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¿Qué pasa en sa Teulera? Alertan de ataques a gays en zona de cruising

Varios hombres que frecuentan sa Teulera relatan insultos homófobos, intimidaciones, piedras contra coches y daños a motos durante el último mes.

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casas de sa Teulera

Imagen: Chixoy / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Resumen

  • Usuarios de sa Teulera denuncian insultos homófobos e intimidaciones
  • También relatan piedras contra coches y motos derribadas en la zona
  • Ben Amics aún no ha recibido denuncias concretas sobre estos episodios

El bosque de sa Teulera, en Palma, se ha convertido durante las últimas semanas en escenario de episodios de intimidación contra hombres que acuden a esta conocida zona de cruising. Usuarios habituales relatan la aparición de grupos de jóvenes que entran en el terreno para lanzar insultos homófobos, alumbrar con linternas a quienes se encuentran allí, rodearlos o amedrentarlos. También denuncian piedras contra coches estacionados y motos derribadas.

La situación que describen los afectados es seria, aunque conviene precisar qué está confirmado. Ben Amics, la asociación LGTBI de referencia en Mallorca, asegura que por el momento no ha recibido denuncias relacionadas específicamente con estos incidentes de sa Teulera y considera que el miedo puede estar frenando a algunas víctimas. La información disponible procede principalmente de los testimonios de hombres que frecuentan el lugar; no consta un balance policial público que permita determinar cuántos episodios han sido denunciados formalmente o identificar a sus responsables.

Qué está ocurriendo en la zona de cruising de sa Teulera

Sa Teulera lleva años siendo uno de los lugares de Palma utilizados para el denominado cruising, es decir, encuentros —generalmente sexuales— entre adultos que no necesariamente se conocen previamente y que se producen en espacios apartados. El bosque se encuentra próximo a la antigua Son Dureta y hasta ahora, según vecinos y usuarios consultados, la convivencia había transcurrido sin grandes conflictos.

Eso es precisamente lo que parece haber cambiado durante el último mes. Varios hombres hablan de grupos formados por jóvenes de alrededor de veinte años que llegan a la zona, entran entre los árboles y comienzan a buscar a quienes están dentro mientras profieren expresiones homófobas. No se trata únicamente, según esos testimonios, de algún insulto aislado lanzado desde lejos. Hay relatos de acoso en grupo, persecuciones y situaciones aparentemente dirigidas a asustar.

Grupos de jóvenes y episodios de intimidación

Uno de los testimonios más inquietantes es el de un hombre identificado mediante un nombre ficticio. Explica que un joven se le acercó como si buscara un encuentro y que, inmediatamente después, aparecieron otros seis hombres que lo rodearon. El afectado decidió marcharse ante el temor de que la situación terminase en una agresión. Otro usuario afirma haber fotografiado a jóvenes que, tras bajar de un vehículo, comenzaron a increpar a las personas presentes. Son testimonios de los afectados, no una identificación policial de los presuntos autores, un matiz fundamental.

Piedras contra coches, motos en el suelo y miedo entre los usuarios

El hostigamiento denunciado tampoco termina al abandonar el bosque. Los afectados aseguran que se han producido lanzamientos de piedras contra vehículos aparcados en las inmediaciones y que algunas motos han sido tiradas al suelo. Ese salto desde el insulto hasta los daños materiales explica buena parte de la inquietud que se ha extendido entre quienes frecuentan la zona.

El miedo empieza, de hecho, a producir una consecuencia especialmente peligrosa: la posibilidad de que alguna víctima intente protegerse por su cuenta. Uno de los hombres entrevistados reconoce que lleva un cuchillo en la guantera y relata que llegó a exhibirlo para hacer retroceder a quienes lo intimidaban. Más que una solución, es la fotografía de una escalada que podría acabar bastante peor: grupos que entran a amedrentar, personas asustadas que empiezan a armarse y un bosque oscuro donde una provocación puede descontrolarse en segundos.

Algunos usuarios han llegado a definir lo ocurrido como «una caza al gay». Es una expresión de los afectados y no una calificación oficial de los hechos, pero refleja hasta qué punto ha cambiado su percepción de seguridad en un lugar que durante años consideraban discreto y relativamente tranquilo.

La ausencia de denuncias no significa que no exista el problema

Hay un elemento que obliga a manejar el caso con precisión. Ben Amics señala que no ha recibido hasta ahora denuncias sobre estos incidentes concretos, aunque su presidenta, Tatiana Casado, apunta al temor de las víctimas como una posible explicación. La asociación sostiene además que en Palma tramita cada año alrededor de un centenar de expedientes relacionados con agresiones físicas o verbales hacia personas LGTBI.

La diferencia entre una denuncia formal y un testimonio es importante, pero también lo es evitar la conclusión inversa: que un hecho no denunciado equivale a un hecho inexistente. Precisamente en los delitos o incidentes vinculados con la orientación sexual puede intervenir un componente añadido de vulnerabilidad. Denunciar obliga a explicar dónde se estaba, con quién y qué estaba ocurriendo, algo especialmente delicado para personas que mantienen su orientación sexual o determinados aspectos de su vida privada fuera de su círculo habitual.

El contexto nacional tampoco permite tratar la violencia homófoba como una rareza estadística. El Ministerio del Interior contabilizó en 2025 571 hechos conocidos relacionados con orientación sexual e identidad de género, un 8,14 % más que el año anterior. Fue el segundo ámbito más numeroso dentro de los delitos e incidentes de odio registrados, por detrás del racismo y la xenofobia. Son datos de toda España y no prueban nada sobre los autores de sa Teulera, pero ayudan a situar el episodio dentro de un fenómeno más amplio.

El estado del bosque, otro problema distinto

Sa Teulera arrastra además un problema visible de degradación y suciedad. En la zona pueden encontrarse preservativos usados, envoltorios, toallitas y otros residuos relacionados con los encuentros que tienen lugar allí. Los propios usuarios reconocen la acumulación de basura y denuncian la ausencia de contenedores y una limpieza insuficiente. La asociación vecinal señala, por su parte, que históricamente la zona había sido tranquila.

Son dos cuestiones que no deberían mezclarse. El estado de un espacio público puede requerir limpieza, vigilancia o medidas municipales; no convierte a quienes lo utilizan en objetivos legítimos de insultos, intimidaciones o agresiones. Una cosa es discutir cómo se conserva un bosque urbano y otra muy distinta entrar de noche en grupo para perseguir a personas por su orientación sexual. Confundir ambos debates solo sirve para embarrar lo evidente.

En Palma existe además otra zona conocida por encuentros de cruising, la denominada La Niña Muerta, en el entorno de es Carnatge. Los testimonios recogidos hasta ahora no señalan allí episodios similares a los descritos en sa Teulera. Ese detalle refuerza, al menos por el momento, la impresión de que el foco denunciado se encuentra localizado.

Qué asistencia tienen las víctimas de ataques LGTBIfóbicos en Mallorca

Mallorca dispone de un Servicio de Atención Integral LGTBI, gestionado por Ben Amics y dependiente del Consell de Mallorca. Es un recurso gratuito destinado a personas que hayan sufrido, estén sufriendo o puedan encontrarse en riesgo de discriminación o violencia por su orientación sexual, identidad o expresión de género. Ofrece atención jurídica, psicológica y social.

El servicio mantiene como contacto el 682 38 89 69, además del correo sailgtbi@conselldemallorca.net. En una situación de peligro inmediato, el teléfono de emergencias es el 112. La existencia de este acompañamiento resulta especialmente relevante cuando el temor a exponer la propia intimidad acaba convirtiéndose en una barrera para comunicar una agresión.

La normalidad rota en sa Teulera

A falta de una investigación pública que permita conocer cuántos incidentes han ocurrido y quién está detrás, el dato central es bastante menos nebuloso: varios hombres que frecuentan sa Teulera aseguran sentirse amenazados por grupos de jóvenes que han comenzado a irrumpir en la zona durante las últimas semanas. Hablan de insultos homófobos, intimidación, piedras contra vehículos y daños a motos. Ben Amics conoce la alarma, aunque todavía no ha recibido denuncias concretas sobre estos episodios.

Durante años, el bosque funcionó bajo esa extraña regla no escrita de tantos lugares de cruising: entrar, mantener la discreción y marcharse. Con sus problemas de limpieza, sus claroscuros y una realidad que rara vez aparece a plena luz del día. Lo nuevo no es que haya hombres buscando encuentros allí. Lo nuevo es el miedo. Y cuando alguien empieza a mirar hacia los árboles no para encontrar a otra persona, sino para comprobar si viene un grupo a perseguirlo, el paisaje es el mismo, pero el lugar ya no lo es.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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