Economía
¿Por qué la venta de libros en España puede batir otro récord en 2026?
La venta de libros crece un 3,9 % en España y apunta a 1.300 millones en 2026, con la ficción al alza y una base de lectores cada vez más amplia.

Resumen
- La venta de libros subió un 3,9 % en España durante el primer semestre
- El mercado impreso puede alcanzar los 1.300 millones de euros en 2026
- La ficción crece con fuerza y el catálogo concentra tres de cada cuatro ventas
La venta de libros mantiene en España una racha que hace unos años habría parecido bastante improbable. Durante los primeros seis meses de 2026, el mercado del libro impreso creció un 3,9 % y movió unos 37 millones de ejemplares. La previsión de GfK es que el ejercicio termine todavía mejor: un crecimiento superior al 4 % y una facturación próxima a los 1.300 millones de euros dentro del mercado que analiza la consultora.
No es únicamente una subida de precios disfrazada de bonanza. El precio medio aumentó alrededor de un 1,5 %, por debajo del avance de las ventas, de modo que detrás del resultado también hay consumo real. España compra libros, y sigue haciéndolo después del empujón que comenzó durante la pandemia. El papel, tantas veces enviado prematuramente al museo por los profetas de la digitalización absoluta, continúa bastante vivo. Y cobrando en caja.
El mercado del libro encadena varios años de crecimiento
Los datos fueron presentados este 8 de septiembre en Barcelona durante el Forum Edita 2026, uno de los principales encuentros profesionales del sector editorial. Ignacio López, responsable de inteligencia de mercado de GfK, describió el momento como un crecimiento que se produce sobre otro crecimiento anterior, algo especialmente relevante porque 2025 ya había terminado con cifras históricas para el mercado medido por la consultora.
GfK situó 2025 cerca de los 1.250 millones de euros y 76 millones de libros impresos vendidos, casi un 4 % más en valor que en 2024. Y 2024 tampoco había sido precisamente un año para lamentarse entre estanterías: entonces se habían alcanzado más de 1.200 millones de euros y cerca de 77 millones de ejemplares, con un avance próximo al 10 %. El nuevo aumento de 2026 consolida, pues, una secuencia excepcionalmente favorable.
Conviene aclarar una aparente contradicción entre cifras. Los 1.300 millones previstos para 2026 corresponden al mercado del libro impreso que sigue GfK y no pueden compararse directamente con la facturación total del comercio interior calculada por la Federación de Gremios de Editores de España, que alcanzó los 3.138,51 millones de euros en 2025. La Federación utiliza un perímetro mucho más amplio y contabiliza también otras categorías y formatos. Son dos termómetros distintos para observar una misma habitación.
La ficción tira con fuerza de las ventas
El gran motor de la primera mitad de 2026 ha sido la ficción. Sus ventas crecieron un 16,1 %, una diferencia enorme frente a la no ficción, que cedió un 1,3 %. El cómic y la novela gráfica también avanzaron con fuerza, un 10,8 %, mientras que el segmento infantil y juvenil retrocedió un 5,3 %. En este último caso, parte de la caída se relaciona con el calendario editorial y con la concentración de lanzamientos que se había producido durante 2025.
La fotografía del mercado queda así bastante definida: la ficción representa el 35 % de las ventas, la no ficción el 28 %, la literatura infantil y juvenil el 26 % y el cómic y la novela gráfica alrededor del 8 %. No hay un único fenómeno editorial sosteniendo el negocio, aunque las novelas atraviesan claramente el momento más expansivo.
Y aparece un detalle menos vistoso, pero quizá más interesante para comprender cómo compramos libros: el 77 % de las ventas corresponde a títulos de catálogo, es decir, obras publicadas en años anteriores. Las novedades apenas suponen el 23 %. El mercado editorial vive pendiente del próximo lanzamiento, las redes se llenan de portadas recién salidas de imprenta y las mesas de las librerías cambian de piel cada pocas semanas; sin embargo, tres de cada cuatro ventas proceden del fondo editorial. Los libros, por fortuna, envejecen bastante mejor que los tuits.
Navidad, Sant Jordi y Reyes todavía pueden elevar el resultado
El 3,9 % registrado hasta junio no determina por sí solo cómo terminará 2026. Una parte especialmente importante del negocio se concentra durante determinados momentos del calendario. Casi un tercio de las ventas anuales se produce alrededor de Navidad, Reyes, Sant Jordi y el Black Friday.
Ahí se entiende la previsión de superar finalmente el 4 %. El segundo semestre contiene algunas de las semanas más fuertes del año para librerías, cadenas y grandes superficies, con el otoño editorial primero y la campaña navideña después. Si el comportamiento del consumo se mantiene, alcanzar la zona de los 1.300 millones de euros dejaría otro máximo para el mercado del libro impreso analizado por GfK.
La trayectoria tampoco parece exclusivamente española. En el primer semestre de 2026, Colombia creció un 6 % y México un 7 %, mientras Portugal viene acompañando desde hace años la evolución positiva española. Dentro del sector se ha llegado a hablar del “milagro ibérico”, expresión quizá excesiva —los milagros suelen tener una contabilidad más complicada— pero útil para describir la anomalía frente a mercados europeos bastante más planos.
Los jóvenes desmienten otro viejo tópico sobre la lectura
Las ventas cuadran, además, con otra transformación que se venía observando en los hábitos culturales españoles. El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2025 situó en el 69,8 % el porcentaje de españoles mayores de 14 años que leen libros y en el 66,2 % quienes lo hacen por ocio. Por primera vez, esta última proporción superó el 66 %.
El dato más llamativo está entre los jóvenes. El 76,9 % de las personas de 14 a 24 años se declara lectora, lo que convierte a esa franja en la que presenta el índice más elevado del país. Resulta incómodo para una tradición bastante española consistente en anunciar cada pocos años que los jóvenes ya no leen, que solo miran pantallas y que la civilización termina justo después del próximo vídeo vertical. Los datos, con menos dramatismo, cuentan otra cosa.
También crece la lectura entre los mayores de 65 años, que llegó al 58 % en 2025, trece puntos más que en 2017. Mientras tanto, el porcentaje de personas que nunca o casi nunca leen cayó al 33,8 %. La falta de tiempo continúa siendo el principal motivo alegado por quienes leen poco; no necesariamente la desaparición del interés por los libros.
El papel sigue fuerte, pero el lector vive en varios formatos
Que el libro impreso atraviese un buen momento no significa que lo digital haya desaparecido. El porcentaje de población que lee en formato digital volvió a crecer hasta el 33,2 %, mientras el audiolibro alcanzó al 9 % de los mayores de 14 años. Son mercados que conviven, más que ejércitos enfrentados en una guerra entre píxeles y celulosa.
La propia industria muestra esa mezcla. En 2025 se contabilizaron 2.945,53 millones de euros de facturación en papel, 174,39 millones en digital y 15,30 millones en audiolibros. Este último segmento creció un 53,3 %, aunque continúa siendo pequeño en términos absolutos. El soporte cambia; el negocio, de momento, no se encoge.
Los libros resisten la batalla por nuestro tiempo
La previsión de alcanzar los 1.300 millones en ventas de libros impresos en 2026 no nace de un único superventas ni de una temporada extraordinaria. Se apoya en varios años consecutivos de crecimiento, una ficción especialmente fuerte, el peso enorme de los títulos de catálogo y una base de lectores que se ha ampliado desde antes de la pandemia.
Queda todavía buena parte del ejercicio y, sobre todo, la campaña navideña, de modo que los 1.300 millones siguen siendo una estimación y no una cifra cerrada. Pero el primer semestre deja algo bastante menos discutible: España sigue comprando y leyendo libros, incluso mientras compite con plataformas, videojuegos, redes sociales, podcasts y una oferta de ocio prácticamente infinita. El viejo objeto de papel continúa ocupando espacio en las casas, en las mochilas y —detalle nada menor— en las cajas registradoras.












