Salud
España se siente peor que nunca: las cifras que explican el auge de las enfermedades crónicas
El 66,2% de los españoles declara un problema crónico de salud, ocho puntos más que en 2023. Somos el país más medicado de la serie, aunque fumamos menos.

Resumen
- El 66,2% de los españoles mayores de 15 años declara alguna enfermedad crónica, frente al 57,7% de 2023.
- Solo el 68,3% valora su salud como buena o muy buena: el dato más bajo desde que empezó la serie en 1987.
- Fumamos menos que nunca (15,4% a diario), pero suben el alcohol, la obesidad y las visitas a urgencias.
Dos de cada tres. Esa es la proporción de españoles mayores de 15 años que asegura convivir con alguna enfermedad o problema de salud crónico, según la Encuesta de Salud de España 2025 (ESdE 2025), publicada este martes por el Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Sanidad. Hace solo dos años eran el 57,7%. Ocho puntos y medio de diferencia que convierten este sondeo —realizado entre abril de 2025 y marzo de 2026 con 25.961 participantes— en el retrato más incómodo de la salud de los españoles en décadas.
Y no es solo percepción de enfermo. La encuesta dibuja un país que se siente peor: solo el 68,3% valora su salud como buena o muy buena, casi seis puntos menos que en 2023 y el porcentaje más bajo desde que la serie histórica echó a andar en 1987. Un país más medicado, más pendiente de las urgencias y con más cuadros depresivos, aunque también un país que fuma menos que nunca. ¿Contradictorio? Bienvenidos a la salud pública moderna.
La foto fija de un país crónico
La ESdE 2025 no mide diagnósticos hospitalarios, sino lo que la gente declara. Y lo que declara es un catálogo de dolencias que suena a lista de la compra de la farmacia del barrio: colesterol, tensión, dolor de espalda. Los tres problemas crónicos más frecuentes siguen siendo el colesterol alto (21,1%), la hipertensión (20%) y el dolor lumbar crónico (17,8%), con la diabetes asomando en el 7,5% de los adultos.
| Problema crónico | Prevalencia 2025 | Cambio vs 2023 |
|---|---|---|
| Colesterol alto | 21,1% | +3,1 puntos |
| Hipertensión | 20,0% | estable |
| Dolor lumbar crónico | 17,8% | estable |
| Alergias crónicas | — | +5,3 puntos |
| Problemas por menopausia | — | +2,3 puntos |
| Diabetes | 7,5% | estable |
Fuente: Encuesta de Salud de España 2025 (INE / Ministerio de Sanidad)
¿Qué explica el salto? Los propios autores de la encuesta apuntan a la hipercolesterolemia como el indicador con «el aumento más claro de los tres en la serie histórica». Detrás hay una mezcla de envejecimiento poblacional —España es uno de los países más longevos del mundo y la cronificación es el peaje—, más diagnósticos en atención primaria y un cambio cultural: lo que antes se aguantaba en silencio hoy se consulta, se mide y se etiqueta.
La brecha que nadie quiere ver: ellas se sienten peor
El desglose por sexo es tozudo. El 70,9% de las mujeres declara algún problema crónico frente al 61,4% de los hombres. Y cuando se les pregunta cómo se sienten, la diferencia se agranda: el 73,6% de ellos valora positivamente su salud, pero solo el 63,1% de ellas —una caída de 7,1 puntos desde 2023, la mayor entre ambos sexos.
La sintomatología depresiva sigue el mismo patrón: afecta al 42,2% de las mujeres frente al 28,8% de los hombres. No es casualidad. Los especialistas llevan años señalando la doble jornada, los cuidados familiares —que siguen recayendo mayoritariamente en ellas— y la precariedad laboral como factores de riesgo psicosocial. A eso se suma un hallazgo que la encuesta incorpora con más nitidez que nunca: los problemas relacionados con la menopausia crecen 2,3 puntos, señal de que un tabú médico empieza a salir a la superficie.
Y luego está el factor bolsillo. La obesidad, que afecta al 17,2% de la población adulta (dos puntos más que en 2023), presenta un gradiente social brutal entre las mujeres: pasa del 8,8% en la clase más favorecida al 23,4% en la menos favorecida. Casi el triple. La comida ultraprocesada es barata; el gimnasio y la pescadería, no.
Fumamos menos, bebemos más y acabamos en urgencias
La ESdE 2025 trae una buena noticia clara, de esas que justifican décadas de política sanitaria: el consumo diario de tabaco cae al 15,4%, el mínimo de la serie histórica. En 1993 fumaba a diario el 32,1% de los españoles: hoy son menos de la mitad. El descenso es especialmente intenso entre hombres y jóvenes, aunque la brecha social persiste —entre los hombres, fuma el 8,8% de la clase más alta y el 26,6% de la más baja.
Lo malo es que el relevo no conforta. El consumo semanal de alcohol sube al 35,1% de la población (cuatro puntos más que en 2023) y el 10,2% reconoce haber bebido de forma intensiva al menos una vez al mes (2,4 puntos más). El sedentarismo mejora despacio —afecta al 24,8%—, pero el 54,4% de los adultos pesa más de lo recomendable: 17,2% de obesidad y 37,2% de sobrepeso.
- ✓Urgencias: el 32,1% acudió en el último año, nueve puntos más que en 2023.
- ✓Médico de familia: el 26,5% lo visitó en las cuatro semanas previas a la entrevista (+4 pts).
- ✓Especialista: el 17,8%, frente al 14,1% de hace dos años.
- ✓Vacuna de la gripe: cae entre los mayores de 65 años, del 67% al 64%.
Ese cóctel —más consultas, más urgencias y listas de espera que el 33,1% de las mujeres señala como primera barrera de acceso— ayuda a entender por qué la percepción empeora aunque algunos hábitos mejoren. Vamos más al médico, así que salimos con más diagnósticos. Y con más conciencia de lo que tenemos.
Salud mental: más síntomas, menos severidad
El apartado de salud mental merece capítulo propio. El 35,6% de la población de 15 y más años presenta algún grado de sintomatología depresiva, frente al 29,8% de 2023. Dicho así asusta, pero el detalle importa: los cuadros severos han bajado ocho décimas, hasta el 7,2%. Lo que crece son los síntomas leves y moderados, en todos los grupos de edad.
Los más jóvenes son los que más han empeorado. Según los datos difundidos estos días, solo el 77,2% de los jóvenes considera su salud buena o muy buena, frente al 86,3% de 2023: una caída de 9,1 puntos, la mayor de todos los grupos de edad. La ansiedad y las migrañas llenan consultas que hace una década atendían casi exclusivamente traumatología y dermatología.
«Incorporar terapia psicológica a los centros de salud puede mejorar la atención a la ansiedad y la depresión con un coste asumible» — conclusión de un estudio español publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology (febrero de 2026)
Ese estudio evaluó a 429 pacientes con sospecha de ansiedad, depresión o trastornos somatomorfos. Quienes recibieron siete sesiones de terapia cognitivo-conductual grupal añadidas a la atención habitual mejoraron más y a un coste que los autores consideran asumible para la atención primaria. Traducción: hay solución, pero exige invertir en psicólogos públicos, no solo en recetas.
¿Por qué nos sentimos peor si vivimos más?
La paradoja merece una explicación honesta. España sigue entre los países con mayor esperanza de vida del mundo, y sin embargo su ciudadanía se autopercibe cada vez peor. Los datos de la encuesta sugieren cuatro razones que se refuerzan entre sí:
- 1Envejecimiento: sobreviven más personas con enfermedades que antes mataban. La cronicidad es, en parte, un éxito médico con factura.
- 2Más diagnóstico: se detecta más colesterol, más hipertensión y más depresión porque se busca más y se pregunta más.
- 3Desigualdad: el 79% de la clase más favorecida valora bien su salud, frente al 62% de la menos favorecida. La media esconde dos países.
- 4Saturación del sistema: las urgencias crecen nueve puntos y las listas de espera se perciben como la principal barrera. Quien espera, se siente peor.
El mapa autonómico añade matices: Ceuta (79%), la Comunidad Valenciana y Extremadura (70,7% ambas) lideran la valoración positiva, mientras que Galicia (61,6%), Canarias (63,8%) y Asturias (65,1%) cierran la tabla —coincidiendo, cómo no, con las regiones más envejecidas.
La ESdE 2025 no dice que estemos más enfermos que nunca: dice que sabemos más de nuestras enfermedades, que vivimos lo suficiente para acumularlas y que el sistema que debe gestionarlas llega justo. Con esos mimbres, la próxima encuesta de 2027 lo tendrá fácil para comprobar si la tendencia se consolida o si las recetas —nunca mejor dicho— empiezan a funcionar. Mientras tanto, el diagnóstico está sobre la mesa: España se siente peor, y por primera vez tenemos las cifras exactas de por qué.












