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¿Qué pasó en el cayuco con más de 80 muertos tras 26 días en el mar?
El cayuco partió de Gambia con 128 personas y fue localizado al sur de Gran Canaria tras 26 días en el mar. Más de 80 murieron o desaparecieron.

Resumen
- El cayuco salió de Gambia con unas 128 personas y pasó 26 días en el mar
- Salvamento rescató a 44 hombres y halló cinco cadáveres a bordo
- Más de 80 ocupantes murieron o desaparecieron durante la travesía
Más de 80 personas murieron o desaparecieron durante la travesía de un cayuco que salió de Gambia rumbo a Canarias y permaneció cerca de cuatro semanas en el Atlántico. La embarcación fue localizada el miércoles 2 de septiembre al suroeste de Gran Canaria. Las últimas informaciones sitúan el rescate en 44 supervivientes, todos hombres, mientras que cinco cadáveres permanecían dentro del cayuco.
La embarcación había partido de Gambia el 7 de agosto con alrededor de 128 ocupantes, entre ellos cuatro mujeres y una bebé. Los supervivientes relataron que muchas personas fueron muriendo durante una travesía de 26 días. Las primeras informaciones difundidas tras el rescate hablaron de 45 supervivientes, una cifra corregida posteriormente a 44, de ahí algunas diferencias entre los balances publicados durante las primeras horas.
El cayuco salió de Gambia con unas 128 personas
La identificación de la embarcación ha permitido reconstruir buena parte de lo ocurrido. El cayuco llevaba unas inscripciones que coincidían con las de una embarcación cuya salida desde Gambia había sido comunicada semanas antes. Había partido el 7 de agosto con unas 128 personas, aunque algunas reconstrucciones iniciales situaron la cifra en 127.
Entre quienes comenzaron el viaje figuraban cuatro mujeres y una bebé. Ninguna se encuentra entre los supervivientes rescatados, que son hombres de origen subsahariano. La organización Caminando Fronteras ha situado en torno a 83 las personas fallecidas durante el trayecto a partir del número de pasajeros y de los relatos recogidos. La cifra oficial plenamente comprobable, sin embargo, obliga a una precisión: solo cinco cuerpos fueron encontrados dentro del cayuco y el resto de víctimas desaparecieron durante la navegación.
Por eso resulta más exacto hablar de más de 80 muertos o desaparecidos que presentar como definitiva una cifra forense cerrada. En una travesía de casi un mes, con personas fallecidas en alta mar cuyos cuerpos no han podido recuperarse, las matemáticas permiten aproximarse a la magnitud de la tragedia, pero no sustituir una identificación individual.
Veintiséis días en el Atlántico hasta aparecer frente a Canarias
El cayuco permaneció alrededor de 26 días en el mar. Prácticamente un mes. En la ruta atlántica hacia Canarias una avería, la pérdida del rumbo, el agotamiento del combustible o la falta de agua y alimentos pueden convertir una travesía ya peligrosa en una deriva prolongada, sin posibilidad sencilla de pedir ayuda.
Un avión de Salvamento Marítimo localizó finalmente la embarcación durante la tarde del miércoles 2 de septiembre, alrededor de las 18:40, hora canaria. Se encontraba a unas 65 millas náuticas al suroeste de Arguineguín, frente a Gran Canaria, a más de cien kilómetros de tierra.
La Guardamar Urania se dirigió hacia la posición y llegó hasta el cayuco cerca de la medianoche. Lo que encontraron los equipos de rescate resumía el desastre sin necesidad de demasiadas palabras: decenas de personas que habían iniciado el trayecto ya no estaban y quienes seguían con vida llegaban después de semanas expuestos al océano.
44 supervivientes y cinco cadáveres dentro de la embarcación
Salvamento Marítimo rescató finalmente a 44 hombres. Las primeras comunicaciones habían situado el número en 45, pero las informaciones posteriores ajustaron el balance. Esa corrección explica por qué todavía pueden encontrarse ambas cifras asociadas al mismo cayuco.
Los equipos de rescate localizaron también cinco cadáveres dentro de la embarcación. El fuerte oleaje y las malas condiciones marítimas impidieron sacar los cuerpos en aquel momento. En la zona había vientos superiores a 20 nudos y olas de alrededor de dos metros y medio, lo que obligó a priorizar la evacuación de quienes seguían vivos.
Los cinco cuerpos hallados no representan, por tanto, el total de víctimas. Son únicamente los cadáveres que permanecían en el cayuco cuando fue localizado. Según los relatos de los supervivientes y la reconstrucción del viaje, decenas de ocupantes murieron durante los días anteriores y sus cuerpos quedaron en el océano.
Por qué se habla de más de 80 muertos en el cayuco
La cifra sale de reconstruir quiénes partieron y quiénes consiguieron llegar. Si alrededor de 127 o 128 personas iniciaron la travesía y solo 44 fueron finalmente rescatadas con vida, más de 80 ocupantes no sobrevivieron o continúan desaparecidos. Entre ellos estarían varias mujeres y una bebé.
Caminando Fronteras ha cifrado en 83 las personas fallecidas a partir de los testimonios disponibles. Salvamento Marítimo, por su parte, pudo comprobar directamente la presencia de cinco cadáveres. No existe una contradicción esencial entre ambos datos: uno describe los cuerpos encontrados y el otro reconstruye las pérdidas producidas durante toda la travesía.
Ese matiz importa. En tragedias ocurridas lejos de tierra, donde los cuerpos pueden desaparecer en el océano, el número definitivo no siempre se establece mediante cadáveres recuperados. Hay testimonios, registros de salida, personas identificadas como desaparecidas y supervivientes. El resultado compone una imagen terrible, aunque no todas las víctimas puedan recuperarse.
Seis supervivientes necesitaron hospitalización
El estado físico de algunos de los rescatados obligó a activar asistencia médica urgente. Tres personas fueron evacuadas desde el mar en helicóptero de la Guardia Civil hasta hospitales de Gran Canaria debido a su grave estado: dos fueron trasladadas al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y otra al Hospital Universitario Insular.
Los otros 41 supervivientes llegaron posteriormente al puerto de Arguineguín, en Mogán, donde fueron atendidos por los servicios sanitarios y humanitarios. Otros tres tuvieron que ser trasladados en ambulancia, elevando a seis el número de hospitalizados.
Entre los problemas detectados figuraban deshidratación, desorientación y traumatismos, además de síntomas compatibles en algunos casos con la ingestión de agua del mar. Tras casi cuatro semanas de navegación, incluso las personas que consiguieron sobrevivir llegaron en unas condiciones físicas extremas.
Qué pudo ocurrir durante las semanas de deriva
No existe por el momento una causa médica individualizada que permita explicar cada una de las muertes. Atribuir todas las víctimas al hambre, la sed o una avería concreta sería ir más lejos de lo que permiten los datos. Sí está claro que 26 días en alta mar multiplican los riesgos de deshidratación, hipotermia, agotamiento, falta de alimentos y accidentes.
En una embarcación de este tipo las reservas son limitadas. Cuando un viaje previsto para varios días se prolonga durante semanas, el agua potable se convierte rápidamente en un recurso crítico. Beber agua marina, lejos de hidratar, agrava la deshidratación por su elevada concentración de sal y puede desencadenar un deterioro grave del organismo.
A ello se añaden el sol durante el día, el frío y la humedad por la noche, el oleaje, el hacinamiento y la imposibilidad de recibir atención médica. El Atlántico no necesita grandes tormentas para convertirse en una trampa. Basta una embarcación desorientada, combustible agotándose y demasiados kilómetros de océano alrededor.
Una de las travesías más mortíferas de la ruta canaria
La tragedia vuelve a mostrar la dureza de la llamada ruta atlántica hacia Canarias, utilizada por embarcaciones que parten desde distintos puntos de África occidental. La distancia cambia mucho según el lugar de salida y puede prolongarse durante cientos de kilómetros por mar abierto.
Paradójicamente, las llegadas irregulares por mar a Canarias han descendido con fuerza durante 2026. Entre enero y finales de agosto llegaron al archipiélago algo más de 5.100 personas, frente a más de 12.000 durante el mismo periodo del año anterior. La caída ronda el 57 %.
Pero menos llegadas no significa necesariamente menos peligro para quienes emprenden la travesía. Una embarcación que desaparece no aparece en las estadísticas de llegadas. Y cuando aparece semanas después, como en este caso, puede hacerlo convertida en el rastro de una tragedia que ocurrió lejos de cualquier puerto, cámara o testigo.
Un cayuco encontrado demasiado tarde
La secuencia conocida es contundente: el cayuco salió de Gambia el 7 de agosto con alrededor de 128 personas, pasó 26 días en el Atlántico y fue localizado al suroeste de Gran Canaria. Salvamento Marítimo logró rescatar a 44 hombres. Cinco cadáveres permanecían en la embarcación y más de 80 ocupantes habían muerto o desaparecido durante el trayecto.
Queda por completar la identificación de las víctimas y reconstruir con mayor detalle qué ocurrió durante aquellas semanas. También puede ajustarse alguna cifra conforme avancen las comprobaciones. Lo que difícilmente cambiará es la dimensión del desastre: solo una parte de quienes salieron llegó con vida.
Detrás de ese impreciso “más de 80” hay personas que comenzaron juntas una travesía desde la costa africana, familias que pasaron semanas sin noticias y una embarcación que apareció frente a Canarias casi un mes después. El mar devolvió el cayuco. A muchos de sus ocupantes, no.












