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¿Cómo está Morante de la Puebla tras su cogida en Palma de Mallorca?

Morante de la Puebla sufre un corte de cinco centímetros en la mano derecha. Su estado es leve, aunque su regreso a los ruedos queda en duda.

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Cuándo vuelve Morante

Morante de la Puebla se encuentra fuera de peligro después de la aparatosa cogida sufrida durante la noche del jueves 30 de julio en la plaza de toros de Palma de Mallorca. El torero sevillano tiene un corte de cinco centímetros en la mano derecha, concretamente en la palma y la base del pulgar, que tuvo que ser limpiado y cerrado con puntos en la enfermería del Coliseo Balear.

El parte médico establece un pronóstico leve y descarta lesiones en tendones, músculos profundos o estructuras nerviosas. La imagen del torero revolcándose sobre la arena resultó más alarmante que el diagnóstico final, aunque la zona afectada no es precisamente secundaria para un matador: la mano derecha gobierna la espada, sostiene la muleta y soporta buena parte de la tensión durante la suerte suprema.

La gran incógnita no está, por tanto, en una posible hospitalización o en consecuencias graves para su salud, sino en saber si podrá torear este fin de semana en El Puerto de Santa María, donde tiene por delante uno de los compromisos más singulares de su carrera.

Qué le pasó a Morante de la Puebla en Palma de Mallorca

El percance se produjo cuando Morante entraba a matar al quinto toro de la corrida, el segundo de su lote. El animal, perteneciente a la ganadería de Álvaro Núñez, lo prendió durante la ejecución de la suerte suprema y lo lanzó violentamente al suelo.

La escena fue rápida y áspera. Morante quedó tendido sobre la arena, se llevó inmediatamente la mano derecha hacia el cuerpo y mostró claros gestos de dolor. Consiguió levantarse y abandonar el ruedo por su propio pie, pero no pudo continuar la lidia. Sebastián Castella tuvo que hacerse cargo del toro.

El diestro fue trasladado directamente a la enfermería, donde los médicos comprobaron que presentaba una herida sucia con restos de arena entre el pulgar y el índice. La arena dentro de una herida abierta eleva el riesgo de infección, de modo que la primera tarea consistió en realizar un lavado profundo y aplicar tratamiento antiséptico.

Qué dice el parte médico de Morante

La exploración descartó daños en los planos profundos y alteraciones en la sensibilidad o el movimiento de los dedos. Los sanitarios aplicaron anestesia local, limpiaron cuidadosamente el corte y lo cerraron con puntos de sutura de monofilamento.

Morante recibió cinco puntos, según las primeras informaciones difundidas tras la intervención. El parte recomienda una nueva cura en aproximadamente 48 horas y reposo relativo hasta la retirada de los puntos.

Ese matiz es importante. El pronóstico leve significa que su estado general es bueno y que la herida no amenaza su vida ni compromete estructuras esenciales de la mano. No quiere decir, sin embargo, que pueda manejar una espada de acero, apretar el estoque o recibir un golpe sobre la zona recién suturada como quien sostiene una taza de café.

Cómo está Morante de la Puebla

Morante está consciente, estable y no ha necesitado permanecer ingresado en un hospital. Fue atendido en la propia plaza y pudo marcharse después de recibir la cura correspondiente. No existen indicios de una lesión interna ni de una cornada profunda como la que padeció meses atrás en Sevilla.

La evolución durante las primeras 48 horas resultará decisiva. Los médicos deberán vigilar que no aparezcan infección, inflamación excesiva, sangrado o pérdida de movilidad. También habrá que comprobar cómo responde la mano cuando el torero intente sujetar los trastos, especialmente la espada.

La herida está situada entre dos dedos fundamentales para cerrar la empuñadura. Un corte aparentemente pequeño puede convertirse en una bisagra oxidada cuando se exige fuerza, precisión y velocidad. En la vida cotidiana quizá baste con proteger la zona; en el ruedo, donde cualquier décima de segundo pesa como una piedra, la exigencia es otra.

¿Toreará Morante en El Puerto de Santa María?

Morante de la Puebla continúa anunciado para el sábado 1 de agosto en la Plaza Real de El Puerto de Santa María. El festejo comenzará a las 20:00 y compartirá cartel con Alejandro Talavante y Juan Ortega, precisamente ante toros de Álvaro Núñez.

Hasta la mañana del viernes 31 de julio no se había anunciado oficialmente su baja. El pronóstico leve permite cierto optimismo, pero la recomendación médica de reposo relativo hasta retirar los puntos choca de frente con la posibilidad de volver a torear apenas dos días después del percance.

La decisión dependerá de la evolución de la herida, de la opinión de los médicos y, en última instancia, de las sensaciones del propio Morante. No bastará con que pueda mover los dedos. Tendrá que comprobar si es capaz de empuñar el estoque, manejar la muleta y entrar a matar sin que los puntos cedan o el dolor altere sus movimientos.

Las cuatro corridas que tiene previstas en El Puerto

El compromiso de Morante en El Puerto de Santa María no se limita a una sola tarde. El torero está anunciado en las cuatro corridas del abono portuense, una presencia extraordinaria que lo convierte en el gran eje de la feria.

Además del festejo del sábado 1 de agosto con Talavante y Juan Ortega, debería torear el domingo 2 junto a Roca Rey y Pablo Aguado. Su agenda continuaría el sábado 8 con José María Manzanares y Daniel Crespo, para terminar el domingo 9 junto a Borja Jiménez y David de Miranda.

La primera corrida es la que plantea mayores dudas por la cercanía del percance. Las siguientes dependerán tanto de la cicatrización como de la posibilidad de proteger la mano sin limitar sus movimientos. En el toreo, una venda demasiado rígida puede ser casi tan incómoda como la propia herida.

No es la misma cornada grave que sufrió en Sevilla

La actual lesión de Morante de la Puebla no debe confundirse con la grave cornada sufrida en la Maestranza de Sevillael 20 de abril de 2026. Aquel percance fue mucho más serio y obligó al torero a ser operado de urgencia e ingresar en la unidad de cuidados intensivos.

Durante la Feria de Abril, el toro Clandestino lo alcanzó por detrás y le produjo una herida de unos diez centímetros en la zona anal. La cornada lesionó parcialmente la musculatura del esfínter y provocó una perforación de aproximadamente 1,5 centímetros en la pared posterior del recto.

Los cirujanos tuvieron que reparar la lesión y colocar un drenaje. El pronóstico fue inicialmente muy grave por la profundidad de la herida y, sobre todo, por el riesgo de infección. Morante abandonó posteriormente la UCI, pasó a planta y comenzó una recuperación que obligó a cancelar algunos de sus compromisos inmediatos.

A diferencia de aquel episodio, la cogida de Palma de Mallorca ha dejado una lesión superficial y localizada en la mano. No existe afectación de órganos internos, no ha sido necesario un ingreso hospitalario y el pronóstico actual es leve.

La recuperación de Morante tras la cornada de Sevilla

La evolución posterior a la cornada de abril fue más rápida de lo que inicialmente podía imaginarse. Morante reapareció tras varias semanas de recuperación y volvió a ofrecer actuaciones importantes, incluida su salida por la Puerta del Príncipe durante la corrida del Corpus en Sevilla.

Su regreso confirmó que había superado las consecuencias principales de aquella lesión. Durante las semanas anteriores al percance de Palma mantuvo una agenda intensa, participó en diferentes ferias y llegó a sustituir a otros compañeros heridos.

La nueva lesión no supone, según la información médica disponible, un retroceso comparable. Es un corte doloroso y molesto en una zona delicada, pero no una recaída de la cornada anterior ni una complicación relacionada con ella.

Por qué una herida leve puede impedirle torear

La calificación médica de una lesión y su repercusión profesional no siempre caminan juntas. Un pianista puede quedar temporalmente apartado por un corte mínimo en un dedo; un portero, por una fisura pequeña; un torero, por cinco puntos colocados justo donde debe cerrar la mano sobre la espada.

Morante necesita la derecha para ejecutar la suerte suprema y para manejar la muleta cuando torea por ese pitón. La presión sobre la empuñadura puede abrir la herida, provocar sangrado o generar un dolor súbito. También existe el riesgo de que los puntos se enganchen, se desplacen o cedan con un movimiento brusco.

La recomendación de reposo no es una fórmula burocrática escrita para rellenar el parte. Busca favorecer la cicatrización y reducir la posibilidad de infección, especialmente después de que los médicos encontraran arena dentro del corte.

El estado de Morante, pendiente de su evolución

El estado de salud de Morante de la Puebla es bueno dentro de las circunstancias. El torero no presenta lesiones graves, mantiene la movilidad de la mano y fue atendido sin necesidad de traslado hospitalario. El susto, enorme sobre la arena, terminó reducido a cinco centímetros de piel abierta y varios puntos.

La respuesta definitiva sobre su presencia en El Puerto llegará cuando pruebe la mano y compruebe cuánto dolor siente al empuñar los trastos. Por el momento sigue anunciado, aunque su participación inmediata no puede considerarse completamente asegurada.

Morante vuelve a encontrarse en ese territorio tan propio del toreo, donde unos centímetros separan el sobresalto del drama y una herida leve puede alterar una feria entera. Esta vez el toro no llegó a planos profundos. Quedó el corte, la mano vendada y una plaza gaditana mirando el reloj.

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