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Ciencia

Por qué España pone 6 millones en el cerebro del telescopio más grande del mundo

El mayor radiotelescopio del mundo generará 700 millones de gigabytes al año. Parte de ese cerebro estará en Granada.

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Radiotelescopios bajo el cielo estrellado del observatorio astronómico

Resumen

  • El CSIC ha recibido 6 millones de euros de fondos FEDER para ampliar en Granada el nodo español que gestionará los datos del observatorio SKA, la mayor red de radiotelescopios del mundo.
  • Los radiotelescopios del SKA generarán 700 millones de gigabytes al año: el verdadero desafío del proyecto no es construir antenas, sino almacenar y analizar esa avalancha de datos.
  • España fue el primer país del mundo en completar el despliegue de su centro regional (espSRC), liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Cuando se piensa en un telescopio gigante, la imagen es la de siempre: una montaña en Hawái, un desierto en Chile, un espejo de decenas de metros apuntando al cielo. El mayor proyecto astronómico de la próxima década no se parecerá en nada a eso. Serán miles de antenas repartidas entre Australia y Sudáfrica que, juntas, formarán el radiotelescopio más sensible jamás construido: el Square Kilometre Array (SKA).

Y una parte muy relevante de su cerebro estará en Granada. El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha recibido 6 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) para ampliar su centro de computación y análisis científico, el nodo español de la red que procesará los datos del observatorio. La noticia, confirmada este 22 de octubre, tiene una lectura menos obvia de lo que parece: en la astronomía del siglo XXI, el instrumento decisivo ya no es solo el telescopio. Es el centro de datos.

700 millones de gigabytes al año: el problema no es mirar, es guardar

El SKAO (Square Kilometre Array Observatory, el organismo internacional que gestiona el proyecto) pondrá en marcha dos radiotelescopios de última generación que superarán en sensibilidad y velocidad de observación a cualquier infraestructura radioastronómica existente. Uno en Australia, para frecuencias bajas; otro en Sudáfrica, para frecuencias medias. Su objetivo científico es de los gordos: el origen de las primeras estrellas, las primeras galaxias y los primeros sistemas planetarios.

El efecto secundario es una montaña de información sin precedentes. La red de centros regionales del observatorio (SRCNet) albergará de manera interconectada los 700 millones de gigabytes anuales que generarán los radiotelescopios. Para hacerse una idea: es un volumen que obliga a repartir el almacenamiento y el procesamiento entre nodos de varios países, porque ningún centro del planeta puede tragar solo semejante caudal.

📌 Dato clave: el nodo español (espSRC), liderado por el IAA-CSIC, fue el primero del mundo en completar el despliegue y la integración de los servicios requeridos para formar parte de la red SRCNet. España llegó antes que nadie a la meta técnica.

Aquí está el quid de la cuestión: construir antenas en el desierto es caro, pero es ingeniería conocida. Lo que decide el éxito científico del SKA es la cadena que va del fotón captado por la antena hasta el artículo publicado. Sin centros de cómputo capaces de procesar, limpiar, almacenar y servir esos datos, el telescopio más potente del mundo sería un gigantesco embudo que no lleva a ninguna parte.

6 M€
fondos FEDER para ampliar el nodo español (espSRC)
700 M
de gigabytes al año que generará la red SKA
2
radiotelescopios: Australia (frecuencias bajas) y Sudáfrica (medias)
1º
España, primer nodo del mundo con el despliegue SRCNet completo

Qué va a hacer exactamente el dinero en Granada

Los 6 millones FEDER, obtenidos con la colaboración del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), tienen dos destinos concretos según la nota del propio instituto:

  1. 1Equipamiento de computación puntero para ampliar el prototipo que el IAA ya tiene operativo. No se parte de cero: se escala lo que ya funciona.
  2. 2Puesta a punto de los espacios físicos que albergarán la infraestructura en la sede del IAA, un centro con la acreditación de excelencia Severo Ochoa.
  3. 3El resultado: garantizar que España disponga de la capacidad de almacenamiento, cómputo y velocidad de conexión necesaria para alojar y gestionar los datos que llegarán desde los telescopios del SKAO.

Dicho en cristiano: cuando el SKA empiece a producir ciencia en serio, los investigadores españoles (y los europeos que pasen por el nodo) podrán trabajar con esos datos desde Granada, sin tener que mendigar tiempo de supercomputación en otro país. Y no es un detalle menor: en los grandes proyectos científicos, el acceso ágil a los datos marca quién firma los descubrimientos. Quien espera meses por tiempo de cómputo llega tarde a las primeras publicaciones; quien lo tiene en casa, llega primero.

Por qué España juega en esta liga

La posición española en el SKA no es casualidad ni simpatía internacional. Responde a tres activos que llevan años construyéndose:

  • ✓Un instituto con músculo. El IAA-CSIC es uno de los centros de referencia europeos en instrumentación y astrofísica, con participación histórica en misiones espaciales y grandes infraestructuras.
  • ✓Tradición radioastronómica. España opera desde los años ochenta el radiotelescopio de 30 metros de Pico Veleta (Sierra Nevada, Granada) y participa en redes interferométricas internacionales.
  • ✓Capacidad de supercomputación. El ecosistema español (del Barcelona Supercomputing Center a la Red Española de Supercomputación) lleva años demostrando que puede competir en el manejo de datos científicos masivos.

Ser el primer nodo del mundo en completar el despliegue de SRCNet es exactamente el tipo de credencial que abre puertas en los consorcios internacionales: quien demuestra que funciona, recibe más responsabilidades, más datos y más influencia sobre qué ciencia se hace con ellos.

Qué descubrimientos pueden salir de ahí

El menú científico del SKA es amplio, y buena parte de él pasará por discos duros granadinos. Las primeras estrellas y galaxias que iluminaron el universo tras la edad oscura cósmica; el origen de los primeros sistemas planetarios; la prueba de las teorías de gravedad en condiciones extremas; el censo de millones de galaxias para cartografiar la estructura a gran escala del cosmos.

La radioastronomía tiene una ventaja sobre los telescopios ópticos: no le importan las nubes, ni la luz del día, y puede observar longitudes de onda donde el universo frío —gas, polvo, hidrógeno neutro— cuenta cosas que la luz visible calla. El hidrógeno es el elemento más abundante del cosmos y su firma de radio es, literalmente, el mapa de dónde está la materia ordinaria del universo. El SKA permitirá seguir esa señal hasta épocas en las que no existía ni una sola estrella. Nunca se ha observado tanto cielo en esas frecuencias con tanta sensibilidad.

También hay un ángulo menos épico y más terrenal: la radioastronomía del SKA servirá para estudiar la propia Tierra, desde el clima espacial hasta los efectos de la actividad solar sobre nuestras redes. Y, como ha ocurrido con cada gran proyecto de datos, la infraestructura dejará atrás tecnología de procesamiento masivo que terminará usándose en otros campos.

Los 6 millones de Granada no comprarán ni una antena del SKA. Comprarán algo más raro y más valioso: el derecho a estar en la sala donde se analiza lo que esas antenas vean. En la ciencia de grandes datos, tener el observatorio importa; tener el nodo de datos importa casi igual. España acaba de reforzar lo segundo, y fue la primera en hacerlo. Dentro de unos años, cuando aparezcan los primeros catálogos de galaxias del SKA, una parte de ellos se habrá cocinado en un centro de excelencia Severo Ochoa, a los pies de Sierra Nevada, muy lejos del desierto australiano y del karoo sudafricano, pero tan cerca de las estrellas como el que más.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.

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