Tecnología
¿Por qué Black Ops II vuelve a triunfar en PS5 y deja atrás Xbox?
Black Ops II regresa a PS5 por 39,99 euros, lidera tendencias y reabre el debate por su mejora limitada y la falta de versión nueva en Xbox.

Resumen
- Black Ops II regresa a PS5 por 39,99 euros con campaña, online y Zombis
- El port funciona a 1080p y 60 fps, pero apenas mejora gráficos y funciones
- Xbox mantiene la versión retrocompatible, sin recibir esta nueva edición
Call of Duty: Black Ops II ha regresado por sorpresa a las consolas PlayStation. Activision lanzó el 9 de julio nuevas versiones para PS4 y PS5 del juego de 2012 y del primer Black Ops, con campaña, multijugador y Zombis, pero sin una reconstrucción gráfica profunda. Cada título cuesta 39,99 euros en España y sus contenidos descargables continúan vendiéndose aparte.
El movimiento ha encontrado dos respuestas aparentemente incompatibles: entusiasmo masivo entre quienes llevaban años sin poder jugar a estos clásicos en una PlayStation moderna y enfado por unos ports muy alejados de una remasterización. La paradoja se completa en Xbox, propietaria de Activision y, por extensión, de Call of Duty: sus usuarios conservan las versiones retrocompatibles de Xbox 360, pero no han recibido estas ediciones nuevas ni las mejoras de seguridad que muchos reclaman.
El regreso que PlayStation llevaba 14 años esperando
Black Ops II apareció originalmente en noviembre de 2012 para PS3, Xbox 360, Wii U y ordenador. Desde entonces había quedado atrapado en una peculiar cápsula temporal para los jugadores de Sony. PS4 y PS5 carecen de retrocompatibilidad directa con PS3, de modo que conservar el disco antiguo servía para poco más que contemplar su carátula y recordar aquellas tardes de Nuketown, auriculares baratos y voces saturadas.
La nueva versión rompe ese bloqueo. Black Ops II ya puede comprarse y descargarse directamente en PS4 y PS5, sin recurrir a una consola antigua, al juego remoto ni a soluciones de dudosa elegancia informática. Iron Galaxy Studios se ha encargado de la adaptación por encargo de Activision, manteniendo la experiencia esencial de Treyarch.
No se trata de un remake. Tampoco de un remaster ambicioso con texturas rehechas, iluminación moderna o animaciones revisadas. Es, en términos sencillos, el juego clásico trasladado a máquinas actuales, con una imagen más limpia y acceso renovado a sus servidores. El envoltorio cambia; dentro sigue oliendo a 2012.
Qué conserva Black Ops II y qué se ha quedado fuera
La reedición mantiene los tres grandes pilares del original: campaña, multijugador competitivo y modo Zombis. La historia vuelve a alternar escenarios de la Guerra Fría con un futuro cercano dominado por drones, armas automatizadas y tensiones geopolíticas. En su momento fue una rareza dentro de Call of Duty por introducir decisiones, objetivos secundarios y distintos desenlaces. Sigue funcionando. Algo acartonada, quizá, pero con más ideas que muchas campañas posteriores.
También regresan los mapas, armas, rachas de puntos y sistemas de progresión que convirtieron su multijugador en uno de los más recordados de la franquicia. No hay, sin embargo, juego cruzado con Xbox, PC o las consolas antiguas. Las comunidades quedan separadas por plataforma, una decisión comprensible desde el punto de vista técnico y bastante menos seductora para un título cuya vida depende de llenar partidas.
Las primeras comprobaciones también apuntan a la ausencia de algunas funciones del lanzamiento original, como el modo Cine. No existe selector moderno del campo de visión, ni opción de 120 fotogramas por segundo, ni una colección de mejoras pensadas para aprovechar de verdad PS5. El juego vuelve casi intacto, con alguna arruga planchada y casi todas las canas en su sitio.
39,99 euros: la nostalgia no viene barata
El precio oficial de Call of Duty: Black Ops II es de 39,99 euros, exactamente el mismo que el del primer Black Ops. Activision no ha creado un paquete conjunto, tampoco ha incluido los contenidos descargables en la compra base. Quien desee la experiencia completa deberá pasar una segunda vez por caja.
El pase de temporada de Black Ops II cuesta otros 29,99 euros. Incluye Revolution, Uprising, Vengeance y Apocalypse, junto con Nuketown Zombis y una tarjeta de visita exclusiva. Dentro están mapas tan queridos como Mob of the Dead, Buried u Origins. No son accesorios menores: para buena parte de la comunidad, esos escenarios constituyen el corazón del juego.
Hay cierta ironía arqueológica en seguir llamando pase de temporada a contenidos publicados hace más de una década. La temporada pasó, volvió, hizo la mili y probablemente ya paga una hipoteca. El precio, en cambio, mantiene una juventud envidiable.
La oferta de PS Plus cambia la cuenta, de momento
Los suscriptores de PlayStation Plus pueden comprar cada juego por 19,99 euros hasta el 6 de agosto de 2026. Los pases de temporada bajan durante el mismo periodo a 9,89 euros. Es una rebaja considerable y explica parte del impulso inicial, aunque exige disponer de una suscripción activa.
También se necesita PlayStation Plus para utilizar el multijugador en línea. La campaña y las partidas locales pueden jugarse sin esa cuota, pero el principal atractivo para muchos compradores —volver a competir en los mapas clásicos— permanece ligado al servicio de pago de Sony.
Comprar Black Ops y Black Ops II con sus respectivos pases de temporada cuesta 139,96 euros a precio ordinario. Durante la promoción para miembros de PS Plus, la misma combinación se queda en 59,76 euros. La diferencia es notable, pero también lo es pagar casi 140 euros por dos obras de 2010 y 2012 que no han recibido una restauración integral. Activision vende memoria digital con márgenes de artículo de lujo.
La mejora técnica es real, pero muy pequeña
El análisis técnico inicial del primer Black Ops en PS5 dibuja bien el alcance general del proyecto. La nueva versión funciona a 1080p y 60 fotogramas por segundo, una mejora clara respecto a la edición de Xbox 360 ejecutada mediante retrocompatibilidad, limitada en ese título a una resolución aproximada de 608p.
El salto existe; negarlo sería absurdo. La imagen resulta más nítida y estable en una pantalla moderna. Pero 1080p está lejos de los 4K que cabría esperar de una conversión nativa para PS5, y elementos envejecidos como las sombras, el filtrado o determinados bordes permanecen prácticamente intactos. La potencia de la consola duerme la siesta mientras un juego de hace 16 años ocupa el escenario.
Las primeras comparaciones de Black Ops II transmiten una sensación similar: mayor limpieza visual, funcionamiento fluido y muy pocos cambios estructurales. No hay texturas reconstruidas, iluminación renovada ni materiales modernos. Tampoco se ha rediseñado la interfaz para las pantallas actuales. Esto no convierte el port en un desastre técnico; simplemente lo coloca en una categoría más modesta de la que su precio sugiere.
La crítica principal nace de esa falta de inversión visible. El problema no es que Black Ops se vea peor que en Xbox, porque ocurre lo contrario, sino que una edición nativa para PS5 se conforme con arreglos mínimos cuando había margen de sobra para ofrecer 4K, mejor antialiasing y ajustes contemporáneos.
Xbox posee Call of Duty, pero mira la fiesta desde fuera
La expresión “exclusivo de PlayStation” necesita una precisión. Black Ops y Black Ops II llevan años disponibles en Xbox One y Xbox Series X|S mediante la retrocompatibilidad con Xbox 360. Quien conserve el disco puede introducirlo en una consola compatible y jugar sin comprar otra copia. En PlayStation no existe esa posibilidad.
Lo extraño es que las versiones nuevas, separadas de la infraestructura original y adaptadas por Iron Galaxy, solo hayan llegado a PS4 y PS5. Xbox conserva los juegos viejos, mientras PlayStation recibe los ports nativos. No es una exclusividad absoluta, pero sí una exclusividad de facto de estas reediciones. Microsoft ha conseguido el pequeño prodigio empresarial de publicar un producto nuevo en la consola rival y no en la propia.
La retrocompatibilidad de Xbox tiene una ventaja económica evidente. También arrastra un problema serio: las partidas manipuladas y los tramposos llevan años deteriorando la experiencia en algunos Call of Duty antiguos. La infraestructura heredada de Xbox 360 resulta más vulnerable, mientras que las versiones de PlayStation operan en un entorno separado y, al menos durante sus primeros días, mucho más limpio.
Ahí nace buena parte del enfado. Los usuarios de Xbox no reclaman que PlayStation pierda los juegos; reclaman recibir una versión moderna equivalente, con servidores protegidos, resolución actualizada y las mismas condiciones. Una petición bastante razonable. La competencia debería consistir en ofrecer algo mejor, no en dejar una gotera abierta para evitar molestar al tejado antiguo.
El éxito más incómodo de Microsoft
El 10 de julio, Black Ops y Black Ops II llegaron a ocupar los dos primeros puestos de la sección de tendencias de PlayStation Store, incluso por delante de Grand Theft Auto VI. Conviene medir las palabras: una clasificación de tendencias no equivale a una tabla pública de ventas. Sí demuestra, no obstante, un volumen extraordinario de interés alrededor de dos juegos con catorce y dieciséis años a sus espaldas.
La explicación no está en los 1080p. Está en la memoria. Black Ops II pertenece a una época en la que Call of Duty todavía reunía campañas completas, multijugador directo y Zombis sin convertir cada menú en un escaparate de pases, monedas y operadores fluorescentes. No era una arcadia sin monetización —sus cuatro paquetes de mapas lo recuerdan con bastante claridad—, pero el juego parecía construido antes para jugar que para vender tiendas virtuales.
Activision ha leído bien esa nostalgia y la ha monetizado con una precisión casi militar. Ha ofrecido lo suficiente para que miles de usuarios regresen, pero no tanto como para elevar demasiado el coste de la adaptación. El resultado comercial parece brillante; el técnico, conservador; el trato a Xbox, difícil de explicar sin abrir un organigrama y respirar hondo.
Black Ops II sigue siendo un gran videojuego. Su campaña conserva personalidad, su multijugador marcó una generación y su modo Zombis aún tiene escenarios extraordinarios. La nueva versión permite recuperarlo cómodamente en PS5, que no es poca cosa. Otra cuestión es que un clásico merezca algo más que una mudanza digital a precio de estreno reducido.
El regreso demuestra que el pasado de Call of Duty conserva un enorme valor. También deja una escena algo embarazosa: PlayStation celebra la reapertura de una vieja sala de juegos mientras Xbox, dueña del edificio, busca las llaves en los bolsillos.

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