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China Polo: ¿qué se sabe del asesinato de Susy Aponte Polo en Perú?
Susy Aponte Polo, conocida como la China Polo, murió tiroteada en Caraz durante la campaña. Fiscalía investiga sicariato, amenazas y detenidos.

Resumen
- Susy Aponte fue asesinada a tiros durante un acto de campaña en Caraz
- La Fiscalía investiga el crimen como presunto sicariato y hay detenidos
- Aponte había denunciado amenazas nueve días antes del asesinato
Susy Ysabel Aponte Polo de Tello, conocida como la China Polo, fue asesinada a tiros el sábado 19 de septiembre de 2026 mientras participaba en una actividad de campaña en Caraz, en la región peruana de Áncash. La periodista concurría a las elecciones para el Gobierno Regional por el movimiento Socios por Áncash cuando un hombre armado abrió fuego en una zona de mercado, en plena actividad pública.
La investigación ha avanzado deprisa durante las primeras horas, aunque todavía no existe un móvil oficialmente establecido. La Fiscalía peruana, que inicialmente abrió diligencias por un presunto feminicidio, cambió después la calificación preliminar y estudia el crimen como presunto sicariato, es decir, como un posible asesinato cometido por encargo. Hay sospechosos detenidos, un arma incautada y cámaras de seguridad bajo análisis. También pesan las amenazas que Aponte había denunciado públicamente apenas nueve días antes de morir.
Susy Aponte fue asesinada durante un acto de campaña
El ataque se produjo pasado el mediodía en Caraz, capital de la provincia de Huaylas. Aponte se encontraba acompañada por simpatizantes y miembros de su agrupación y participaba en una actividad proselitista cuando comenzaron los disparos. Parte de la secuencia quedó registrada durante una transmisión en redes sociales. La candidata recibió disparos y murió como consecuencia de las heridas.
La balacera alcanzó también a otras personas. Los primeros balances difundidos tras el atentado fueron contradictorios, pero información policial divulgada posteriormente señaló cinco heridos por arma de fuego. Fueron trasladados al Hospital San Juan de Dios de Caraz. En una escena llena de gente, cámaras y teléfonos móviles, el ataque ocurrió en cuestión de segundos.
No parece, por lo conocido hasta ahora, un episodio de violencia casual. Precisamente por eso la hipótesis fiscal ha cambiado. Las pesquisas ya no se limitan a determinar quién disparó: buscan reconstruir los movimientos anteriores al crimen y establecer si existieron planificación, financiación y autores intelectuales. Eso es lo que convierte la palabra sicariato en algo más que una etiqueta policial.
La Fiscalía investiga ahora un presunto sicariato
La Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huaylas asumió el expediente y recalificó provisionalmente los hechos como presunto sicariato. Los fiscales Raúl Godos Sedán y Sheyla Romero Zárate han ordenado diligencias que incluyen declaraciones de los heridos, pericias forenses y la revisión de grabaciones de seguridad.
Entre las imágenes reclamadas están las cámaras de un hotel de Caraz donde, según la investigación, uno de los sospechosos podría haberse alojado el 15 de septiembre, cuatro días antes del asesinato. También se ha ordenado una prueba de absorción atómica, empleada para buscar residuos compatibles con disparos, además de la necropsia y otras actuaciones destinadas a reconstruir el recorrido de los implicados.
Hay aquí un detalle que conviene manejar con cautela. El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, declaró que habían sido detenidas tres personas: el supuesto autor material, un presunto financiador y otra persona que habría transportado previamente al atacante. Poco después, sin embargo, el propio Ministerio Público precisó que dos personas estaban detenidas en flagrancia. Por tanto, la cifra pública de arrestados no ha sido completamente uniforme durante estas primeras horas.
El detenido y la pistola que figura como robada
Uno de los principales intervenidos es Luis Iván Obispo Díaz, ciudadano venezolano de 30 años señalado por la Policía como presunto autor material de los disparos. Fue localizado después del ataque en la Carretera Central, cerca del cruce de Palmira. Las autoridades le incautaron una pistola Glock de calibre 9 × 19 milímetros.
Ese arma ha abierto otra línea de investigación. Los registros policiales conocidos tras el crimen indican que había sido denunciada como robada en noviembre de 2023 en Villa El Salvador, Lima, y que pertenecía a un agente de la Policía Nacional. Ahora habrá que determinar cómo llegó desde Lima hasta Áncash y de qué manera acabó en manos del detenido. El dato es relevante para reconstruir la logística del ataque, pero, por sí solo, no demuestra quién lo organizó ni cuál fue el móvil.
Otro hombre de 29 años fue intervenido posteriormente en Surco, en Lima, después de que los investigadores identificaran un vehículo vinculado con las pesquisas. Las autoridades continúan delimitando qué papel habría desempeñado cada sospechoso. Es una investigación en marcha, no un rompecabezas ya resuelto.
Las amenazas que denunció nueve días antes
El antecedente que inevitablemente concentra la atención ocurrió el 10 de septiembre. Susy Aponte afirmó públicamente que estaba siendo amenazada y aseguró haber recibido llamadas procedentes de tres centros penitenciarios en las que le advertían de un supuesto plan para atentar contra su vida. También sostuvo que había trasladado esas amenazas a las autoridades.
En aquella intervención señaló directamente al general Víctor Revoredo Farfán, jefe de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía Nacional. Aponte afirmó que las personas que la telefonearon le habían atribuido a Revoredo la supuesta orden de atacarla. Se trataba de una acusación realizada por la propia periodista, no de un hecho acreditado judicialmente.
La distinción importa mucho. Hasta el 20 de septiembre no se habían hecho públicos elementos que demostraran que Revoredo estuviera relacionado con el asesinato ni que aquellas llamadas tuvieran necesariamente conexión con el ataque de Caraz. Esa posible relación es precisamente una de las cuestiones que deberá aclarar la investigación, junto con otros móviles derivados de la actividad periodística o política de Aponte.
Una periodista con varios frentes abiertos
Aponte no había llegado a la política desde el anonimato. Era conocida en Áncash por China Polo Dominical, su plataforma informativa en redes sociales, desde la que difundía reportajes y denuncias sobre supuestas irregularidades en administraciones locales, la Policía, el Ministerio Público y otros organismos. Algunas de sus afirmaciones habían generado enfrentamientos públicos y controversias.
El 15 de septiembre había participado en un debate de candidatos organizado dentro del proceso de las elecciones regionales. Cuatro días después fue asesinada. Horas antes del ataque todavía anunciaba nuevas publicaciones relacionadas con figuras políticas de Áncash y con presuntas irregularidades policiales. Eso proporciona a los investigadores distintos escenarios posibles, pero ninguno puede presentarse todavía como causa probada del crimen.
El fiscal de la Nación ha reconocido públicamente que se examinan distintas hipótesis precisamente por los asuntos que Aponte trataba como comunicadora. La cuestión central no es únicamente identificar a quien apretó el gatillo, sino descubrir si hubo un encargo y, en tal caso, quién lo promovió y por qué.
Quién era la China Polo y por qué estaba en Caraz
Susy Ysabel Aponte Polo de Tello concurría a las elecciones regionales de 2026 como candidata a gobernadora de Áncash por Socios por Áncash. Su nombre figuraba al frente de la fórmula regional de esa organización y durante septiembre había intensificado sus actividades de campaña.
De ahí su presencia en Caraz aquel sábado. No estaba asistiendo a un acto privado ni realizando una investigación encubierta: recorría la zona en una actividad política abierta, rodeada de ciudadanos y colaboradores. La exposición pública del lugar hace especialmente relevantes las grabaciones existentes. Cada cámara de comercio, hotel o establecimiento próximo puede aportar unos segundos —una matrícula, un rostro, una llegada demasiado temprana— capaces de completar la secuencia.
Su doble perfil, periodista y candidata política, obliga también a mantener abiertas varias hipótesis. La investigación deberá comprobar si el crimen estuvo relacionado con su trabajo informativo, con la campaña electoral, con alguna de sus denuncias anteriores, con conflictos personales o con otra circunstancia que todavía no haya salido a la luz. Afirmar ahora que una de esas explicaciones está demostrada sería adelantarse a las pruebas.
Lo confirmado y lo que sigue bajo investigación
Apenas un día después del asesinato, existen más datos sobre la mecánica del ataque que sobre su origen. Hay un sospechoso señalado como presunto tirador, un arma recuperada cuyo recorrido se está investigando, otras personas bajo pesquisa, vídeos, testigos y diligencias fiscales en marcha. Falta, sin embargo, la pieza decisiva: el móvil.
También deberá aclararse quién proporcionó el arma, cómo se organizó el desplazamiento hasta Caraz, qué contactos tuvieron los sospechosos antes del 19 de septiembre y si alguien pagó u ordenó el ataque. Las cámaras del hotel solicitadas por Fiscalía pueden resultar relevantes precisamente porque permiten retroceder varios días y no quedarse solo con los segundos del tiroteo.
Las amenazas denunciadas por Aponte forman necesariamente parte del contexto, pero contexto y prueba no son lo mismo. La coincidencia temporal es llamativa; jurídicamente, no basta. Personas, comunicaciones, dinero, movimientos y armas tendrán que encajar antes de atribuir responsabilidades más allá de los sospechosos ya identificados.
El asesinato de la China Polo tiene, por ahora, una parte bastante definida y otra todavía oscura. Susy Aponte fue atacada a tiros el 19 de septiembre de 2026 en Caraz, mientras hacía campaña para el Gobierno Regional de Áncash. La Fiscalía estudia el caso como presunto sicariato y busca determinar la participación de varias personas. Un sospechoso fue detenido con una pistola que figuraba como robada años antes.
Lo que permanece abierto es lo más importante: quién ordenó el crimen, cuál fue el motivo y si las amenazas que la periodista había denunciado días antes guardan relación con su muerte. Las declaraciones públicas aportan antecedentes; las cámaras, pericias, comunicaciones y pruebas materiales tendrán que aportar las respuestas. En un caso así, el ruido llega rápido. Los hechos, bastante más despacio.

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