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¿Qué se sabe del temblor de hoy? Nuevo seísmo en Granada y Armilla

Un terremoto de magnitud 2,0 con epicentro en Armilla vuelve a sentirse en Granada, donde la serie sísmica supera los 1.400 movimientos desde agosto.

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sismografo con medidor de colores

Granada ha vuelto a temblar este martes 1 de septiembre de 2026. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado a las 11:54 horas un terremoto de magnitud 2,0 mbLg con epicentro al noreste de Armilla, en plena área metropolitana granadina. El foco se situó a cuatro kilómetros de profundidad y el movimiento alcanzó una intensidad máxima III en la escala macrosísmica europea, suficiente para que algunas personas pudieran percibir una sacudida débil en el interior de edificios.

No hay constancia de daños asociados a este movimiento. Es un seísmo pequeño, muy lejos de la energía liberada por los terremotos más fuertes de agosto, pero aparece en un momento especialmente sensible: la provincia sigue inmersa en la serie sísmica iniciada a mediados de agosto, que en el último balance oficial acumulaba 1.430 terremotos. La tierra granadina, dicho sin dramatismo pero tampoco maquillando el asunto, todavía no ha vuelto del todo al silencio.

El temblor de Armilla tampoco ha sido un episodio aislado dentro de la jornada. Durante la madrugada y la mañana se han localizado numerosos movimientos de baja magnitud en distintos puntos del área metropolitana, con epicentros próximos a Granada capital, Padul, La Malahá, Armilla, Huétor Vega, Ogíjares, La Zubia y Otura. La inmensa mayoría han sido tan débiles que han pasado inadvertidos para la población.

El terremoto de Armilla tuvo magnitud 2,0 y fue superficial

El dato principal es bastante preciso. El IGN sitúa el epicentro del seísmo de las 11:54:01 horas en las coordenadas 37,1495 de latitud norte y -3,6165 de longitud, al noreste de Armilla. La magnitud calculada fue de 2,0 mbLg, con cuatro kilómetros de profundidad y una intensidad máxima III.

Conviene hacer aquí una pequeña limpieza de lenguaje porque con los terremotos sobreviven expresiones de otra época. La magnitud no son «dos grados». El IGN ofrece en este caso una magnitud mbLg, una medida instrumental utilizada para caracterizar determinados terremotos regionales. Otra cosa es la intensidad, que describe cómo se ha sentido el movimiento y qué efectos ha producido en un lugar concreto.

Una intensidad III corresponde a una sacudida débil: puede percibirse dentro de una vivienda, sobre todo si alguien está quieto, pero normalmente no provoca daños. Una lámpara puede oscilar ligeramente, una puerta vibrar, ese pequeño crujido que hace levantar la cabeza. Y poco más. Que un terremoto de solo magnitud 2 pueda llegar a sentirse tampoco resulta extraño cuando el hipocentro está relativamente cerca de la superficie.

La poca profundidad importa, y bastante

La magnitud cuenta cuánta energía libera un terremoto; la profundidad ayuda a explicar cómo llega esa energía hasta nosotros. Un pequeño seísmo superficial puede sentirse de manera sorprendentemente nítida cerca del epicentro, mientras otro de mayor magnitud pero mucho más profundo puede resultar menos evidente en superficie.

Eso explica parte de lo que está ocurriendo durante estas semanas en Granada. La mayoría de los movimientos de esta serie son pequeños y los terremotos más relevantes se han producido a profundidades inferiores a diez kilómetros. En el balance actualizado hasta las 11:00 UTC del 31 de agosto figuraban 1.430 eventos, de los cuales 122 habían sido sentidos por la población.

No significa que cualquier microsismo vaya a convertirse en un susto. Al contrario: la inmensa mayoría son tan débiles que únicamente quedan escritos en los instrumentos. Pero la cercanía del foco hace que algunos de esos movimientos modestos consigan hacerse notar. Granada lleva semanas comprobándolo en primera persona.

Más de 1.400 terremotos desde mediados de agosto

El terremoto de Armilla llega dentro de una secuencia excepcionalmente activa. Entre el 14 y el 31 de agosto se registraron 1.430 eventos relacionados con la serie sísmica, lo que supone una media aproximada de 84 terremotos diarios. Menos del 10 % habían sido percibidos por la población.

La cifra impresiona porque 1.430 terremotos suenan a película de catástrofes, pero necesita contexto. La mayoría tienen magnitud inferior a 2 y ni siquiera serían advertidos sin la red de sensores. Solo doce alcanzaron o superaron la magnitud 3 en el balance actualizado al 31 de agosto.

Los epicentros se han concentrado especialmente alrededor de Alhendín, Gójar, La Zubia, Armilla y otros municipios del sur del área metropolitana de Granada. Es una nube de pequeños puntos sobre el mapa, no una sucesión de grandes terremotos. Esa diferencia importa.

Los dos terremotos de 4,8 que cambiaron el tono de agosto

El episodio empezó a adquirir otra dimensión con el terremoto de magnitud 4,8 registrado a las 23:04 UTC del 14 de agosto, las 1:04 horas del día 15 en la España peninsular, cerca de Alhendín. El 18 de agosto se produjo otro seísmo de magnitud 4,8, acompañado posteriormente por réplicas de 3,9, 4,2 y 4,0.

Aquellos sí fueron movimientos importantes. Los dos terremotos de 4,8 se sintieron en más de 500 localidades, principalmente de Andalucía central y oriental, aunque también llegaron avisos desde Murcia, Castilla-La Mancha e incluso Madrid. Alcanzaron una intensidad máxima V-VI en algunos municipios granadinos y dejaron daños no estructurales y caídas de objetos en la zona epicentral.

La secuencia provocó inspecciones de edificios, desalojos y daños materiales en varios municipios. También se detectaron desperfectos en distintos inmuebles de Granada y su cinturón metropolitano. A finales de agosto continuaba abierta la evaluación económica y administrativa de las consecuencias, mientras la Junta solicitaba para 16 municipios granadinos la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil.

El terremoto de este 1 de septiembre no está, ni de lejos, en esa categoría. Una magnitud 2,0 y una magnitud 4,8 pueden parecer próximas cuando se leen como simples números decimales, pero las escalas de magnitud son logarítmicas. La diferencia física entre ambos fenómenos es enorme.

Por qué sigue temblando Granada

La explicación está bajo los pies, literalmente. La actual serie se desarrolla en la cuenca de Granada, dentro del sector central de las cordilleras Béticas, una de las áreas de mayor actividad y peligrosidad sísmica de la península ibérica.

Esta zona forma parte del complejo contexto tectónico provocado por la convergencia entre las placas africana y euroasiática. La cuenca está atravesada por varios sistemas de fallas activas; en el entorno de la serie actual destacan las de Granada y Dílar, junto a las de Santa Fe y Belicena-Alhendín.

No es una extravagancia geológica aparecida este verano. Granada conoce bien los terremotos. Su historia sísmica incluye episodios muy importantes, desde el devastador terremoto de Arenas del Rey de 1884 hasta distintas series en Pinos Puente, Santa Fe y Atarfe. También se registraron terremotos de magnitud 5 en Armilla en 1955 y Purchil en 1956.

Más recientemente, entre diciembre de 2020 y agosto de 2021, el entorno de Santa Fe y Atarfe registró más de 3.000 terremotos superficiales, seis de ellos con magnitudes comprendidas entre 4 y 5. La magnitud máxima de aquella serie alcanzó 4,5. La geología, por supuesto, no lee calendarios ni entiende nuestra impaciencia: que septiembre haya comenzado no obliga a una serie sísmica nacida en agosto a desaparecer de golpe.

Los terremotos pequeños no predicen uno mayor

Es probablemente el punto más delicado cuando una población lleva semanas sintiendo el suelo moverse. La aparición de numerosos terremotos pequeños no permite saber si después llegará uno más fuerte. Tampoco permite fijar el día, la hora o la magnitud del siguiente movimiento.

La sismología puede localizar fallas, estudiar secuencias, medir deformaciones, calcular probabilidades y vigilar la actividad prácticamente en tiempo real. Lo que no puede hacer actualmente es predecir con precisión un terremoto concreto. Convertir cada réplica pequeña en el supuesto anuncio de una gran sacudida sería científicamente injustificado.

También resulta incorrecto afirmar lo contrario, que la sucesión de pequeños terremotos haya «liberado toda la energía» y garantice que no ocurrirá otro mayor. Una serie sísmica no funciona como una olla que se vacía poco a poco. Su evolución se analiza estadísticamente y a partir de la distribución de los hipocentros, las magnitudes y los mecanismos de las fallas.

En los últimos días se ha observado una reducción de las magnitudes respecto a los episodios fuertes de mediados de agosto, aunque la actividad continúa siendo abundante. Esa combinación —muchos terremotos, casi todos pequeños— explica mejor la situación que cualquier titular apocalíptico.

Granada entra en septiembre con la serie sísmica aún activa

El temblor registrado en Granada ha tenido, por tanto, su epicentro al noreste de Armilla, una magnitud 2,0, cuatro kilómetros de profundidad y una intensidad máxima III. Ha sido un movimiento débil y no consta que haya provocado daños.

Lo relevante está en el contexto. La serie sísmica iniciada a mediados de agosto sigue activa, aunque los últimos movimientos están muy por debajo de los dos terremotos de magnitud 4,8 que marcaron los momentos más intensos del episodio. Más de 1.400 seísmos después, los instrumentos continúan registrando pequeños ajustes bajo la Vega de Granada.

Para quienes viven en Armilla, Alhendín, Ogíjares, La Zubia o Granada capital, un 2,0 puede ser científicamente modesto y, al mismo tiempo, resultar muy reconocible: un golpe seco, unos segundos de vibración y esa inevitable mirada al techo. El dato frío y la experiencia cotidiana no siempre hablan con la misma voz. Pero el dato, en este caso, es tranquilizador: el terremoto registrado este martes ha sido de baja magnitud.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.