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Salud

¿Por qué la osteoporosis es la epidemia silenciosa que ya afecta a tres millones de españoles?

Tres millones de personas tienen osteoporosis en España y la mayoría no lo sabe: la primera señal suele ser una fractura. Estas son las claves.

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Resumen

  • La osteoporosis afecta a unos tres millones de personas en España y provoca cerca de 300.000 fracturas por fragilidad cada año.
  • No da síntomas: la primera señal suele ser la fractura, y hasta un 20% de los pacientes mayores fallece en el año siguiente a una fractura de cadera.
  • La prevención empieza en la infancia: el pico de masa ósea se alcanza entre los 20 y los 39 años y después solo se puede frenar la pérdida.

En España se rompe un hueso por fragilidad cada dos minutos, aproximadamente. Son unas 300.000 fracturas al año, según los datos que maneja la Sociedad Española de Reumatología, y detrás de la inmensa mayoría hay una enfermedad que la persona afectada no sabía que tenía: la osteoporosis. Tres millones de españoles conviven con ella, la gran mayoría mujeres, y casi ninguno ha recibido un diagnóstico antes del primer hueso roto.

Este 20 de octubre se ha celebrado el Día Mundial de la Osteoporosis, y el mensaje de los especialistas ha sido el mismo de los últimos años, solo que con cifras cada vez más contundentes: esta es una epidemia silenciosa, infradiagnosticada e infratratada, y no, no es una consecuencia inevitable de envejecer.

3 millones
de personas afectadas en España
300.000
fracturas por fragilidad al año
18,6%
de mujeres mayores de 50 años (frente al 2,6% de hombres)
4.200 M€
de coste anual para la sanidad española

Una enfermedad que no avisa hasta que el hueso se rompe

El hueso es un tejido vivo que se renueva constantemente: unas células lo destruyen (los osteoclastos) y otras lo reconstruyen (los osteoblastos). Hasta los 30 años, el cuerpo fabrica más hueso del que pierde. A partir de los 40, la balanza empieza a invertirse. La osteoporosis aparece cuando ese equilibrio se rompe del todo y el hueso se vuelve poroso, frágil, incapaz de aguantar un golpe mínimo.

El problema es que ese proceso no duele. No hay fiebre, no hay cansancio, no hay ninguna alarma. La densidad mineral ósea cae año tras año hasta que un día un tropiezo banal —bajar un bordillo, estornudar fuerte, cargar la compra— termina en una fractura de muñeca, vértebra o cadera. Por eso los médicos la llaman epidemia silenciosa: la primera manifestación clínica de la enfermedad ya es su peor consecuencia.

📌 Dato clave: hasta un 20% de los pacientes mayores fallece en el año siguiente a una fractura de cadera, y muchos de los que sobreviven pierden movilidad y autonomía de forma permanente.

Las microfracturas vertebrales, además, van deformando la columna: provocan pérdida de estatura, dolor lumbar crónico y esa curvatura de la espalda que durante décadas se aceptó como «cosa de la edad». No lo era. Era osteoporosis sin diagnosticar.

¿Quién tiene más riesgo? No es solo «cosa de mujeres mayores»

La menopausia marca la diferencia. La caída brusca de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea, y por eso la prevalencia se dispara en mujeres a partir de los 50: el proyecto OsteoSER de la Sociedad Española de Reumatología midió un 18,6% de osteoporosis en mujeres frente a un 2,6% en hombres en ese tramo de edad. Y ojo al dato intermedio: un 54,4% de los mayores de 50 años presenta osteopenia, el paso previo, la densidad ósea ya por debajo de lo normal.

Aunque el perfil clásico es el de una mujer postmenopáusica de complexión pequeña, los especialistas insisten en que hay más factores en juego:

  • ✓Antecedentes familiares de fractura por fragilidad u osteoporosis.
  • ✓Tabaco y alcohol: ambos aceleran la pérdida ósea, y el tabaquismo además se asocia a menopausia precoz.
  • ✓Sedentarismo: el hueso se construye «a demanda»; sin carga ni impacto, no hay estímulo para mantenerlo.
  • ✓Enfermedades digestivas o renales que dificultan la absorción de calcio.
  • ✓Tratamientos prolongados con corticoides, uno de los enemigos más conocidos del hueso.

La reumatóloga Carmen Gómez Vaquero, investigadora principal del proyecto OsteoSER en el Hospital de Bellvitge, lo resume sin rodeos:

«La osteoporosis no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Podemos reducir el riesgo de fractura mediante la prevención, la detección precoz y los tratamientos adecuados.»

Por qué sigue infradiagnosticada en 2026

Con tres millones de afectados y 300.000 fracturas anuales, uno esperaría que la osteoporosis estuviera en el centro de la política sanitaria. No está. Los especialistas llevan años denunciando un triple malentendido: se percibe como una enfermedad solo de mujeres, solo de la menopausia en adelante, y las fracturas se aceptan como peaje inevitable de cumplir años.

El resultado es un embudo diagnóstico enorme. La prueba que detecta la enfermedad —la densitometría ósea— es sencilla, rápida y barata, pero solo se pide cuando hay factores de riesgo claros o cuando la fractura ya ha ocurrido. Y una vez diagnosticada, el segundo problema es la adherencia: los tratamientos contra la osteoporosis se abandonan con facilidad porque «no se nota nada». Justo el mismo razonamiento que hizo que la enfermedad pasara desapercibida durante décadas.

El coste de no actuar se mide en euros y en años de vida. Las fracturas por fragilidad supusieron unos 4.200 millones de euros para el sistema sanitario español, con una proyección de 5.500 millones en 2030 por el simple envejecimiento de la población. Cada fractura de cadera implica hospitalización, cirugía, rehabilitación y, con frecuencia, dependencia. Los cálculos del sector apuntan a que las fracturas osteoporóticas pasarán de unas 330.000 anuales a más de 420.000 en 2030: la demografía no perdona y la generación del baby boom ya está entrando en la década de máximo riesgo.

Cómo fortalecer los huesos antes de que sea tarde

La mala noticia: no se puede fabricar hueso nuevo a los 60 como a los 25. La buena: la pérdida se puede frenar mucho, y la prevención tiene un retorno enorme. Los pilares son cuatro y ninguno es un misterio.

  1. 1Calcio y vitamina D desde la infancia. Lácteos, pescado azul, verduras de hoja verde y exposición solar moderada. El pico de masa ósea se alcanza entre los 20 y los 39 años: lo que se construye en esa ventana es el «ahorro» del que se vivirá después.
  2. 2Ejercicio de fuerza e impacto. «Hay que moverse y, si es posible, levantar peso. Esto estimula la formación de hueso y reduce el riesgo de fracturas», coinciden los especialistas. Caminar está bien; las pesas, mejor.
  3. 3Dejar el tabaco y moderar el alcohol. Son los dos tóxicos con peor efecto demostrado sobre la densidad mineral ósea.
  4. 4Pedir la densitometría cuando toca. Mujeres postmenopáusicas con factores de riesgo, hombres mayores de 70, cualquier persona con tratamiento prolongado de corticoides o fractura previa por fragilidad. Y prevenir las caídas en casa: alfombras sueltas y baños sin asideros hacen el resto.

El Día Mundial de la Osteoporosis pasa cada año con el mismo titular y las mismas cifras. La diferencia es que las cifras crecen: la población envejece y la generación del baby boom está entrando de lleno en la década crítica. Diagnosticar antes de la primera fractura ya no es solo una cuestión clínica, es la única forma de que el sistema sanitario aguante lo que viene. Tus huesos llevan 40 años decidiendo por ti. Todavía estás a tiempo de echarles una mano.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.