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¿Por qué Patrick Bruel cancela su gira tras las acusaciones sexuales?

Patrick Bruel cancela su gira de 35 conciertos en Francia mientras avanzan las investigaciones por delitos sexuales y aumenta la presión pública.

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Patrick Bruel

Foto: Georges Biard / Wikimedia CommonsCC BY-SA 3.0

Patrick Bruel ha cancelado la gira que debía devolverle a los escenarios franceses este otoño. El cantante y actor, de 67 años, ha renunciado a 35 conciertos previstos entre el 2 de octubre y el 21 de noviembre de 2026, después de semanas de creciente contestación por las acusaciones de violencia sexual que pesan sobre él y por el rechazo público expresado por alcaldes de numerosas ciudades incluidas en el recorrido.

La decisión es del propio Bruel. Ningún tribunal le había ordenado cancelar los conciertos, y el artista insiste en que seguirá defendiendo su inocencia dentro del procedimiento judicial. Ahí está una de las claves del caso: la gira podía seguir adelante legalmente, pero había dejado de ser solo una sucesión de recitales. Cada fecha amenazaba con convertirse en escenario de una controversia política, social y judicial mucho mayor que el espectáculo.

Patrick Bruel cancela 35 conciertos en pleno escándalo judicial

El anuncio llegó este 1 de septiembre mediante un mensaje publicado por Patrick Bruel en Instagram. Según explicó, había intentado mantener el proyecto porque quería seguir trabajando y porque detrás de una gira de estas dimensiones no está únicamente la estrella que aparece bajo los focos. Hay técnicos, músicos, producción, transportistas, personal de sala… cerca de un centenar de trabajadores, según sus propios cálculos.

También había público. Mucho. Bruel señaló que más de 150.000 personas aguardaban los conciertos con motivo del 35.º aniversario de Alors regarde, el disco que en 1989 disparó definitivamente su popularidad y ayudó a convertirlo en uno de los grandes fenómenos de masas de la música francesa de los años noventa. La gira, titulada Alors, 35 ans, regarde, debía pasar por grandes ciudades como París, Lyon y Marsella, además de incluir actuaciones en Bruselas y Ginebra.

Pero el cantante reconoce que el espectáculo había terminado encarnando un debate que lo desbordaba. Su argumento es sencillo: quería que las actuaciones continuaran siendo música y encuentro con el público, no campos de batalla en torno a las investigaciones judiciales. Por eso presenta la cancelación como una decisión de apaciguamiento, aunque deja claro que no supone retirar su defensa ni admitir los hechos de los que se le acusa.

La presión de alcaldes y colectivos llegó hasta los escenarios

Durante agosto la situación se había complicado de manera visible. Alcaldes de aproximadamente una quincena de ciudades francesas expresaron públicamente su rechazo a la celebración de los conciertos. Chartres, Dijon, Amiens, Estrasburgo, Caen o Tours figuraron entre los municipios donde responsables políticos cuestionaron la conveniencia de recibir al artista mientras avanzan las investigaciones.

Los colectivos feministas reclamaban también la suspensión de las actuaciones. Incluso Aurore Bergé, ministra francesa encargada de la Igualdad entre mujeres y hombres, había considerado que no se daban las condiciones adecuadas para mantener la gira. Un paisaje incómodo: entradas vendidas, contratos firmados, recintos reservados y, al mismo tiempo, ayuntamientos cuestionando públicamente los conciertos.

Entre la protesta y la presunción de inocencia

No todos los alcaldes adoptaron la misma postura. Jean-Luc Moudenc, alcalde de Toulouse, defendió que Bruel pudiera actuar en su ciudad precisamente por el principio de presunción de inocencia. En Orléans, donde estaban anunciados conciertos para el 9 y 10 de octubre, el alcalde Serge Grouard recordó también que un ayuntamiento no puede cancelar alegremente un espectáculo privado porque exista una controversia pública alrededor del artista.

La diferencia no es menor. Una cosa es considerar moral o políticamente inoportuna una actuación y otra prohibirla por vía administrativa. Bruel está sometido a una investigación judicial, pero no ha sido condenado por los delitos que se investigan. El debate francés ha terminado moviéndose precisamente por esa incómoda frontera entre la libertad de programación, la respuesta social ante las denuncias y una presunción de inocencia que sigue plenamente vigente.

Qué se investiga contra Patrick Bruel

Patrick Bruel fue formalmente investigado en junio por hechos correspondientes a violación, tentativa de violación, agresión sexual y acoso sexual. Los procedimientos abiertos se refieren a distintas denunciantes y episodios ocurridos en diferentes años. El artista niega las acusaciones.

Actualmente está investigado formalmente por cuatro hechos y figura como testigo asistido en otros cuatro expedientes, una categoría específica del procedimiento penal francés situada entre la condición de simple testigo y la de persona formalmente investigada. La existencia de estas actuaciones judiciales no equivale a una declaración de culpabilidad: serán los jueces quienes deban determinar qué ocurrió y qué hechos pueden acreditarse.

El caso, además, ha seguido creciendo. En agosto se conoció una nueva denuncia por tentativa de violación. La abogada Myriam Guedj-Benayoun, representante de varias denunciantes, situó en 31 las denuncias o acusaciones comunicadas contra Bruel por hechos de distinta naturaleza, aunque no todas tienen el mismo recorrido procesal y algunas podrían estar prescritas. Esa distinción importa. Mucho. Una denuncia, una investigación formal y una condena son cosas jurídicamente distintas, aunque en el ruido público a menudo terminen mezcladas en el mismo saco.

Un control judicial que también provocó polémica

Tras su comparecencia ante la justicia en junio, Bruel quedó sometido a control judicial. Entre las medidas iniciales figuraban restricciones para abandonar Francia, la prohibición de mantener contacto con las denunciantes, limitaciones relacionadas con establecimientos de masajes, seguimiento psicológico y una fianza de 500.000 euros.

En julio los jueces suavizaron algunas de esas condiciones, incluida la prohibición de salir del territorio francés. La decisión provocó críticas de abogados de denunciantes y abrió otra discusión paralela sobre el tratamiento judicial concedido al cantante. El procedimiento, mientras tanto, continúa abierto. No hay sentencia.

La cancelación de la gira tampoco es el primer frenazo profesional de Bruel desde que se multiplicaron las acusaciones. A finales de mayo había suspendido sus conciertos previstos hasta septiembre, incluidos festivales de verano, y también desaparecieron de la agenda varias representaciones teatrales en París. Durante meses, sin embargo, la gran gira de otoño permaneció en pie. Era, en cierto modo, la última pieza grande del calendario artístico que todavía resistía.

Alors regarde, la gira que debía celebrar una época

No era una gira cualquiera. Alors regarde representa una parte central de la carrera de Patrick Bruel. Publicado cuando rondaba los treinta años, aquel álbum terminó asociado a la llamada “bruelmanía”, una fiebre popular especialmente intensa en Francia durante los años noventa.

Treinta y cinco años después, el proyecto pretendía jugar precisamente con esa memoria: repertorio conocido, grandes salas y un público que en buena medida ha envejecido junto al cantante. El calendario arrancaba el 2 de octubre y debía prolongarse hasta el 21 de noviembre, con 35 actuaciones. Había paradas en Francia y citas internacionales en Bélgica y Suiza.

Ahí está también el tamaño económico de la decisión. No se cancela únicamente una actuación bajo una marquesina y cuatro focos: desaparece de golpe una maquinaria de decenas de salas, desplazamientos, alojamientos, contratación técnica y miles de entradas. Bruel ha subrayado precisamente ese efecto sobre los profesionales vinculados a la producción, aunque considera que continuar habría terminado exponiendo al público y a los equipos a una tensión que ya escapaba al terreno musical.

El otoño de Bruel se traslada del escenario a los tribunales

Patrick Bruel había intentado separar ambos mundos: los tribunales por un lado, los escenarios por otro. Ya no ha podido. La dimensión adquirida por las acusaciones, las protestas, las posiciones de los alcaldes y el propio debate político convirtió cada concierto futuro en algo distinto de aquello para lo que había sido programado.

El cantante sostiene que seguirá respondiendo ante la justicia y defendiendo su inocencia. Las denunciantes, por su parte, mantienen abiertos procedimientos cuyo recorrido todavía está por determinar. La gira está cancelada; el caso judicial, no.

Y esa es, por el momento, la fotografía más precisa. Las luces de Alors regarde no se encenderán este otoño como estaba previsto. En cambio, seguirá abierto un expediente complejo en el que conviene conservar dos ideas simultáneas, aunque a veces resulten incómodas: las acusaciones sexuales son graves y deben investigarse hasta el fondo; Patrick Bruel continúa amparado por la presunción de inocencia mientras ningún tribunal establezca lo contrario.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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