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Naturaleza

Por qué hemos perdido tres de cada cuatro animales salvajes en medio siglo

Las poblaciones de vertebrados han caído un 73% desde 1970. Pero el tigre ha rebotado un 70%: así se revierte la curva.

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Tigre salvaje en su hábitat, símbolo de la recuperación de fauna del Informe Planeta Vivo 2026

Resumen

  • El Informe Planeta Vivo 2026 documenta una caída media del 73% en las poblaciones de vertebrados salvajes desde 1970, con los ecosistemas de agua dulce como los más castigados (-85%).
  • Las causas son cuatro y se repiten: destrucción de hábitats, sobreexplotación, contaminación y cambio climático.
  • El informe también trae buenas noticias: el tigre pasó de 3.200 ejemplares en 2010 a unos 5.700 en 2025, y el atún rojo y la tortuga verde se recuperan. La curva se puede revertir.

En 2010 quedaban unos 3.200 tigres salvajes en todo el planeta. La especie, emblema de la selva asiática, parecía abocada a convertirse en un recuerdo de zoológico. Quince años después hay cerca de 5.700: un incremento superior al 70% conseguido a base de ampliar áreas protegidas, crear unidades de guardabosques y perseguir el tráfico ilegal con cooperación internacional. La historia del tigre es la prueba de que la maquinaria de extinción se puede frenar. Y hace falta, porque el balance general va en dirección contraria.

El Informe Planeta Vivo 2026, la gran auditoría periódica de la salud de la fauna que elabora WWF con la Sociedad Zoológica de Londres, acaba de actualizar las cifras y el titular es brutal: las poblaciones de vertebrados salvajes han disminuido una media del 73% desde 1970. Casi tres de cada cuatro animales. En algo más de medio siglo.

-73%
caída media de las poblaciones de vertebrados desde 1970
-85%
pérdida en ecosistemas de agua dulce, los más castigados
+70%
recuperación del tigre salvaje entre 2010 y 2025

Qué mide exactamente el Informe Planeta Vivo (y qué no)

Conviene afinar, porque el 73% se malinterpreta con facilidad. No significa que queden un 73% menos de animales individuales sueltos por el mundo, ni que tres de cada cuatro bichos hayan desaparecido literalmente. El informe construye un índice a partir del seguimiento de miles de poblaciones concretas de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios, y calcula cómo ha cambiado su tamaño medio respecto a 1970, el año de referencia.

La base de datos es abrumadora: miles de poblaciones monitorizadas año tras año con censos, cámaras trampa, anillamientos y seguimiento por satélite. Cada una aporta su serie temporal, y el índice las agrega en una sola curva que funciona como el termómetro colectivo de la biodiversidad. Por eso los conservacionistas lo usan como referencia en negociaciones internacionales: es el dato que permite afirmar, con papeles encima de la mesa, si las políticas de protección están funcionando o no.

Es, por tanto, la fotografía de una tendencia: la abundancia relativa de la fauna monitoreada se ha desplomado casi tres cuartas partes en el tiempo que va del Seat 600 al coche eléctrico. Y detrás de cada población que encoge hay un mecanismo concreto, casi siempre el mismo, que el informe enumera sin adornos.

Ríos, bosques y mares: dónde duele más el desplome

La media del 73% esconde diferencias enormes entre ecosistemas y regiones. Los animales de agua dulce —peces de río, anfibios, aves acuáticas— se llevan la peor parte con mucha distancia. No es casualidad: los ríos son el sumidero final de todo lo que ocurre aguas arriba, desde presas que cortan migraciones hasta vertidos agrícolas y urbanos.

ÁmbitoPérdida media de poblacionesClave
Agua dulce-85%Presas, contaminación y extracción de agua
Terrestre-69%Deforestación y conversión agrícola
Marino-59%Sobrepesca y calentamiento del océano
América Latina y Caribe-95%La región con el desplome más severo
África-80%Presión sobre grandes mamíferos y sabanas
Europa y Asia Central-23%La biodiversidad ya estaba muy deteriorada antes de 1970

Fuente: Informe Planeta Vivo 2026 (WWF / Sociedad Zoológica de Londres)

El dato europeo merece la letra pequeña que los propios autores subrayan: ese -23% aparentemente «suave» no es una medalla. En Europa y Asia Central la fauna ya había sido arrasada siglos antes del año de referencia, así que el índice parte de un suelo muy bajo. No se puede perder lo que ya no está.

¿Y por qué América Latina se hunde mucho más que el resto? Los expertos apuntan a una tormenta perfecta: la región concentra la mayor biodiversidad del planeta —la Amazonía, los Andes, el Cerrado— y al mismo tiempo la mayor presión de deforestación para ganadería y soja, con especies cuyo hábitat desaparece a un ritmo que no da tiempo a adaptarse. Cuando el punto de partida es una selva intacta, la motosierra se nota mucho más en las estadísticas.

📌 Dato clave: América Latina y el Caribe encabezan las caídas mundiales con un -95% en sus poblaciones de vertebrados desde 1970.

Las cuatro causas de siempre, que siguen funcionando

El informe no descubre ninguna causa nueva: las razones «son las de siempre», como resume la cobertura de RTVE. Lo preocupante es que siguen operando a plena potencia, muchas veces combinadas sobre la misma especie. Estas son las cuatro palancas del desplome:

  • ✓Destrucción de hábitats: la conversión de bosques, humedales y praderas en suelo agrícola o urbano deja a las especies sin casa, y es el factor número uno.
  • ✓Sobreexplotación de recursos: pesca y caza por encima de la capacidad de regeneración de las poblaciones. El atún rojo fue el ejemplo clásico… hasta que dejó de serlo (ahora se recupera).
  • ✓Contaminación: vertidos, plásticos y agroquímicos que degradan el agua y el suelo de los que dependen las especies.
  • ✓Cambio climático: el multiplicador de amenazas, que altera ciclos, temperaturas y disponibilidad de alimento a la vez.

La parte que el titular no cuenta: la fauna que vuelve

Con todo, los expertos insisten en un mensaje que se pierde entre tanto porcentaje rojo: aún hay margen de actuación. Y no es un consuelo abstracto, son casos documentados en el propio informe. El tigre, con ese salto de 3.200 a cerca de 5.700 ejemplares entre 2010 y 2025. El atún rojo, que pasó de símbolo de la sobrepesca a historia de éxito con cuotas estrictas. La tortuga verde, cuyas poblaciones remontaron tras décadas de protección de playas de nidificación.

El patrón se repite en las tres historias: protección legal, hábitat defendido y vigilancia real sobre el terreno. La fauna no necesita que la salven con discursos; necesita que la dejen de machacar el tiempo suficiente para rebotar.

En España el informe y sus actos de presentación ponen el foco en iniciativas concretas: la Red Vigía de Canarias para seguimiento de biodiversidad marina, la suelta de águila imperial ibérica en Andalucía —una especie que hace treinta años rondaba la decena de parejas y hoy supera ampliamente el centenar— y ciclos de divulgación como la tercera edición de ‘Pajareros’, organizado por SEO/BirdLife en Santander los días 21, 23 y 28 de octubre.

El águila imperial ibérica merece párrafo propio porque es el mejor caso de estudio español: endémica de la península, llegó a estar al borde de la desaparición en los años noventa, con apenas un puñado de parejas reproductoras. La protección de nidos, la lucha contra el veneno y la recuperación del conejo —su presa principal, diezmada por enfermedades— la han devuelto a cifras que hace tres décadas parecían imposibles. No es magia: es presupuesto, guardas y paciencia sostenidos durante años.

A pesar de la gravedad, los expertos insisten en que aún hay margen de actuación y que casos como el atún rojo, la tortuga verde o el tigre demuestran que la recuperación es posible

La pregunta que deja abierta el Informe Planeta Vivo 2026 no es científica, es política y cotidiana: si sabemos exactamente qué hunde las poblaciones y sabemos exactamente qué las recupera, ¿qué combinación de las dos vamos a elegir para 2050? El tigre ya ha respondido por su cuenta. Ahora le toca al resto del zoo planetario, y quien decide somos nosotros.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.