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Salud

¿Qué se sabe de la bacteria y las cinco muertes de bebés en Durango?

Cinco recién nacidos murieron en una UCIN de Durango. El IMSS investiga una bacteria detectada, sin probar aún que causara los fallecimientos

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una bacteria está bajo investigación

Resumen

  • Cinco recién nacidos murieron en cinco días en una UCIN de Durango
  • El IMSS detectó una bacteria, pero no ha revelado aún su identidad
  • No está demostrado que el microorganismo causara las cinco muertes

Cinco recién nacidos murieron entre el 15 y el 19 de septiembre de 2026 mientras permanecían ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital General de Zona número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Durango. Durante la investigación epidemiológica se detectó una bacteria sensible a antibióticos de uso habitual, pero las autoridades no han revelado públicamente qué microorganismo es ni han establecido que provocara los fallecimientos.

Ese matiz cambia bastante las cosas. Hay una bacteria detectada en la UCIN, sí, pero hallarla no significa demostrar una causa común. El propio IMSS ha advertido de que, con la información disponible, su presencia no basta para explicar las cinco muertes. La investigación clínica y epidemiológica continúa precisamente para saber si existe relación entre los casos, si intervino algún otro factor o si cada fallecimiento tuvo circunstancias médicas diferentes.

Cinco muertes en apenas cinco días en la UCIN de Durango

Los fallecimientos se concentraron en un periodo especialmente corto. Tres recién nacidos murieron el 15 de septiembre, otro falleció el día 18 y el quinto, el 19. Todos habían recibido atención en la misma Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital del IMSS en Durango.

La proximidad temporal de las muertes activó las alertas epidemiológicas. Cuando varios pacientes de una misma unidad presentan episodios graves en pocos días, los equipos sanitarios buscan posibles elementos compartidos: microorganismos, dispositivos médicos, procedimientos, medicamentos, condiciones ambientales o cualquier otra circunstancia susceptible de conectar los casos.

No significa que deba existir necesariamente un único origen. Y ahí está, precisamente, una de las cuestiones fundamentales del caso de los bebés del hospital de Durango: determinar si se está ante un episodio común o ante cinco evoluciones clínicas distintas que coincidieron en tiempo y lugar.

Qué bacteria encontraron en el hospital del IMSS

Por ahora, el nombre de la bacteria no se ha hecho público. Es el dato que falta y, también, el que más fácilmente puede alimentar especulaciones. Las autoridades únicamente han informado de que se trata de un microorganismo sensible a los antibióticos utilizados habitualmente en el hospital.

Que una bacteria sea sensible a determinados antibióticos significa, en términos sencillos, que esos fármacos pueden actuar contra ella en las pruebas realizadas. No equivale a decir que sea inocua ni permite concluir automáticamente qué efecto tuvo sobre cada paciente. Tampoco permite ponerle apellido antes de que las autoridades comuniquen los resultados microbiológicos.

Conviene subrayarlo porque durante una investigación de este tipo es tentador rellenar los huecos. No se ha confirmado públicamente que se trate de Klebsiella, Staphylococcus, Pseudomonas ni de ninguna otra bacteria concreta. Atribuir ahora una identidad al microorganismo sería ir más deprisa que los análisis.

Detectar una bacteria no demuestra que causara las muertes

En una UCIN pueden realizarse cultivos tanto a pacientes como a superficies, equipos y otros puntos considerados relevantes para la vigilancia epidemiológica. Encontrar un microorganismo es una pieza del puzle; demostrar que produjo una infección determinada y que esa infección causó o contribuyó a un fallecimiento requiere bastante más evidencia.

Los investigadores deben comprobar las historias clínicas, los resultados microbiológicos y la evolución de cada recién nacido. Importan también circunstancias como la prematuridad, el peso al nacer, las patologías previas, las intervenciones quirúrgicas, los catéteres, la ventilación mecánica u otros tratamientos invasivos.

Los recién nacidos ingresados en cuidados intensivos constituyen una población especialmente vulnerable. Los bebés prematuros o de muy bajo peso tienen mayor riesgo frente a infecciones asociadas a la atención sanitaria, entre otros motivos porque su sistema inmunitario todavía es inmaduro y pueden necesitar durante días dispositivos invasivos para respirar, alimentarse o recibir medicación.

La UCIN restringió los ingresos y activó medidas de contención

Tras los fallecimientos, el hospital restringió la entrada de nuevos pacientes en la UCIN y puso en marcha medidas de control epidemiológico. Entre ellas figuran el aislamiento preventivo, la limpieza y desinfección exhaustivas, la vigilancia de contactos y la realización de cultivos de seguimiento.

Según la información comunicada por el IMSS, esos cultivos de seguimiento habían dado resultado negativo hasta el corte del 20 de septiembre y no se habían identificado nuevos pacientes sospechosos en la unidad. Es un dato relevante, aunque no resuelve qué ocurrió con los cinco bebés fallecidos.

La investigación ha trascendido además al propio hospital. Participan especialistas del nivel central del IMSS junto con autoridades de la Secretaría de Salud, la Dirección General de Epidemiología, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades y Cofepris, el organismo federal encargado de la vigilancia de riesgos sanitarios.

El trabajo incluye una revisión de los expedientes clínicos, protocolos de atención y procedimientos de vigilancia epidemiológica, además de las medidas de prevención y control de infecciones. Es ahí donde debería aparecer —o descartarse— un posible nexo entre los casos.

Qué buscan los cultivos y la revisión epidemiológica

En una investigación hospitalaria de estas características no basta con identificar una bacteria. Hay que reconstruir su posible recorrido. Saber dónde apareció, cuándo, en qué muestras y si los microorganismos encontrados guardan relación entre sí.

También se examinan los procedimientos que rodearon a los pacientes. Higiene de manos, manipulación de dispositivos, limpieza del instrumental, preparación de medicamentos, vías intravenosas, incubadoras… La UCIN es un entorno extremadamente controlado porque sus pacientes son extremadamente frágiles. Un detalle que para un adulto sano sería menor puede adquirir otra dimensión en un recién nacido crítico.

Por eso las medidas adoptadas —cultivos, aislamiento, restricción de ingresos y desinfección— son habituales cuando existe sospecha de transmisión dentro de una unidad neonatal. La vigilancia activa de microorganismos forma parte de las herramientas utilizadas para controlar posibles brotes en estos servicios.

Las familias reclaman saber por qué murieron sus hijos

Al componente sanitario se ha sumado el conflicto con las familias. Padres de los bebés fallecidos han denunciado que no recibieron explicaciones suficientemente claras sobre las causas de las muertes y han reclamado acceso a información clínica y resultados que permitan reconstruir lo ocurrido.

Algunos familiares han relatado un deterioro rápido de los recién nacidos y han cuestionado las condiciones de atención en la unidad. Son denuncias de las familias, no conclusiones de la investigación sanitaria. Esa diferencia importa: cualquier posible negligencia o irregularidad deberá acreditarse con documentación clínica, pruebas microbiológicas y, en su caso, mediante las correspondientes investigaciones administrativas o judiciales.

Las familias también han anunciado su intención de acudir a la Fiscalía General de la República. Mientras tanto, el director general del IMSS, Zoé Robledo, se trasladó a Durango para seguir el caso, después de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmara que el asunto estaba siendo investigado.

Aquí hay dos planos distintos que conviene no mezclar. La investigación epidemiológica debe averiguar qué sucedió médicamente; cualquier investigación jurídica tendrá que determinar, en caso de existir irregularidades, si hubo responsabilidades y de quién.

Durango conserva, además, una memoria especialmente amarga relacionada con infecciones sanitarias. En 2022 el estado sufrió un grave brote de meningitis micótica vinculado a procedimientos realizados en hospitales privados, con decenas de fallecimientos. Ese precedente explica parte de la inquietud social que despierta cualquier nueva alerta hospitalaria.

Pero ambos episodios no deben confundirse. En el caso actual hablamos de cinco recién nacidos atendidos en una UCIN del IMSS en septiembre de 2026, de una bacteria todavía no identificada públicamente y de una relación causal que continúa bajo estudio. No existe información que permita vincular ambos sucesos.

Las infecciones asociadas a la atención sanitaria constituyen, por otra parte, un problema conocido en hospitales de todo el mundo y las unidades neonatales requieren una vigilancia particularmente estricta. La presencia de una infección hospitalaria tampoco demuestra por sí misma una negligencia: la investigación debe establecer cómo se produjo, si existió transmisión entre pacientes y si se cumplieron los protocolos preventivos.

Lo que todavía falta por saber sobre las cinco muertes

A fecha de 23 de septiembre de 2026, el dato más sólido es también el que obliga a ser prudentes: murieron cinco bebés ingresados en la UCIN del Hospital General de Zona número 1 de Durango, se detectó una bacteria sensible a antibióticos habituales y las autoridades investigan si existe algún vínculo entre ambos hechos.

Todavía no se conoce públicamente el nombre de la bacteria, no se ha confirmado que fuera responsable de las cinco muertes y tampoco existe una causa común oficialmente establecida. Los cultivos posteriores comunicados por el IMSS habían resultado negativos y no se habían registrado nuevos pacientes sospechosos hasta el último corte conocido.

Queda, pues, la parte decisiva: reconstruir qué ocurrió con cada recién nacido y explicar por qué cinco familias perdieron a sus hijos en apenas cinco días. En un caso así, las hipótesis hacen ruido; los expedientes clínicos, los cultivos y los resultados epidemiológicos son los que tendrán que dar la respuesta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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