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Naturaleza

¿Cómo se enseña a migrar a un ave extinta en Europa desde el siglo XVII?

30 ibis eremitas han cruzado Europa tras un ultraligero: 2.640 km para devolver a España un ave extinta desde el siglo XVII.

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Resumen

  • 30 ibis eremitas juveniles han completado la migración guiada de 2026: 2.640 km, 19 etapas y 40 días desde Alemania hasta Cataluña y Cádiz, siguiendo un ultraligero.
  • La especie (Geronticus eremita) está extinta en Europa desde el siglo XVII: al no quedar adultos, nadie podía enseñar la ruta a los jóvenes, y las rutas migratorias se heredan culturalmente.
  • En paralelo, el Proyecto Eremita cría una población sedentaria en La Janda (Cádiz): 57 pollos este año, el segundo mejor registro de su historia.

¿Cómo se le enseña a migrar a un pájaro que nunca ha migrado? La pregunta parece un acertijo, pero es exactamente el problema que un equipo austriaco-alemán lleva años resolviendo con una solución de película: dos «madres adoptivas» humanas subidas a un ultraligero, y treinta ibis eremitas juveniles volando detrás, etapa tras etapa, desde Baden-Wurtemberg hasta la costa de Cádiz.

El 27 de septiembre, la comitiva aterrizó en el aeródromo de Medina Sidonia. Con eso, la migración guiada de 2026 —organizada por Waldrappteam dentro de un proyecto LIFE europeo— cerró con éxito: 40 días, 19 etapas y 2.640 kilómetros. Y detrás de ese titular bonito hay una de las historias de conservación más singulares de Europa.

Un ave europea que Europa perdió hace 400 años

El ibis eremita (Geronticus eremita) no es un africano de visita: fue un ave común en el sur y centro de Europa durante siglos. Su silueta —negra, con reflejos metálicos, calva en la cara y pico largo curvado— aparece en grabados y hasta en jeroglíficos egipcios. En España criaba en acantilados; en los Alpes suizos y austriacos también.

Entre la caza intensiva, la recogida de pollos y nidos y el enfriamiento climático de la Pequeña Edad de Hielo, la población europea se desplomó. La Lista Roja de la UICN la declara extinta en Europa desde el siglo XVII. Hoy solo sobreviven de forma silvestre unas pocas colonias: la mayor en Marruecos y una reliquia diminuta en Turquía.

Devolverla al continente exige algo más que soltar aves: hay que reconstruir una cultura. Porque la migración de estas aves no está escrita solo en los genes.

Y el regreso tiene otro enemigo contemporáneo: la caza ilegal. En Italia, las organizaciones conservacionistas llevan años denunciando que los ejemplares en ruta cruzan zonas donde los disparos furtivos se cobran aves liberadas a miles de euros y años de esfuerzo. Un solo perdigón puede liquidar de un plumazo a uno de los pocos migrantes «enseñados» de Europa, y por eso el seguimiento GPS no es solo ciencia: también es una herramienta de presión legal cuando un ave desaparece en un punto concreto del mapa.

La ruta migratoria también se hereda: por eso hacen falta madres humanas

En las especies migratorias que vuelan en grupo, los juveniles no nacen sabiendo el camino completo: lo aprenden siguiendo a los adultos en su primer viaje. Es transmisión cultural, igual que un idioma. Cuando el último ibis eremita europeo murió, murió con él el mapa: las aves criadas en zoos saben volar, pero no saben adónde.

Ahí entra la técnica del Waldrappteam, depurada durante más de una década:

  1. 1Crianza a mano: los cuidadores alimentan e interactúan con los pollos desde la eclosión. La impronta parental hace que las aves los identifiquen como sus padres.
  2. 2Entrenamiento de vuelo: a las 6 o 7 semanas de vida empiezan a volar tras la aeronave en salidas cortas.
  3. 3Migración guiada: cuando los ibis salvajes parten hacia el sur (principios de agosto), las «madres adoptivas» despegan con el ultraligero y las aves las siguen. Hasta 300 km diarios, a 40-45 km/h.
  4. 4Aclimatación y liberación: al llegar, pasan semanas en un aviario, se desvinculan de sus padres humanos, reciben un GPS y se liberan para integrarse en la colonia.
📌 Dato clave: la apuesta real no está en este viaje, sino en el regreso: se espera que los juveniles guiados vuelvan por sí solos a las zonas de cría alemanas al alcanzar la madurez sexual, a los tres años. Si lo hacen, habrán memorizado la ruta… y podrán enseñársela a la siguiente generación.

2.640 km en 40 días: la crónica del vuelo de 2026

La expedición arrancó el 23 de agosto en el aeródromo de Binningen (Baden-Wurtemberg), con el piloto Johannes Fritz a los mandos y dos madres adoptivas a bordo. Cruzaron Francia, entraron en la península por Cataluña y siguieron hacia el sur, con un equipo terrestre de hasta 16 personas —investigación, veterinaria, logística, voluntariado— moviéndose de campamento en campamento.

No salió todo según el guion: una alerta meteorológica obligó a adelantar planes en la Comunidad Valenciana, y el viento forzó un aterrizaje en Castellón desde donde la bandada continuó parcialmente por carretera, en vehículos adaptados, hasta el aeródromo de Olocau (Valencia). Cosas de depender del tiempo: los vientos de cola pueden disparar la comitiva por encima de los 100 km/h, y los de frente directamente paralizarla.

2.640 km
recorrido total en 19 etapas
30
ibis juveniles en la migración
15 + 15
se quedaron en Girona; el resto llegó a Barbate (Cádiz)
10
instituciones de 4 países en el proyecto LIFE

La mitad de la bandada —15 juveniles— quedó al cuidado de la Fundació Alive en Cataluña, que replica el modelo en el Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà (Girona). Los otros 15 siguieron hasta Andalucía y ya están en el aviario de aclimatación del Proyecto Eremita, junto a juveniles sedentarios, a la espera de su liberación conjunta.

Dos proyectos, una especie: sedentarios en Cádiz, migrantes desde Alemania

Conviene no mezclar las dos patas españolas del rescate del ibis, porque persiguen cosas distintas:

Proyecto Eremita (Zoobotánico de Jerez + Junta de Andalucía)
  • Población sedentaria en La Janda (Cádiz)
  • Acantilados costeros y de interior para anidar
  • 57 crías en 2026: segundo mejor año de su historia
Waldrappteam (Zoo de Viena, proyecto LIFE)
  • Restaurar la ruta migratoria Alpes–sur de Europa
  • Migraciones guiadas anuales con ultraligero
  • Cádiz como destino de invernada histórico

¿Por qué La Janda? Porque reúne lo que el ibis necesita: amplias zonas de campeo donde alimentarse todo el año —insectos, pequeños invertebrados de pastizales— y acantilados rocosos donde anidar a salvo. Es el hábitat que la especie tuvo en la península antes de desaparecer, y los resultados del Proyecto Eremita sugieren que el sitio sigue funcionando cuatro siglos después.

Lo que viene: del aviario al cielo, y vuelta a Alemania

Los próximos meses son la prueba de fuego silenciosa. Los 15 migrantes recibirán su GPS y serán liberados junto a los sedentarios; lo normal es que busquen enseguida compañía de su especie y se integren en la colonia gaditana. En primavera emprenderán sus primeras incursiones hacia el norte, y a más tardar al tercer año —madurez sexual mediante— deberían volver a Baden-Wurtemberg a criar.

Si eso ocurre, la ruta habrá quedado «instalada» en la memoria de la bandada, y ya no hará falta ningún ultraligero para las generaciones siguientes. Waldrappteam, mientras tanto, ya prepara la migración de 2027: más juveniles, misma ruta, mismas madres humanas.

Hay algo casi poético en que la recuperación de un ave pase por que dos personas vuelen delante de ella durante 2.640 kilómetros. Cuatrocientos años después de que Europa perdiera al ibis eremita, el continente está aprendiendo —literalmente— a guiarlo de vuelta a casa.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.