Síguenos

Tecnología

¿Qué cambia con el primer BYD de batería de estado sólido en 2027?

BYD fija 2027 para probar su primer coche con batería de estado sólido, antes de una expansión comercial que la marca sitúa alrededor de 2030.

Publicado

el

Stella Li CEO de Byd

Resumen

  • BYD estrenará en 2027 un coche con batería de estado sólido
  • No será aún un lanzamiento masivo ni tiene modelo o precio confirmados
  • La producción a gran escala sigue apuntando hacia 2030

BYD ha puesto una fecha bastante concreta a una de las tecnologías más esperadas del coche eléctrico. En 2027 tendrá un vehículo equipado con batería de estado sólido, según ha confirmado Stella Li, vicepresidenta ejecutiva del grupo chino. Será el primer modelo de la compañía que llevará esta tecnología fuera del terreno puramente experimental y la acercará a una utilización real en automóvil.

Hay, sin embargo, una letra pequeña importante. BYD no ha confirmado que ese coche vaya a venderse de forma convencional en los concesionarios durante 2027. Tampoco ha revelado su nombre, capacidad de batería, autonomía, potencia de carga o precio. El calendario conocido apunta más bien a una fase de demostración y validación, previa a una producción realmente masiva que la compañía sigue situando alrededor de 2030. Dicho de otra manera: el futuro llegará en 2027, pero probablemente llegará primero con matrícula de pruebas y no con una oferta de financiación pegada al parabrisas.

La confirmación de Li tiene peso porque encaja con una hoja de ruta que BYD llevaba tiempo dibujando. Ya no se habla de una celda de laboratorio escondida entre probetas, sino de colocar la tecnología dentro de un vehículo completo y comprobar cómo envejece, cómo responde al calor y al frío, cómo admite cargas rápidas y, sobre todo, si puede fabricarse repetidamente sin disparar los costes.

BYD llevará la batería de estado sólido al coche en 2027

Las declaraciones de Stella Li se produjeron durante una entrevista realizada en Valencia. La ejecutiva aseguró que BYD trabaja prácticamente con todas las tecnologías relevantes de baterías y sostuvo que la empresa se encuentra en una posición avanzada también en estado sólido. Su prueba será precisamente ese primer vehículo previsto para 2027.

La fecha no aparece de la nada. En febrero de 2025, Sun Huajun, responsable tecnológico del negocio de baterías de BYD, ya había señalado 2027 como comienzo de las aplicaciones demostrativas y 2030 como horizonte para una adopción a gran escala. Entre 2027 y 2029, la prioridad serían vehículos de segmentos medios y altos; después llegaría la extensión progresiva a coches más generalistas.

BYD había producido además en 2024 células experimentales de estado sólido de 60 Ah en su línea piloto. El salto de una celda experimental a un paquete instalado en un coche es enorme: aparecen vibraciones, golpes, miles de ciclos térmicos, exigencias de refrigeración, homologaciones y una palabra mucho menos glamurosa que «revolución», pero decisiva: fabricación.

Una tecnología basada en electrolito sólido de sulfuro

Las baterías actuales de los coches eléctricos utilizan normalmente un electrolito líquido o gelificado que permite el movimiento de los iones entre los electrodos. En una batería totalmente sólida, ese componente pasa a ser un material sólido. BYD lleva años trabajando especialmente con electrolitos basados en sulfuros.

Sobre el papel, las ventajas son jugosas: más energía en menos espacio, potencial para aumentar la autonomía, mejor comportamiento frente al riesgo térmico y posibilidad de admitir recargas muy rápidas. Pero «potencial» es una palabra fundamental. Una batería puede ofrecer resultados espectaculares en una celda y convertirse después en un quebradero de cabeza cuando hay que fabricar cientos de miles exactamente iguales.

Los materiales deben mantener un contacto extremadamente preciso en el interior de la celda, soportar expansiones y contracciones y conservar sus prestaciones durante años. Los electrolitos de sulfuro, además, plantean exigencias particulares de fabricación y manipulación. Ahí está buena parte de la batalla industrial: no basta con conseguir una batería magnífica. Tiene que poder fabricarse rápido, bien y a un precio razonable.

Más autonomía y carga rápida, pero todavía sin cifras del BYD

Aquí conviene frenar antes de convertir cada prototipo en un coche de 1.500 kilómetros. BYD no ha anunciado la autonomía del vehículo de 2027 ni ha publicado una ficha definitiva de su batería. Tampoco existe una cifra oficial de tiempo de recarga aplicable al futuro modelo.

Durante los últimos años han circulado estimaciones de densidades energéticas, autonomías gigantescas y cargas casi instantáneas vinculadas a proyectos de estado sólido. Algunas acabaron siendo desmentidas por la propia BYD. En 2025, por ejemplo, la compañía rechazó como falsa una información que atribuía al BYD Seal una batería sólida concreta, determinados parámetros técnicos y cifras espectaculares de autonomía.

También merece una aclaración una cifra que aparece con frecuencia alrededor de BYD: los 10.000 ciclos de carga. Stella Li ha utilizado esa referencia al hablar de la longevidad que puede alcanzar la química LFP, la tecnología de litio-ferrofosfato que ha sustentado buena parte del éxito de las Blade Battery. No debe confundirse automáticamente con una especificación confirmada para el futuro acumulador de estado sólido.

La Blade Battery no desaparece por culpa del estado sólido

Sería fácil imaginar 2027 como el año en que BYD arrojará sus actuales baterías al cajón de las tecnologías antiguas. No parece que vaya a ocurrir. La compañía continúa desarrollando su Blade Battery de química LFP, precisamente porque ofrece seguridad, duración y un coste mucho más competitivo.

BYD ha seguido mejorando esta plataforma y sus sistemas de carga rápida mientras avanza en paralelo con las baterías de próxima generación. El propio grupo ha admitido que las baterías LFP pueden convivir con las de estado sólido durante muchos años. No son necesariamente tecnologías enemigas; durante bastante tiempo ocuparán escalones diferentes del mercado.

Al principio, el coste del nuevo sistema favorecerá su instalación en vehículos caros, donde unos cuantos miles de euros adicionales pesan menos en la factura final. Los coches asequibles seguirán necesitando baterías baratas, robustas y fáciles de producir por millones. Por eso estado sólido no significa sustitución inmediata. Significa abrir una segunda vía.

El primer modelo podría estar en la gama alta

BYD guarda silencio sobre el automóvil elegido. No hay confirmación oficial de que vaya a ser un BYD Seal, un Denza o un modelo de Yangwang, y cualquier nombre concreto sería por ahora especulación.

La lógica industrial sí ofrece una pista. La compañía ha explicado que la primera etapa de la tecnología se concentrará en coches de gama media-alta y alta, precisamente por su mayor coste inicial. Eso convierte a Denza y Yangwang en candidatas naturales dentro del grupo, pero no en candidatas confirmadas.

Tiene sentido. Estrenar una batería cara en un utilitario económico sería como probar un motor de Fórmula 1 en el coche del reparto: técnicamente fascinante, comercialmente extraño. Los modelos premium permiten absorber mejor el sobrecoste mientras el fabricante aprende a producir las nuevas células con menos desperdicio y mayor velocidad. Luego vendrá la parte difícil: llevarlas hacia abajo en precio.

BYD no corre sola: 2027 se ha convertido en el año señalado

La carrera del estado sólido está particularmente apretada. CATL, el gran rival chino de BYD en fabricación de baterías, mantiene también el objetivo de iniciar una producción piloto de sus propias células de estado sólido en 2027, aunque sus responsables han advertido repetidamente de que la adopción masiva sigue estando lejos y que antes de 2030 resulta difícil imaginar grandes volúmenes.

Toyota e Idemitsu trabajan con otro programa de electrolito sólido basado igualmente en sulfuros y mantienen como referencia 2027-2028 para introducir esta tecnología en vehículos eléctricos. Toyota lleva años investigando cómo industrializarla, que es justamente el cuello de botella que separa una gran batería de un gran negocio.

Y algunos prototipos ya han enseñado hasta dónde puede llegar el concepto. Mercedes-Benz recorrió en 2025 1.205 kilómetros sin recargar con un EQS experimental equipado con células de estado sólido de Factorial Energy. Llegó a destino incluso con autonomía restante. El resultado mostró el potencial de la tecnología, aunque el salto entre un prototipo de demostración y un coche fabricado a gran escala sigue siendo considerable.

Eso coloca el anuncio de BYD en perspectiva. 2027 no será una carrera con un único ganador en la que un fabricante pulse un botón y los demás desaparezcan del retrovisor. Será más bien el momento en que varias tecnologías salgan simultáneamente del laboratorio y empiecen a enfrentarse al asfalto.

El verdadero salto llegará cuando pueda fabricarse por millones

El coche de BYD previsto para 2027 será importante precisamente porque no resolverá todavía el problema. Permitirá comprobar si el estado sólido funciona fuera de las condiciones controladas de un laboratorio y si la compañía puede empezar a convertir una buena química en un producto industrial repetible.

Para el comprador corriente, 2030 continúa siendo una fecha más relevante que 2027. Ese es el entorno temporal en el que BYD espera avanzar hacia volúmenes realmente grandes y en el que otras compañías también sitúan sus primeras fases serias de comercialización. Hasta entonces, las actuales baterías LFP y de iones de litio seguirán dominando las carreteras.

La noticia, aun con esa cautela, tiene bastante más sustancia que otra promesa futurista. BYD fabrica coches, fabrica sus propias baterías y posee una enorme capacidad industrial para convertir desarrollos tecnológicos en millones de unidades. Que haya fijado 2027 para colocar una batería totalmente sólida en un vehículo significa que la tecnología entra en una fase distinta.

No será todavía el coche eléctrico definitivo. Quizá esa criatura ni exista. Pero 2027 puede ser el año en que la batería de estado sólido deje de parecer una diapositiva de feria tecnológica y empiece, por fin, a acumular kilómetros.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído