Salud
¿Por qué un fármaco estrella contra el cáncer de mama inflama los pulmones de algunas pacientes?
El 10% de las pacientes tratadas con T-DXd desarrolla neumonitis. Un estudio español ya sabe qué genes lo predicen.

Resumen
- El trastuzumab deruxtecán provoca neumonitis en torno al 10% de las pacientes con cáncer de mama avanzado, pero hasta ahora no había forma de predecir quién la sufriría.
- El proyecto PROCURE, liderado por el Hospital 12 de Octubre con 27 hospitales españoles, ha localizado el riesgo en dos grupos de genes: el locus HLA (con HLA-F) y los genes SLCO1B1 y CYP3A4.
- Si los biomarcadores se validan, un simple análisis previo permitirá estratificar el riesgo de cada paciente y personalizar el tratamiento.
Una de cada diez. Esa es la proporción de mujeres con cáncer de mama avanzado tratadas con trastuzumab deruxtecán que desarrolla neumonitis, una inflamación pulmonar que puede ser grave y que obliga a suspender el fármaco justo cuando está funcionando. El problema: nadie sabía hasta ahora qué pacientes tenían más papeletas. Un estudio colaborativo español, el proyecto PROCURE, acaba de poner nombres y apellidos al riesgo: dos grupos de genes que ayudan a explicar por qué unos pulmones se inflaman y otros no.
La investigación la lidera el Hospital público 12 de Octubre de Madrid, con la participación de 27 hospitales españoles, y sus resultados se han presentado en la sesión plenaria del Congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM2026) de la mano del doctor Rodrigo Sánchez-Bayona. Sus primeros avances ya se publicaron en abril de 2026 en la revista ESMO Open.
El caballo de Troya que también irrita los pulmones
Para entender el hallazgo conviene entender el fármaco. El trastuzumab deruxtecán (T-DXd, comercializado como Enhertu por Daiichi Sankyo y AstraZeneca) pertenece a la familia de los ADC, los inmunoconjugados: auténticos caballos de Troya moleculares. Un anticuerpo (el trastuzumab) se une a la proteína HER2 de la superficie de las células tumorales y, cuando la célula lo traga, libera dentro su carga de quimioterapia (el deruxtecán), que mata el tumor desde dentro con precisión de misil teledirigido.
Los resultados han sido espectaculares. En cáncer de mama metastásico HER2 positivo, el ensayo Destiny-Breast03 duplicó la supervivencia libre de progresión frente a la quimioterapia estándar: 9,9 meses frente a 5,1. Y lo más revolucionario: también funciona en tumores con HER2 bajo, un grupo que hasta hace nada se consideraba «negativo» y sin opciones de terapia dirigida. Eso amplió el abanico de pacientes beneficiadas de golpe.
Pero ningún misil es perfectamente teledirigido. Una fracción de la carga tóxica se libera por el camino y, en el pulmón, esa fuga desencadena en algunas mujeres una respuesta inflamatoria desproporcionada: la neumonitis. No es una infección, aunque se le parezca. Es el tejido pulmonar irritado, a veces de forma leve, a veces con insuficiencia respiratoria seria. Y cuando aparece en grados altos, el protocolo es claro: corticoides y suspensión del tratamiento. Justo el fármaco que estaba controlando el cáncer.
Dos pistas genéticas detrás del riesgo
El equipo de PROCURE analizó el ADN de 290 mujeres con cáncer de mama avanzado en tratamiento con T-DXd y cruzó los datos con quién desarrollaba neumonitis y quién no. El riesgo no apareció en un único gen, sino en dos territorios distintos del genoma, cada uno con su lógica.
| Grupo de genes | Qué hacen | Por qué importan en la neumonitis |
|---|---|---|
| Locus HLA (gen HLA-F) | Controlan cómo el sistema inmunitario reconoce lo propio frente a lo extraño | Las variantes de esta zona sugieren que las defensas de la propia paciente reaccionan e inflaman el tejido pulmonar |
| SLCO1B1 y CYP3A4 | Intervienen en el metabolismo y la eliminación del fármaco | Si funcionan distinto por una variante genética, el medicamento se procesa peor o se acumula y aumenta su toxicidad |
Fuente: proyecto PROCURE (Hospital 12 de Octubre) · Resultados presentados en SEOM2026
Dicho en cristiano: hay dos vías por las que una paciente puede acabar con los pulmones inflamados. O bien su sistema inmunitario está genéticamente predispuesto a montar una respuesta exagerada (la vía HLA), o bien su hígado metaboliza el fármaco más despacio de lo normal y este se acumula hasta volverse tóxico (la vía SLCO1B1/CYP3A4). Dos mecanismos distintos que explican por qué el riesgo no es igual para todas.
Qué es exactamente la neumonitis y por qué frena el tratamiento
La neumonitis asociada a fármacos es una inflamación del parénquima pulmonar que no tiene nada que ver con una neumonía bacteriana, aunque los síntomas se solapan. En el caso del T-DXd aparece en aproximadamente un 10% de las pacientes, y la mayoría de los casos son leves o moderados, pero los grados altos pueden obligar a retirar el tratamiento de forma definitiva.
Estas son las señales que vigilan los oncólogos durante la terapia:
- ✓Tos seca persistente, sin mucosidad, que no se corresponde con un catarro.
- ✓Disnea: sensación de falta de aire al hacer esfuerzos que antes no costaban.
- ✓Fiebre baja y cansancio que no remiten, a menudo confundidos con un cuadro vírico.
- ✓Hallazgos en el TAC: opacidades en vidrio deslustrado que obligan a descartar infección antes de atribuirlos al fármaco.
El manejo estándar pasa por suspender temporalmente el T-DXd y tratar con corticosteroides. En los grados leves se puede reanudar el tratamiento después; en los graves, no. De ahí que anticiparse al problema —saber de antemano quién tiene más riesgo— no sea un detalle académico: es la diferencia entre completar la terapia o perderla a mitad de camino.
«Estos hallazgos permiten comprender mejor los motivos biológicos ocultos tras la toxicidad pulmonar de este tratamiento» — Dr. Rodrigo Sánchez-Bayona, oncólogo del Hospital 12 de Octubre
De la genética a la consulta: lo que viene ahora
El siguiente paso es la validación. Que 290 pacientes muestren una asociación clara no basta para convertir un hallazgo en prueba clínica: hace falta confirmarlo en cohortes más amplias e independientes. Ahí es donde entra la escala del propio PROCURE, que ya supera las 450 pacientes incluidas y sigue creciendo, con el respaldo de una beca del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS) y el reconocimiento como finalista en los premios del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC 2026).
Si la validación funciona, el escenario que describe Sánchez-Bayona es concreto: un análisis genético previo al tratamiento que permita «predecir el nivel de riesgo de cada paciente de manera individualizada». Con esa información en la mano, los oncólogos podrían estratificar a las pacientes: vigilancia estrecha con TACs más frecuentes para las de riesgo alto, ajustes de dosis en las de metabolismo lento, o incluso elección de una alternativa terapéutica cuando el balance no compense.
No es ciencia ficción. Es la misma lógica que ya se aplica con los test farmacogenómicos en otros tratamientos oncológicos, y encaja con la dirección general de la oncología de precisión: dejar de tratar a «pacientes promedio» y empezar a tratar perfiles biológicos. Que España lidere ese camino con una red de 27 hospitales públicos coordinados dice bastante del músculo investigador del sistema.
Mientras llegan los test predictivos, el mensaje práctico para las pacientes en tratamiento con T-DXd es sencillo: la neumonitis es poco frecuente y vigilada de cerca, y avisar pronto de cualquier tos seca o falta de aire nueva es la mejor forma de cogerla a tiempo. La genética, dentro de poco, hará el resto.










