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¿Qué pasará en La Promesa del 10 al 14 de agosto? Martina se confiesa

Martina confiesa a Jacobo su relación con Adriano y sacude La Promesa, mientras crecen las amenazas, los engaños y las tensiones en palacio.

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La semana del 10 al 14 de agosto cambia por completo el tablero sentimental de La Promesa. Martina deja de esconder su relación con Adriano y confiesa a Jacobo que hay otra persona en su vida. No es una insinuación, ni uno de esos silencios eternos que tanto gustan en el palacio: esa persona es Adriano, y Jacobo recibe la revelación como una traición.

Será el gran terremoto de los próximos capítulos, pero no el único. Máximo seguirá negándose a reconocer a Ángela como hija, Manuel terminará convertido en padrino de Janita, la guerra de las cocinas se volverá todavía más sucia y el negocio que Ciro y Lorenzo preparan a espaldas de Manuel entrará en una fase especialmente peligrosa. Incluso Julieta quedará expuesta a un enfrentamiento que está a punto de cruzar una línea muy seria.

Martina deja de esconder a Adriano ante Jacobo

El regreso inesperado de Jacobo ha durado poco como feliz acontecimiento. Para él, quizá. Para Martina y Adriano, más bien ha sido como abrir de golpe una ventana en mitad de una tormenta: todo lo que habían conseguido mantener relativamente oculto empieza a volar por los aires.

Jacobo había regresado de casa de sus padres después de estar pendiente de la recuperación de su hermano. Lejos de dar por perdido su compromiso, vuelve dispuesto a conservar a Martina a su lado. Incluso le entrega unas esmeraldas, un gesto romántico bastante inoportuno cuando la persona agasajada está enamorada de otro hombre.

Adriano, entretanto, carga con una culpa difícil de disimular. Antes de comenzar esta nueva semana, Jacobo ya le había confesado que no concebía su vida sin Martina. El problema era evidente: se lo estaba diciendo precisamente al hombre con el que su prometida mantiene una relación a escondidas.

Martina decide cortar ese nudo. Confiesa a Jacobo la verdad y le explica que Adriano ocupa ahora ese lugar en su vida. La reacción es feroz. Jacobo estalla contra ambos, mientras Martina comunica después a Adriano que finalmente ha hablado con su prometido. Él la respalda, aunque la tranquilidad dura poco: las consecuencias apenas empiezan.

La confesión rompe un triángulo que ya no podía sostenerse

La situación venía cocinándose desde hacía semanas. Martina y Adriano habían pasado de la proximidad emocional a una relación cada vez más difícil de esconder. El regreso de Jacobo elimina el último espacio cómodo para la ambigüedad: mantener el compromiso mientras continúa el romance deja de ser una ficción sostenible.

El capítulo 883, previsto para el lunes 10 de agosto, arranca precisamente con Martina y Adriano afectados por la vuelta de Jacobo. La intención de Martina es acabar con su compromiso, una decisión que convierte esta semana en algo más que otro episodio del triángulo amoroso. Por primera vez, el secreto deja de ser el motor de la trama; lo serán sus consecuencias.

Y ahí La Promesa suele encontrarse bastante cómoda. En un palacio construido narrativamente sobre apariencias, apellidos y obligaciones, reconocer públicamente a quién se ama puede resultar más explosivo que cualquier conspiración. A Jacobo, desde luego, no le hará ninguna gracia descubrir que mientras intentaba recuperar a su futura esposa, Martina ya había elegido emocionalmente otro camino.

Máximo se niega a reconocer a Ángela y se queda solo

Mientras el corazón de Martina incendia una parte del palacio, el conflicto entre Máximo y Ángela continúa en otra habitación, con una diferencia importante: el duque de Buenaventura empieza a comprobar que su autoridad no basta para imponer una versión cómoda de los hechos.

Ángela rechaza la situación y no acepta a Máximo como padre. Él responde con rabia, pero el ambiente familiar no juega a su favor. Nadie en la mesa respalda su comportamiento y Curro intenta consolar a Ángela, incapaz de asumir que precisamente ese hombre sea su progenitor.

Leocadia interviene y aconseja a Máximo que haga lo más elemental —aunque en La Promesa lo elemental suele requerir tres capítulos y algún chantaje—: pedir perdón y reconocer a Ángela. El duque se niega.

Lorenzo aprovecha la debilidad para burlarse de él. La discusión sube de temperatura hasta que Máximo llega a amenazarlo de muerte y Alonso tiene que cortar el enfrentamiento. Tampoco será su única batalla. Máximo acaba chocando con Cristóbal cuando este cuestiona determinadas órdenes relacionadas con el servicio.

El conflicto coloca a Ángela en una posición distinta. Ya no se trata únicamente de descubrir quién es su padre, sino de enfrentarse a lo que ese vínculo implica. La sangre, viene a recordar la serie, puede explicar un parentesco; no garantiza una familia.

Tomasa aprieta a Petra y Julio declara la guerra en las cocinas

Abajo, en las dependencias del servicio, tampoco hay precisamente paz conventual. Ricardo, Pía y Teresa empiezan a observar con inquietud el comportamiento de Petra y temen que la influencia de Tomasa termine alejándola definitivamente de quienes hasta hace poco eran sus compañeras.

Petra llega a suplicar a su hermana que no la obligue a actuar contra ellas. Tomasa, sin embargo, mantiene su propósito de venganza. Ese pulso convierte a Petra en una pieza cada vez más incómoda: atrapada entre viejas lealtades, miedo y una hermana que no parece dispuesta a olvidar nada.

La otra guerra lleva delantal. Julio sabotea de nuevo a Simona y Candela y, esta vez, ni siquiera se esfuerza demasiado en ocultar que está detrás de los problemas. Se ríe de ellas abiertamente. Alonso termina reprendiendo personalmente a las cocineras por lo sucedido, mientras ellas cargan con errores provocados desde fuera.

El capítulo del lunes ya muestra el tono: Teresa llama la atención a Simona y Candela por un fallo que no han cometido, relacionado con unas natillas saladas. Las sospechas apuntan directamente a Julio Sopena y Ricardo comienza a interrogarlo.

La cocina, que tantas veces ha funcionado como refugio cotidiano frente a las grandes tragedias de los señores, se convierte así en otro pequeño campo de batalla. La diferencia es que aquí no hay títulos nobiliarios que amortigüen el golpe; cuando alguien sabotea un plato, las consecuencias laborales recaen sobre quien lo sirve.

Manuel será el padrino de Janita mientras Carlo insiste con María

En medio de tanta bronca habrá espacio para una celebración. María Fernández prepara el bautizo de su hija, Janita, y finalmente será Manuel quien ejerza como padrino durante la ceremonia oficiada por Samuel.

El momento, sin embargo, llega acompañado por otra trama sentimental bastante menos luminosa. Carlo continúa empeñado en casarse con María y pretende aprovechar el bautizo para avanzar también hacia el matrimonio. Antes del lunes ya había movilizado a Teresa y Pía para que intentaran convencerla.

María termina enfadándose por la presión. No le gusta que Carlo utilice a quienes los rodean para forzar una decisión que debería pertenecer únicamente a los dos. El bautizo se celebra con alegría, pero Carlo queda tocado al comprobar que sus planes sentimentales no marchan al ritmo que había imaginado.

La situación encaja con lo que María había dejado claro poco antes: quiere a Carlo, aunque describe ese sentimiento como un amor que se va construyendo y no como una pasión arrebatadora. Una diferencia pequeña sobre el papel, enorme cuando uno de los dos ya está pensando en boda.

Ciro y Lorenzo preparan la estafa mientras Julieta queda en peligro

La trama empresarial de Manuel también se complica. Ciro y Lorenzo ultiman un engaño que consiste en realizar dos cobros a las empresas interesadas mientras Manuel únicamente recibiría el correspondiente a uno de ellos. No parece precisamente un error contable.

Manuel empieza a percibir que algo no encaja después de que Enora le advierta sobre las intenciones de vender el manual a un precio desmesurado. Él recrimina a Ciro su comportamiento, aunque su primo consigue calmar momentáneamente las aguas alegando que las compañías interesadas pueden permitirse pagar esas cantidades.

Julieta lleva tiempo oliéndose el problema. Ya había advertido a Manuel de que debía vigilar a Ciro porque podía terminar arrasándolo todo, y vuelve a acusarlo directamente de aprovecharse de él.

La tensión termina adquiriendo un tono mucho más desagradable cuando Lorenzo interviene durante una discusión entre Ciro y Julieta. Lorenzo llega a estar a punto de golpearla. Ese momento coloca el conflicto lejos de una simple pelea por dinero o negocios: la amenaza física entra en escena y modifica el peso de la trama.

Manuel, por tanto, tiene varios incendios abiertos a la vez. Mientras participa en el bautizo de Janita y trata de recomponer su relación con Julieta, su propio entorno empresarial se mueve bajo sus pies. Ciro pretende hacer negocio con el manual y Lorenzo continúa maniobrando a su alrededor. La confianza de Manuel vuelve a ser su punto débil.

Una semana que rompe el equilibrio del palacio

Los capítulos de La Promesa entre el 10 y el 14 de agosto estarán dominados por secretos que dejan de ser secretos. Martina reconoce su relación con Adriano y provoca la furia de Jacobo; Máximo se niega a asumir públicamente a Ángela; Ciro y Lorenzo avanzan con su engaño contra Manuel; Petra queda cada vez más atrapada por Tomasa y María celebra el bautizo de Janita mientras intenta frenar las prisas matrimoniales de Carlo.

El giro más importante, con todo, está en Martina. Durante mucho tiempo el peligro era que Jacobo descubriera lo ocurrido. Esa etapa acaba. Ahora lo sabe.

Y en La Promesa, como tantas veces, la verdad no arregla necesariamente las cosas. A veces simplemente cambia el tipo de desastre.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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