Economía
¿Por qué uno de cada tres alquileres en España ya es temporal?
Uno de cada tres alquileres ya es temporal y la oferta permanente cae un 10%. Los datos explican por qué alquilar de larga temporada es misión imposible.

Resumen
- El 34% de los alquileres anunciados en España ya es temporal, siete puntos más que hace un año.
- La oferta de larga duración cayó un 10%: en zonas con precios topados, San Sebastián pierde el 52% y Barcelona el 22%.
- Los nuevos decretos de vivienda movilizan 225 millones, pero no tocan la fiscalidad que el 94,5% de los españoles quiere rebajar.
¿Has intentado alquilar un piso este año? Si la respuesta es sí, probablemente te hayas topado con una oferta extraña: contratos de once meses «por causa justificada», pisos que duran anunciados horas y precios que no se parecen a los de hace dos años. No es una impresión. Los datos del portal Idealista al cierre del tercer trimestre de 2026 confirman que España es, cada vez más, un país de alquiler… pero de alquiler corto.
Uno de cada tres arrendamientos que salen al escaparate ya es temporal, mientras la oferta de vivienda para vivir de forma estable se desploma. La pregunta es por qué, y la respuesta tiene que ver con la Ley de Vivienda, los topes de renta y una sucesión de decretos aprobados a toda prisma que el mercado ha bautizado, con humor negro, como «decretos Maricarmen».
Un mercado que ha cambiado de piel en un solo año
El alquiler temporal es, por definición, un contrato de duración corta —normalmente inferior a doce meses— que exige una causa justificada: un traslado laboral, estudios, una obra en la vivienda habitual. Nada nuevo en el papel. Lo nuevo es su peso: del 27% al 34% de toda la oferta en doce meses, según el volumen de anuncios activos en Idealista.
El mecanismo es sencillo. La Ley de Vivienda y los topes de renta imponen obligaciones duras a los contratos de larga duración: límites de precio en zonas tensionadas, prórrogas obligatorias, blindajes frente al desahucio. Muchos propietarios han reaccionado reconvirtiendo sus pisos al formato temporal, donde esas cargas no aplican. El resultado es un mercado más inestable justo para quien necesita estabilidad: familias, trabajadores y estudiantes que buscan un hogar y encuentran pisos para tres meses.
Qué ciudades pierden más alquiler de larga duración
El desplome del 10% es la media nacional, pero el mapa esconde caídas mucho más abruptas. Y hay un patrón claro: casi todos los mercados declarados «tensionados» —los que aplican controles de precios— han perdido alquiler permanente. Todos menos uno.
| Ciudad | Caída del alquiler permanente | Zona tensionada |
|---|---|---|
| San Sebastián | -52% | Sí (+4% de temporales) |
| A Coruña | -41% | Sí (+44% de temporales) |
| Bilbao | -41% | Sí (+36% de temporales) |
| Pamplona | -33% | Sí (+14% de temporales) |
| Barcelona | -22% | Sí |
| Gerona | +4% | Sí (la única excepción) |
| Madrid | -6% | No |
| Alicante | -22% | No |
Fuente: Idealista · Tercer trimestre de 2026, variación interanual
Fuera de las zonas tensionadas también hay sangre: Ceuta pierde el 54% de su oferta permanente y Huesca el 44%. Pero el patrón general aguanta: allí donde se topan los precios, la oferta estable se evapora más rápido. En Cataluña, además, la legislación autonómica sobre el alquiler de temporada ha hecho especialmente visible el ajuste en Barcelona, Tarragona, Gerona y Lérida.
Los controles de precios, en el punto de mira
«La intervención en el mercado sigue generando escasez allí donde se aplica: la oferta disponible de alquiler permanente cae de forma acelerada en las ciudades con precios topados y el conjunto del país pierde un 10% mientras el alquiler de temporada gana peso»
Quien habla es Francisco Iñareta, portavoz de Idealista. Su lectura es la de la oferta: intervenir sin incentivos expulsa pisos del mercado. La lectura contraria sostiene que sin topes los precios serían aún más inasequibles y que el problema de fondo es la falta de vivienda pública. El debate, como casi todo en vivienda, está partido en dos:
- Contienen la subida en zonas donde el alquiler devora el sueldo
- Protegen al inquilino frente a subidas abusivas
- El 94,5% apoya medidas que faciliten el acceso, según el CIS
- Todas las zonas tensionadas salvo Gerona pierden oferta permanente
- Empujan a los propietarios al alquiler temporal o a vender
- No aumentan el parque: la demanda compite por menos pisos
Los «decretos Maricarmen»: 225 millones a toda prisa
El nombre viene de María del Carmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada en el barrio madrileño de Retiro tras setenta años de alquiler, cuya salida en camilla sacó a 25.000 personas a la calle —300.000 según el Sindicato de Inquilinas— y precipitó una cadena de acontecimientos: el Congreso tumbó el 2 de octubre los dos primeros decretos de vivienda por 178 votos contra 172, Pedro Sánchez convocó elecciones para el 29 de noviembre y se anunció una huelga general para el 11 de noviembre, la primera desde 2012.
En ese contexto, el Consejo de Ministros de este martes aprobó dos nuevos reales decretos-ley: 180 millones para vivienda asequible en zonas tensionadas —119,4 millones solo para Cataluña— y 45 millones para crear 2.000 plazas de alojamiento para estudiantes, docentes e investigadores. Deberán convalidarse en la Diputación Permanente antes del 6 de noviembre, donde el Gobierno no necesita a Junts.
Ahí está la paradoja final. El Barómetro de Vivienda del CIS publicado este mes recoge que el 94,5% de los encuestados respalda bajar los impuestos para comprar una primera vivienda, la demanda ciudadana número uno. El Gobierno, en cambio, apuesta por movilizar dinero público y mantener la presión fiscal sobre un mercado donde Hacienda concentra el 52% de los impuestos que gravan la vivienda y que aportan más de 52.000 millones de recaudación anual.
¿De dónde sale esa carga? No es solo el IVA del 10% que paga quien compra una vivienda nueva —un tipo que el Gobierno no se plantea rebajar al 4% superreducido—. Según explica el Registro de Economistas Asesores Fiscales, el promotor repercute en el precio final todos los tributos que paga durante la promoción: desde el IBI del suelo hasta los impuestos asociados a la división horizontal. La carga se acumula en cada fase del proceso y termina en la escritura del comprador. Tomando como referencia el precio medio de Idealista —2.930 euros por metro cuadrado— y la superficie media de 106,5 metros del INE, la casa media española cuesta unos 312.000 euros, de los cuales cerca de 75.000 serían pura fiscalidad.
Mientras el debate estructural avanza en campaña, los inquilinos pueden tomar precauciones prácticas ante el auge del alquiler de temporada: exigir que el contrato especifique la causa de temporalidad, comprobar la duración máxima legal, desconfiar de precios muy por debajo del mercado —suelen esconder estafas o rotaciones exprís— y denunciar ante consumo los anuncios que prometen «larga duración» y luego firman once meses. La temporalidad solo es legal si la causa es real y está justificada; si vives ahí todo el año y tu contrato dice lo contrario, hay fraude de ley.
Mientras tanto, el mapa sigue reconfigurándose: menos pisos para vivir, más pisos para una temporada. Si buscas alquiler estable para 2027, la competencia va a ser feroz. Y si eres propietario, la pregunta de cuánto tardará el próximo decreto en cambiar otra vez las reglas vuelve a estar sobre la mesa.












