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¿Habrá otra movilización en Rusia tras las elecciones de septiembre?

Zelenski avisa de otra movilización rusa tras las elecciones, con cientos de miles de reclutas previstos para finales de 2026 y durante 2027.

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Volodímir Zelenski

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, asegura que Rusia prepara una nueva movilización militar para el otoño, inmediatamente después de las elecciones parlamentarias de septiembre. Según el mandatario, los servicios de inteligencia de Ucrania disponen de documentos internos rusos que apuntan a un plan para incorporar varios cientos de miles de hombres antes de que termine 2026 y una cantidad similar durante 2027. La acusación es grave, pero conviene colocarla donde corresponde: Kiev afirma disponer de esas pruebas; Moscú no ha confirmado una nueva movilización y sostiene que puede seguir alimentando su ejército mediante contratos voluntarios.

Zelenski hizo pública la advertencia tras recibir un informe de Oleh Ivashchenko, responsable de la inteligencia militar ucraniana. Su interpretación es que el Kremlin pretende esperar a las elecciones a la Duma Estatal, previstas para los días 18, 19 y 20 de septiembre, y actuar después con rapidez. No sería, según Kiev, una sustitución del reclutamiento actual, sino otra capa añadida a una maquinaria militar que lleva años buscando soldados mediante contratos, primas económicas y campañas regionales.

Zelenski sitúa la nueva movilización rusa después de septiembre

La secuencia descrita por el presidente ucraniano tiene un calendario bastante concreto. Primero, las elecciones parlamentarias rusas. Después, una movilización extraordinaria durante el otoño que debería permitir a Rusia incorporar cientos de miles de nuevos militares antes de final de año. En 2027 llegaría, siempre según la inteligencia citada por Zelenski, otro esfuerzo de dimensiones semejantes.

No hay, de momento, una orden pública del Kremlin que confirme esa operación. Tampoco se han difundido los documentos internos rusos a los que alude Kiev de forma que puedan ser comprobados independientemente. Esa diferencia importa. Una cosa es que Ucrania asegure haber detectado preparativos y otra que pueda darse por decretada una movilización que, a 12 de agosto, Rusia no ha anunciado oficialmente.

Zelenski sostiene, sin embargo, que su Gobierno se está preparando precisamente para ese escenario. La intención ucraniana sería complicar al máximo la capacidad rusa para transformar nuevos reclutas en fuerza militar efectiva. Porque llamar a filas a cientos de miles de personas es solo el principio: después vienen los centros de instrucción, los oficiales, las armas, la logística y finalmente el transporte hacia las unidades. En una guerra de desgaste, esas tuberías humanas cuentan casi tanto como los tanques.

Qué supondría movilizar a cientos de miles de rusos

Una movilización de esa escala tendría consecuencias bastante más amplias que un simple aumento estadístico del Ejército ruso. Permitirá, si los hombres pueden ser entrenados y equipados adecuadamente, reponer bajas, rotar unidades agotadas y aumentar la presión sobre el frente ucraniano. También podría liberar militares experimentados de tareas secundarias para devolverlos a posiciones de combate.

Pero las cifras grandes tienen una trampa. Un recluta no se convierte en soldado competente al ponerse el uniforme. Hace falta tiempo, material y una estructura capaz de absorberlo. Rusia posee una enorme organización militar y una economía fuertemente orientada hacia la guerra, aunque incluso para Moscú integrar centenares de miles de efectivos supone una operación industrial, logística y social considerable.

El precedente de la movilización parcial de 2022

El recuerdo inevitable está en septiembre de 2022. Entonces, después de los reveses sufridos por el Ejército ruso durante los primeros meses de la invasión a gran escala de Ucrania, Vladímir Putin decretó una movilización parcial de más de 300.000 reservistas. La decisión provocó también la salida de decenas de miles de hombres en edad militar hacia países vecinos.

Desde entonces, el Kremlin ha evitado repetir formalmente una medida semejante y ha apostado en gran parte por otra fórmula políticamente más cómoda: dinero, contratos y reclutamiento voluntario. Moscú puede presentar así el crecimiento del ejército como una suma de decisiones individuales en lugar de colocar de nuevo sobre millones de familias la incertidumbre de una llamada obligatoria a filas.

Moscú dice que no necesita otra movilización

La versión rusa va en dirección contraria a la advertencia de Kiev. Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente de Rusia, aseguró recientemente que no era necesaria una nueva movilización, porque unos 200.000 voluntarios habían firmado contratos con las Fuerzas Armadas durante la primera mitad de 2026.

El sistema lleva tiempo produciendo cifras considerables. Según datos difundidos por el propio Medvédev, 422.704 personas firmaron contratos militares durante 2025, frente a unas 450.000 en 2024; otras 32.000 se incorporaron a formaciones voluntarias el pasado año. Son cifras oficiales rusas y, por tanto, describen la capacidad de reclutamiento que Moscú afirma tener, aunque no permiten por sí solas conocer cuántos de esos efectivos terminan destinados directamente al frente ni cuál es la tasa real de reposición frente a las bajas.

Rusia también ha ampliado durante 2026 sus métodos para atraer personal especializado, desde estudiantes preparados para operar drones hasta trabajadores captados mediante campañas regionales. Las primas económicas pueden ser muy elevadas respecto a los salarios habituales de muchas regiones rusas. Es una manera de mantener abierta la puerta del cuartel sin recurrir, al menos públicamente, a otra leva nacional.

Las elecciones rusas entran en la ecuación de la guerra

Las elecciones a la Duma Estatal, la cámara baja del Parlamento ruso, se celebrarán del 18 al 20 de septiembre y renovarán sus 450 escaños. Zelenski sostiene que Putin quiere utilizar esa votación como una suerte de frontera política: primero obtener respaldo interno y después activar una nueva movilización. Es la interpretación de Kiev, no un hecho demostrado.

El contexto electoral, en cualquier caso, está lejos de ser rutinario. La oposición rusa opera desde hace años bajo fuertes restricciones, mientras Rusia Unida y las demás formaciones alineadas en términos generales con el Kremlin mantienen una posición dominante. La guerra de Ucrania atraviesa inevitablemente la campaña, aunque el margen para convertir el rechazo al conflicto en una alternativa política efectiva sigue siendo muy reducido.

De ahí que Zelenski describa los comicios como una “farsa” electoral. Es lenguaje político, naturalmente, y pertenece al presidente de un país en guerra con Rusia. Pero la proximidad de las elecciones ayuda a entender por qué Kiev coloca precisamente después de septiembre el posible siguiente gran movimiento de Moscú.

Ucrania intenta prepararse antes de que llegue el otoño

Para Kiev, la cuestión no consiste únicamente en determinar si Putin firmará finalmente otro decreto de movilización. Lo relevante es anticiparse a la posibilidad de que Rusia consiga colocar más hombres, más unidades y más capacidad de rotación en un frente donde la disponibilidad de personal continúa siendo uno de los grandes factores de la guerra.

Ucrania tampoco está sobrada de soldados. Su propio Gobierno ha introducido reformas salariales y nuevas fórmulas contractuales para atraer y conservar militares, mientras intenta aliviar la presión sobre unidades que llevan largos periodos de servicio. El desgaste humano, después de más de cuatro años de guerra a gran escala, atraviesa los dos ejércitos aunque sus sistemas de reclutamiento, demografía y reservas sean distintos.

La advertencia de Zelenski llega, además, mientras Kiev mantiene abiertas vías diplomáticas y traslada propuestas a sus aliados para intentar avanzar hacia el final de la guerra. Esa convivencia entre negociación y preparación militar resume bastante bien el momento: se habla de paz mientras ambos contendientes calculan cuántos hombres necesitarían para seguir combatiendo.

Septiembre puede marcar el siguiente movimiento del Kremlin

Por ahora, el dato firme es que Rusia celebrará sus elecciones parlamentarias entre el 18 y el 20 de septiembre de 2026 y continúa reclutando decenas de miles de militares mediante contratos. La incógnita empieza justo después.

Zelenski afirma que los servicios de inteligencia ucranianos han detectado preparativos para una movilización adicional de varios cientos de miles de rusos antes de final de año, seguida de otro esfuerzo semejante en 2027. Moscú sostiene, por el contrario, que el reclutamiento voluntario está proporcionando suficientes efectivos y no ha anunciado una nueva leva.

Entre ambas versiones queda el otoño. Y en una guerra que hace tiempo dejó de medirse solo en kilómetros para medirse también en fábricas, drones, munición y personas disponibles para ocupar una trinchera, no es precisamente un detalle menor.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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