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Historia

¿Qué santos se celebran hoy 6 de septiembre? Santoral y significado

El santoral del 6 de septiembre recuerda a san Zacarías, san Onesíforo y otros santos, con el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario como marco litúrgico.

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Resumen

  • San Zacarías profeta encabeza el santoral del 6 de septiembre
  • San Onesíforo y otros santos comparten también esta fecha
  • En 2026 prevalece la liturgia del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

El santoral católico de este domingo 6 de septiembre de 2026 tiene como figura más destacada a san Zacarías, profeta, una de las grandes voces del Antiguo Testamento en los años de reconstrucción de Jerusalén. También se recuerda a san Onesíforo de Éfeso, discípulo vinculado a san Pablo, y a otros santos y beatos como san Eleuterio de Spoleto, san Magno de Füssen, santa Bega de Cumberland o el beato Bertrán de Garrigues.

Hay, eso sí, una particularidad en el calendario de este año. El 6 de septiembre de 2026 cae en domingo y la Iglesia celebra el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, de modo que la liturgia dominical ocupa el primer plano. El santoral no desaparece —los santos continúan siendo recordados en su fecha tradicional—, pero la misa del día corresponde al domingo. Una diferencia pequeña en apariencia, aunque importante para quien consulta no solo qué santo es, sino también qué celebración litúrgica corresponde.

San Zacarías, el profeta que encabeza el santoral

San Zacarías es el nombre central del santoral del 6 de septiembre. No debe confundirse con Zacarías, el padre de san Juan Bautista mencionado en el Evangelio de Lucas. El de esta fecha es el profeta del Antiguo Testamento, situado históricamente en el siglo VI antes de Cristo y asociado al regreso del pueblo judío tras el exilio en Babilonia.

Su nombre procede del hebreo y suele traducirse como «Dios se acuerda» o «el Señor recuerda». No parece una elección casual para un profeta que habla precisamente a una comunidad que intentaba reconstruirse después de una época de derrota, deportación e incertidumbre.

Zacarías comenzó su actividad profética hacia el 520 a. C., durante el reinado de Darío I de Persia. Jerusalén trataba entonces de levantarse de sus ruinas y una de las grandes tareas era la reconstrucción del Templo, destruido décadas antes por los babilonios. El profeta Ageo actuó en el mismo contexto histórico.

Visiones, reconstrucción y una esperanza nada pequeña

Zacarías pertenece al grupo de los llamados doce profetas menores. El adjetivo puede despistar: «menores» no significa secundarios ni poco importantes, sino que sus libros son más breves que los atribuidos a profetas como Isaías, Jeremías o Ezequiel.

Su libro mezcla exhortaciones, imágenes simbólicas y visiones de una intensidad considerable. Habla de conversión, justicia y restauración, pero también de un futuro rey asociado a la paz. Uno de sus pasajes más conocidos presenta a ese rey entrando en Jerusalén montado sobre un asno, una imagen que siglos después los evangelios cristianos relacionarían con la entrada de Jesús en la ciudad.

La influencia del libro de Zacarías en el Nuevo Testamento es notable. Sus imágenes reaparecen en los relatos de la Pasión y en otros textos cristianos. El profeta que predicaba entre andamios, ruinas y recuerdos del exilio terminó dejando un lenguaje que atravesaría siglos.

San Onesíforo, el hombre que no abandonó a san Pablo

El 6 de septiembre también se conmemora a san Onesíforo de Éfeso, una figura mucho menos conocida para el gran público, pero ligada directamente a los primeros años del cristianismo.

Su nombre aparece en la segunda carta a Timoteo. Allí Pablo recuerda con afecto a Onesíforo porque lo ayudó en varias ocasiones y, especialmente, porque no se avergonzó de su encarcelamiento. Según el relato, cuando llegó a Roma lo buscó hasta encontrarlo.

No parece una hazaña espectacular vista con ojos modernos. Precisamente ahí reside buena parte de su fuerza: acompañar a un detenido podía resultar comprometedor en el mundo romano y Onesíforo decidió hacerlo. Lealtad cuando la lealtad tenía un precio, no cuando quedaba bien en la fotografía.

Tradiciones cristianas posteriores sostienen que llegó a ser obispo y que murió mártir junto a Porfirio, aunque esos detalles pertenecen a la tradición hagiográfica y no poseen la misma base histórica que las referencias contenidas en las cartas paulinas.

San Eleuterio y otros nombres del 6 de septiembre

Otro de los santos vinculados a esta fecha es san Eleuterio de Spoleto, abad italiano del siglo VI. La tradición lo presenta como un religioso de vida sencilla y profunda espiritualidad, y su figura quedó ligada a san Gregorio Magno.

También aparecen entre las conmemoraciones del 6 de septiembre san Cagnoaldo de Laon, obispo del siglo VII; santa Bega de Cumberland, vinculada a la tradición cristiana del norte de Inglaterra; y san Magno de Füssen, venerado especialmente en Baviera.

La jornada recuerda igualmente al beato Bertrán de Garrigues, uno de los primeros compañeros de santo Domingo de Guzmán. Fue uno de aquellos religiosos que participaron en la expansión inicial de la Orden de Predicadores durante el siglo XIII, cuando los dominicos apenas comenzaban a dibujar su presencia en Europa.

El santoral incorpora además dos figuras españolas del siglo XX: el beato Diego Llorca Llopis, sacerdote nacido en Alicante, y el beato Pascual Torres Lloret, laico valenciano y padre de familia. Ambos murieron en 1936 durante la persecución religiosa ligada a la Guerra Civil española y posteriormente fueron reconocidos como mártires por la Iglesia católica.

Por qué aparecen santos distintos según el calendario consultado

Quien busque el santoral del 6 de septiembre puede encontrarse con una aparente contradicción: en unos calendarios destaca san Zacarías, en otros aparece en primer término san Eleuterio y algunos ofrecen una relación bastante más extensa. Eso no significa necesariamente que una de las fechas sea incorrecta.

El santoral reúne varias conmemoraciones en una misma jornada. Los calendarios divulgativos suelen escoger una figura como santo principal, mientras que la tradición católica conserva un número mayor de santos y beatos. Existen también celebraciones propias de diócesis, órdenes religiosas o territorios concretos.

Por eso, la respuesta más directa sobre el santo del 6 de septiembre apunta a san Zacarías profeta, aunque la fecha incluye también a san Onesíforo, san Eleuterio, san Cagnoaldo, santa Bega, san Magno y varios beatos. El calendario religioso, como casi todo lo que lleva siglos acumulando historia, tiene más de una capa.

Esta distinción también sirve para las onomásticas. Quienes se llaman Zacarías pueden celebrar su santo el 6 de septiembre y ocurre lo mismo, según la tradición seguida, con nombres como Onesíforo, Eleuterio, Magno o Bega.

El 6 de septiembre de 2026 cae en domingo

El calendario añade este año otro matiz. El 6 de septiembre de 2026 es domingo, concretamente el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. La celebración dominical prevalece litúrgicamente sobre las memorias ordinarias de los santos correspondientes a la fecha.

Las lecturas de la jornada sitúan el foco en la responsabilidad hacia los demás. El pasaje de Ezequiel presenta al profeta como un centinela obligado a advertir; la carta a los Romanos resume la ley en el amor al prójimo, y el Evangelio de Mateo aborda la corrección fraterna y la vida de la comunidad.

Curiosamente, ese hilo encaja bastante bien con las figuras del santoral. Zacarías advierte y sostiene a un pueblo que trata de reconstruirse; Onesíforo acompaña a Pablo cuando hacerlo no era precisamente cómodo. Cambian las épocas, el paisaje y hasta el imperio de turno, pero la idea es reconocible: la fe entendida no como decoración privada, sino como responsabilidad respecto al otro.

Un 6 de septiembre marcado por Zacarías y la memoria

El santo principal del 6 de septiembre es san Zacarías profeta, recordado por su mensaje de esperanza durante la reconstrucción de Jerusalén y por unas profecías que tendrían una fuerte presencia posterior en la tradición cristiana. Junto a él, el calendario conserva la memoria de san Onesíforo y de una pequeña constelación de monjes, obispos, religiosos, laicos y mártires de épocas muy distintas.

Y quizá eso explique por qué el santoral ha sobrevivido tantos siglos. Bajo nombres que a veces parecen lejanísimos —Onesíforo no abunda precisamente en las listas escolares— hay biografías atravesadas por problemas bastante reconocibles: reconstruir después de una derrota, permanecer junto a alguien en dificultades, defender una convicción o empezar de nuevo. El calendario cambia de página. Esas historias, bastante menos.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.