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¿Qué le dijo Carlos III al príncipe Harry sobre Meghan en Balmoral?

Harry consideró irrespetuosa la decisión de Carlos III sobre Meghan en Balmoral, un episodio que todavía pesa en la relación de los Windsor.

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Carlos III en 2026

El episodio que vuelve a colocar al príncipe Harry, Meghan Markle y Carlos III bajo los focos ocurrió el 8 de septiembre de 2022, durante las últimas horas de vida de Isabel II. Harry contó posteriormente que su padre le comunicó que él podía desplazarse a Balmoral, pero que Meghan no debía acompañarlo. Lo que irritó al duque de Sussex, según su propia versión, no fue únicamente la decisión, sino la forma en la que Carlos se refirió inicialmente a su esposa.

Harry relató en sus memorias, Spare, que consideró aquella explicación “absurda” e “irrespetuosa” y que exigió a su padre que no hablara de Meghan de ese modo. Carlos terminó explicándole que pretendían mantener reducido el número de familiares presentes y que Catherine, entonces duquesa de Cambridge y hoy princesa de Gales, tampoco viajaría a Escocia. Con ese argumento, escribió Harry, aceptó la situación. Fue solo. Y llegó demasiado tarde para despedirse de su abuela.

Qué ocurrió realmente el 8 de septiembre de 2022

Conviene fijar las fechas porque alrededor de los Windsor una historia antigua puede reaparecer cuatro años después con aspecto de telegrama recién salido de palacio. No se trata de una nueva invitación a Balmoral en agosto de 2026 ni de un desplante reciente del rey a Meghan. Es un episodio de septiembre de 2022 recuperado a partir del testimonio publicado por Harry.

Aquella mañana, el estado de salud de Isabel II se había deteriorado seriamente en Balmoral. La familia comenzó a desplazarse hacia la residencia escocesa mientras el Palacio de Buckingham comunicaba que los médicos estaban preocupados por la salud de la reina. Harry y Meghan se encontraban entonces en el Reino Unido por una serie de compromisos.

En un primer momento, el equipo de los Sussex comunicó que ambos viajarían a Escocia. El plan cambió después. Harry terminó dirigiéndose solo a Balmoral y, según explicaría en su autobiografía, entre medias se produjo la conversación telefónica con su padre.

Hay además una pequeña precisión histórica que suele perderse en los titulares: durante aquella conversación Carlos todavía era príncipe de Gales. Se convirtió automáticamente en rey al morir Isabel II unas horas después. Llamarlo Carlos III al reconstruir el episodio es comprensible desde el presente, pero la escena pertenece literalmente a los últimos momentos del reinado de Isabel II.

La frase sobre Meghan que encendió a Harry

La versión detallada procede de Harry. En Spare recuerda que su padre le dijo que podía acudir a Balmoral, pero que no quería que Meghan estuviera allí. El príncipe interpretó las razones iniciales que escuchó como irrespetuosas hacia su mujer y reaccionó con dureza.

El intercambio importa porque Harry no presentó la discusión como una simple diferencia logística. La colocó dentro de un conflicto mucho mayor: su sensación de que Meghan había sido tratada injustamente por determinados miembros y estructuras de la familia real desde su entrada en la Casa de Windsor.

Carlos, siempre de acuerdo con el relato de su hijo, rectificó el tono y explicó que no quería una multitud junto a Isabel II. Las esposas de otros miembros de la familia tampoco acudirían. Catherine no viajó con Guillermo, que se desplazó a Escocia junto a otros familiares.

Ese detalle rebajaba considerablemente la carga personal de la decisión. Harry lo admite en esencia en su propia narración: cuando su padre mencionó que Kate tampoco iba a estar presente, entendió que esa era la explicación que debía haber recibido desde el principio.

Kate tampoco viajó a Balmoral

La jornada fue mucho más caótica de lo que después sugieren las reconstrucciones perfectamente ordenadas. Guillermo viajó hacia Balmoral junto al príncipe Andrés, el príncipe Eduardo y Sofía, entonces condesa de Wessex. Carlos y Camila ya estaban en Escocia. La princesa Ana se encontraba también cerca de la reina.

Catherine permaneció en Windsor, donde sus hijos acababan de comenzar el curso escolar. Meghan tampoco fue finalmente a Balmoral.

Así que presentar aquello simplemente como “Carlos prohibió a Meghan despedirse de la reina” recorta demasiado la historia. Sí hubo una discusión entre padre e hijo, siempre según Harry, y sí se le comunicó que Meghan no debía acudir. Pero la restricción no afectó exclusivamente a ella: otros cónyuges tampoco estuvieron junto a Isabel II durante aquellas horas.

La palabra que convirtió el episodio en titular —“irrespetuosa”— describe, además, la valoración de Harry sobre la manera en que su padre planteó inicialmente el asunto, no una descripción oficial de la invitación emitida por el Palacio.

Harry llegó a Balmoral después de la muerte de Isabel II

El desenlace añadió una capa bastante amarga al episodio. Harry tomó un avión privado hacia Aberdeen, pero Isabel II murió antes de que pudiera llegar a Balmoral. El Palacio de Buckingham anunció oficialmente el fallecimiento de la reina a las 18.30 horas del 8 de septiembre de 2022.

Harry contó posteriormente que se enteró de la noticia mientras su avión descendía, al consultar la página de la BBC. Llegó a Balmoral más tarde que el resto de los familiares que habían viajado aquel día y abandonó la residencia escocesa a la mañana siguiente.

No pudo despedirse de su abuela en persona. Esa circunstancia explica por qué una conversación aparentemente logística adquirió tanta importancia en su relato posterior. El problema ya no era quién podía cruzar una puerta de Balmoral, sino todo lo que Harry creía que esa puerta simbolizaba.

Pocos días después hubo, sin embargo, una imagen que pareció congelar provisionalmente la guerra familiar: Guillermo, Catherine, Harry y Meghan caminaron juntos frente al castillo de Windsor para saludar al público. La tregua visual duró poco. Meses después llegarían el documental de Netflix y Spare, con sus acusaciones, conversaciones privadas y heridas familiares convertidas en material editorial de alcance mundial.

Balmoral, mucho más que una residencia de verano

Para Harry, Balmoral tiene una dimensión especialmente personal. Pasó allí numerosos veranos durante su infancia y ha descrito la finca escocesa como uno de los escenarios más felices de aquellos años. También estaba en Balmoral en agosto de 1997, inmediatamente antes de la muerte de su madre, Diana de Gales.

Isabel II convirtió durante décadas la residencia en su refugio estival. Allí podía pasear, conducir, recibir a familiares y escapar durante unas semanas del ceremonial de Londres. Allí murió también. Pocos lugares reúnen de forma tan brutal la parte pública y privada de la monarquía británica: coronas y botas embarradas, protocolo y discusiones familiares alrededor de la misma mesa.

Por eso la disputa de 2022 adquirió una fuerza que probablemente no habría tenido en otro escenario. Balmoral era familia antes que palacio, al menos en el imaginario de Harry. Ser llamado y sentir al mismo tiempo que su esposa quedaba fuera tocaba exactamente una de las fracturas que venían abiertas desde la salida de los Sussex de la primera línea de la Casa Real en 2020.

De la pelea de Balmoral al reencuentro familiar de 2026

La fotografía de la relación entre Carlos y Harry tampoco puede dejarse congelada en septiembre de 2022. Desde entonces han pasado una coronación, entrevistas explosivas, disputas judiciales por la seguridad del príncipe en el Reino Unido, el diagnóstico de cáncer del rey y diversos encuentros privados entre padre e hijo.

El cambio más significativo llegó el 10 de julio de 2026. Carlos III y la reina Camila recibieron en Highgrove a Harry, Meghan y sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet. Fue la primera vez desde 2022 que el monarca veía a sus dos nietos residentes en California. El encuentro fue estrictamente privado y el Palacio evitó divulgar imágenes o detalles de la conversación.

Aquello no borró años de enfrentamientos ni convirtió Highgrove en una versión aristocrática de una terapia familiar con final feliz. Pero sí mostró algo bastante más concreto: Meghan volvió a encontrarse con Carlos y la familia Sussex estuvo reunida con el rey cuatro años después de la amarga jornada de Balmoral.

Persisten asuntos delicados. El principal es la seguridad de Harry y su familia cuando viajan al Reino Unido, una cuestión que ha provocado litigios y discrepancias públicas. La relación con el príncipe Guillermo continúa siendo mucho más fría. Padre e hijo, en cambio, han vuelto al menos a compartir una habitación sin que después haya que interpretar el encuentro a través de una ventanilla de coche. En esta familia eso casi cuenta como progreso.

Balmoral conserva una herida que Highgrove intenta dejar atrás

La famosa invitación, en definitiva, fue una llamada realizada en circunstancias excepcionales mientras Isabel II agonizaba en Balmoral. Harry podía acudir; Meghan no. El príncipe juzgó ofensiva la manera inicial en la que su padre explicó la decisión y se enfrentó a él, aunque aceptó posteriormente el argumento de que se estaba limitando la presencia de familiares y de que Catherine tampoco viajaría.

Cuatro años después, esa escena sigue reapareciendo porque condensa casi toda la historia reciente de los Sussex y los Windsor: lealtades familiares, protocolo, Meghan como permanente línea de fractura y dos hombres —Carlos y Harry— que durante años parecieron capaces de hablar entre ellos principalmente a través de comunicados, memorias y terceros.

La diferencia es que el verano de 2026 ofrece otra imagen. Harry, Meghan, Archie y Lilibet han vuelto a sentarse con Carlos. Balmoral pertenece a la herida; Highgrove, quizá, a una etapa menos áspera. No es reconciliación completa. Tampoco aquel frío silencio de otros años. En una familia donde incluso una invitación puede convertirse en asunto de Estado, el matiz importa.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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