Economía
¿Por qué tu sueldo ya no da para lo mismo con la inflación al 4,9%?
El IPC marcó el 4,9% en septiembre mientras los convenios suben de media un 3%. Dos puntos de pérdida real que pagan los hogares con su ahorro.

Resumen
- El IPC de septiembre escaló al 4,9%, máximo desde febrero de 2023, empujado por una energía un 20% más cara.
- La subida media de los convenios vigentes se queda en el 3%: dos puntos de pérdida real de poder adquisitivo solo en septiembre.
- Solo el 30% de los convenios tiene cláusula de revisión ligada a los precios; el resto navega sin red.
«Los hogares están amortiguando esta subida a costa del ahorro.»
La frase es de Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, y resume mejor que cualquier gráfico lo que está pasando en los bolsillos españoles. El IPC cerró septiembre en el 4,9%, su nivel más alto desde febrero de 2023, mientras los salarios pactados en convenio avanzan, de media, un modesto 3%. La brecha se ha abierto justo cuando la negociación colectiva se ha paralizado y con una huelga general convocada para el 11 de noviembre que tiene el poder adquisitivo como primera bandera.
No es una sensación: son matemáticas. Si los precios suben casi cinco puntos y tu nómina sube tres, cada mes compras menos cosas con el mismo dinero. Y el efecto se nota antes en la cesta de la compra que en las estadísticas.
El pico que (casi) nadie esperaba tan alto
El salto de septiembre tiene apellido: energético. Los precios de la energía se han encarecido más de un 20% interanual, espoleados por la crisis en Oriente Próximo, y ese sobrecoste se filtra al resto de la economía por dos vías: el transporte y los costes de producción. El ejemplo clásico es el gas natural, insumo fundamental de los fertilizantes; si el gas sube, el campo lo paga más tarde en forma de alimentos más caros. Luis de Guindos, exvicepresidente del BCE, ya ha advertido de que esos tres factores —transporte, energía y fertilizantes— pueden provocar «una aceleración adicional de la inflación» cuya intensidad dependerá de cuánto dure la crisis.
La buena noticia dentro de la mala: los analistas creen que septiembre marca el pico. El Banco de España proyecta que el promedio anual se mueva entre el 3,7% y el 3,9%, y Funcas coincide en que la tasa irá bajando paulatinamente. El problema es que la moderación del ritmo no borra lo ya subido: el nivel absoluto de los precios sigue siendo más alto, y ahí es donde los convenios viejos dejan de cubrir.
| Indicador | Dato | Qué significa |
|---|---|---|
| IPC general (septiembre) | 4,9% | máximo desde febrero de 2023 |
| Inflación subyacente (media 2026) | 3,4% | 0,8 puntos más que en 2025 |
| Convenios de nueva firma | 3,76% | por debajo del IPC |
| Media ponderada de convenios vigentes | 3,0% | pérdida real de ~2 puntos |
| Salarios reales (2º trimestre) | ~4% | la «deriva salarial» que vigila Economía |
| Previsión IPC medio 2026 (BdE) | 3,9% | revisada al alza en 3 décimas |
Fuentes: INE, Banco de España, Ministerio de Trabajo y prensa económica · Octubre de 2026
Convenios paralizados: la negociación que se frenó en septiembre
Aquí está el nudo del problema. Hasta el verano, la negociación colectiva avanzaba a ritmo similar al de 2025, con cerca de tres millones de trabajadores cubiertos por nuevos acuerdos. Desde la vuelta de vacaciones, todo se ha parado. Javier Pacheco, secretario de acción sindical de CC OO, lo explica sin rodeos: las empresas no quieren asumir el repunte inflacionario y los sindicatos no quieren firmar a la baja. El nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), el pacto de cúpulas que fija las recomendaciones salariales, está totalmente bloqueado por incomparecencia de la patronal y sin visos de desbloqueo antes del 29-N.
El Ministerio de Economía, mientras tanto, detecta un fenómeno curioso: la llamada deriva salarial. Los salarios efectivos crecen por encima de lo pactado —en torno al 4% interanual en el segundo trimestre, según varias métricas— porque las empresas compiten por trabajadores en un mercado laboral tensionado. Su última nota de coyuntura, del 16 de octubre, advierte de una «intensificación de la deriva salarial abierta desde 2023». Es decir: lo que el convenio no da, el mercado laboral lo empuja… pero solo para quien tiene poder de negociación individual.
Seis de cada diez trabajadores, sin red
Conviene repetirlo porque es la cifra menos visible del debate: la mayoría de asalariados no tiene en su contrato ninguna revisión ligada a los precios. Si el IPC se dispara, su nómina se queda quieta. El empobrecimiento es automático y silencioso, y golpea primero a las rentas bajas. Los datos de Euroconsumers ya enseñan la costura:
- ✓2 de cada 5 hogares españoles tiene dificultades para costear carne u otra fuente de proteínas.
- ✓Más del 25% reconoce problemas para adquirir los básicos de la cesta de la compra.
- ✓El 28% declaraba apuros para pagar las facturas energéticas incluso antes de esta última subida.
Hay un matiz que suaviza el cuadro: el ciclo anterior fue peor en los lineales. Entre 2021 y 2025, los alimentos subieron a un ritmo anual del 7%, más del doble que este año, y por ahora el contagio de los carburantes a la cesta de la compra es moderado y concentrado en pocos productos. La industria, además, está comprimiendo márgenes o perdiendo cuota frente a la importación china antes que repercutir costes. La hostelería es la excepción: sus precios se han disparado y sus márgenes sobre ventas rondan el 12%, tres puntos por encima de la media de la economía.
El SMI entra en campaña: subida del 5% antes del 29-N
Con la huelga general del 11 de noviembre en el calendario, el salario mínimo se ha convertido en arma electoral. CC OO y UGT exigen incrementos del 4% al 7% anual durante los próximos tres años. El Ministerio de Trabajo prepara una subida que previsiblemente rondará el 5% para 2027, con la intención de aprobarla por decreto antes de las elecciones generales. El ministro Carlos Cuerpo se ha mostrado partidario de que el SMI acompañe a la inflación para no dejar atrás a los 2,5 millones de trabajadores que lo cobran.
El punto de partida es claro: el salario mínimo alcanza hoy los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, tras acumular una subida del 66% desde los 735 euros de 2018. Una subida del 5% lo llevaría por encima de los 1.280 euros. La patronal, de momento, no ha manifestado intención de sumarse a ningún acuerdo.
2027: la pregunta de los efectos de segunda ronda
El gran miedo de cualquier banco central es la espiral: precios que empujan salarios que empujan precios. El Banco de España avisa de que «cabe esperar que el aumento reciente de la inflación presione al alza las demandas salariales en los convenios de nueva firma el año próximo», aunque por ahora los efectos de segunda ronda del shock energético son limitados. El FMI añade la condición: si la crisis de Oriente Próximo se intensifica y se alarga, el riesgo crece y la inflación puede volverse persistente.
¿Qué puedes hacer tú mientras tanto? Poco a nivel macro, pero algo a nivel contrato. Revisa si tu convenio incluye cláusula de garantía salarial y con qué IPC de referencia se activa (el adelantado, el medio anual, el de diciembre). Si tu empresa va bien y tu sueldo lleva dos años por detrás de los precios, los datos de deriva salarial son tu argumento: el mercado está pagando por encima de lo pactado. Y si estás pensando en cambiar de empleo, recuerda que hoy la mejor revisión salarial de España no la firma un convenio: la firma un contrato nuevo.












