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Historia

443 años después, descifran el código del candado de un barco naufragado que volvía de España

Un candado de latón llevaba cerrado desde 1583. Un escáner de rayos X ha revelado su combinación: cuatro letras, ANCE.

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443 años después, descifran el código del candado de un barco naufragado que volvía de España

Resumen

  • El Ann Francis, un barco inglés que volvía de España, naufragó en la costa de Gales el 28 de diciembre de 1583; entre su cargamento había un candado de latón con combinación de letras.
  • La Universidad de Cardiff y el Museo Nacional de Gales han descifrado el código 443 años después con microtomografía computarizada: ANCE.
  • El candado custodiaba probablemente un cofre con monedas de plata españolas y oro de los Reyes Católicos; la pieza puede verse en Swansea hasta junio de 2027.

Cuatro letras. Eso es todo lo que separaba a un candado de latón del siglo XVI de su contenido: A-N-C-E. La combinación ha permanecido intacta durante 443 años, desde que el barco que lo transportaba se partió contra la costa de Gales una noche de diciembre de 1583. Nadie había conseguido abrirla sin forzar la pieza. Hasta ahora.

Expertos de la Universidad de Cardiff y del Museo Nacional de Gales han descifrado la combinación del candado utilizando una técnica que normalmente se reserva para cosas muy distintas: la microtomografía computarizada, la misma familia de escáneres que permite ver el interior de un hueso sin cortarlo. El enigma, cerrado durante más de cuatro siglos, ha durado abierto lo que tarda un escáner en hacer su trabajo.

La última noche del Ann Francis

La historia empieza mal y acaba peor. El Ann Francis era un barco inglés que regresaba de España cuando, el 28 de diciembre de 1583, una violenta tormenta lo desvió de su ruta y lo hizo encallar en la playa de Margam, cerca de la ciudad portuaria de Port Talbot, en el sur de Gales. Naufragio en plena Navidad, con la bodega llena de mercancía española.

Los restos del cargamento quedaron sepultados bajo la arena durante siglos. La costa galesa, batida por el Atlántico, se encargó del resto: la erosión fue dejando al descubierto piezas sueltas del tesoro, hasta que un aficionado a la detección de metales llamado Peter Hughes las empezó a recuperar una a una. Su trabajo se prolongó más de dos décadas: entre 1996 y 2017 sacó de la playa la mayor parte de los objetos, que después adquirió el Museo Nacional de Gales.

📌 Dato clave: entre lo recuperado hay monedas de plata españolas y piezas raras de oro acuñadas durante el reinado de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, además de dos pesas monetarias… y el candado.

De la playa a la vitrina: el viaje del tesoro

El hallazgo de Hughes convirtió una playa de Margam en un pequeño yacimiento del comercio anglo-español del siglo XVI. Las monedas de los Reyes Católicos apuntan a que el Ann Francis transportaba plata y oro españoles —el flujo clásico de la época, cuando los mercaderes ingleses vendían lana y paños en la península y volvían cargados de metal—. El candado apareció junto a las monedas y a las dos pesas monetarias, las pequeñas piezas de latón que los comerciantes usaban para comprobar en la balanza que nadie les colaba monedas recortadas o falsas.

  1. 128-XII-1583: el Ann Francis encalla en la playa de Margam; el cargamento queda bajo la arena.
  2. 21996–2017: el detectorista Peter Hughes recupera las piezas que la erosión va destapando.
  3. 3Adquisición: el Museo Nacional de Gales compra la colección y cataloga el candado de combinación.
  4. 42026: la microtomografía revela el mecanismo interno y la combinación ANCE abre la pieza 443 años después.

Cómo se mira dentro de un candado sin romperlo

Abrir un candado histórico por las bravas habría destruido la evidencia. La alternativa llegó desde la Escuela de Ingeniería de Cardiff, donde la microtomografía computarizada se usa habitualmente para estudiar huesos y estructuras biológicas. La técnica bombardea el objeto con rayos X desde cientos de ángulos y reconstruye su interior en tres dimensiones, sin tocarlo.

«La microtomografía nos permitió mirar dentro del candado sin dañarlo. Normalmente utilizo esta tecnología para estudiar huesos y otras estructuras biológicas, así que investigar un candado fue una experiencia nueva.»

Quien habla es David Williams, investigador de Cardiff y uno de los responsables del análisis. Con la imagen 3D del mecanismo sobre la mesa, el equipo pudo ver exactamente cómo encajaban las muescas internas con las letras del dial exterior y deducir la secuencia correcta: ANCE. Girar las letras hasta la combinación y el candado cedió, cuatro siglos y pico después de la última mano que lo cerró.

Un candado de letras: el invento que viajó de Roma al Renacimiento

La cerradura de combinación no es un invento moderno, ni mucho menos. Las cerraduras de letras ya existían en la antigüedad romana —se han documentado candados con discos giratorios en yacimientos del imperio— y vivieron un renacer en la Europa de los siglos XV y XVI, cuando el comercio a larga distancia llenó las rutas marítimas de cofres con dinero, documentos y mercancías de valor. La lógica era la misma que hoy: una llave se puede perder, copiar o robar; una palabra, en cambio, solo la sabe su dueño.

El candado del Ann Francis encaja de lleno en esa tradición mercantil. Latón —un material caro y resistente a la corrosión, precisamente por eso usado en instrumentación y objetos de valor—, dial de letras exterior y un mecanismo interno de muescas que solo cede cuando las cuatro ruedas quedan alineadas en la secuencia correcta. Que la pieza haya sobrevivido 443 años sumergida y con el mecanismo intacto dice mucho de la calidad de la cerrajería del siglo XVI… y explica por qué nadie quiso forzarla: dentro podía quedar información tan valiosa como el propio metal.

El misterio que sigue abierto: qué significa ANCE

Descifrado el código, queda la pregunta divertida: ¿por qué ANCE? Los investigadores confiesan que no tienen ni idea de si la palabra significaba algo para su propietario —un nombre, un acrónimo, un recordatorio— o si era una combinación arbitraria. Las cerraduras de letras existen desde la antigüedad romana precisamente para eso: para que solo quien conoce la palabra pueda abrirlas. La elección de esas cuatro letras concretas murió, probablemente, con el dueño del cofre.

Lo que sí creen los especialistas es que el candado cerraba un pequeño cofre con objetos de valor: apareció junto a las monedas españolas y las pesas, y pudo proteger ese dinero u otros bienes que no sobrevivieron a la arena y al tiempo, como documentos o tejidos. El cofre en sí no ha aparecido; el mar se quedó con la caja y devolvió la cerradura.

Quien quiera ver la pieza puede hacerlo: el candado y otras joyas del cargamento del Ann Francis se exhiben en el Museo Nacional del Frente Marítimo de Swansea, dentro de la exposición Tides of Treasure, dedicada al patrimonio marítimo galés y abierta hasta junio de 2027. La muestra reúne hallazgos de naufragios de toda la costa de Gales, un litoral que funcionó durante siglos como trampa natural para los barcos que remontaban el canal de Brístol cargados de mercancías ibéricas.

El caso del Ann Francis también ilustra algo más grande: la arqueología subacuática ya no depende solo de buzos y de excavaciones millonarias. Un detectorista paciente, un museo que compra a tiempo y un escáner de ingeniería reconvertido a herramienta histórica han bastado para recuperar un episodio completo del comercio entre España e Inglaterra en pleno siglo XVI. Allí descansa, por fin abierto, un candado que guardó su secreto más tiempo del que muchos países guardan los suyos.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.