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¿Por qué la UE pide contención en Kosovo tras la condena de Thaçi?

La UE reclama contención en Kosovo tras la condena de Thaçi a 25 años y las protestas que siguieron al fallo del tribunal especial de La Haya.

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thaci sentado con bandera de kosovo

Imagen: Estonian Foreign Ministry / Wikimedia Commons, CC BY 2.0

Resumen

  • La UE pide contención en Kosovo tras la condena de Hashim Thaçi a 25 años
  • El fallo por crímenes de guerra provocó protestas y críticas en Pristina
  • La sentencia es de primera instancia y todavía puede ser recurrida

La Comisión Europea ha pedido contención en Kosovo después de que la condena a 25 años de prisión del expresidente Hashim Thaçi por crímenes de guerra provocara duras críticas políticas y protestas en Pristina. Bruselas respalda la independencia de las Salas Especializadas de Kosovo y de la Fiscalía Especializada, reclama que puedan trabajar sin interferencias y recuerda que los condenados conservan el derecho a recurrir el fallo.

El llamamiento europeo llega dos días después de una sentencia de enorme peso político y social en Kosovo. El tribunal declaró a Thaçi culpable de detención ilegal o arbitraria, trato cruel, tortura y asesinato durante el conflicto de 1998 y 1999. La resolución está dictada en primera instancia y, por tanto, todavía puede ser apelada.

El caso toca una fibra particularmente sensible. Thaçi fue uno de los dirigentes más conocidos del Ejército de Liberación de Kosovo, UÇK, y más tarde ocupó los cargos de primer ministro y presidente. Para una parte de la sociedad kosovar sigue asociado a la lucha por la independencia; para el tribunal, en cambio, el proceso gira alrededor de responsabilidades penales individuales por hechos concretos. Dos planos distintos que, en la calle, no siempre permanecen separados.

Por qué Bruselas pide contención en Kosovo

La posición de la Comisión Europea combina dos mensajes. Por un lado, respaldo a la independencia del tribunal; por otro, una petición expresa para que la reacción al veredicto no termine erosionando las instituciones judiciales o elevando todavía más la tensión en las calles.

Christian Wigand, portavoz comunitario de Asuntos Exteriores, defendió que el tribunal debe poder cumplir su mandato y subrayó la importancia de dejar que la justicia siga su curso, especialmente por las víctimas. Bruselas insiste en que el procedimiento se basa en la responsabilidad penal individual y no supone un juicio político contra Kosovo, su independencia o el conjunto de quienes combatieron contra las fuerzas serbias.

La precisión importa. Mucho. El proceso ha juzgado hechos, acusados y pruebas concretas, no a toda una organización, a una sociedad entera ni a una causa nacional. Esa distinción jurídica es precisamente una de las ideas que las instituciones europeas tratan de preservar mientras las reacciones políticas al fallo crecen dentro de Kosovo.

El ataque contra EULEX elevó la preocupación

La palabra «contención» no apareció en un vacío diplomático. Tras conocerse las condenas, centenares de manifestantes se dirigieron a la sede de EULEX en Pristina y lanzaron piedras, losas, botellas y fuegos artificiales contra el edificio. Algunas ventanas resultaron dañadas mientras la Policía protegía las instalaciones.

EULEX, la misión de la Unión Europea para el Estado de derecho en Kosovo, mantiene una relación directa con el largo recorrido que desembocó en estos procesos judiciales. La misión participó en los trabajos previos y prestó apoyo operativo relacionado con investigaciones, audiencias y citaciones. De ahí que una parte de la protesta terminara apuntando físicamente contra su sede.

La reacción política tampoco fue menor. El ministro kosovar de Exteriores, Glauk Konjufca, calificó el fallo de terrible e injusto; la presidenta interina, Albulena Haxhiu, habló de un momento grave para el país, mientras que el primer ministro, Albin Kurti, defendió que la decisión debería ser corregida en apelación. El desacuerdo con la sentencia ha llegado, pues, desde la calle y desde las instituciones.

Qué hizo Hashim Thaçi según la sentencia

Los jueces consideraron acreditada la responsabilidad penal de Thaçi y los otros tres antiguos dirigentes del UÇK juzgados junto a él. La Sala declaró probado que los acusados participaron en un propósito criminal dirigido contra personas consideradas oponentes de los objetivos políticos o militares del UÇK, entre ellas albanokosovares vinculados a otras fuerzas y miembros de determinadas minorías.

En cifras, el fallo atribuye a los cuatro acusados responsabilidad por la detención arbitraria de al menos 385 personas, trato cruel contra 49, torturas contra 303 y asesinatos de 96 personas. Hashim Thaçi y Jakup Krasniqi fueron condenados a 25 años de cárcel; Kadri Veseli recibió 18 años y Rexhep Selimi, 13. El tiempo que ya han permanecido detenidos se descontará de las penas.

Para entender con más detalle los delitos examinados por los jueces y las primeras protestas que acompañaron al fallo, en DonPorque ya explicamos por qué condenaron a Hashim Thaçi y qué ocurrió en Pristina inmediatamente después de conocerse la sentencia.

No fue condenado por crímenes de lesa humanidad

Aquí aparece una diferencia jurídica importante. El tribunal absolvió a Thaçi y a los demás acusados de los cargos de crímenes de lesa humanidad. La Fiscalía no consiguió demostrar más allá de toda duda razonable uno de los elementos jurídicos necesarios para esos delitos: que el ataque estuviera dirigido contra una población civil en el sentido exigido por esa figura penal.

Eso no anuló los cuatro cargos de crímenes de guerra que sí fueron considerados probados. La sentencia separó ambas categorías y terminó imponiendo a Thaçi una pena única de 25 años de prisión, de la que deberá descontarse el tiempo que lleva privado de libertad desde finales de 2020.

El matiz procesal también resulta esencial: la sentencia no es firme. La Comisión Europea lo ha recordado expresamente al defender la actuación independiente del tribunal y señalar que los condenados tienen derecho a presentar una apelación ante una sala diferente. La fotografía jurídica del caso, por tanto, todavía puede cambiar.

Por qué el Tribunal de Kosovo está en La Haya

La ubicación del tribunal suele provocar una confusión comprensible. Las Salas Especializadas de Kosovo forman parte del sistema jurídico kosovar, pero tienen su sede en La Haya y cuentan con jueces, fiscales y personal internacionales. Fueron creadas en 2015 mediante el marco jurídico aprobado por Kosovo después de años de investigaciones sobre delitos cometidos durante y después de la guerra.

El juicio contra Thaçi, Veseli, Selimi y Krasniqi comenzó en abril de 2023. Las actuaciones probatorias terminaron en diciembre de 2025, los alegatos finales se desarrollaron en febrero de 2026 y el tribunal pronunció su fallo el 16 de septiembre de 2026. En el proceso participan 156 víctimas.

Ese diseño institucional explica también parte de la sensibilidad del caso. El tribunal aplica legislación vinculada a Kosovo, pero trabaja desde Países Bajos y con estructura internacional. Para sus defensores, esa distancia ayuda a proteger los procedimientos frente a posibles presiones. Para numerosos simpatizantes de los antiguos dirigentes del UÇK, en cambio, el mecanismo lleva años siendo objeto de rechazo y desconfianza.

Bruselas pone el foco en las víctimas y la reconciliación

La Comisión Europea ha intentado ampliar el mensaje más allá del proceso contra Thaçi. Guillaume Mercier, portavoz de Ampliación, pidió a los actores de la región que contribuyan a cicatrizar las heridas del pasado y vinculó la reconciliación con la posibilidad de superar las divisiones que todavía atraviesan los Balcanes occidentales.

No es una cuestión menor para Kosovo. Su relación con la Unión Europea sigue atravesada por el proceso de integración europea, por el diálogo con Serbia y por dificultades internas relacionadas con el Estado de derecho y la convivencia entre comunidades. Kosovo presentó su solicitud de adhesión a la UE en diciembre de 2022, aunque el recorrido institucional permanece abierto y condicionado por decisiones políticas dentro de la propia Unión.

El mensaje lanzado desde Bruselas este 18 de septiembre es, por eso, más amplio que una simple defensa de un tribunal. La Comisión quiere evitar que una sentencia penal contra antiguos dirigentes del UÇK termine convertida en un enfrentamiento contra las instituciones judiciales o en una nueva fuente de inestabilidad regional.

Una sentencia que desborda las paredes del tribunal

Hashim Thaçi no fue una figura secundaria de la historia reciente de Kosovo. Dirigente destacado del UÇK durante la guerra, más tarde ocupó los cargos de primer ministro y presidente del país. Que un político con ese recorrido haya recibido una condena de 25 años por crímenes de guerra explica la dimensión de las reacciones y también la cautela de Bruselas.

Conviven, así, dos planos. En La Haya continúa un procedimiento judicial con posibilidades de apelación y reglas procesales propias. En Kosovo, entretanto, la sentencia toca memoria, identidad, víctimas y guerra, asuntos que siguen pesando sobre la política contemporánea como una piedra guardada demasiado tiempo en el bolsillo.

La Comisión Europea intenta mantener separados ambos terrenos: la responsabilidad penal es individual, el fallo puede recurrirse y las discrepancias deben canalizarse sin interferencias sobre los jueces ni ataques contra instituciones. Después de las escenas ante la sede de EULEX, esa petición de contención ha dejado de ser una fórmula diplomática. Se ha convertido en el centro de la respuesta europea al terremoto político provocado por la condena de Thaçi.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.