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Economía

¿Por qué el campo español protesta por la subida del diésel agrícola?

ASAJA, COAG y UPA anuncian protestas en toda España por un gasóleo agrícola casi un 48% más caro y por unas ayudas que vencen el 30 de septiembre.

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el campo se moviliza

Imagen: Cataleirxs / Wikimedia Commons, CC0

Resumen

  • ASAJA, COAG y UPA anuncian movilizaciones por el precio del gasóleo agrícola
  • El combustible agrícola cuesta casi un 48% más que hace un año
  • La ayuda de hasta 20 céntimos por litro termina el 30 de septiembre

El campo español prepara movilizaciones en todo el país por la fuerte subida del gasóleo agrícola y por el final, previsto para el 30 de septiembre, de la ayuda extraordinaria que abarata este combustible. ASAJA, COAG y UPA han anunciado este viernes 18 de septiembre las protestas, aunque todavía no han comunicado las fechas ni las localidades concretas donde se celebrarán.

El detonante es fácil de resumir y bastante más difícil de absorber para una explotación: el precio medio ponderado del gasóleo agrícola alcanzó 1,405 euros por litro el 7 de septiembre, frente a los 0,950 euros de la misma semana de 2025. El incremento ronda así el 48% en un año. Un depósito de 300 litros cuesta alrededor de 422 euros; hace doce meses eran unos 285. El tractor, por desgracia, no funciona con paciencia.

El gasóleo agrícola sube un 48% en un año

La escalada llega en uno de esos momentos del calendario rural en los que reducir el consumo resulta más fácil de decir que de hacer. Septiembre y el comienzo del otoño concentran siembras, preparación de terrenos, vendimia y cosecha de maíz y, dentro de pocas semanas, buena parte de la campaña de aceituna.

Mover maquinaria durante horas significa quemar cientos o miles de litros. No es un gasto accesorio que pueda aplazarse hasta que el mercado se calme. Si toca preparar una parcela, cosechar o sembrar, toca hacerlo.

ASAJA calcula que las labores de otoño sobre unos 22 millones de hectáreas susceptibles de laboreo pueden encarecerse en al menos 200 millones de euros respecto a 2025 solo por el combustible. La estimación toma como referencia un consumo prudente de 20 litros por hectárea; en determinados cultivos y sistemas de laboreo, el gasto real puede ser bastante mayor.

De 285 a 422 euros para llenar un depósito

La dimensión del problema se entiende mejor a pie de tractor. Con el precio medio ponderado utilizado por las organizaciones agrarias, llenar un depósito de 300 litros supone unos 422 euros, aproximadamente 137 euros más que un año atrás.

COAG señala también que el precio registrado a comienzos de septiembre es cerca de un 46% superior al existente a finales de febrero, antes de la actual fase de encarecimiento energético asociada al conflicto en Oriente Medio. Combustible por un lado, fertilizantes por otro: la cuenta se va estrechando justo cuando empieza una campaña particularmente intensiva en maquinaria.

Conviene aclarar una cifra que ha circulado en las primeras informaciones sobre las protestas. El comunicado conjunto de las organizaciones mencionó 1,649 euros por litro, pero la información detallada elaborada por ASAJA a partir de los informes semanales del Ministerio sitúa el precio medio ponderado del 7 de septiembre en 1,405 euros, con 1,565 euros en venta al público y 1,365 en venta restringida, principalmente cooperativas. El aumento interanual cercano al 48% sí coincide.

Las ayudas terminan el 30 de septiembre

Al precio del combustible se añade una fecha marcada en rojo: 30 de septiembre de 2026. Ese día finaliza la ayuda extraordinaria al gasóleo de uso agrario y pesquero, prorrogada por el Gobierno durante el verano.

La medida permite una subvención de hasta 20 céntimos por litro y su extensión hasta finales de septiembre fue presupuestada en 65 millones de euros. Formaba parte de un paquete adicional de 230 millones destinado al campo y la pesca para afrontar el incremento de los costes provocado por la crisis en Oriente Medio; de esa cantidad, 165 millones correspondían a fertilizantes.

ASAJA, COAG y UPA sostienen que mantener el calendario actual dejaría a numerosas explotaciones sin esa protección precisamente durante los meses de mayor actividad. De ahí que hayan pasado de las advertencias de las últimas semanas al anuncio de movilizaciones.

Lo que reclama el sector

Las organizaciones piden que se adopten nuevas medidas antes de que expire la ayuda. ASAJA ha reclamado específicamente su prórroga durante la campaña de otoño e invierno, además de cambios en la forma de aplicación para evitar que el agricultor tenga que adelantar parte del sobrecoste. También plantea medidas fiscales vinculadas al IVA y al régimen de estimación objetiva del IRPF. Son propuestas de la organización agraria, no decisiones aprobadas por el Ejecutivo.

El Gobierno, mientras tanto, trabaja en nuevas actuaciones para contener el impacto del encarecimiento energético. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha avanzado la preparación de medidas dirigidas especialmente a sectores muy expuestos a los carburantes, entre ellos el transporte y la cadena agroalimentaria, y tiene previsto reunirse con representantes del sector para analizar las consecuencias económicas del conflicto.

Cuándo serán las protestas de agricultores

Por ahora existe una convocatoria conjunta de las principales organizaciones agrarias, pero no un calendario nacional cerrado. ASAJA, COAG y UPA aseguran que las fechas y los lugares se comunicarán durante los próximos días.

Eso significa que todavía no puede hablarse con rigor de carreteras concretas afectadas, tractoradas determinadas o jornadas específicas de movilización. Tampoco hay base para asegurar que vaya a repetirse exactamente el modelo de las protestas agrícolas de años anteriores. Lo confirmado, a 18 de septiembre, es la decisión de movilizar al sector en distintos puntos de España.

Mallorca, pendiente de las convocatorias concretas

En Mallorca y Baleares tampoco se ha anunciado por el momento una fecha específica dentro de esta nueva oleada de protestas nacionales. La noticia ha adquirido visibilidad en medios vinculados a la isla, pero el anuncio original de las organizaciones agrarias se refiere al conjunto de España.

El encarecimiento de los carburantes sí tiene una lectura especialmente sensible en Baleares. Los distribuidores de alimentos y bebidas de las islas han advertido esta misma semana de que el aumento de sus costes de combustible está reduciendo márgenes y que, si continúa, parte de esa presión podría acabar trasladándose a los precios. La insularidad añade kilómetros marítimos y logísticos a una factura energética que ya viene cargada de origen.

En el campo mallorquín, además, el combustible caro coincide con campañas agrícolas que ya arrastran dificultades propias. Productores de arroz de sa Pobla y Muro, por ejemplo, afrontan este año una cosecha muy dañada por las altas temperaturas, hasta el punto de que algunos consideran que recoger el grano puede no resultar rentable. Son problemas distintos, pero cuando se superponen —menor producción y mayores costes— la rentabilidad se vuelve una manta demasiado corta.

Por qué el precio del combustible golpea tanto al campo

El gasóleo B utilizado en maquinaria agrícola tiene una fiscalidad diferente a la del carburante convencional, pero sigue siendo uno de los costes básicos de muchas explotaciones. Un turismo puede quedarse en casa un par de días; una cosechadora durante la campaña, bastante menos.

La subida tampoco termina en el depósito. Preparar la tierra, sembrar, tratar, recolectar y transportar requieren energía. Si el coste aumenta y el agricultor no consigue repercutirlo en el precio que recibe por sus productos, el margen se comprime. Si consigue trasladarlo a la siguiente fase de la cadena, la presión puede viajar hacia la industria, la distribución y, finalmente, el consumidor.

Eso no significa que una subida del gasóleo del 48% vaya a provocar automáticamente un incremento equivalente en los alimentos. El precio final depende de muchas otras piezas: materias primas, fertilizantes, electricidad, salarios, transporte, transformación, competencia comercial y márgenes de cada eslabón. La relación existe, pero no es automática.

El escenario energético internacional añade incertidumbre. Las organizaciones agrarias vinculan buena parte de la escalada reciente al conflicto en Irán y a las tensiones sobre las principales rutas de suministro de petróleo. El Ejecutivo también ha situado el impacto energético de esa crisis entre los factores que justifican las ayudas aprobadas desde marzo.

Un otoño con el tractor mucho más caro

La protesta anunciada este 18 de septiembre nace de una combinación especialmente incómoda: gasóleo casi un 48% más caro que hace un año, labores agrícolas intensivas en pleno arranque y una ayuda extraordinaria que caduca el día 30.

Todavía faltan las fechas y los mapas de las movilizaciones, también en Mallorca. Lo que ya está encima de la mesa es la disputa económica: las organizaciones agrarias consideran insuficiente afrontar el otoño sin prolongar las medidas de apoyo, mientras el Gobierno estudia un nuevo paquete para los sectores afectados por la subida energética.

Entre medias queda el agricultor, con una cuenta bastante menos abstracta. Un depósito de 300 litros rondaba los 285 euros hace un año y ahora se mueve en torno a 422 euros. Son 137 euros de diferencia cada vez que toca llenar. Y en el campo, durante la campaña, llenar el depósito no suele ser precisamente un acontecimiento excepcional.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.