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Naturaleza

¿Qué pasa en Indonesia? Anak Krakatau cierra aeropuertos y escuelas

La erupción de Anak Krakatau golpea el tráfico aéreo de Indonesia, deja cientos de vuelos afectados y mantiene la alerta volcánica en nivel III.

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Anak Krakatau eruptando

Por Adhari Arief - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • La erupción de Anak Krakatau afecta a cientos de vuelos en Indonesia
  • La ceniza alcanzó varias regiones y obligó a cerrar seis aeropuertos
  • No hay víctimas ni evacuaciones y la alerta volcánica sigue en nivel III

La erupción del Anak Krakatau, en el estrecho de Sonda, ha provocado una importante alteración del transporte aéreo en Indonesia este domingo 6 de septiembre. La expansión de la ceniza volcánica obligó a suspender operaciones en seis aeropuertos, entre ellos Soekarno-Hatta, el gran aeropuerto internacional de Yakarta, mientras cientos de vuelos quedaron cancelados, retrasados o pendientes de reorganización.

El balance operativo fue creciendo a medida que avanzaba la jornada. A media tarde indonesia, las autoridades contabilizaban 516 movimientos de vuelo afectados y alrededor de 22.800 pasajeros perjudicados. Solo en Soekarno-Hatta, donde la actividad debía permanecer suspendida al menos hasta las 17:30, el impacto ha sido considerable. No se han comunicado víctimas mortales ni se ha ordenado una evacuación de la población cercana al volcán.

La erupción, sin embargo, va bastante más allá de las pantallas llenas de vuelos cancelados. La ceniza ha alcanzado zonas de Banten, Java Occidental y Lampung; ha obligado a suspender algunas actividades escolares, ha irritado los ojos de vecinos y estudiantes y ha llevado a pescadores a dejar sus embarcaciones amarradas. Indonesia vuelve a mirar al Krakatau, un apellido geológico que allí nunca suena del todo inocente.

Anak Krakatau lanza ceniza a más de 15 kilómetros de altura

La fase de actividad intensa comenzó la noche del viernes 4 de septiembre, cuando los sistemas de vigilancia registraron una erupción continuada acompañada de fuertes estruendos y un fenómeno de fuentes de lava, con material incandescente proyectándose desde el cráter. El volcán llevaba mostrando una actividad creciente desde julio.

Los satélites detectaron posteriormente dos grandes masas de ceniza. Una de ellas alcanzó unos 6.100 metros de altitud y se desplazó sobre Yakarta, Banten y Java Occidental. Otra llegó aproximadamente a 15.200 metros, unos 50.000 pies, extendiéndose sobre sectores de Banten, Lampung, Bengkulu, el estrecho de Sonda y el océano Índico al oeste de Sumatra.

No es una altura trivial. A esos niveles circulan vuelos comerciales de largo recorrido, de modo que una nube volcánica puede convertir una erupción relativamente localizada en un problema aéreo de cientos o incluso miles de kilómetros.

La ceniza no es el humo blando de una chimenea. Está formada por partículas microscópicas de roca, minerales y vidrio volcánico, abrasivas y especialmente peligrosas para los aviones. Pueden erosionar parabrisas y superficies, alterar instrumentos y entrar en los motores. Dentro de una turbina, parte de ese material puede fundirse debido a las elevadas temperaturas y solidificarse después sobre componentes internos, reduciendo el rendimiento e incluso provocando pérdida de potencia.

Por eso un aeropuerto puede estar bajo un cielo aparentemente aceptable y, aun así, permanecer cerrado. Con ceniza volcánica en las rutas aéreas, el margen para jugar a ver qué pasa es exactamente ninguno.

El aeropuerto de Yakarta, en el centro del caos aéreo

Soekarno-Hatta, principal puerta aérea internacional de Indonesia, se convirtió rápidamente en el epicentro visible de la crisis. La presencia de ceniza llevó a cerrar temporalmente sus operaciones y dejó terminales llenas de viajeros pendientes de nuevos horarios, alojamientos o rutas alternativas.

Durante las primeras horas se contabilizaron 209 vuelos cancelados en el aeropuerto entre la madrugada y las 9:30, incluidos servicios nacionales, internacionales y de carga. Con las sucesivas ampliaciones del cierre, la cifra creció. El recuento posterior situó en 301 los vuelos afectados en Soekarno-Hatta, 58 de ellos internacionales, mientras el balance más amplio de las autoridades aéreas elevaba a 516 los movimientos afectados en el conjunto de la operación relacionada con la erupción.

Compañías internacionales cancelaron conexiones con Yakarta. La perturbación se propagó también a vuelos vinculados con destinos como Singapur, Kuala Lumpur, Bali, Medan y Makassar. Ese efecto dominó es habitual cuando se paraliza un gran nudo aéreo: el avión que no llega tampoco puede despegar después desde otro aeropuerto, las tripulaciones quedan fuera de posición y los horarios empiezan a deshacerse como una cremallera rota.

También fueron suspendidas temporalmente las operaciones en otros aeropuertos, incluidos Halim Perdanakusuma, Radin Inten II, Budiarto Curug y Husein Sastranegara, en Bandung, mientras las autoridades seguían modificando los cierres según la dirección de la nube.

Por qué los retrasos pueden continuar tras reabrir los aeropuertos

La reapertura de una pista no significa que el tráfico recupere inmediatamente su ritmo. Las aerolíneas tienen que recolocar aviones y tripulaciones, atender a pasajeros de vuelos anteriores y encontrar huecos dentro de un espacio aéreo congestionado.

Las autoridades indonesias han advertido precisamente de posibles alteraciones en cascada después de que desaparezca la amenaza inmediata. Es la parte menos espectacular de una erupción, pero suele durar más: decenas de aeronaves y miles de personas intentando volver simultáneamente al horario original.

Ceniza sobre Banten, colegios afectados y pescadores en tierra

El impacto se ha sentido también a ras de suelo. Las autoridades detectaron ceniza en varios distritos de Banten, incluidos Anyer, Cinangka, Ciomas, Mancak, Pabuaran, Baros y Padarincang. También se han seguido sus efectos en localidades de Lampung y en áreas considerablemente alejadas del volcán.

Algunos residentes han comunicado irritación ocular, mientras se repartían mascarillas y se recomendaba limitar las actividades al aire libre cuando aumentase la concentración de ceniza. Varias actividades escolares fueron suspendidas después de que alumnos y vecinos sufrieran molestias.

También algunos pescadores decidieron no salir al mar. Las autoridades mantienen una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del cráter, aplicable igualmente a embarcaciones, turistas y cualquier actividad próxima al Anak Krakatau.

Fuera de ese radio, la principal conexión marítima del estrecho de Sonda, la ruta de ferris entre Merak y Bakauheni, continuaba funcionando con normalidad. La navegación comercial no ha sido suspendida de forma general, aunque los barcos deben mantenerse alejados del volcán y vigilar posibles cambios en la dispersión de ceniza y material eruptivo.

Indonesia mantiene la alerta volcánica en nivel III

Anak Krakatau permanece en nivel III, Siaga o alerta, el segundo grado más elevado de la escala indonesia. El nivel se elevó el 2 de julio tras detectarse un aumento de la actividad volcánica y continúa vigente.

Durante la noche del 4 al 5 de septiembre se registró una fase eruptiva prácticamente continua de unas seis horas, acompañada por fuertes sonidos y por el resplandor rojo de las fuentes de lava. El organismo geológico indonesio considera que la repetición de las erupciones revela un suministro persistente de magma y gases bajo el volcán.

Eso no significa que pueda anticiparse una erupción mayor. La vulcanología no funciona como el temporizador de un horno, por mucho que nuestra afición moderna a las alertas de móvil sugiera lo contrario. Los técnicos combinan sismicidad, deformación del terreno y emisiones gaseosas con observaciones visuales y datos por satélite para valorar la evolución.

Los peligros inmediatos señalados incluyen ceniza intensa, gases volcánicos, lava y proyección de rocas calientes cerca del cráter. De momento, las autoridades no han comunicado fallecidos ni daños estructurales importantes causados directamente por esta fase eruptiva.

¿Existe riesgo de tsunami tras la erupción del Anak Krakatau?

La referencia al Krakatau conduce inevitablemente al tsunami. Ocurrió en 2018 y permanece muy fresco en la memoria colectiva de Indonesia. Sin embargo, no existe una alerta de tsunami vinculada a esta erupción.

La Agencia Geológica indonesia ha explicado que el nuevo edificio del Anak Krakatau formado después del colapso de diciembre de 2018 continúa siendo relativamente pequeño. Con los datos disponibles, no se considera que exista en estos momentos un riesgo de derrumbe de una magnitud suficiente para generar un tsunami.

La vigilancia no se ha relajado. Se trata de una distinción importante: ausencia de una amenaza inmediata no significa ausencia permanente de riesgo. El volcán cambia, acumula material y es observado de manera continua precisamente porque su historia obliga a desconfiar de las apariencias.

En diciembre de 2018, una parte del flanco del Anak Krakatau se desplomó durante una erupción y desplazó una enorme masa de agua en el estrecho de Sonda. El tsunami posterior mató al menos a 430 personas en las costas de Java y Sumatra. No hizo falta un gran terremoto que avisara con antelación; ahí residió buena parte de su capacidad destructiva.

El hijo del Krakatau: historia y una vigilancia que no cesa

Anak Krakatau significa literalmente “hijo de Krakatau”. La isla volcánica comenzó a emerger del mar décadas después de la destrucción del antiguo Krakatau en la gigantesca erupción de 1883.

Aquel episodio se encuentra entre las erupciones más devastadoras de la historia moderna. La explosión y los tsunamis posteriores causaron más de 36.000 muertos, arrasaron poblaciones costeras y dejaron una huella geológica y cultural que todavía acompaña al nombre Krakatau.

El volcán actual es distinto, mucho más joven y de dimensiones menores, pero ocupa aproximadamente el mismo escenario geológico: el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra, una zona situada dentro del llamado cinturón de fuego del Pacífico, donde la interacción de placas tectónicas alimenta una extraordinaria concentración de terremotos y volcanes.

Indonesia convive con esa geografía. El Anak Krakatau tampoco es el único volcán en situación de alerta elevada. Semeru, Merapi, Lewotobi Laki-laki y Sinabung también se encontraban en nivel III, y Semeru volvió a expulsar ceniza este domingo en Java Oriental.

La paradoja es bastante indonesia: uno de los países más poblados del planeta, grandes aeropuertos, rutas marítimas esenciales y ciudades enormes conviven con una cadena de volcanes activos. El paisaje es espectacular. La factura logística, a veces, también.

La prioridad inmediata está en seguir la trayectoria de la nube de ceniza. Su desplazamiento depende tanto de la intensidad de las nuevas emisiones como de los vientos a diferentes alturas, de modo que los cierres de aeropuertos pueden cambiar con rapidez.

Indonesia ha preparado incluso operaciones de modificación meteorológica mediante siembra de nubes para favorecer precipitaciones que ayuden a arrastrar la ceniza presente en la atmósfera y reducir su impacto sobre áreas pobladas y zonas aeroportuarias.

Mientras tanto, en las regiones afectadas se recomienda utilizar mascarilla y protección ocular durante las caídas de ceniza, reducir la exposición exterior, proteger depósitos de agua y alimentos y extremar la precaución al conducir cuando disminuya la visibilidad.

El dato más importante sigue siendo, por el momento, tranquilizador: no hay víctimas confirmadas ni evacuaciones obligatorias. Pero el episodio ya ha demostrado hasta dónde puede llegar la influencia de una pequeña isla volcánica situada entre Java y Sumatra. El Anak Krakatau no necesita arrasar una ciudad para alterar la vida de miles de personas; basta una columna de ceniza atravesando las rutas de los aviones. En un país construido junto a algunos de los volcanes más activos del planeta, la geología vuelve a recordar quién conserva la última palabra.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.