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¿Cuál es la nueva tasa de alcohol al volante que debate el Congreso?

El Congreso tramita una reforma para reducir la alcoholemia máxima a 0,1 mg/l, con cambios en los límites, las multas y la pérdida de puntos.

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nueva tasa de alcohol

Resumen

  • El Congreso tramita bajar la tasa general de alcohol a 0,1 mg/l
  • La reforma prevé multas desde 200 euros y pérdida de 2 a 6 puntos
  • Las tasas actuales siguen vigentes hasta que la reforma se convierta en ley

El Congreso de los Diputados ha dado el primer paso para rebajar de forma drástica la tasa máxima de alcohol al volante en España, pero hay un detalle decisivo: la nueva cifra todavía no está en vigor. El Pleno aprobó el 29 de septiembre la toma en consideración de la proposición de ley presentada por el PSOE, con 173 votos a favor, 168 en contra de PP, Vox y UPN y la abstención del PNV. La reforma continúa, por tanto, su recorrido parlamentario.

Si el texto acaba convirtiéndose en ley con su redacción actual, el límite quedaría situado en 0,1 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, equivalente a 0,2 gramos por litro en sangre, y se aplicaría con carácter general. Hasta que eso ocurra siguen vigentes las tasas actuales: 0,25 mg/l para la mayoría de conductores y 0,15 mg/l para profesionales y personas con menos de dos años de permiso; para los conductores menores de edad, el límite es 0,0.

La tasa de 0,1 mg/l sería igual para todos los conductores

La proposición modifica la Ley de Tráfico para situar el nuevo umbral en 0,1 mg/l en aire espirado o 0,2 g/l en sangre. El salto es importante. Un conductor ordinario pasaría de un máximo de 0,25 mg/l a 0,1 mg/l, mientras que para profesionales y noveles la reducción sería de 0,15 a 0,1 mg/l. El propio texto plantea una misma referencia con independencia del tipo de conductor o de la antigüedad del permiso.

Se habla a menudo de “tolerancia cero”, pero jurídicamente la propuesta no fija un 0,0 absoluto para todos. El número escrito en la iniciativa es 0,1 mg/l. Es una cantidad muy pequeña, cercana al cero en términos preventivos, pero no cero en sentido literal. La exposición de motivos considera ese nivel equiparable a una política de tolerancia cero y recuerda que organismos europeos han recomendado límites de esa magnitud.

Eso hace también poco útil intentar traducir el límite a “una cerveza”, “una copa de vino” o cualquier cantidad universal. La alcoholemia varía mucho de una persona a otra: influyen el peso, el sexo, haber comido o no, el ritmo de consumo, el tiempo transcurrido y otros factores. Con un umbral de 0,1 mg/l, el margen sería tan estrecho que ninguna cantidad concreta de bebida puede garantizar a todo el mundo mantenerse por debajo. La DGT insiste, de hecho, en que la única tasa completamente segura para conducir es 0,0.

Qué multas y puntos contempla la nueva propuesta

La reforma no se limita a bajar una cifra. También reorganiza las multas y la pérdida de puntos. Con la redacción presentada en el Congreso, conducir con más de 0,1 y hasta 0,25 mg/l de aire espirado se convertiría en infracción grave y supondría la retirada de dos puntos. Al tratarse de una infracción grave, la sanción general prevista en la Ley de Tráfico es de 200 euros.

Cuando la tasa sea superior a 0,25 y hasta 0,50 mg/l, la conducta quedaría encuadrada como infracción muy grave y llevaría aparejada la pérdida de cuatro puntos. La sanción general para una infracción muy grave es de 500 euros. La propuesta modifica además el régimen especial del alcohol para reservar la multa de 1.000 euros a las tasas que superen los 0,50 mg/l de aire espirado, además de otros supuestos previstos legalmente.

Por encima de 0,50 mg/l, la iniciativa contempla seis puntos de retirada y una multa de 1.000 euros. El esquema sería así más escalonado: dos puntos para el primer tramo sobre el nuevo límite, cuatro en el siguiente y seis para las alcoholemias más elevadas.

La diferencia es relevante para el conductor de un turismo convencional. Con la legislación vigente, el límite general permanece en 0,25 mg/l y las sanciones administrativas comienzan, con carácter general, al rebasarlo. Si prospera la reforma, ese margen entre 0,1 y 0,25 mg/l desaparecería como espacio permitido para conducir.

El límite penal de 0,60 mg/l no desaparece

Hay otra frontera que no debe confundirse con la tasa administrativa. La proposición que tramita el Congreso modifica la normativa de tráfico, pero no rebaja automáticamente el umbral penal de 0,60 mg/l establecido en el Código Penal. El artículo 379.2 considera delito, en todo caso, conducir con una tasa superior a 0,60 mg/l en aire espirado o a 1,2 g/l en sangre.

También puede existir delito por conducir bajo la influencia del alcohol aunque no se alcance esa cifra automática, dependiendo de las circunstancias acreditadas. Las penas previstas pueden incluir prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad y, en cualquier caso, privación del derecho a conducir durante el periodo establecido legalmente.

Dicho de forma sencilla: una cosa es superar la tasa administrativa y enfrentarse a una multa y a la pérdida de puntos; otra distinta es entrar en el terreno penal. La reforma planteada endurece sobre todo el primer escalón, acercándolo mucho más al cero.

La nueva tasa todavía no está en vigor

La votación del Congreso no significa que el límite haya cambiado de un día para otro. Lo aprobado ha sido la toma en consideración de una proposición de ley: la Cámara acepta continuar su tramitación. El texto todavía puede recibir enmiendas y cambiar durante el procedimiento parlamentario antes de una eventual aprobación definitiva. La ficha oficial del Congreso mantiene la iniciativa en fase de tramitación.

Este matiz evita uno de los errores más fáciles de cometer ante titulares sobre una “nueva tasa”. A 30 de septiembre de 2026, las cifras legales vigentes siguen siendo las actuales. Para la mayoría de conductores continúan siendo 0,25 mg/l en aire espirado y 0,5 g/l en sangre; profesionales y noveles mantienen 0,15 mg/l y 0,3 g/l, respectivamente. Los menores de edad deben respetar 0,0.

Si finalmente la ley se aprueba con la disposición final que figura en el texto presentado, la nueva regulación entraría en vigor dos meses después de su publicación en el BOE. No bastará, por tanto, con que avance en el Congreso: tendrá que completar el procedimiento legislativo y publicarse oficialmente.

Un segundo intento después del rechazo de marzo

La propuesta llega después de un primer intento fallido. En marzo de 2026, la Comisión de Interior rechazó una reforma destinada también a bajar la tasa máxima de alcohol, con 18 votos a favor y 19 en contra. Entonces votaron en contra PP, Vox, ERC y UPN. Fue una derrota por un solo voto.

Seis meses después, la aritmética parlamentaria ha sido diferente. Esta vez la toma en consideración consiguió 173 votos favorables frente a 168 contrarios y una abstención del PNV. PP, Vox y UPN votaron en contra. La diferencia sigue siendo estrecha, pero suficiente para que el proyecto continúe caminando por el Congreso.

La nueva iniciativa mantiene el núcleo de la rebaja de alcoholemia, aunque no reproduce todos los elementos de la propuesta que cayó en marzo. Entre otras diferencias, se eliminó la prohibición incluida anteriormente para difundir a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería la ubicación de controles de alcohol y drogas.

Por qué se quiere reducir tanto la alcoholemia permitida

La exposición de motivos vincula la reforma con la siniestralidad asociada al alcohol y cita como referencia los límites utilizados en países como Suecia y Noruega. También recoge recomendaciones europeas favorables a una tasa de 0,1 mg/l en aire espirado y 0,2 g/l en sangre.

El argumento que sostiene la medida es que el alcohol puede afectar a la conducción incluso antes de alcanzar los límites actuales. La propia DGT señala que con concentraciones relativamente bajas pueden aparecer alteraciones en la capacidad para conducir y un incremento del riesgo de accidente. De ahí su mensaje repetido durante años: solo 0,0 elimina el riesgo asociado al alcohol.

La reforma pretende acercar la frontera legal a esa idea preventiva. No prohíbe formalmente cualquier presencia de alcohol para todos los adultos, pero deja un margen tan reducido que la vieja cuenta de cuántas copas “entran” antes de conducir pierde bastante sentido. El límite propuesto está prácticamente pegado al cero.

Qué cambiaría realmente para los conductores

Para quien conduce habitualmente, el cambio más visible sería sencillo: el límite general pasaría de 0,25 a 0,1 mg/l de aire espirado. Para profesionales y noveles, la reducción sería menor en términos absolutos, de 0,15 a 0,1 mg/l, pero la propuesta persigue que el mismo umbral funcione como referencia para todos.

También aparecería un nuevo tramo sancionador entre más de 0,1 y 0,25 mg/l, acompañado de dos puntos menos en el permiso. A partir de ahí, la pérdida aumentaría a cuatro puntos hasta 0,50 mg/l y a seis cuando se supere esa cifra. El texto registrado en el Congreso fija expresamente esta nueva escala.

Eso sí: todavía estamos ante una proposición de ley en tramitación. Enmiendas, negociaciones parlamentarias o modificaciones posteriores pueden alterar algunos detalles antes de que exista una norma definitiva. Confundir una votación para tramitar la reforma con su entrada en vigor sería adelantarse varios semáforos.

Una frontera mucho más cerca del cero

A 30 de septiembre de 2026, un conductor ordinario sigue sujeto al límite de 0,25 mg/l de aire espirado, mientras profesionales y noveles continúan en 0,15 mg/l. La votación parlamentaria del 29 de septiembre no ha sustituido todavía esas cifras.

Lo que sí ha cambiado es la situación de la reforma. Una iniciativa que cayó por un voto en marzo ha superado esta vez su primer examen y continúa su recorrido. Si llega al BOE con su núcleo intacto, España tendrá un umbral de 0,1 mg/l, un nuevo tramo sancionador desde esa cifra y una escala de dos, cuatro y seis puntos según la alcoholemia registrada.

De momento, manda la norma vigente. La que podría venir después dibuja una frontera bastante distinta: mucho más estrecha y prácticamente junto al cero.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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