Naturaleza
Las aves están cambiando sus rutas: un siglo de anillas lo demuestra
10.377.716 registros y 120 años de datos: el Atlas de Migración confirma que el cambio climático está reescribiendo las rutas de las aves en España.

Resumen
- SEO/BirdLife ha publicado el Atlas de Migración: 10,3 millones de registros de aves entre 1905 y 2025.
- Golondrinas, milanos negros, águilas calzadas y cigüeñas blancas acortan o modifican sus viajes por el cambio climático.
- El atlas incluye una web interactiva con mapas filtrables por especie, estación, sexo y edad.
Cada otoño, el cielo de España se convierte en la mayor autopista de aves de Europa Occidental. Millones de golondrinas, cigüeñas, grullas y milanos cruzan la península camino de África, siguiendo una ruta que sus antepasados repetían desde mucho antes de que existiera el ser humano. Solo que ahora algo ha cambiado: algunas ya no llegan tan lejos. Otras llegan antes. Y unas cuantas, directamente, han dejado de marcharse.
Lo sabemos con una precisión inédita gracias al Atlas de Migración de las aves en España, presentado el 13 de octubre por SEO/BirdLife junto al Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). No es un libro más de pajaritos: es la mayor base de datos jamás reunida sobre los movimientos de la avifauna española, y su conclusión principal es inquietante. El cambio climático ya está reescribiendo las rutas migratorias.
Ciento veinte años de anillas en un solo atlas
La materia prima del atlas procede del Centro de Migración de Aves (CMA) de SEO/BirdLife, que lleva más de un siglo acumulando registros: anillamientos, recuperaciones, observaciones y seguimientos de 487 taxones entre 1905 y 2025. Diez millones largos de datos que, por primera vez, se han ordenado en una obra titulada «Atlas de Migración: Comportamiento espacial y Dinámica temporal de las aves en España».
«El atlas constituye un hito» — Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente
El formato importa casi tanto como el fondo. Además de la edición en papel y en PDF, el proyecto incluye una web interactiva conectada a la base de datos del CMA, con mapas, tablas y gráficos que se pueden filtrar por periodo, estación, sexo, edad o tipo de registro. Y seguirá viva: se actualizará con nuevas anillas y resultados de seguimiento. Para ornitólogos, gestores y simples curiosos, es el equivalente a tener Google Maps de las rutas migratorias con máquina del tiempo incorporada.
Quién viaja menos (y por qué)
El atlas pone nombre y apellidos a los cambios. Entre las especies que acortan o modifican sus viajes figuran cuatro muy conocidas por cualquiera que haya paseado por el campo español:
- ✓Golondrina común (Hirundo rustica): llega antes en primavera y parte más tarde; los inviernos suaves le permiten alargar la estancia.
- ✓Milano negro (Milvus migrans): cada vez más ejemplares invernan en la península en lugar de cruzar el Sahara.
- ✓Águila calzada (Hieraaetus pennatus): modifica fechas de paso y áreas de invernada.
- ✓Cigüeña blanca (Ciconia ciconia): el caso más extremo — muchas ni migran, atraídas por vertederos y arrozales con comida todo el año.
La lógica de fondo es simple y demoledora: migrar es carísimo. Un viaje de miles de kilómetros cuesta energía y riesgo, y solo compensa si el destino ofrece comida y clima mejores que quedarse. Cuando los inviernos europeos se suavizan y la disponibilidad de alimento cambia —insectos que aparecen antes, vertederos que alimentan todo el año—, la balanza se inclina. La selección natural hace el resto: las aves que no migran sobreviven igual de bien y transmiten esa conducta.
Pero acortar el viaje no sale gratis. Los ornitólogos advierten de un riesgo menos visible: el desajuste fenológico. Si las aves llegan a sus zonas de cría antes o después de lo que toca, pueden encontrarse con que el pico de insectos del que dependen sus pollos ya pasó. Una migración fuera de sincronía con el calendario biológico del ecosistema es, a la larga, tan peligrosa como una migración más larga. Por eso el atlas no es solo un inventario del pasado: es la línea base contra la que medir si los cambios de conducta están funcionando o están pasando factura a las poblaciones.
Los grandes puertos del paso migratorio
El atlas también confirma geográficamente lo que los birdwatchers saben desde hace décadas: hay puntos del mapa español donde el espectáculo está garantizado cada temporada.
| Enclave | Qué lo hace especial | Protagonistas del otoño |
|---|---|---|
| Estrecho de Gibraltar | El embudo hacia África; millones de aves concentradas en 14 km | Cigüeñas, rapaces, palomas |
| Laguna de Gallocanta (Zaragoza-Teruel) | La mayor laguna salada de España; dormidero masivo | Grullas (19.000 censadas en un día) |
| Doñana | Humedal clave en la ruta atlántica | Anátidas, limícolas, ánsares |
| Sierra de Guadarrama y puertos cantábricos | Corredores de paso hacia la mitad sur | Palomas torcaces, zorzales |
| Rías Baixas y Tajo Internacional | Refugios de invernada con alimento asegurado | Cigüeña negra, cormoranes, garzas |
Fuente: Atlas de Migración (SEO/BirdLife) y guías de aviturismo · Temporada otoñal 2026
Grullas en Gallocanta: el espectáculo que ya ha empezado
Y hablando de otoño: la temporada alta ya está aquí. Las primeras grullas han comenzado a llegar a la laguna de Gallocanta, entre Zaragoza y Teruel, en el arranque de una migración postnupcial que trae cada año miles de aves desde el norte y el este de Europa. Ahora mismo su presencia es tímida y progresiva —lo normal en las primeras semanas—, pero entre finales de octubre y noviembre la laguna se llenará.
Para ponerlo en perspectiva: en noviembre de 2025 se llegaron a censar más de 19.000 grullas en un solo día en la cuenca de Gallocanta. Verlas despertar al amanecer, cuando abandonan el dormidero en bandadas ruidosas rumbo a los campos de cultivo, es uno de los espectáculos naturales más potentes —y más infravalorados— de España.
Lo mejor: verlo es gratis. El Gobierno de Aragón ha puesto en marcha una nueva edición de ‘De ruta con las grullas’, visitas guiadas con educador ambiental que comienzan el sábado 24 de octubre y se prolongan hasta principios de diciembre, todos los fines de semana y festivos, con pases a las 10.30 y a las 15.30. El punto de encuentro es el Centro de Interpretación de la Reserva, en la carretera entre Bello y Tornos. La participación no cuesta un euro, pero exige reserva previa en la web de la Red Natural de Aragón.
La web interactiva del atlas, por su parte, merece una visita tranquila aunque no seáis ornitólogos. Permite consultar cuándo se registran históricamente los movimientos de cada especie filtrando por estación, sexo, edad o periodo, cruzando más de un siglo de anillamientos con los seguimientos actuales. Es ciencia ciudadana con archivo centenario detrás: cada anilla recuperada que alguien entregó en 1930 o en 1987 sigue sumando información hoy. Y la base seguirá creciendo, porque el CMA continúa anillando y recibiendo recuperaciones cada temporada.
El atlas de SEO/BirdLife no cambia lo que vemos al levantar la cabeza: las aves siguen pasando. Cambia lo que significa. Cada bandada de grullas sobre Gallocanta es ahora también una línea de datos en una serie de 120 años que nos dice si el termómetro del planeta sube. Si este otoño cogéis los prismáticos —en Gallocanta, en el Estrecho o en la dehesa de al lado—, mirad dos veces: estáis viendo un espectáculo natural y, de paso, leyendo un informe climático en tiempo real.












