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Salud

¿Por qué se disparan las ITS en Almería y la clamidia bate récords?

Almería cerró 2025 con 1.195 ITS notificadas. La clamidia alcanzó un récord de 666 casos y confirma un fuerte cambio epidemiológico provincial.

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chica en la cama mirada preocupada

Almería cerró 2025 con 1.195 infecciones de transmisión sexual notificadas, una cifra que confirma el cambio de escala vivido en la provincia durante los últimos años. La clamidia fue, con diferencia, la infección más detectada: 666 diagnósticos, el dato más alto de la serie reciente. Le siguen la gonorrea, con 311 casos, y la sífilis, con 180.

Hay un matiz importante. El total provincial bajó ligeramente respecto a los 1.287 casos registrados en 2024, pero esa pequeña caída no devuelve a Almería ni remotamente a los niveles anteriores. En 2021 se habían contabilizado 245 infecciones. Cuatro años después son casi cinco veces más. Y la clamidia, precisamente la ITS que más peso tiene en las estadísticas, no ha bajado: pasó de 659 casos en 2024 a 666 en 2025.

La fotografía, por tanto, no es la de una explosión repentina ocurrida en doce meses. Es más incómoda: refleja una tendencia sostenida que arrancó con fuerza después de la pandemia y que ha dejado las infecciones sexuales instaladas en cifras que hace pocos años parecían excepcionales.

La clamidia alcanza un récord en Almería

Ninguna infección explica mejor ese cambio que la clamidia. En 2021 se notificaron apenas 53 casos en la provincia. Un año después fueron 298; en 2023, 538; en 2024, 659. Finalmente, los 666 casos de 2025 fijan un nuevo máximo.

En cuatro años, los diagnósticos se han multiplicado por más de doce. La comparación impresiona, aunque exige prudencia: un caso notificado no equivale automáticamente a una fotografía perfecta del número real de contagios. Cuantas más pruebas se realizan y mejor funciona la vigilancia epidemiológica, más infecciones que antes quedaban escondidas salen a la luz.

Ese detalle importa especialmente con la clamidia, porque puede avanzar con una discreción casi perfecta. Muchas personas infectadas no presentan síntomas, o estos son tan leves que pasan inadvertidos. Cuando aparecen, pueden incluir molestias o escozor al orinar, secreciones y dolor genital o pélvico.

El problema de una infección que puede no avisar

La clamidia está causada por la bacteria Chlamydia trachomatis y se transmite principalmente mediante relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Se puede tratar, pero el problema está en aquello que no se ve: una persona puede tener la infección, encontrarse aparentemente bien y transmitirla sin saberlo.

Sin diagnóstico y tratamiento puede ocasionar complicaciones. Entre ellas figura la enfermedad inflamatoria pélvica, que en determinados casos puede afectar posteriormente a la fertilidad. Esa capacidad para circular silenciosamente ayuda a entender por qué la detección precoz tiene tanta importancia sanitaria.

En España, el fenómeno tampoco es específicamente almeriense. Los últimos datos nacionales consolidados, correspondientes a 2024, contabilizaron 41.918 infecciones por clamidia, convirtiéndola en la más numerosa entre las principales ITS sometidas a vigilancia. Más de un tercio de los casos correspondió a menores de 25 años.

Gonorrea y sífilis también cambian de dimensión

La clamidia acapara el foco, pero no viaja sola. Almería registró 311 casos de gonorrea en 2025, frente a solo 40 en 2021. En cuatro años, los diagnósticos se han multiplicado por casi ocho.

También aquí puede haber infecciones sin síntomas. Cuando los hay, son posibles el dolor o ardor al orinar y las secreciones genitales, entre otras manifestaciones. La gonorrea tiene, además, otra sombra detrás: la aparición de cepas resistentes a determinados antibióticos constituye desde hace años una preocupación para la salud pública. Eso no significa que exista un problema específico de resistencia en Almería —los datos provinciales no permiten afirmarlo—, pero sí explica la vigilancia particularmente estrecha de esta bacteria.

La sífilis presenta una evolución igualmente contundente. Los 36 diagnósticos de 2021 se han convertido en 180 durante 2025. Exactamente cinco veces más. Una enfermedad que durante décadas quedó asociada en el imaginario colectivo a otros tiempos vuelve así a ocupar espacio en las estadísticas sanitarias del siglo XXI.

El reparto por sexos tampoco es idéntico para todas las infecciones. Entre los casos de gonorrea contabilizados en Almería durante 2025, 227 correspondieron a hombres y 84 a mujeres. En sífilis, la distancia fue aún mayor: 153 diagnósticos en hombres y 27 en mujeres.

La clamidia rompe ese patrón. De sus 666 casos, 304 fueron diagnosticados en hombres y 362 en mujeres. No cabe extraer de esas cifras, por sí solas, una explicación sobre comportamientos sexuales concretos; influyen la exposición, las redes sexuales, la realización de pruebas y numerosos factores epidemiológicos.

A escala nacional sí aparece una concentración importante de ITS en población joven y adulta joven. En 2024, los menores de 25 años representaron aproximadamente el 35,7% de los diagnósticos de clamidia y el 22,8% de los de gonorrea. Son porcentajes españoles, no un desglose específico de Almería, una diferencia que conviene no mezclar.

De 245 infecciones a casi 1.200 en cuatro años

La serie provincial permite ver la pendiente con bastante nitidez. Almería contabilizó 245 infecciones sexuales en 2021 y 756 en 2022. En 2023 ya se habían superado las 1.100 y en 2024 se alcanzaron 1.287 notificaciones, el máximo reciente del conjunto. En 2025 la cifra retrocedió hasta 1.195.

Así que sí, existe una bajada interanual aproximada del 7%. Pero sería engañoso convertirla en una historia de normalización. El suelo sobre el que se produce ese descenso está muchísimo más alto que cuatro años antes. Dicho de otra manera: la curva ha cedido un poco después de subir una montaña.

También sería demasiado sencillo atribuir todo el incremento a que existen más contagios. Parte puede proceder de una mayor capacidad diagnóstica, de más pruebas, de cambios en los sistemas de vigilancia o de una mayor disposición de la población a consultar. El incremento observado en España responde a una combinación de factores y la mejora de la vigilancia ayuda a detectar casos que en otros momentos podían permanecer fuera de las estadísticas.

Detectar más no convierte el aumento en ficticio

La mejora diagnóstica, sin embargo, tampoco permite despachar las cifras como un simple efecto estadístico. España mantiene desde comienzos de siglo una tendencia ascendente de las ITS, y en 2024 se notificaron más de 93.000 casos de las cuatro principales infecciones sometidas a vigilancia: clamidia, gonorrea, sífilis y linfogranuloma venéreo.

Entre los factores que pueden intervenir aparecen los cambios en las relaciones sexuales, el número de parejas, el uso del preservativo y las propias redes de contacto, junto a esa mayor detección. No hay una explicación única, limpia y cómoda. La epidemiología rara vez cabe en una frase de sobremesa.

Herpes y linfogranuloma completan la estadística

Aunque concentran muchos menos diagnósticos, las cifras provinciales recogen también 38 casos de herpes genital durante 2025: ocho en hombres y 30 en mujeres. A diferencia de la clamidia, la gonorrea o la sífilis, se trata de una infección vírica y puede permanecer en el organismo, con posibles episodios posteriores.

La estadística incluye asimismo cinco casos de linfogranuloma venéreo (LGV), una infección provocada por determinadas variantes de Chlamydia trachomatis. Su presencia numérica es reducida, pero recuerda algo que a menudo se pierde cuando todas estas patologías se meten en el mismo cajón de las “infecciones sexuales”: no tienen el mismo origen, síntomas, evolución ni tratamiento.

Los datos de VIH/sida aparecen en otra categoría estadística y la última cifra provincial recogida corresponde a 2024, con 66 casos, frente a 51 en 2023, 62 en 2022 y 96 en 2021. Esa categoría conjunta no permite atribuir los 66 registros exclusivamente a nuevos diagnósticos de VIH ni exclusivamente a sida.

Una pequeña bajada no borra el cambio de fondo

Almería termina 2025 por debajo del máximo registrado un año antes, pero con las ITS asentadas en una dimensión muy distinta de la que mostraban las estadísticas al comienzo de esta década. Ese es el dato de fondo. 1.195 infecciones notificadas, casi cinco veces las de 2021, mientras la clamidia alcanza su máximo conocido con 666 casos.

La prevención sigue pasando por herramientas bastante menos novedosas que las aplicaciones con las que se conciertan muchas relaciones: preservativo, pruebas diagnósticas y consulta sanitaria cuando existe una posible exposición o aparecen síntomas. También por perder el miedo a hacerse una prueba. El estigma, a estas alturas, cura más bien poco.

Y queda una última paradoja. Cuanto mejor se buscan estas infecciones, más inquietantes pueden parecer las estadísticas. Pero ignorarlas no las hacía desaparecer; simplemente las dejaba fuera del radar. En Almería ese radar muestra con bastante claridad que clamidia, gonorrea y sífilis han dejado de ser un problema marginal. La cifra global aflojó en 2025. El problema de fondo, todavía no.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.