Naturaleza
Cuatro abejorros, dos moscas y una mariposa: los siete polinizadores que España acaba de blindar por ley
Siete especies de insectos polinizadores ya están protegidas por ley en España. Cuatro abejorros estaban a un paso de desaparecer.

Resumen
- Desde el 20 de octubre, España protege por ley siete especies de insectos polinizadores: cuatro abejorros en peligro de extinción, dos moscas de las flores vulnerables y una mariposa.
- Seis entran en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) y una en el Listado de Protección Especial (LESRPE), el primer paso jurídico para poder actuar.
- La causa principal de su declive es la pérdida y fragmentación del hábitat, agravada en los abejorros por su dependencia de zonas de altitud elevada.
Son cuatro abejorros, dos moscas y una mariposa. No salen en los telediarios, no tienen la prensa del lince ibérico ni el carisma del águila imperial. Pero desde el 20 de octubre de 2026 están protegidos por ley en España, y la razón por la que eso importa va mucho más allá de los propios bichos: sin polinizadores no hay manzanas, ni almendras, ni calabacines, ni buena parte de lo que hay en tu nevera.
La medida acaba de entrar en vigor y supone la incorporación de seis especies al Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) —cuatro de ellas en la categoría más grave, «en peligro de extinción»— y de una séptima al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE). Parece burocracia. Es, en realidad, el andamiaje legal sin el cual ninguna conservación es posible.
Los cuatro abejorros del norte: vida en la cuerda floja de la montaña
Las cuatro especies catalogadas «en peligro de extinción» son abejorros: Bombus confusus, Bombus cullumanus, Bombus gerstaeckeri y Bombus inexspectatus. Todas comparten un patrón de distribución que las hace doblemente vulnerables: viven en el norte peninsular y están asociadas a zonas de altitud elevada.
La montaña es un refugio que se estrecha. Cuando el clima se calienta, las especies de altura solo pueden hacer una cosa: subir. Y llega un momento en que se acaba la montaña. Los requerimientos ecológicos estrictos de estos abejorros —flores concretas, suelos concretos, rangos térmicos estrechos— no admiten mudanzas improvisadas.
| Especie | Nombre común | Categoría |
|---|---|---|
| Bombus confusus, B. cullumanus, B. gerstaeckeri, B. inexspectatus | Abejorros (4 especies) | En peligro de extinción |
| Mallota dusmeti, Meligramma cingulata | Moscas de las flores (sírfidos) | Vulnerables |
| Phengaris alcon | Mariposa hormiguera de las gencianas | LESRPE (protección especial) |
Fuente: CEEA y LESRPE · entrada en vigor 20 de octubre de 2026 · nota de la asociación Zerynthia
Las moscas que polinizan sin llevarse la fama
Los dos sírfidos protegidos —Mallota dusmeti y Meligramma cingulata— son esas moscas que imitan a las avispas con su librea de rayas amarillas y negras y que vemos libando, casi inmóviles en el aire, sobre las flores. Los adultos visitan las flores y actúan como polinizadores eficaces; las larvas de muchas especies de la familia hacen otro trabajo igual de valioso: devoran pulgones en cantidades industriales, un control de plagas gratuito que la agricultura lleva siglos aprovechando sin saberlo.
Que dos sírfidos entren en el Catálogo como «vulnerables» tiene un valor simbólico enorme: es la primera vez que España protege moscas polinizadoras a este nivel. La conservación española ha estado históricamente centrada en vertebrados —el oso, el lince, el quebrantahuesos—, mientras los invertebrados, que sostienen los ecosistemas enteros, se quedaban fuera del radar legal.
¿Por qué desaparecen los polinizadores?
La nota técnica que acompaña a la protección apunta a las causas, y la primera no es misteriosa: la reducción y fragmentación de sus hábitats. Pero detrás de esa frase caben muchas tijeras distintas:
- ✓Intensificación agrícola. Más hectáreas de monocultivo significan menos setos, menos barbechos, menos flores silvestres: menos comida y menos lugares donde nidificar.
- ✓Abandono de la ganadería extensiva y la siega tradicional. Los prados de montaña que estos abejorros necesitan existen porque alguien los mantuvo durante siglos; cuando ese alguien se va, el matorral y el bosque los cierran.
- ✓Cambio climático. Desajusta la floración y la emergencia de los insectos, y empuja a las especies de altitud hacia cumbres cada vez más pequeñas.
- ✓Pesticidas y patógenos. Los insecticidas neonicotinoides dañan la orientación y la reproducción de los polinizadores, y las enfermedades que circulan entre abejorros comerciales se contagian a los silvestres.
El contexto general no invita al optimismo: el Informe Planeta Vivo 2026 de WWF documenta una caída media del 73% en las poblaciones de vertebrados desde 1970, y los estudios sobre insectos apuntan en la misma dirección. España, con su diversidad de climas y montañas, concentra una fauna de polinizadores que buena parte de Europa ya perdió hace décadas. Protegerla ahora es más barato que intentarla reconstruir después.
Y conviene recordar qué estamos protegiendo exactamente, porque la palabra «polinizador» suena abstracta hasta que se traduce en comida. Alrededor del 75% de los cultivos alimentarios del mundo depende, en mayor o menor medida, de la polinización animal: las almendras casi por completo, las manzanas y cerezas en gran parte, los calabacines y melones también. En España, sectores enteros —el almendro en expansión, los frutales del Ebro y del Jerte, los invernaderos de Almería, donde se sueltan abejorros comerciales a miles para polinizar el tomate— funcionan gracias a insectos. Los silvestres, además, no cobran: polinizan gratis, todos los días, y son más eficaces que las abejas domésticas en muchos cultivos porque visitan más flores por minuto y trabajan con peor tiempo.
Qué cambia, en la práctica, con la protección legal
Entrar en el CEEA no es un adorno. La catalogación como «en peligro de extinción» obliga a las administraciones a actuar:
- 1Prohibición de dañar, molestar o destruir ejemplares, nidos y hábitats: cualquier obra, roturación o tratamiento que afecte a sus poblaciones necesita evaluación y autorización.
- 2Planes de recuperación obligatorios, con zonas críticas delimitadas y medidas de conservación concretas, financiadas y con calendario.
- 3Seguimiento científico: sin catalogación no hay series de datos; sin datos no se sabe si las medidas funcionan. El LESRPE, la categoría de la mariposa, protege sin llegar a las obligaciones del Catálogo, pero abre la puerta a subirla si las poblaciones empeoran.
Las asociaciones que impulsaron la medida, como Zerynthia, insisten en que el catálogo es el principio y no el final: cuatro abejorros «en peligro de extinción» son cuatro especies cuya desaparición en España sería, literalmente, irreversible. La protección llega cuando las poblaciones ya son pequeñas y fragmentadas, que es como llegan casi siempre estas leyes.
Hay una ironía difícil de esquivar en todo esto. Durante años hablamos de «salvar las abejas» como eslogan genérico, mientras las especies concretas que polinizan nuestros campos se quedaban sin figura legal alguna. Ahora siete tienen nombre, apellido en latín y BOE propio. No es mucho —son siete entre miles de polinizadores—, pero es la primera vez que España protege legalmente a quienes hacen el trabajo sucio de la reproducción de las plantas. Y nunca fue tan evidente que ese trabajo nos alimenta.












