿Dónde está el refugio de Vinícius Jr. cerca de Madrid y qué tiene?

Vinícius Jr. mantiene una conexión inesperada con Valdepeñas: visitas, amistad brasileña, vino y un molino de viento gigante en plena Mancha.

Publicado

el

Valdepeñas

El lugar que estos días aparece asociado a Vinícius Júnior como su particular refugio cerca de Madrid es Valdepeñas, en Ciudad Real, a unos 200 kilómetros de la capital. El futbolista ha sido visto allí en distintas ocasiones y existe una razón bastante menos misteriosa de lo que sugiere la palabra “secreto”: su amistad con el brasileño Sinésio Júnior, que jugó en el equipo de fútbol sala de la ciudad. Una conexión personal, fútbol mediante, muy lejos de las alfombras del Bernabéu.

Conviene, eso sí, poner el titular turístico en su sitio. No consta que Vinícius tenga en Valdepeñas una residencia secreta ni que se encuentre allí actualmente de vacaciones. Lo que está documentado son sus visitas a la localidad y su presencia pública en el pabellón Virgen de la Cabeza. De hecho, a 18 de agosto de 2026, el primer equipo del Real Madrid se encuentra trabajando en su ciudad deportiva y Vinícius pertenece al club hasta 2032, después de la renovación anunciada el 6 de agosto. El escondite, por tanto, tiene bastante menos de escondite de lo que parece.

Valdepeñas, la inesperada conexión manchega de Vinícius

Valdepeñas no suele aparecer en las mismas conversaciones que Vinícius Júnior. Una es conocida por sus vinos, sus calles manchegas y esa llanura que parece estirarse hasta que el cielo se cansa; el otro vive instalado en uno de los escaparates deportivos más observados del planeta. Precisamente por eso llama la atención el vínculo.

La visita mejor documentada se produjo en septiembre de 2025. Vinícius y Eduardo Camavinga recorrieron unos 200 kilómetros desde Madrid para acudir al pabellón Virgen de la Cabeza y presenciar el encuentro entre Viña Albali Valdepeñas y Palma Futsal. No llegaron escondidos entre cajas de tempranillo ni hubo una operación de inteligencia. Se sentaron en la grada y las cámaras los encontraron. Vinícius incluso publicó una imagen apoyando a Sinésio.

Ahí está el verdadero origen de la historia. Sinésio Júnior, nacido en Niterói, mantenía una amistad previa con el madridista y había fichado por el conjunto valdepeñero. Niterói limita con São Gonçalo, la ciudad del estado de Río de Janeiro donde nació Vinícius, y ambos futbolistas comparten ese paisaje humano y deportivo de la bahía de Guanabara donde el fútbol sala, las pistas pequeñas y el fútbol callejero son casi una segunda gramática.

El detalle que cambia la historia del supuesto refugio

Hay, sin embargo, una actualización importante. Sinésio Júnior ya no juega en el Viña Albali Valdepeñas. El club comunicó el 11 de junio de 2026 que el brasileño no continuaría en su plantilla la temporada siguiente. Había llegado un año antes procedente del Fortaleza y su etapa manchega quedó cerrada después de una campaña.

El dato obliga a matizar algunas informaciones recientes que siguen presentando a Sinésio como jugador del equipo local y utilizan esa amistad para describir Valdepeñas como un refugio habitual de Vinícius. La relación del madridista con la ciudad está documentada; convertirla automáticamente en un retiro veraniego permanente resulta más difícil. Una visita conocida no es una segunda residencia, por mucho que el término “refugio secreto” tenga bastante mejor comportamiento en una pantalla de móvil.

Eso no resta interés al vínculo. Al contrario. Resulta curioso precisamente porque Valdepeñas representa algo que escasea alrededor de un futbolista de semejante dimensión: cierta normalidad lejos del gran foco. Una grada de fútbol sala, amigos brasileños, comida manchega y una ciudad donde su presencia puede causar revuelo sin paralizar durante horas la maquinaria del fútbol mundial.

El molino más grande del mundo sí está allí

La otra parte llamativa de la historia no necesita demasiada literatura. Valdepeñas alberga el Molino Gregorio Prieto, considerado el molino de viento más grande del mundo. Fue levantado en la década de 1950 como homenaje al pintor Gregorio Prieto y a su empeño por conservar uno de los símbolos visuales más reconocibles de La Mancha.

Su silueta blanca, enorme, con las aspas abiertas sobre el horizonte, tiene algo de decorado quijotesco llevado a escala XXL. No es un viejo molino agrícola descubierto recientemente ni una atracción fabricada para las redes sociales: nació como molino-museo y fue el primer museo de Valdepeñas. Está situado en la entrada norte de la ciudad y conserva en su interior obras y elementos relacionados con la tradición molinera.

Valdepeñas ofrece bastante más alrededor. El Museo del Vino recuerda la relación secular de la localidad con la viticultura; el Cerro de las Cabezas, a pocos kilómetros, conserva uno de los grandes asentamientos íberos de la zona; y la plaza de España, con sus fachadas blancas y azules, tiene esa estética manchega que funciona sin necesidad de filtro.

No es difícil entender el atractivo para alguien acostumbrado al circuito aeropuerto-hotel-estadio. En poco más de dos horas se pasa del tráfico madrileño a un paisaje de viñas, tierra seca y horizonte abierto, con sobremesas que tienen poco que ver con el cronómetro de una concentración deportiva.

São Gonçalo, el lugar donde realmente empezó Vinícius

Pero existe otro “refugio” de Vinícius mucho más profundo que cualquier escapada española. Está al otro lado del Atlántico. São Gonçalo, en el estado de Río de Janeiro, es su ciudad natal y una pieza esencial para entender su biografía. Vinícius José Paixão de Oliveira Júnior nació allí el 12 de julio de 2000.

El fútbol apareció muy pronto. El niño pasó por la escuela del Flamengo en São Gonçalo y terminó entrando en las categorías inferiores del club. Su etapa en la cantera brasileña se extendió entre 2010 y 2017, antes de pasar al primer equipo del Flamengo y, finalmente, aterrizar en Madrid en 2018, con apenas 18 años.

São Gonçalo forma parte de la extensa área metropolitana de Río, al otro lado de la bahía respecto a las imágenes de postal de Copacabana e Ipanema. Allí la historia de Vinícius tiene menos césped perfectamente cortado y bastante más fútbol sala, canchas de barrio, familia y desplazamientos. Esa raíz ayuda a explicar también la naturalidad de su relación con futbolistas brasileños procedentes de Niterói y otras ciudades cercanas.

De las pistas brasileñas al número 7 del Real Madrid

La distancia entre aquellos comienzos y su situación actual casi resulta absurda si se mide únicamente en kilómetros. Vinícius llegó al Real Madrid con 18 años y en agosto de 2026 el club amplió su contrato hasta el 30 de junio de 2032. Cuando se anunció la renovación, acumulaba 375 partidos, 128 goles y 14 títulos con la camiseta blanca.

En ese recorrido caben finales de Champions, temporadas de enorme exposición mediática, episodios de racismo, debates interminables sobre su comportamiento y una celebridad de alcance mundial que hace prácticamente imposible caminar por cualquier ciudad española como un veinteañero corriente. De ahí que sus lugares privados, sus vacaciones y hasta el restaurante donde come terminen convertidos en noticia.

El contraste resulta revelador: São Gonçalo explica de dónde viene Vinícius; Madrid, dónde construyó su carrera europea; Valdepeñas cuenta algo más pequeño, pero quizá precisamente por eso atractivo, sobre las amistades que conserva lejos de los estadios de 80.000 personas.

La historia real detrás del llamado refugio secreto

Valdepeñas puede considerarse una de las escapadas españolas vinculadas públicamente a Vinícius Júnior, pero llamarla su “refugio secreto” exige alguna cautela. Hay visitas demostrables, una amistad que explica perfectamente su presencia y lugares concretos donde ha sido visto. No hay, al menos en la información pública contrastable, pruebas equivalentes de una residencia privada o de que la ciudad siga siendo en 2026 un destino habitual de vacaciones.

Sí existe, en cambio, una coincidencia bonita y algo improbable. Uno de los futbolistas más reconocibles del mundo acabó en una grada de fútbol sala de Ciudad Real por visitar a un amigo de sus raíces brasileñas. Fuera esperaba una localidad de vino, arqueología y plazas manchegas, presidida por un molino gigantesco que parece concebido para recordarnos que en La Mancha las exageraciones, desde Cervantes, conviene manejarlas con cierta elegancia.

Y mientras el supuesto escondite circula por Internet, Vinícius sigue perteneciendo al Real Madrid y tiene contrato hasta 2032. São Gonçalo permanece como el lugar donde comenzó la historia; Valdepeñas, por ahora, ocupa otro papel: el de esa inesperada parada manchega en la biografía de una estrella acostumbrada a que casi nada de lo que hace permanezca realmente secreto.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído